Thursday, July 27, 2017

Erdogan, Haniyeh y Abbas están rezando por una intifada - Ron Ben-Yishai - Ynet



Los islamistas que incitaron y encendieron la crisis de los detectores de metales en el Monte del Templo querían una intifada. Todavía no han renunciado a su deseo. Esa es la razón principal por la cual el Waqf impidió a los fieles musulmanes regresar al Monte del Templo hasta el jueves por la tarde , aunque el gobierno israelí ya había retirado los detectores de metales .

Uno de estos famosos islamistas es el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, quien - como en la crisis de la flotilla del Mármara - está liderando la incitación religiosa anti-israelí. Lo está haciendo en sus discursos, pero también entre los bastidores.

Erdogan quiere ser el líder del Islam político en Oriente Medio, es decir, el líder de todos los movimientos de la Hermandad Musulmana, a los que tanto Hamas como el Movimiento Islámico de Israel de Raed Salah, están afiliados. Preservar el conflicto en el Monte del Templo sirve al campo radical islámico en el conflicto intra-árabe entre los estados árabes sunitas moderados por un lado, y Qatar, Turquía y los diferentes movimientos de la Hermandad Musulmana por el otro. Hamas es uno de estos movimientos, y sus partidarios - junto con la gente de Raed Salah - tratan de mantener y aprovechar la violenta energía que se ha acumulado en la calle árabe de Jerusalén, Palestina y en el mundo musulmán en general. Su objetivo es convertir esta energía en una larga intifada, que abarcaría no sólo a Jerusalén, sino también los territorios y a los árabes de Israel,

El presidente palestino, Mahmoud Abbas, también estaba tratando de aprovechar las energías negativas y la rabia que se acumuló durante la crisis de los detectores de metales. Si bien la opinión predominante es que Abbas está influenciado en esta crisis por el comportamiento de las masas, hay muchos signos que indican que él está utilizando la crisis para sus propias necesidades. Está tratando de aprovechar la ola islamista para avanzar en lo que él denomina "una intifada diplomática" en el ámbito internacional. El objetivo de esta intifada es deslegitimar al Estado de Israel, aislarlo en el ámbito internacional, e imponer un acuerdo que el gobierno israelí considera inaceptable a través de presiones y sanciones internacionales.

Abbas no lo oculta. Lo está diciendo abiertamente y hasta disparándose en el pie al reducir la cooperación de seguridad con Israel. No lo está cancelando por completo porque sabe que Hamas lo derribará si no tiene a Israel para protegerlo, pero cree que puede tener ambas cosas.

Estas son las personas que están interesadas en una continuación de los disturbios en el Monte del Templo. Esperan más muertes y heridos en los enfrentamientos con la Policía de Israel y el IDF en los próximos días, y que algún acontecimiento local que inflamará de nuevo la calle palestina e islamista.

Ellos también confían en la tradicional tendencia del mundo árabe y musulmán de creer en teorías místicas de la conspiración. Los hechos en el Monte del Templo en estos momentos son que la situación ha vuelto a su estado original antes del asesinato de los oficiales de policía israelíes el 14 de julio. Los detectores de metal han sido retirados, las cámaras han sido desmanteladas y las nuevas cámaras inteligentes no se han instalado, y tomará mucho tiempo antes de que se instalen.

Al-Jazeera, por ejemplo, que está inspirada y financiada por el campo islámico radical del que Qatar es miembro, está promoviendo mitos conspiratorios entre las multitudes incitando sobre cámaras israelíes ocultas que permiten a las fuerzas de seguridad israelí ver el cuerpo desnudo de las devotas musulmanas que inocentemente van a rezar al Monte del Templo. Las masas árabes en Jerusalén y fuera de Jerusalén compran con entusiasmo estas teorías, se adhieren a ellas y, lo que es más importante, actúan como si fueran ciertas.

Todo esto, la violenta energía que se ha acumulado en la calle palestina, la aspiración de Hamas y Erdogan de encender una intifada y el intento de Abbas de utilizar la crisis de los detectores de metales para obtener logros diplomáticos, obligan al gobierno israelí a usar la fuerza, con muchos policías pero ejerciendo el máximo autocontrol. Erdogan, Salah e Ismail Haniyeh quieren que nuevas muertes inflamen una intifada. No debemos darles eso. Por lo tanto, debemos asegurarnos de que haya una presencia masiva de las fuerzas policiales en cualquier lugar donde estallen disturbios en los próximos días, pero debe haber órdenes claras de evitar en lo posible abrir fuego.

