Monday, January 01, 2018

Falló el lavado de cerebro (de la izquierda mediante las universidades) - Judith Bergman - Mida



"Con espíritu y sangre te redimiremos, Al-Aqsa... Lucharemos y les enseñaremos una lección a través de la espada y la fuerza", cantaron unos 50 estudiantes árabes en la Universidad de Tel Aviv hace diez días. "Los educaremos a través de los caminos de la intifada" e "Israel es un estado de terror", continuaron.

La semana anterior a las llamadas a la "intifada" en la Universidad de Tel Aviv, los estudiantes árabes de la Universidad Hebrea de Jerusalén cantaron "Los sionistas deben irse" en una manifestación en la que también gritaron: "Nuestra tierra es árabe y libre" y "Palestina es árabe desde el río hasta el mar".

Escenas similares tuvieron lugar en la Universidad Ben Gurion y la Universidad de Haifa.

No fue la primera vez este año que los estudiantes árabes pidieron una "intifada" en las universidades israelíes. En mayo, estudiantes árabes de la Universidad Hebrea de Jerusalén realizaron una manifestación en solidaridad con los terroristas en huelga de hambre en las cárceles israelíes, encabezados por el súper terrorista Marwan Barghouti (que rompió su huelga de hambre, cuando creía que nadie le estaba mirando).

Durante esa demostración, los estudiantes árabes pidieron una "intifada" y gritaron: "¡Hablamos de que os vayáis al exilio! No queremos ver a ningún sionista". E hicieron esto mientras agitaban fotos de terroristas condenados.

Aparentemente, sin embargo, la facultad de la Universidad Hebrea de Jerusalén está totalmente de acuerdo con la incitación de asesinatos terroristas contra los judíos en la universidad. En mayo, una declaración de la universidad respaldaba a los estudiantes árabes proclamando que "la manifestación estudiantil en apoyo de los presos en huelga de hambre se celebró de acuerdo con las regulaciones, y no se dijo nada que constituyera una violación de la ley".

Incitar al asesinato de judíos en una universidad israelí, en el corazón del estado de Israel, es considerado legal por las mentes académicas más importantes de Israel. En ningún lado, la libertad de expresión incluye el derecho a incitar a la violencia o al asesinato. Es desconcertante comprobar que esos estudiantes no hayan sido expulsados ​​de la universidad.

Notablemente, en ese mismo momento, la universidad hebrea de Jerusalén no permitió que se llevara a cabo una contra-manifestación por parte de la organización estudiantil sionista "Im Tirtzu".

Hay segmentos en la sociedad israelí que están severamente fuera de contacto con la realidad en la que viven y, por supuesto, los académicos, como es el caso en todo el mundo occidental, pertenecen al núcleo duro de este segmento que vive ajena a la realidad.

Por supuesto, son libres de decir y pensar lo que deseen, pero no están en libertad de poner en riesgo a los estudiantes y ciudadanos judíos, que es lo que están haciendo aquí. Enseñando a los estudiantes judíos, en un campus judío, en el estado de Israel, que los árabes son libres de desear y gritar por la muerte de sus compañeros estudiantes judíos. Se necesita un tipo especial de mentalidad y carácter enfermo para defender ese comportamiento.

La pregunta es si estos inmejorables funcionarios de las universidades israelíes también consideran legítimas las amenazas de Hamas. Hamas pidió una "intifada" al mismo tiempo que los estudiantes, amenazando con abrir las "puertas del infierno"

Quizás los apparatchiks de la universidad quieran pensar que sus universidades son Harvard y Stanford, situadas en un lugar tranquilo en un país que limita con Canadá. Sin embargo, Israel está en un vecindario donde la nación judía está siendo amenazada casi a diario y los judíos son apuñalados, lapìdados y atropellados como una ocurrencia común. ¿No se les ocurre a estos académicos, sentados en sus torres de marfil, que lo que permiten en sus campus son declaraciones de guerra?

Por otra parte, algunas universidades israelíes no parecen demasiado preocupadas por los intereses israelíes. En 2016, la Universidad de Tel Aviv otorgó su más alto honor, la Medalla George S. Wise, al entonces Secretario General de la ONU Ban Ki-moon.

En su discurso de aceptación, Ban Ki-Moon repitió los viejos tropos sobre la "ocupación" israelí,  pagando básicamente el honor que la Universidad de Tel Aviv le había otorgado con los insultos habituales a los que Israel se ha apegado tristemente cuando se trata de la ONU. Ban concluyó: "Creo firmemente que los miembros de la comunidad internacional deben ejercer su influencia colectiva e individual para ayudar a alcanzar el destino común: el fin de la ocupación, que pronto comenzará su 50 aniversario, y el establecimiento de dos estados para dos pueblos que viven el uno al lado del otro en paz, seguridad y reconocimiento mutuo".

Como es habitual en todo lo relacionado con las Naciones Unidas, Ban había borrado de su discurso todas las referencias al terrorismo palestino instigado por las AP, los apuñalamientos asesinos, las lapidaciones, los disparos y los atropellos contra civiles israelíes. Claramente, y de acuerdo con Ban, hay una equivalencia moral completa entre Israel y la Autoridad Palestina. Desafortunadamente, sin embargo, algunos israelíes parecen sufrir un extraño deseo masoquista de ser humillados.

Ser tolerante con los intolerantes y otorgar premios a los intolerantes, como fue el caso de Ban Ki-moon y de la Universidad de Tel Aviv, es una pendiente resbaladiza que solo puede terminar en tragedia.

Para los hamasniks y los aspirantes a terroristas entre los estudiantes árabes en Tel Aviv y la Universidad Hebrea, no importa si un judío es un profesor izquierdista que denuncia a su propio país o un sionista religioso que viva en Judea y Samaria. Quieren a los dos en el fondo del mar. Uno supondría que los judíos ya deberían haber aprendido esa lección.

La mala noticia es que la academia israelí está tan equivocada como la academia de Occidente en general. La buena noticia, sin embargo, es que Israel se destaca como la única sociedad occidental donde la juventud tiende a ser más conservadora que sus padres. En otras palabras, el lavado de cerebro ha fallado.



PD: Los estudiantes árabes pertenecían mayoritariamente al sector juvenil del partido Hadash, uno de los miembros de la Liga Común árabe. Su horizonte ideológico es por lo tanto comunista y de extrema izquierda. Quizás así entiendan la pasividad de las universidades

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