Saturday, July 08, 2017

El autor del misterioso manuscrito Voynich era un judío italiano según afirma un estudioso - Danuta Kean - The Guardian



Uno de los misterios literarios más confusos del mundo puede finalmente haber sido resuelto en parte: el autor del misterioso y todavía intraducible manuscrito Voynich ha sido identificado como obra de un médico judío radicado en el norte de Italia, ha comentado un experto en manuscritos medievales.

El manuscrito Voynich es un libro ilustrado impreso en un pergamino escrito enteramente en una escritura indescifrable, el cual ha dejado a eruditos y criptógrafos rasgándose sus cabezas desde que resurgió hace un siglo.

Escribiendo en el prólogo de un nuevo facsímil del códice del siglo XV, Stephen Skinner afirma que las pistas visuales de cada sección proporcionan la evidencia del autor del manuscrito. Si es verdad, Skinner cree que su teoría ayudará a desbloquear más secretos del manuscrito codificado.

El erudito extrae las evidencias para su teoría de la identidad del autor  de una gama de ilustraciones del manuscrito, particularmente una sección en la cual unas mujeres desnudas son representadas bañándose en piscinas verdes suministradas por una especie de tubos intestinales.

El doctor, cuyo trabajo incluye la edición de los diarios espirituales del místico inglés de la ´época de los Tudor, John Dee, cree que las ilustraciones muestran a unos baños comunales judíos llamados mikvah , los cuales todavía se usan en el judaísmo ortodoxo para la limpieza ritual de las mujeres después del parto o la menstruación.

Stephen Skinner le dijo al Guardian: "El único lugar en el que se ven mujeres bañándose juntas en la Europa de aquella época es en los baños de purificación utilizados ​​por los judíos ortodoxos en los últimos 2.000 años".

Él cree que los dibujos representan alguna invención diseñada por el autor misterioso y que parece apuntar a una representación de un suministro eficiente de agua limpia a un mikvah. "Creo que no hay otra explicación para lo que son: o es una rara fantasía del autor - que no encaja realmente con las secciones médicas, herbarias y cosmológicas del manuscrito - o es un mikvah", afirmó.

Otras pruebas que Skinner utiliza para apoyar su teoría incluyen la falta de simbolismo cristiano en el manuscrito, inusual en un momento de profunda superstición religiosa, cuando la Inquisición forzaba hacia una religión ortodoxa y castigaba cualquier indicio de herejía. "No hay santos ni cruces, ni siquiera en las secciones cosmológicas".

Si además de la ausencia de simbolismo religioso, comentó Skinner, consideramos las pistas visuales en el manuscrito, todo ello sugiere que su autor era un médico y herbolario judío. Muchas de las plantas representadas, junto con las cartas astrológicas, son hierbas medicinales, como el opio y el cannabis. "En aquellos días, los médicos también tenían que ser astrólogos para que pudieran determinar la naturaleza de una enfermedad y su tratamiento".

Aunque los judíos fueron perseguidos durante la Inquisición, fueron muy demandados como médicos debido a su conocimiento de la botánica mediterránea, agregó Skinner.

Una pista visual del origen geográfico del manuscrito como original del norte de Italia, la podemos hallar en el bosquejo de un castillo como una especie de "cola de golondrina" en una página. Ese diseño inusual, opina Skinner, se debe a una fortificación gibelina que sólo se encuentra en los castillos del norte de Italia en el siglo XV. Muchas de las ciudades de la región, como Pisa, tenían poblaciones judías significativas y podrían haber inspirado el estilo germánico de algunas de las ilustraciones del libro porque la familia gobernante se alió al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, en vez del papa.

Admitiendo que su teoría tendría que ser rigurosamente aprobada por otros eruditos, agregó que se sentía al 85% seguro de tener razón. Skinner, que es un experto en manuscritos esotéricos medievales, comentó que ahora estaba buscando libros judíos europeos de la época con un lenguaje, códigos, guiones o patrones lingüísticos similares a los del Voynich.

Si tiene éxito, Skinner habrá resuelto un problema que ha frustrado a académicos, criptógrafos y expertos en códigos desde que fue descubierto en 1912 por el coleccionista polaco Wilfrid Voynich.

Aunque se alegó que Voynich había falsificado el libro, el vellum y la tinta fueron datados por carbono entre 1404 y 1438. La autoría del manuscrito ha llevado a un acalorado debate sobre personajes tan variados como Dee y Leonardo da Vinci, a los que se postulan como responsables del manuscrito.

John Dee también ha sido sugerido como un posible propietario del manuscrito Voynich, una afirmación refutada por Skinner porque el doctor y místico de los Tudor era conocido por ser un vándalo con los manuscritos que le llegaron a sus manos. "El símbolo en forma de escalera de su propiedad no está ahí, y tampoco ha escrito nada sobre él", agregando que "una tentación constante es encontrar un nombre que todo el mundo reconozca, pero creo que es poco probable que se deba a cualquier persona famosa".

Skinner tiene la esperanza de que los facsímiles del manuscrito ayuden a decodificarlo. "Si está en las librerías, alguien puede recogerlo y reconocer algo en él que ayude a los que están trabajando en otros campos de la academia", dijo.

Cuando se le preguntó qué secretos esperaba que revelara, citó el uso medieval de la corteza de sauce que proporciona la base de la aspirina: "Sería hermoso si la sección de herbolarios proporciona curas para cosas que hemos olvidado".

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