Sunday, January 28, 2018

Sorpresa, sorpresa... El Fiscal general a la policía: "no hay pruebas de corrupción para acusar a Netanyahu" - Debka



El fiscal general, Avichai Mandelblit, dejó saber el martes 23 de enero que la policía no tenía motivos para llevar al primer ministro a juicio por soborno. Durante más de dos años, los investigadores de la policía habían estado reuniendo este caso contra el Primer Ministro Binyamin Netanyahu en torno a su costumbre de aceptar regalos suntuosos de los magnates. No pasó un día sin que la policía filtrara datos a un grupo de "reporteros de investigación", quienes construyeron brillantes carreras publicando noticias de que la policía presentaría en breve un inexpugnable caso de corrupción contra Netanyahu. Pero el martes, todos se quedaron boquiabiertos cuando "fuentes cercanas al fiscal general" contradijeron sus predicciones en el canal de televisión 2, afirmando que la policía no había conseguido las pruebas para que la fiscalía fuera a juicio.

Mandelblit también advirtió que si la fiscalía intentaba llevar el caso ante los tribunales, sería desestimado por falta de pruebas, y la parte acusada por ello no sería el comisionado de policía, sino el sistema de procesamiento y de justicia, ya que ambos sufrirían un ruinoso asalto a su credibilidad.

La mayoría de los medios de comunicación estaban demasiado impactados como para reaccionar. Habían confiado en la certeza absoluta de la criminalización del primer ministro, hecho perseguido con sus principales historias año tras año, y ahora dichas esperanzas se habían desvanecido demasiado rápido para que lo asimilaran. Sin embargo, en el ámbito político y entre los propios medias ya se conocía hace tiempo que el fiscal general había dado un aviso a la policía: "han hecho un gran trabajo", les dijo, pero si me disculpan el "material que me han enviado en el 'Dossier 1000' (soborno) y el 'Dossier 2000' (un diálogo inapropiado con un editor de periódicos) no se podrá poner en pie en la corte". El fiscal general no veía ninguna evidencia de soborno por parte del primer ministro. El único servicio que realizó para el magnate Arnon Milchen, a cambio de sus muchos regalos personales, fue arreglar su visa estadounidense. Ese favor no está fuera de servicio cuando el magnate en cuestión ha contribuido con servicios de importancia para la seguridad nacional de Israel. Cuestionar a James Packer, un multimillonario australiano y amigo del primer ministro, no dio ni un ápice de pruebas para respaldar una acusación de soborno, o incluso un comportamiento inapropiado por parte del primer ministro.

También se informa que el fiscal general ha propuesto a la policía la fusión de los dos expedientes, que se volverán a etiquetar con el único cargo de "abuso de confianza". Incluso entonces, las posibilidades de una condena son marginales, según se estima, y aún así la acusación es demasiado menor como para afectar a las actividades políticas de Netanyahu como primer ministro.

El mismo Netanyahu llamó a la campaña, cuyo propósito declarado era derrocarlo estigmatizándolo como un corrupto, una cacería de brujas. Ahora ha resultado ser un fracaso, que por otra parte explotó en las caras de sus tres principales instigadores:

- La policía israelí, cuyos investigadores viajaron por todo el mundo durante dos años, sin dejar piedra sin remover, en su búsqueda de evidencias de maldad lo suficientemente poderosas como para derrocar al primer ministro. Cuando se dieron cuenta de que no se podía encontrar la suficiente basura en forma de pagos auténticos, ciertos altos oficiales de la policía tomaron otra arma: una campaña de desprestigio. Bombearon filtraciones a los medios de las acciones de Netanyahu que fueron presentadas como dudosas y contaminadas de corrupción. La campaña fue aparentemente autorizada por el comisionado de policía Ronnie Alsheikh, quien fue citado entre susurros en el cuartel de la policía mencionando que había "declarado la guerra a la corrupción y estaba decidido a no permitir que nada se interpusiera en su camino". Nadie sabe con certeza a quién apuntaba. Pero quien quiera que haya sido, los escalones más altos de la policía se habrán dado cuenta ahora que han perdido su objetivo. El martes por la noche, se anunció que el comandante Ronnie Ritman, el jefe de la unidad 433 del Lahav que dirigió la investigación de Netanyahu, había renunciado.

- El ex primer ministro Ehud Barak, uno de los enemigos más feroces de Netanyahu, no perdió tiempo en dar a conocer sus puntos de vista. Tuiteó el miércoles: "El gran encubrimiento ha comenzado. El canal 2 reveló que el fiscal general tiene miedo de que si Netanyahu es absuelto, se vería obligado a suicidarse. Qué absurdo. La vergüenza eterna será la suerte de cualquiera que blanquee [¿la verdad?] y eso todo el mundo lo conoce sin esperar un juicio para probarlo. El fiscal general tiene miedo, una fórmula segura para dejar que el país se hunda en la corrupción y baje por la pendiente resbaladiza hacia el 'tercer mundo' ", continuó Barak. "En lugar de ofrecernos argumentos enrevesados ​​y su propio miedo, Mandleblit debería abstenerse de manejar los expedientes de Netanyahu. Es demasiado para él".

Para Ehud Barak, quien anhela un regreso a la vida política, la culpabilidad del primer ministro no necesita ser probada ante un tribunal de justicia, o inclusive es precisa una investigación. "Lo que todos saben" es lo suficientemente bueno para él, aunque varios millones de otros israelíes insistirían en el debido proceso antes de aceptar su culpabilidad.

En realidad, Barack no es el único político que ha confiado en la certeza de que la caída de Netanyahu les ofrecería una escala para volver a la cima. Haciendo cola con él estaban Yair Lapid, quien utiliza la palabra "corrupción" en cada oración, junto con su auto-ungimiento como "el próximo primer ministro";  el recién elegido presidente de la Unión Sionista, Avi Gabay, que tiene aún que hacerse un futuro; el ex ministro de defensa Moshe Ya'alon y muchos otros.

Todos ellos están expresando su frustración contra el hombre que les retiró la escala para su ascenso, el fiscal general. Para empezar, lo amenazan con "la vergüenza eterna". ¿Qué hay de la democracia? !Cuánto desprecio se puede verter en el sistema de justicia del estado! Durante más de un año, los manifestantes anti-Netanyahu han estado celebrando vigilias fuera de la casa del fiscal general, exigiendo que enjuicie al primer ministro por corrupción. El sábado pasado, le interrumpieron inclusive frente a la sinagoga donde oraba.

- Los principales medios de comunicación alistaron a sus principales periodistas y mejores talentos para la campaña para promover la caída de Binyamin Netanyahu. ¿Qué reemplazará ahora su corriente diaria de "pronósticos autorizados" de que la culpabilidad del primer ministro es absoluta y su acusación inminente?

Quizás si ocasionalmente hubieran mencionado un revés en la investigación y equilibrado sus informes, ahora no estarían obligados a tener que comerse sus sombreros. En su lugar, es probable que lancen una nueva campaña.

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