Thursday, June 08, 2017

El aniversario de la guerra de los Seis Días: Todavía puedo oír las sirenas, a pesar de que aún no había nacido - Shmuel Rosner



1) 5 de junio de 1967. Hace cincuenta años. Israel lanza un ataque contra Egipto. La Guerra de Seis Días comienza.

¿Recuerdan aquel día? Yo no, aún no había nacido. Y sin embargo, siento casi como si lo recordara. Puedo sentir las tres semanas previas de espera y aprensión a la guerra. Puedo oír el sonido de las sirenas y de los aviones rugiendo. Puedo sentir el sentimiento  sorprendido del éxito repentino. La soñadora - surrealista - naturaleza de la gran victoria.

Nací un año después de la guerra, al igual que muchos otros israelíes de la generación del baby boom. Nací lo suficientemente pronto como para seguir siendo capaz de imaginar lo que fue. Pero no lo suficientemente temprano para estar allí. Además, sospecho que no lo suficientemente pronto para que mis hijos e hijas nacieran en momentos en que tales sentimientos de aprensión, y alegría todavía persistieran, disponibles para dar fe de ellos. Para muchos jóvenes israelíes y no israelíes, el aniversario de la Guerra de los Seis Días no es muy diferente que el aniversario de la Primera Guerra Mundial o la Segunda Guerra Púnica.

Hubo una vez una guerra. Fue dramática, o eso dicen. Fue hace mucho tiempo. Antes de nacer. Antes de que nacieran nuestros padres. Pronto será antes de que nacieran nuestros abuelos. Cualquier intento de conectar los puntos entre el entonces y el ahora, para explicar por qué ciertos eventos que ocurrieron hace cincuenta años todavía nos afectan hoy en día, pueden seguir siendo naturales y fáciles para algunos de nosotros. Pero para las personas más jóvenes no, es algo que se siente irrelevante. Lo que fue entonces ya es historia. Lo de ahora es la realidad. El hecho de que la Guerra de los Seis Días sea o no la causa o razón de algunos de los desafíos a los que se enfrenta Israel hoy en día casi no importa.

2) Un aniversario es un buen momento para una sesión de fotos, para una campaña, para la recaudación de fondos. No es un buen momento para resolver los desafíos. No es mejor que el tiempo previo o el posterior.

Un aniversario es un buen momento para la reflexión, para que todos lo hagan. Escribimos y leemos libros sobre la guerra y sus consecuencias. Escribimos y leemos artículos sobre la guerra y sus consecuencias. Nos unimos para hacer frente al desafío. Pero no nos unimos para la prescripción de un remedio para él.

Yo no conozco a nadie para quien el aniversario haya sido una experiencia reveladora. Yo no conozco a nadie para quien los muchos libros y artículos publicados esta semana hayan servido como una llamada de atención para la acción a largo plazo. No he visto ninguna encuesta que muestre que las actitudes están cambiando debido a éste aniversario.

Ayer, el Israel Democracy Institute publicó datos interesantes en su sitio web. Se trata de una serie de encuestas a los israelíes de hace 50 años de antes, durante y después de la guerra. En estas encuestas (las de durante y después de la guerra), el 94% de los encuestados, los judíos de las grandes ciudades, argumentaban que Israel debe mantener la Ciudad Vieja de Jerusalén “a cualquier precio”.

¿Ha cambiado esto después de cincuenta años? Lo ha hecho, pero no por mucho. Según una encuesta, el 73% de los judíos israelíes actuales piensan que el Monte del Templo debe permanecer bajo control israelí. Ellos podrían estar de acuerdo en ceder algunos barrios árabes de Jerusalén Este, como otra encuesta lo  encontró. Pero esto no es un consuelo para aquellos que buscan un acuerdo sobre un compromiso en el Oriente Medio. ¿Podemos tener paz con los palestinos sin renunciar al control israelí sobre partes de la llamada Cuenca del Santo? En una encuesta realizada por Israel Hayom el fin de semana pasado, el 87% de los israelíes dicen que si tuvieran que elegir entre un acuerdo de paz con los palestinos y mantener la Ciudad Vieja bajo control israelí, tendrían que aceptar la realidad de un no acuerdo y mantener el territorio.

¿Qué historia nos dicen estas cifras? Una simple realmente. Israel cree que muchos de los activos que adquirió en la Guerra de los Seis Días son más valiosos que un dudoso acuerdo con los palestinos. Nada hasta ahora ha convencido a estos israelíes que deberían cambiar de opinión. De hecho, han sido convencidos de manera activa por los palestinos (a causa de su violencia y su enfoque de rechazo) de que un acuerdo con ellos vale muchos menos que las posesiones tangibles que Israel recogió hace cincuenta años.

3) Esto debería darle a uno un sentido realista de lo que resulta posible e imposible cuando esta fecha marca el 50 aniversario de la guerra. Podemos analizar o recordar el pasado, llorar o celebrar, recaudar fondos, enojarnos, sentirnos nostálgico, hasta que algunos de nosotros nos aburramos.

Lo que no podemos conseguir es hacer retroceder el reloj.

Y tampoco podemos girar el tiempo hacia adelante.

Estamos atrapados en una situación determinada. No es genial, pero tampoco es tan mala como algunos argumentan. Está lejos de ser ideal, pero también está lejos de ser la peor situación imaginable. El hecho de que esta situación se haya prolongado durante cincuenta años no es relevante. No era lo ideal en los primeros cincuenta años, y todavía no será el fin del mundo después de quinientos años.

La única cuestión que importa hoy en día no es “¿cuánto tiempo ha sucedido esto?”, sino más bien “¿tenemos alguna forma de cambiarlo para mejor?”.

Si todo lo que podemos hacer es cambiar la situación para peor, no debemos cambiarla. De hecho, sería inmoral.

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