Saturday, November 18, 2017

¿Por qué no recuperar el legado del ideólogo sionista simpatizante del fascismo de la primera época del sionismo y creador del "sionismo revolucionario"? - Peter Bergamin - Haaretz



El 2 de noviembre, el mismo día en que se celebra el centenario de la Declaración de Balfour, otro aniversario relacionado en la historia sionista pasó con mucha menos fanfarria.

Se conmemoraba lo que sería el cumpleaños número 120 de Abba Ahimeir, el líder e principal ideólogo principal de lo que se conoce como el "sionismo revisionista maximalista". El primer evento se ha convertido en parte de la psique colectiva israelí, y de hecho judía; el segundo, ciertamente no tanto.

Un tercer aniversario relacionado, y también importante, y probablemente aún menos conocido, es el hecho de que el miércoles 15 de noviembre se cumplen 90 años de que Ahimeir escribiera un artículo para el Haaretz donde utilizó el conocido dicho de Hillel el Sabio: "¿Si yo no me preocupo por mí, quién lo hará?".

Lo que quizás sea más sorprendente para el lector actual del Haaretz no es solamente el hecho de que, de 1925 a 1927, Ahimeir fue un colaborador habitual del periódico, el cual ciertamente se inclinaba ligeramente más a la derecha de lo que lo hace hoy, sino que además en este artículo en particular introdujo el concepto de "sionismo revolucionario" por primera vez.

Este historiador y periodista cultural de 30 años había regresado al Mandato Británico de Palestina en el verano de 1924 después de una ausencia de diez años, habiendo completado un doctorado en la Universidad de Viena sobre "El declive de Occidente", de Oswald Spengler. Ahimeir había llegado originalmente a la Palestina otomana desde Bobruisk (entonces Rusia, ahora Bielorrusia) en 1912, a la edad de 14 años, para estudiar en el gimnasio Herzliya, una prestigiosa escuela secundaria.

Durante tres años después de su llegada, Ahimeir fue un activo pionero sionista (halutz), un kibbutznik y miembro de Hapoel Hatzair, trabajando como bibliotecario para el Comité Cultural del Histadrut, enseñando en las aldeas agrícolas de Nahalal y Geva, y contribuyendo regularmente al diario homónimo del partido.

En 1926, sin embargo, Ahimeir se había desilusionado claramente del Hapoel Hatzair y del sionismo laborista en general.

En su artículo del Haaretz (escrito cuando aún era miembro del Hapoel Hatzair), Ahimeir se lamentaba de que en los 10 años transcurridos desde la Declaración Balfour, ni siquiera se hubieran realizado las esperanzas mínimas del proyecto sionista. Una nación judía aún no existía, y de hecho todo el proceso parecía estar estancado en un atolladero político y burocrático.

Por este lamentable estado de cosas, Ahimeir culpaba no solamente a la administración mandataria británica, sino también a la "inmadurez" de la dirección del Yishuv, que no sólo estaba saturada de intereses partidistas, sino que también estaba dispuesta a comprometerse con los británicos.

La única manera de salir del desastre, creía Ahimeir, era un regreso al sionismo político herzliano que ofrecía entonces el relativamente joven partido Revisionista. En el momento del artículo de Ahimeir, los revisionistas representaban la primera incursión de un partido sionista en una organización política de derechas (aunque en ese momento todavía de centro-derecha). De hecho, se uniría al partido de Zeev Jabotinsky solo dos meses después, en febrero de 1928, junto con el poeta Uri Zvi Greenberg y el escritor Yehoshua Yevin.

Por el momento, declaraba Ahimeir en el artículo, la era del pionero sionista había terminado, y realizaba un llamamiento al movimiento sionista - "como el Sinn Fein en Irlanda" - para adoptar la actitud y los medios de otros grupos de liberación nacional.

Ahimeir, él mismo, no sería ajeno a la controversia.

Un año después de unirse a los revisionistas - y en la ola de los disturbios de 1929 en Palestina - formó el ala "maximalista o dura" del partido con Greenberg y Yevin, abrazando aspectos de la ideología del fascismo italiano (el cual en aquellos momentos ofrecía la única realidad alternativa novedosa al comunismo, y que como sus seguidores en el Yishuv, había recurrido cada vez más a los intelectuales socialistas desilusionados), aunque a diferencia de Jabotinsky y los revisionistas mayoritarios, vio a Gran Bretaña como el verdadero enemigo del sionismo.

Ahimeir fue un agente provocador abierto a muchas cosas, ya que como líder del grupo juvenil del partido, el Betar, entrenó a otros líderes juveniles para la Escuela de Capacitación para el liderazgo del Betar, fue un activista político y periodista (denominó a la administración del mandato británica 'Perfida Albion' y a sus miembros 'ocupantes extranjeros' en 1929), y además fue importante como ideólogo.