Las fuerzas en las calles de Jerusalén, y los bloqueos que impiden la llegada de multitudes incitadas desde fuera de Jerusalén, deben reforzarse tan pronto como el jueves como el viernes por la mañana. Un reforzamiento masivo de las fuerzas en Jerusalén supone arrojar aguua sobre un fuego que acaba de comenzar a arder.

Otra medida que el gobierno israelí debería tomar es alistar a la administración estadounidense y a los países de la Unión Europea para presionar a Erdogan, Abbas y Haniyeh. Erdogan es un miembro de la OTAN y los estados miembros de la OTAN no pueden permanecer ociosos mientras uno de los miembros de la alianza incita contra un estado occidental democrático en el Medio Oriente.

Tanto Abbas como Haniyeh están recibiendo ayuda y vida gracias a la ayuda que reciben de los estadounidenses y los europeos. Esta ayuda podría influir a la hora de contener definitivamente a los dirigentes palestinos, tanto en Ramallah como en Gaza.

Mientras Abbas está relanzando su intifada diplomática porque está decepcionado con la administración Trump, ya que no ve progresos en los esfuerzos por avanzar las negociaciones de paz según sus condiciones, el gobierno de Trump debería dejarle muy claro que no debe morder la mano que le alimenta.

En cuanto a la crisis con Jordania , el incidente debe investigarse a fondo. ¿El guardia de seguridad tuvo que disparar contra el adolescente palestino que le atacó con un destornillador, o podría el ex comandante de la compañía Givati ​​haber golpeado y neutralizado al joven? No todos los incidentes requieren disparos que desembocan con muertos. Y a la luz de la sensibilidad internacional, sería aconsejable estudiar la posibilidad de que los guardias de seguridad del Ministerio de Asuntos Exteriores se sometan a cursos intensivos de Krav Maga que evitarán en lo posible la necesidad de disparar. La forma en que el primer ministro resolvió la crisis con Jordania demuestra que antes no se habían hecho los suficientes esfuerzos para alistar a Jordania y Egipto para calmar la situación en el caso de los detectores de metales.

Si el yerno del presidente de los Estados Unidos, Jared Kushner, telefoneó al rey Abdullah de Jordania el jueves pasado, tal vez ahora estamos en una situación diferente. Las crisis religiosas tienen tendencia a un rápida escalonamiento, y a medida que pasa el tiempo sin ningún cambio significativo, se vuelven crónicas y son muy difíciles de resolver, como estamos presenciando ahora.

Lo más importante, no debemos tener miedo. Israel debe proteger su derecho y su deber de mantener a Jerusalén segura y usar la fuerza para ese propósito. Sin embargo, debe evitar muertes entre los palestinos. La experiencia demuestra que es la única cosa que conduce a los ataques terroristas de "lobos solitarios" e inflama la situación más que cualquier otra cosa.

Igualmente importante, el gobierno israelí y sus organizaciones de seguridad deben hacer todo lo que esté a su alcance para neutralizar la ira religiosa y las energías violentas en la calle musulmana:

En primer lugar, deben evitar declaraciones públicas, como la que hizo el primer ministro Benjamin Netanyahu, sobre "cheques individuales de seguridad". Aunque la declaración fue dirigida hacia los oídos de la derecha israelí, son recogidas por el mundo musulmán para afirmar que el status quo no ha sido restaurado en el Monte del Templo.

Segundo, deben evitar actividades que puedan provocar a la calle musulmana y a sus medios sociales. Pueden, por ejemplo, esperar una semana o dos antes de demoler la casa del terrorista del tiroteo de junio de 2016 en el complejo Sarona de Tel Aviv.

Se debe permitir que los islamistas se desahoguen, pero de una manera controlada que les debe ser precisado. Una gran fuerza en las entradas a los barrios de Jerusalén oriental que son propensos a la violencia transmitirá los mensajes a los residentes de Jerusalén.

Por último, es necesario un diálogo continuo con el Waqf, y tal vez incluso con el mufti de Jerusalén. Incluso si eso no ayude, no pasa nada por intentarlo. El coordinador de las actividades del gobierno en los territorios, el General de División Yoav Mordechai, puede encargarse de esa misión.


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