Sunday, July 29, 2018

El Judaísmo de la Reforma: Pagando el precio por abandonar la creencia en un pueblo judío - Clifford Librach - Tablet



He leído con gran interés la concienzuda carta del rabino Ammi Hirsch al presidente interino y al decano de la HUC, David Ellenson y Joshua Holo respectivamente, con respecto a la idoneidad de elegir a Michael Chabon como conferenciante, algo que ahora es un tema de conversación preferente para los funcionarios de HUC-LA y sus recién graduados.

Ammi se refirió a su discurso como un "discurso de graduación", un término secular que no considero "religiosamente" descriptivo. (Aunque las referencias a HUC-JIR como una especie de "alma mater" son igualmente inauténticas y aún se utilizan de forma rutinaria. Durante una generación, a la HUC se le ha otorgado internamente el apodo de "nuestra yeshiva" por un lado y, a menudo, por sus graduados como "su alma mater." Esto es notablemente simbólico).

Ammi plantea algunos temas muy importantes, y creo que su “queja de corazón” es compartida en privado por cientos de rabinos reformistas. Eso es así porque formula preguntas puntuales y busca respuestas definitivas que todos sabemos muy bien que no existen.

No existe una ideología o "principios rectores" comunes y serios en un "movimiento" llamado "judaísmo de la Reforma". Solamente es, según la famosa y truculenta cita de Arnold Jacob Wolf, "un plan de pensiones en busca de una ideología".

Mi propia creencia es que los fenómenos gemelos y definidores del siglo XX - la Shoah y el establecimiento de Medinat Yisrael, es decir, la creación de Israel - supusieron unos golpes demoledores y cuestionadores del universalista y cada vez más progresista judaísmo de la Reforma.

Estas dos erupciones casi simultáneas de una persistencia determinante (por un lado) y de la necesidad (por el otro) de una identidad judía única y discreta, dejaron al movimiento de la Reforma en una trampa ideológica kafkiana. Y nunca se ha liberado de ella.

Como he intuido durante muchos años, es mucho más perceptivo, realista y definitivo ver el fenómeno del judaísmo reformista como "algo que tiene que ver más con la sociología que con la ideología".

Por mucho que todos odiemos admitirlo, los judíos estadounidenses (que, por alguna razón, buscan la afiliación a una sinagoga) aceptan una escala del "nivel de intensidad, dentro de su graduación de la fidelidad al judaísmo,  que coloca a la Reforma, en una escala de 10, en el rango de 1 - 3; al movimiento Conservador en el rango de 4 - 7, y al movimiento Ortodoxo en el rango de 8 - 10".

Sí, también existen filtraciones dentro de los diversos grupos. Así, hay miembros de las congregaciones conservadoras que se localizan más bien en la escala de 1 - 3, y algunos que rezan en congregaciones ortodoxas que podrían ubicarse dentro de la 5 - 7. Es cierto, por lo tanto, que los rangos de intensidad son variables, pero estas excepciones observables no son suficientes para desafiar esa escala autorreferencial de los judíos estadounidenses.

Ammi quiere saber y pregunta a los judíos de la Reforma "qué creencias... defendemos y cuales buscamos transmitir a la próxima generación".

En primer lugar, las burocracias y los dirigentes de agrupaciones como la URJ o HUC-JIR no "creen en nada". Tal como está deliberadamente estructurado el Movimiento de la Reforma, es el brazo de la congregación (ahora la Unión para el Judaísmo de la Reforma) el que establece sus estándares, no el seminario de dicho movimiento.

El Movimiento Conservador está organizado de otra manera (ya que todo esto fue concebido una vez), con el JTS sirviendo como la ciudadela donde se articulan las normas y principios.

En cualquier caso, no existe una prueba de fuego ideológica para poder ser miembro de ninguna sinagoga de la Reforma. Nadie te pregunta si "crees en Dios”, o en el  “tikkun olam, teciat ha-kol”, o si el tachanun debería ser restaurado en la liturgia del judaísmo de la Reforma. No hay pruebas de fuego, salvo que el cheque inicial de ingreso se difumine o no se pueda cobrar.

