Wednesday, July 05, 2017

¿Pueden los judíos estadounidenses amenazar a Israel? - Shmuel Rosner


La cuestión que se plantea en el título tiene una respuesta corta y una larga. La respuesta corta es sí, pueden hacerlo. De hecho, durante la última semana muchos de ellos lo hicieron. Algunos líderes judíos estadounidenses advirtieron - una amenaza implícita, sin duda - que la filantropía se secaría y se reduciría. Si Israel no cambiaba su política, ya no conseguiría los cerca de mil millones que podría obtener de filántropos y activistas estadounidenses. Si Israel no cambiaba su política, no volvería a contar con el apoyo político de los judíos estadounidenses. Así que de hecho, los judíos estadounidenses puede realizar sus amenazas, y en el último par de días algunos de sus líderes lo hicieron, y mucho más de lo que lo hicieron en el pasado.

Esa es la respuesta corta.

La respuesta larga es realmente una respuesta a una pregunta diferente: ¿Los judíos estadounidenses tienen otras mejores opciones para conseguir sus fines y lograr sus objetivos que formular amenazas o amenazas implícitas (“No es una amenaza, es una advertencia”)?

A esta pregunta no hay una respuesta simple, corta y definitiva. Sospecho que muchas de las amenazas implícitas escuchadas en los últimos días - algunas bastante incómodas - eran más una expresión de enojo por dos decisiones de Israel con relación a las leyes de conversión y el compromiso del Kotel, que un movimiento perfectamente planeado y bien ejecutado para alterar el comportamiento de Israel.

Y por supuesto, la mayor parte de la ira podría estar justificada. El gobierno de Israel decidió incumplir un compromiso acordado y cambiar el status quo en la conversión. Aún así, la ira no es un plan. La ira puede ser canalizada para convertirse en un proceso de planificación. Y ese proceso de planificación también debe incluir la siguiente cuestión: ¿Las amenazas harán que sea más probable que las políticas de Israel vayan a cambiar?

Aquí hay algunas cosas a considerar cuando se trata de responder a esta cuestión:

1.- Los israelíes mantendrán su interés por los judíos de la diáspora si sienten que existe una asociación y una unión incondicional entre los judíos. Las amenazas podrían sugerirles que esa unión es condicional, y entonces los israelíes contemplarían de una manera sospechosa esa "unidad" de los judíos estadounidenses.

2.- Los israelíes se vuelven rígidos cuando se les amenaza, y eso no les gusta. Han sido amenazados por muchas fuerzas en el pasado, algunas de los cuales eran mucho más peligrosas y mortales que los judíos estadounidenses, y las amenazas por lo general les vuelven menos propensos a ceder, no más.

3.- Israel es un país poderoso. Es probable que pueda manejarse sin el apoyo de otros judíos (o quizás no, pero los israelíes pueden creerlo).

4.- Las amenazas extenderán el enfado dentro de los judíos, porque algunos se sentirán incómodos ante ellas, y algunos se pasarán en su elaboración. Un llamamiento generalizado para que Israel sea más considerado con los judíos de la diáspora podría convertirse en otra batalla intra-judía.

5.- Las amenazas conllevan el riesgo de una escalada. A menos que uno quiera que las relaciones entre Israel y la diáspora se deterioren aún más, uno tiene que tener esto en cuenta.

Pero, ¿qué podemos hacer si ni siquiera podemos advertir al gobierno y al público israelí de que las acciones que adopten tienen consecuencias?”, esa fue la pregunta que me hizo un importante líder judío estadounidense hace dos días. Tengo que admitirlo: no tengo una muy buena respuesta para esta pregunta. Claramente, el gabinete israelí no tomó muy en serio las posibles y peligrosas consecuencias de sus recientes decisiones. Sin amenazas adecuadas, ¿cómo pueden lograr los judíos estadounidenses que los judíos israelíes interioricen el dilema al que se enfrentan y las sanciones que pudieran tener que afrontar si los judíos estadounidenses se distancian del país?

Una respuesta parcial podría ser: Asegúrense que tienen un plan real cuando hagan las amenazas, o muestren sus preocupaciones y advertencias. Utilicen con cautela las amenazas, y no demasiado. Tienen que estar en sintonía con la reacción de los israelíes a declaraciones que suenan como amenazas ante la oreja israelí. No se apresuren a elevarlas. Traten de utilizar discretos y tranquilos canales de comunicación con los políticos, en lugar de favorecer las declaraciones públicas.

Sí, pueden ejercer presión sobre Israel. No, no hagan que suenen como amenazas. Sí, utilicen las herramientas disponibles para tener un impacto. No, no hagan que los israelíes piensen que tratan de doblegarles y hacer que se rindan. Sí, muestren a Israel que se preocupan por su carácter. No, no den la impresión de que su carácter actual podría hacerles reconsiderar su apoyo al Estado judío.

Una respuesta larga y no del todo satisfactoria. Por desgracia, es la única que tengo.


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