Friday, March 09, 2018

Fuera caretas: Encuesta: el 51% de los árabes israelíes se niega a reconocer a Israel como Estado judío - Ahiya Raved - Ynet



Ha existido un mayor deterioro en las relaciones entre los ciudadanos judíos y árabes de Israel en los últimos dos años, según el Índice de Relaciones Árabes-Judías en Israel, elaborado anualmente por la Universidad de Haifa durante los últimos 41 años,

El índice muestra, por ejemplo, que más de la mitad de los árabes israelíes no aceptan que Israel tenga una mayoría judía o lo reconocen como un Estado judío y democrático.

Entre el público judío, mientras tanto, se notó una disminución en la voluntad de vivir al lado de un vecino árabe, tener hijos que estudien en la escuela junto con estudiantes árabes, entrar en comunidades árabes o trabajar bajo un supervisor árabe.

La investigación fue supervisada por el Prof. Sammy Smooha, quien dijo que a pesar del empeoramiento de las relaciones, los israelíes aún no estaban en un punto de quiebra. "La mayoría de los judíos y la mayoría de los árabes en Israel creen en una sociedad compartida. Las encuestas de opinión que datan desde el 1976 apuntan a la existencia continua de una base sólida para la coexistencia judía-árabe".

Sin embargo, los datos del índice de 2017 muestran una caída en la legitimidad de los judíos y del estado judío a los ojos de los árabes, y una caída simultánea en la legitimidad de los ciudadanos árabes a los ojos de los judíos.

En 2015, por ejemplo, el 65.8% de los árabes reconocía el derecho de Israel a existir, en comparación con solo el 58.7% en 2017. Además, el reconocimiento de la legitimidad de Israel como un Estado judío y democrático cayó del 53.6% al 49.1% en los últimos dos años, con un reconocimiento de la legitimidad de mantener una mayoría judía retrocediendo del 42.7% al 36.2%.

La caída más pronunciada, sin embargo, ocurrió en las tasas de aceptación por parte de los árabes del carácter de Israel. En 2015, el 60.3% de los árabes aceptaron que Israel tuviera una mayoría judía, en comparación con el 44.6% en 2017.

En consecuencia, hace dos años el 39% aceptaba la Ley de Retorno de los judíos a Israel, en comparación con el 25.2% actualmente. Además, el 56.2% estuvo de acuerdo en 2015 con que la cultura hebreo-israelí fuera la única de Israel, en comparación con el 45.6% en 2017. De manera similar, solo el 46% de los árabes israelíes aceptan el sábado como el día de descanso del país, en comparación con el 60.7% de hace dos años.

Dicho esto, el 61,9% de los árabes en 2017 pensaba que Israel era un buen lugar para vivir, en comparación con el 64% en 2015. También se observó un crecimiento en el número de árabes que comenzaron a preferir vivir en Israel que en cualquier otro lugar: 60% en 2017 comparado con 58.8% en 2015.

También se demostró otro incremento en el número de árabes que afirman que no estarían dispuestos a mudarse a un estado palestino, en caso de que crearse uno: el 77,4% en 2017 frente al 72,2% en 2015.

Al examinar al público judío, se pudo rastrear un descenso similar en la legitimidad de la minoría árabe. La tasa de judíos que reconocen el derecho de los árabes a vivir en Israel como una minoría con unos derechos civiles completos cayó del 79.7% en 2015 al 73.8% en 2017.

Del mismo modo, la tasa de aquellos que aceptan a los árabes con plenos derechos civiles en un estado judío y democrático cayó del 74.9% al 68.1%, y la tasa de judíos que aceptaban a los árabes como miembros plenos de la sociedad israelí cayó del 69.5% al ​​61.1%. Además, el 28.9% de los judíos no estaban dispuestos a tener amigos árabes, en comparación con el 24.3% en 2015.