En segundo lugar, los judíos de la Reforma (desde la década de 1930, antes de lo cual prevalecía un universalismo suicida, étnicamente viscoso e ideológicamente disciplinado) ha entregado su ideología a la búsqueda de una afiliación masiva, para servir a ese modelo comercial basado en cuotas que ahora mismo se está derrumbando. Me parece fascinante que tantos no judíos (incluso cristianos que creen y afirman seguir siéndolo) encuentren consuelo y una afirmación social y casual en nuestros "servicios religiosos". Eso es así porque no hay nada allí que delimite. No hay nada allí que enmarque. No hay nada allí que discrimine. No hay nada allí que rechace, porque. . . bueno, básicamente "tampoco no hay nada allí".

¿Cuál es la diferencia entre los "judíos reformistas" y los "judíos conservadores"? Ciertamente no utilizaría como delimitador a la ideología religiosa para responder a esta pregunta. La mayoría de los judíos estadounidenses no tienen una ideología religiosa. Y no respondería así mirando solamente los lugares de afiliación. Estos pueden ser determinados por muchos factores aleatorios, como la percepción de la calidad preescolar, la disponibilidad de la fecha b'nai mitzvah, la ubicación, etc. No, buscaría una fórmula mucho más simple y directa, compuesta solamente por tres preguntas:

1. ¿Es importante para usted la observancia pública de los estándares razonablemente predecibles de la kashrut?

2. ¿Es su gusto y preferencia que el motivo religioso central ("los servicios religiosos") de la sinagoga sea presencial o experimental? Para decirlo de otra manera: ¿cuál es la experiencia esencial para usted de la sinagoga, el canto interpretado de la Sh'ma Israel o la recitación privada de la Amidá?

3. ¿Participan en alguna celebración judía en el hogar que no sea el "Séder de Pascua"?

Después de 40 años, estoy convencido de que estos arreglos no serán tan complicados. Nuestros rebaños son de “no observantes”, de gente que “sabe poco de la historia judía, menos del comportamiento religioso judío, y donde casi nadie obtiene ningún consuelo con el hebreo, por lo que no mantienen un hogar judío", lo que quiere decir que no encienden velas de Shabbat, ni dan la bienvenida al Shabat o Yom Tov con un comida familiar, siendo su observancia de Hanukkah en algunos años una breve prioridad pediátrica impulsada por la Navidad, en el mejor de los casos; representando el Seder de Pascua una gran comida con escaso ritual, y los esfuerzos de crear una sucá o el reconocimiento del Shabbat / Yom Tov unos hechos extraños.

Y el sistema de la mitzvah de obligaciones entrelazadas con el Dios de Israel, a quien está ligado Israel (el punto de partida esencial del judaísmo), simplemente se ha evaporado para un abrumador porcentaje de nuestro pueblo.

El judaísmo conservador también se ha derrumbado porque el número de judíos no ortodoxos para quienes mis tres preguntas son incluso cognoscibles se ha reducido rápidamente. Y el judaísmo reformista se está derrumbando porque… bueno, porque hemos aprendido que el tamaño no importa.

Hablamos de los miembros de una sinagoga como un fenómeno más de nuestras listas de correo. Las iglesias americanas se ríen de tanta prestidigitación. ¿A cuántos ves semanalmente en las sinagogas? Así pues, las grandes sinagogas pueden significar muchos funerales y visitas pastorales para su clero, pero poco más al final que un seguro funerario para sus miembros.

No existe una ideología religiosa detrás.

En consecuencia, como todos hemos sido testigos, el apoyo al Israel moderno que representaba la culminación de milenios de una alienación sin hogar y sin patria, y gracias a una ideología de restauración, se ha marchitado.

