Saturday, November 11, 2017

El panorama demográfico judío-árabe. Ignoren a las Cassandras, Israel no se enfrenta una posible bomba demográfica árabe - Yoram Ettinger - Arutz 7



En 2017, Israel es la única economía avanzada y la única democracia occidental dotada de una tasa de fecundidad relativamente alta, lo que facilita un mayor crecimiento económico sin depender de la mano de obra inmigrante.

Además, la próspera demografía de Israel proporciona una seguridad nacional reforzada (una mayor población para el ejército) y una política exterior más segura.

En contraste con la sabiduría demográfica convencional, Israel no se enfrenta a una potencial bomba demográfica árabe. De hecho, el Estado judío se beneficia de un sólido viento demográfico judío.

Al comienzo de 2017, por primera vez, y desafiando las proyecciones del establishment demográfico de Israel  desde principios de la década de 1940, la tasa de fecundidad judía de Israel (3,16 nacimientos por mujer) supera la tasa de fertilidad árabe de Israel (3,11). De hecho, en el 2017 la tasa de fertilidad de Israel es más alta que la de la mayoría de los países árabes  (por ejemplo, Arabia Saudita con 2,1 nacimientos por mujer, Kuwait con 2,4, Siria con 2,5, Marruecos con 2,1, etc.).

La occidentalización de la tasa de fertilidad árabe también ha estado vigente en Judea y Samaria: de 5 nacimientos por mujer árabe en el 2000 a aproximadamente 3 en 2016; de una edad media de 17 en 2000 a 21 en 2017.

La occidentalización sustancial y sistemática de la fertilidad árabe israelí, de 9.5 nacimientos por mujer en 1960 a 3.11 en 2016, ha provocado como derivación una integración acelerada de los árabes israelíes en la modernidad, en general , y la mejoría del estatus de las mujeres árabes de Israel en particular.

Por ejemplo, como ocurre con los árabes de Judea y Samaria, cuya tasa de fecundidad es similar, casi todas las niñas árabes israelíes terminan la escuela secundaria y se inscriben cada vez más en colegios y universidades, mejorando su estatus dentro de sus propias comunidades. Este proceso ha  ampliado su uso de anticonceptivos, retrasando la edad de matrimonio y la reproducción, que solía comenzar a la edad de 15-16 años, hasta la edad de 20 años o más.

Además, las mujeres árabes se integran cada vez más en el mercado laboral de Israel, volviéndose más orientadas hacia una carrera y la sociedad, lo que termina su proceso reproductivo a la edad de 45 años, en lugar de los 50-55 como solía ser antes. Además, un proceso de urbanización intensificado ha desplazado a un número cada vez mayor de árabes israelíes de empleos agrícolas autónomos a empleos urbanos, y de hogares rurales a apartamentos urbanos, lo que ha reducido la necesidad y la conveniencia de criar a muchos niños.

Al mismo tiempo, desde 1995 ha habido un aumento sin precedentes en la tasa de fecundidad judía, especialmente en el sector secular, como resultado de un optimismo relativamente elevado y un patriotismo y apego a las raíces nacionales y a una responsabilidad colectiva / comunitaria.

De 80.400 nacimientos judíos en 1995, el número aumentó a 139.400 en 2016, mientras que el número anual de nacimientos árabes se mantuvo estable en alrededor de 41.000. Contrariamente a la sabiduría convencional, el aumento del 73% en el número de nacimientos judíos tuvo lugar a pesar del leve declive de la fecundidad del sector haredi (debido a una mayor integración en el mercado de trabajo, el aprendizaje de estudios superiores y el ejército) y la fecundidad estabilizada moderno-ortodoxa, por lo que es debido en gran medida a la creciente fertilidad del sector judío secular.

Este viento de cola sin precedentes detrás de la floreciente demografía judía de Israel está documentado por la proporción de nacimientos judíos en el país: 77% del total de nacimientos en 2016, comparado con 69% en 1995. Además, en el 2016 hubo 3.2 nacimientos judíos por nacimiento árabe, en comparación a 2.2 nacimientos en 1995. 

Además, mientras la aliyah (inmigración judía a Israel) persiste en números más altos que los pronosticados por el establishment demográfico de Israel (26.000 en 2016), tiene un potencial dramáticamente más alto, lo que obliga a Israel a reintroducir una política proactiva de aliyah - en Francia, en toda Europa, Rusia, Ucrania, Argentina, etc. -, tal como lo fue antes de la aliyah con el millón de judíos de la antigua URSS durante los años noventa.

Simultáneamente, se ha documentado una emigración neta árabe anual persistente, desde Judea y Samaria (aproximadamente unos 20.000 anualmente, en los últimos años), mientras que el número neto anual de emigrantes israelíes (permaneciendo en el exterior por más de un año) - salidas totales menos total de retornados - ha  disminuido sustancialmente: de 14.200 en 1990 a 8.200 en 2015. Al mismo tiempo, la población de Israel casi se duplicó de 4.5 millones en 1990 a 8.4 millones en 2015.

En 2017, el número total de árabes en Judea y Samaria es de 1.8 millones, no los casi 3 millones que reclama la Oficina Central Palestina de Estadísticas. Esta última incluye en su recuento a más de  400.000 palestinos que han estado fuera por más de un año, a más de 300.000 árabes de Jerusalén, que son doblemente contados (por Israel y por la Autoridad Palestina) y a 100.000 palestinos que se casaron con árabes israelíes y recibieron tarjetas de identidad israelíes, que también son doblemente contados.

Además, la Autoridad Palestina reclama una migración neta cero, ignorando la emigración neta anual (de Judea y Samaria) de 20,000 árabes en los últimos años, y la emigración neta sistemática desde 1950, la cual ha ido en aumento desde el año 2000. Un estudio del Banco Mundial del 7 de septiembre de 2006   documentó el añadido de un 32% en los nacimientos reclamados por la Autoridad Palestina.

En marzo de 1898, el principal demógrafo e historiador judío, Simon Dubnov, ridiculizó la visión sionista, alegando que para 1998 no habrá más de 500.000 judíos en la Tierra de Israel...

En octubre de 1944, el fundador de la Oficina Central de Estadística de Israel, el profesor Roberto Bachi, sostuvo que bajo el mejor de los casos, en 2001 habría 2.3 millones de judíos en la Tierra de Israel, representando una minoría de 34%...

Sin embargo, en 2017, desafiando la "sabiduría" convencional demográfica, hoy hay 6,8 millones de judíos en la Tierra de Israel (incluyendo Judea y Samaria, y sin contar a los 300.000 judíos rusos no reconocidos por el Rabinato), una mayoría del 66%, beneficiándose de un fuerte viento de cola demográfico.

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