Sunday, March 19, 2017

Los jóvenes judíos (los milenial) en los Estados Unidos e Israel: El aumento de los niveles de religiosidad y la creciente brecha política - Shmuel Rosner

Las conferencias son una buena manera de conocer gente y escuchar lo que tienen que decir, aunque a menudo basada en la información que tienen y tú no. Así que la semana pasada, en la conferencia JPPI sobre el futuro del pueblo judío, he escuchado con atención al profesor Sergio Della Pergola, de la Universidad Hebrea, presentar unas pocas cifras a partir de un documento del que es autor con Ariela Keisar del Trinity College. A continuación, amablemente accedió a enviar las diapositivas que los dos se presentaron en la Conferencia de la Asociación de Estudios Judíos en diciembre del año pasado.

Al igual que muchos otros informes, tiene un título fantástico: Contrastes y comparaciones de los judíos estadounidenses e israelíes: los Milenial bajo la lupa. Al igual que algunos otros informes, detrás del nombre existe información. En este caso, se trata de información sobre un grupo sobre el que el mundo judío está muy preocupado: los judios milenial de Israel y los Estados Unidos. Los dos estudios realizados por el PEW, en los Estados Unidos e Israel, proporcionan unos datos parecidos con los que trabajar. Por lo que los autores decidieron comparar estos dos grupos.

Pero son diferentes, por supuesto. Comenzando por el hecho de que algunos milenial israelíes todavía están sirviendo en el ejército, mientras que sus primos en los EEUU van a la universidad. Continuando con el hecho de que la mayoría de la generación del milenio de los Estados Unidos son aún solteros (90%), mientras que sus primos israelíes ya han comenzado a casarse (31%) y tener hijos.

DellaPergola y Keisar han descubierto algunas cosas interesantes acerca de la generación de los judíos del milenio en las dos comunidades judías más grandes y más importantes hoy en día. Por ejemplo: que la religiosidad entre los judíos del milenio está en aumento, un resultado, sin duda, de la composición demográfica de este grupo en comparación con otros grupos de judíos (es decir, un efecto de la mayor demografía ortodoxa). Los autores analizaron el porcentaje de judíos de acuerdo con tres afirmaciones: la asistencia semanal a los servicios religiosos; la religión es importante en mi vida; creo en Dios o en un espíritu universal.



Si echan un vistazo al gráfico, los jóvenes judíos en Israel son cada vez más religiosos, y por lo tanto son mucho más religiosos que los jóvenes judíos americanos (en la que también se puede ver una clara diferencia entre los judíos que son y no son "educados como judíos").



De una manera similar, se puede observar el número de judíos que están de acuerdo con estas tres afirmaciones (DellaPergolla y Keisar examinaron aquí el sentido de ser un "pueblo" entre los jóvenes): ser judío es importante en mi vida, tengo una responsabilidad especial a la hora de preocuparme por los judíos de todo el mundo, y tengo un fuerte sentido de pertenencia al pueblo judío. En este caso, la respuesta está dividida: los que más se identifican como judíos - en Israel o los Estados Unidos - se sienten de hecho más judíos que la generación anterior. Pero el sentido de "ser un pueblo" entre los que no fueron educados como judíos está en declive (y esto no debería ser una gran sorpresa).

El índice de apoyo a Israel se basa en las respuestas positivas a dos afirmaciones, y en este caso es posible pensar que tal vez dichas expresiones no reflejan exactamente lo que los autores consideran que implica un apoyo a Israel.

Las afirmaciones son: "Me preocupo por Israel / La vida en Israel es esencial para mi identidad judía" y "El gobierno israelí está haciendo esfuerzos sinceros para lograr la paz con los palestinos". Claramente, la primera pregunta es directa y refleja el apoyo o la identificación con Israel. Pero la segunda pregunta es bastante más complicada: ¿estar en desacuerdo con la afirmación de que un determinado gobierno israelí está haciendo un esfuerzo sincero para alcanzar la paz implica necesariamente un menor apoyo a Israel? En estudios recientes, la JPPI realizó la misma pregunta a grupos de judíos y encontramos lo que DellaPergola y Keisar también encontraron: "que los esfuerzos de Israel no se consideran sinceros por muchos judíos en otros países". Pero también nos muestran que, a menor edad, mayor escepticismo sobre la sinceridad de Israel.

La misma duda puede elevarse sobre el índice del llamado "nacionalismo judío", y que se basa en otras tres afirmaciones: "Los asentamientos ayudan a la seguridad de Israel", "Dios dio la Tierra de Israel a los judíos", "No creo que se pueda hallar una arreglo para que Israel y un estado palestino independiente convivan en paz". ¿Por qué este índice es algo problemático? Porque las afirmaciones primera y tercera son de naturaleza política, mientras que la segunda es una cuestión cultural-teológica. En otras palabras: los autores suponen inadvertidamente que la creencia en que Dios dio la Tierra de Israel a los judíos está necesariamente conectada con el beneplácito al proyecto de los asentamientos. Y si bien esta suposición es probablemente válida en el mundo real en muchos casos, no creo que sea válida en el mundo de las ideas.

DellaPergola y Keisar examinaron otras preguntas, pero si seguimos con la política, su último gráfico es el más interesante ya dibuja vívidamente lo que reconocemos como la creciente brecha política entre los jóvenes israelíes y jóvenes judíos de los EEUU.

En este gráfico se utiliza de nuevo "la sinceridad de los esfuerzos israelíes por la paz", pero añade la consideración correspondiente de "la sinceridad de los esfuerzos palestinos por la paz". El índice basado en estas dos afirmaciones muestra el porcentaje de diferencia entre la creencia en la sinceridad de los esfuerzos palestinos e israelíes, entre los jóvenes israelíes, los jóvenes judíos americanos "educados como judíos" y el resto de jóvenes judíos americanos donde se incluyen los que no fueron educados como judíos. El resultado es una gráfica que narra la historia de una brecha cada vez mayor. Los jóvenes israelíes tienen mucha más confianza en la sinceridad de Israel en comparación con la sinceridad de los palestinos, mientras que los jóvenes judíos estadounidenses no ven tanta diferencia entre la sinceridad (o falta de ella) de los israelíes y palestinos.



¿Qué aprendemos de esto? Que Israel puede tener éxito a la hora de convencer a sus jóvenes de su narrativa, pero no convence a los jóvenes judíos americanos que todavía buscan la paz. Si los jóvenes judíos americanos, a medida que crezcan, siguen viendo a Israel como un país que no busca la paz, seguramente hará que sea más difícil para ellos apoyarlo, no importando si sus conclusiones son correctas o si están ampliamente desconectados de la realidad en la que viven los israelíes.

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