Marchito. Nuestra gente sabe muy poco sobre Israel y les importa cada vez menos. Algunos realmente han abrazado la autocondena mientras ven a Israel, ¡sí, a Israel!, como algo comprometedor o embarazoso, cuando no un bochorno racista ante nuestra deriva y ante nuestro entorno universalista y asimilacionista.

¿Qué ha cambiado? ¿Dónde fue el judaísmo de la Reforma Clásica y su hiper-extensión de los valores universalistas? Bueno, lo que cambió fue el colapso del antisemitismo cultural. Hace sesenta años, los judíos podían ignorar su tradición, resistirse a las normas religiosas y estar ansiosos por poner fin a todas las barreras culturales a la aceptación (como ser miembros de clubes exclusivos). ¡Pero siguieron siendo judíos porque el matrimonio mixto era tabú entre los goyim!

Ahora las barreras ya se han ido. Una vez que los clubes de campo exclusivos tienen presidentes judíos, se integran en fraternidades y hermandades universitarias clásicas, ya que las cuotas (para los judíos) son historia, y nuestra élite política (junto con todos los demás) han asimilado a los judíos en su corriente familiar (ver Kennedy, Clinton, Trump, Biden , Gore, Kerry) sin un gemido. Nos han abrazado hasta la muerte.

Entonces, el rabino Hirsch quiere que alguien "le recuerde al mundo judío lo que cree realmente el judaísmo reformista". No hay ideología, Ammi. Mientras inspecciona su minian seguramente confesará en privado lo mismo. ¿Y a qué nos enfrentamos ahora?

Yo lo llamo el "calentamiento global judío". Solamente el judaísmo ortodoxo en la diáspora, especialmente su llamada variedad moderna, y el pequeño Israel, donde el abrazo casi universal de la cena de Shabbat recuerda todo el poder de las simples normas religiosas para dar integridad a una cultura, sobrevivirán a los glaciares de fusión rápida de la asimilación oceánica.

Podrías llorar. Ammi habla de "la atmósfera actual de un vilipendio extremo de Israel". . . [y] el abandono masivo insostenible del judaísmo, que está afectando a nuestro movimiento reformista más que a los movimientos conservadores y ortodoxos. "Bienvenidos a la victoria pírrica de la gran ideología reformista clásica".

Sí. Chabon (como la mayoría de los judíos estadounidenses de hoy) "entiende al judaísmo como un gueto". Aborrece los "enclaves"y consider a la endogamia como un "gueto de dos". Nuestro rebaño, hasta ahora nutrido de valores universalistas y llamado a desdeñar el particularismo judío, ha descubierto nuestro farol .

Stephen Samuel Wise descubrió que sus sermones de los domingos por la mañana en el Carnegie Hall le dieron fama y un reconocimiento de su habilidad oratoria, pero también trajeron un serio desprecio y burla hacia el judaísmo basado en el Shabbat y en el Yisrael chai por sus tendencias siempre internas. Sí, Ammi, "el abandono del pueblo judío" fue de hecho la "marginación fatal del judaísmo reformista". Fue fatal. Y ahora estamos presidiendo un funeral.

Ver la verdad, véala y llore.

Llorar. Excepto por el triunfo de Medinat Yisrael. Una rosa entre las espinas: la mayor expresión de la liberación nacional en la historia humana. Evidencia de milagros: el más grande que nos ocurre desde el Éxodo de Egipto. El pequeño Israel, ahora posicionado para protegerse a sí mismo y sus fronteras y ser un faro de rectitud y virtud en el escenario mundial. No es perfecto, pero no (en solo 70 años) es patético en lo más mínimo. Para esto, también podemos llorar lágrimas de alegría, de honor, de satisfacción, de confirmación. No hay funeral esto, sino una vida completamente nueva, que acaba de comenzar. Nefesh Yehudi, he aquí, en todo su esplendor.

Af al pi chen, am yisrael chai.

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