Sunday, October 22, 2017

Actualizaciones de la política israelí: centrismo e izquierdismo - Shmuel Rosner


- Centrismo

En la primera mitad de esta semana, Israel estaba alborotada por las declaraciones del relativamente nuevo líder del Partido Laborista, Avi Gabbay. Especulando sobre una coalición gubernamental imaginaria, después de unas elecciones imaginarias seguida de una victoria imaginaria, Gabbay afirmó que no se asociará con la Lista Árabe para apoyar a su coalición. Especulando sobre un proceso de paz imaginario, con un acuerdo imaginario y con un socio imaginario, Gabbay también dijo que le gustaría que los colonos no sean evacuados, sino que se puedan quedar donde están.

Nada de esto tiene ninguna consecuencia inmediata sobre ninguna realidad con la que todos estemos familiarizados, y el hecho es que lo que los políticos dicen hoy puede variar fácilmente mañana (vean la evacuación de Gaza por parte de Ariel Sharon). Aún así, parece evidente que Gabbay estaba intentando una maniobra política. Está tratando de deshacerse de la imagen izquierdista del laborismo. Está tratando de moverse hacia el centro y robar votos al Yesh Atid de Lapid (y posiblemente también a los partidos de derecha más moderados).

¿Tendrá éxito? Es muy temprano para decirlo. ¿Podrá convencer a su partido de que acepte esa estrategia? La respuesta es sí, si muestra señales de funcionar. Si no, sus rivales dentro del partido rápidamente usarán estas declaraciones para decapitarlo (políticamente hablando). Una cosa parece clara: Gabbay, como todos los líderes de la oposición de todos los partidos de la oposición en el mundo (los demócratas también), se enfrentan a una elección: ¿intentar construir sobre la ira de la izquierda, en su odio hacia Bibi, y crear un marcada diferencia entre su ideología y la de la coalición gobernante? o bien ¿trasladarse al centro con la esperanza de atraer centristas e incluso algunos derechistas desilusionados, con la suposición de que la izquierda no tendrá más opciones que apoyarlo?

Gabbay eligió el centro. Tal vez porque está más cómodo allí (se unió a la arena política como un derechista moderado), tal vez porque cree que esa es la mejor estrategia. Sus votantes ahora deben decidir si aceptan su elección. Para algunos de ellos será claramente difícil.

- Izquierdismo

La segunda mitad de la semana estuvo dedicada al Meretz, el partido a la izquierda del laborismo. En el Meretz hay una batalla interna que se está desarrollando desde hace un tiempo. Mucho de esto es sobre el control del partido y las animosidades personales, pero también hay una pregunta interesante que el partido debe decidir: ¿debería abrirse en unas primarias o seguir siendo un partido controlado por un grupo mucho más pequeño de activistas partidistas?

La líder del partido, Zehava Galon, hizo un movimiento sorpresivo al renunciar a la Knesset. Ella es la que lucha por tener unas primarias abiertas, como dejó en claro al explicar su renuncia:

"Creo que debo invertir toda mi energía en la lucha por aumentar nuestro poder como partido y bloque político, abriendo filas a nuevas audiencias", escribió en una larga publicación en Facebook. "El Meretz no puede existir como un club cerrado que ignora a sus votantes y seguidores, y bloquea fuerzas adicionales para que no participen en nuestra lucha por inyectar nueva sangre en la izquierda".

¿Tiene razón al exigir tanto? Hay dos aspectos en esta cuestión: el basado en valores y el político. Aquellos que creen que tener primarias abiertas es el sistema más moral (más democrático, menos acuerdos de trastienda) apoyarán a Galon. Aquellos que piensan que las primarias son el sistema con menos valor (miembros menos fiables en la Knesset, un partido más populista) no lo harán. Luego está la cuestión política: ¿podrían las primarias atraer a más miembros y votantes al partido? ¿Y si el resultado de las primarias abiertas es una lista menos atractiva de candidatos?

Su renuncia al Knesset fue sorprendente, y parece revelar un elevado nivel de desesperación por parte de Galon, donde ella podría entender que se trata de una batalla por su futuro político. Pero al hacer algo tan dramático como eso, Galon fuerza la cuestión de las primarias sí o no de una manera que va a cambiar al partido pase lo que pase. O Galon gana, y el partido va a unas elecciones primarias, o ella pierde y el partido reemplaza a su líder, lo que también enviaría un mensaje claro a los votantes: el Meretz no se hará más democrático internamente.

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