Mientras tanto, el número de judíos que apoyaban una propuesta de Ley Básica que consagre al estado de Israel como el Estado-nación del pueblo judío se mantuvo en 67.3%. Una segmentación de los partidarios del proyecto de ley demostró que una mayoría absoluta de judíos en Israel - sin incluir a una pequeña minoría de la izquierda - "apoyaba una nueva ley de nacionalidad que diera primacía al carácter judío del país sobre el carácter democrático, perjudicando así la posición de la minoría árabe".

A pesar de la aparente desaceleración, los datos mostraban claramente que la mayoría del público judío de Israel aceptaba a los árabes como ciudadanos con los mismos derechos y una parte inseparable de la sociedad israelí. El profesor Smooha citó como prueba el hecho de que el 60,7% de los judíos en 2017 coincidió con la decisión del gobierno de finales de 2015 de emprender un plan quinquenal masivo para desarrollar el sector árabe del país con un costo de 10-15 mil millones de NIS.

Sin embargo, la comparación de los datos del 2015 con los de 2017 demuestra una disminución en la disposición a una vida compartida. En 2015, el 66% de los árabes estuvo de acuerdo en que "es bueno para los ciudadanos judíos y árabes vivir juntos en Israel" en comparación con el 63,1% de 2017. Se observó una caída similar entre los judíos, del 58,9% en 2015 al 52,4% en 2017.

Una disminución podría deducirse del informe entre los judíos dispuestos a que los estudiantes árabes asistan a las escuelas de sus hijos, del 57.5% hace dos años al 51.6% hoy en día, además de un aumento en el número de judíos que reconocen su aversión a entrar a las comunidades árabes, del 59.3% al 63.7%. Según Smooha, el motivo de este último resultado era "una mezcla de alienación, miedo y boicot".

Se observó otro aumento en el número de judíos desinteresados ​​en sus vecinos árabes: del 41% en 2015 al 48% en 2017. Los judíos que se oponen a tener supervisores árabes en el trabajo también han proliferado, de solo 29% a 39.8%.

"A pesar del empeoramiento en la voluntad de integración, los datos aún mostraban una inmensa apertura, tanto por parte de los árabes como por parte de los judíos, para mantener las relaciones en la sociedad profundamente dividida de Israel", dijo el profesor Smooha.

El académico estimó que los motivos de dicha desaceleración podrían atribuirse a las acciones del gobierno derechista actual buscando potenciar el carácter judío sobre el democrático, a la intifada popular de los jóvenes palestinos, a la ausencia de negociaciones de paz entre Israel y los palestinos y a una falta contemporánea de conciencia sobre la la inversión del estado en el sector árabe.

"Pero a pesar de la profunda división entre judíos y árabes, la tendencia de las posiciones árabes se ha vuelto más extrema con los años y las posiciones judías siguen sus pasos pero más recientemente, con las encuestas de opinión pública desde 1976 mostrando que la existencia continua siendo una base sólida para la convivencia de judíos y árabes en Israel.

La mayoría de los árabes y la mayoría de los judíos creen en una sociedad compartida, aceptan al país dentro de los límites de la Línea Verde como marco para sus relaciones, sienten que Israel es un buen lugar para vivir, están comprometidos con la democracia como mecanismo de regulación de las relaciones y acuerdan que la calidad civil es la base de la convivencia y un objetivo importante para el país.

Ninguna de las partes quiere alejarse de la mesa. La minoría árabe continúa enganchando su vagón al Estado de Israel y está luchando para mejorar su posición en él. Los árabes israelíes no se separan de Israel o de su mayoría judía, ni prefieren el carácter palestino sobre el israelí, ni se ven envueltos en enfrentamientos masivos.

Los judíos y el estado tampoco están interesados en fomentar la crisis con la minoría árabe y se dan cuenta que son diferentes a los palestinos bajo ocupación y que seguirán siendo parte de la población de Israel, por lo que no hay más remedio que llevarse bien con ellos", concluyó el profesor Smooha.

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