Saturday, March 18, 2017

La "israelización del antisemitismo" - Monika Schwarz-Friesel y Jehuda Reinharz - Boston Globe


En el siglo XXI, el criticismo de Israel que se basa en el pensamiento antisemita y está dirigido contra los judíos en general, se ha convertido en la forma verbal dominante en el que las ideas judeofóbicas se articulan y se difunden. Entre 2002 y 2012, la Embajada de Israel en Berlín y el Consejo Central de los Judíos en Alemania recibieron más de 14.000 correos electrónicos, cartas, tarjetas postales y faxes desde todas las regiones de Alemania. Calculando que este material nos podría proporcionar una ventana a la moderna mentalidad alemana con respecto a Israel, se realizó un estudio de estos mensajes y se encontró con que la gran mayoría comenzaba con críticas a las políticas de Israel, pero inmediatamente se deterioraban y se convertían en ataques antisemitas. Llamamos a este fenómeno la "israelización del antisemitismo".

Hemos encontrado un patrón similar en un estudio más pequeño de más de 2.000 mensajes de correo electrónico enviados por ciudadanos de ocho países europeos a sus embajadas de Israel. Creemos que los resultados son representativos de un discurso antisemita similar en todo el mundo, incluso en los Estados Unidos, como una reciente investigación del ADL mostró sobre unos 2,6 millones de mensajes antisemitas publicados en Twitter entre agosto de 2015 y julio de 2016. Para estar seguro de que no confundimos los sentimientos anti-judíos y anti-Israel, hemos definido de antemano las definiciones del críticismo de las políticas israelíes y el odio anti-judío.

Otra conclusión sorprendente de nuestro estudio fue que, contrariamente a la creencia popular, no se trata de manifestaciones exclusivamente de la alt-derecha, los neonazis y la extrema izquierda. Por el contrario, el lenguaje del antisemitismo contemporáneo, como en el pasado, se ha introducido y extendido tanto en la corriente principal de pensamiento ilustrado como en los grupos marginales. En lugar de los ataques físicos contra los judíos - con obvias excepciones -, los ataques de hoy en día son verbales, ideológicos y disimulados bajo la apariencia de una crítica de las políticas del Estado de Israel.

Los ataques antisemitas a lo largo de los siglos se han basado en la demonización de los judíos como manifestación del mal supremo. Este concepto se ha encontrado en varias ocasiones en los mensajes que hemos estudiado. Por ejemplo, en una carta del 2007 a la Embajada de Israel el redactor escribió "Los israelíes son y seguirán siendo, sin importar el espectáculo que presentan, los mayores racistas, criminales de guerra, belicistas, asesinos, asesinos de niños, violadores de la ley internacional, torturadores, ladrones, mentirosos, nazis y terroristas...". Otro mensaje enviado a la embajada en 2008 anunciaba claramente: "Aquí hay un cariñito para ustedes, sucios judíos. Ustedes son los culpables de la miseria en el mundo".

Además de la demonización, una segunda idea con milenios de años deslegitima la existencia misma de los judíos, allanando el camino para su segregación en primer lugar y luego su eliminación o genocidio. Al igual que los judíos no tendrían derecho a existir, tampoco un estado tan abismalmente malvado y destructivo tendría derecho a existir. En la mente de estos antisemitas, Israel se ha convertido en el judío colectivo y debe ser destruido. La deslegitimación racista se basa en estereotipos de los judíos como explotadores, parásitos y nómadas sin hogar, como en este mensaje remitido en el 2006 al Consejo Central de los Judíos en Alemania: "Sólo la disolución del Estado israelí puede contrarrestar la solidaridad entre los judíos y también sus enormes tendencias agresivas a las que el pueblo unido se ha entregado sin piedad, producto de su agresividad y frustración congénita. Los judíos que se alejen de Israel tendrán entonces la posibilidad de establecerse en cualquier otro lugar. A fin de cuentas, en los tiempos del Antiguo Testamento los judíos ya eran un pueblo nómada que emigraba en un momento dado a Egipto o a Babilonia, esta última emigración debida  por cierto a su depravación moral, después de la cual se trasladaron de vuelta a Israel".

En cuanto a los mensajes en su conjunto, hubo poca variación entre los distintos años, excepto los picos que observamos durante los conflictos militares, tales como la guerra de Gaza en 2014. Este evento provocó una tormenta de comentarios anti-Israel y anti-judíos en Europa y los Estados Unidos, que continúa hasta nuestros días, y que se extendió más ampliamente en línea. También es interesante observar que estos incendios se definieron siempre en términos de un solo lado, con Israel como el único agresor. Este marco unilateral se aplica no sólo a un conflicto militar entre Israel y los Estados árabes y palestinos, sino también a la condena de Israel por violaciones de los derechos humanos que se definen como casi exclusivamente características de Israel, en comparación con los registros de otros países.

Cuando Israel, el Estado judío, es denunciado como el único y auténtico mal, el antisemitismo está claramente en juego. Los modernos antisemitas han tornado "el problema judío" en "el problema Israel". En este mundo en el que estamos tratando de eliminar el racismo, la misoginia, la homofobia y mucho más, ha llegado el momento de incluir la eliminación de ese odio secular a los judíos.

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