Formó el primer grupo de resistencia antibritánica, el Brit HaBiryonim, en 1930, y ese grupo, mientras se limitó a actos de desobediencia civil, quitó las banderas nazis de los consulados alemanes en Jerusalén y Tel Aviv, y tocó el shofar en los servicios del Yom Kippur (una acción prohibida por los británicos) en el Muro Occidental, siendo el precursor ideológico del sector más extremista del Irgun y el Lehi.

Ahimeir fue arrestado en junio de 1933 junto a otros revisionistas, como Avraham Stavsky y Zvi Rosenblatt, con relación al asesinato de Chaim Arlozoroff. Ese suceso pesaría sobre él el resto de su vida, a pesar de haber sido absuelto por falta de pruebas incluso antes de ir a juicio.

Ahimeir finalmente fue a prisión en 1934 por su participación en el Brit HaBiryonim, después de lo cual se retiró más o menos de la vida política activa y se dedicó a su primer amor, escribir sobre la historia. Sus artículos para la enciclopedia hebrea, incluidas las entradas para "Bobruisk" y "Hitler", dan testimonio del rico conocimiento de Ahimeir sobre la historia europea y judía.

De hecho, como historiador que había experimentado de primera mano tanto la Primera Guerra Mundial como la Revolución Bolchevique, la cual se había cobrado la vida de su hermano menor Meir, Ahimeir estaba mejor situado que la mayoría de sus colegas en el Yishuv para ver la meta-imagen histórica de la relación que se estaba desarrollando, y se mostraba preocupado por ello, entre el sionismo del Yishuv y el poder británico.

Reconoció la inutilidad de la voluntad del liderazgo de la Yishuv, no solo por comprometer el objetivo final político-territorial sionista (a la luz del Libro Blanco de Churchill de 1922, se pretendía reducir la aparente promesa inicial de Gran Bretaña de un hogar nacional judío en toda la Tierra bíblica de Israel) aceptando las demandas británicas, sino también por diluir el sionismo con la ideología socialista.

Por lo tanto, su llamamiento al sionismo revolucionario en 1927 fue el recordatorio de un historiador frustrado que no podía ver otra solución lógica que una rebelión política insurreccional para suplantar el dominio británico a la Yishuv, y lograr el establecimiento de un estado judío, y todo ello mediante un eventual abrazo a un pseudo fascismo al estilo italiano.

Su defensa de ésta última ideología, que suena hoy difícil para nuestros oídos, debe ser entendida no solo dentro de su contexto histórico, sino aún más importante, en función simplemente de su concepto de revolución.

La historia tal vez haya sido injusta con Ahimeir a este respecto, y ha preferido centrarse en su aceptación del fascismo italiano en detrimento de su concepto de un 'Sionismo revolucionario'. Ahimeir fue desde luego mucho más revolucionario que fascista, y su legado de un sionismo revolucionario es lo más pertinente y, de hecho, lo más interesante, desde la perspectiva de un historiador contemporáneo.

De hecho, podríamos observar cínicamente el llamamiento de Menachem Begin, en la Tercera Convención Mundial del Betar en 1938, a marcar el comienzo de un nuevo período de 'Sionismo militar', y el llamamiento de David Ben-Gurion, dos meses después, para un 'Sionismo combatiente', como nada más que unas oportunistas redefiniciones del concepto del 'Sionismo revolucionario' de Ahimeir unos 10 años antes.

Sin embargo, en el momento del discurso de Begin en 1938, la revolución política de Ahimeir ya había estado ganando terreno durante casi una década, incluso si aún no se reconocía como tal.

Y sin duda, la continua campaña de resistencia anti-británica que se libró en el Yishuv, desde 1939 en adelante, por el Irgun, el Lehi y finalmente también la Haganah, fue uno de los principales factores de la decisión de Gran Bretaña, en 1947, de retirarse de sus obligaciones en virtud del Mandato de Palestina. El 'Sionismo revolucionario' había demostrado ser más que un término intelectual.

Abba Ahimeir fue ciertamente una figura controvertida que abrazó, en ocasiones, algunas ideas bastante controvertidas. No obstante, el reconocimiento de esta realidad no debería mitigar el hecho de que jugó un papel decisivo en la génesis de lo que bien podríamos considerar - con respecto a una resistencia cada vez más proactiva, anti-británica, y eventualmente adepta a la violencia, por parte de todos los grupos de la Yishuv, a izquierda y derecha - como una revolución política sionista en Palestina, la cual fue finalmente la responsable del fin del Mandato Británico y la fundación del Estado de Israel.

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