Tuesday, July 29, 2008

El antisemitismo sin antisemitas - Henryk Broder - Pajamas Media

(El mes pasado, la Comisión de Asuntos Internos del Parlamento alemán celebró unas audiencias públicas sobre el antisemitismo en Alemania. Muchos de los oradores optaron por centrarse en los "clásicos" del antisemitismo que aún existen en Alemania, lo que eufemísticamente se llama el entorno de la "extrema derecha", es decir, los cabezas rapadas y los autodeclarados neo-nazis. Sin embargo, el periodista Henryk Broder encuentra ese problema en otros lugares: en el habitual "antisionismo antisemitismo" que se puede hallar, por ejemplo, entre los académicos… y los miembros del Bundestag).

Les doy las gracias por la invitación a esta audiencia. Es un honor para mí poder dirigirme a ustedes. Sé que ha habido un cierto descontento con motivo de mi participación. Pero estoy seguro de que al final de mi declaración no se arrepentirán de haberme invitado.

Esta no es la primera audiencia sobre la cuestión del antisemitismo y no será la última. Desde que el escritor y autodeclarado enemigo de los judíos, Wilhelm Marr, publicara su "El triunfo de Germania sobre la judería", en 1879, convirtiéndose así en el líder político del antisemitismo en la Alemania imperial, han existido numerosos intentos para definir, explicar y neutralizar el antisemitismo. Todos ellos han fracasado. Si ese no fuera el caso, no estaríamos hoy aquí. Cada debate sobre el antisemitismo comienza con una definición del concepto. Y muchos no llegan más allá, de manera que después de todos los esfuerzos para obtener una comprensión del fenómeno sólo se llega a la conclusión de que el antisemitismo es, como la vieja broma, "cuando uno no puede ser judío más de lo normal".

Por lo tanto, me gustaría concentrarme en dos puntos: dos argumentos a los que se tiene que prestar una atención especial si uno no quiere llevar a cabo un mero debate virtual. En primer lugar, el antisemitismo no es una cuestión de un prejuicio, sino más bien de una especie de resentimiento. En sí y de por sí, los prejuicios son inofensivos. Yo tengo prejuicios, ustedes tienen prejuicios, casi todo el mundo los tiene. Y sólo los prejuicios negativos molestan. Si yo les digo a ustedes que los alemanes son trabajadores, disciplinados y que muestran a sus invitados una gran hospitalidad, usted estarán encantados de estar de acuerdo conmigo. Sin embargo, si digo que los alemanes son ordinarios, infantiles y carecen de sentido del humor ustedes presumiblemente se molestaran. Esa es una generalización inaceptable, opinarán seguramente. Lo mismo ocurre con los judíos. Estamos encantados de escuchar los prejuicios positivos - la "gente del libro" o el humor judío -, pero los prejuicios que solamente escogen como tema nuestras peores tendencias los tomamos como un insulto.

La distinción entre un prejuicio y un resentimiento es la siguiente: un prejuicio se refiere al comportamiento de una persona mientras que el resentimiento se refiere a su propia existencia. El antisemitismo es un resentimiento. El antisemita no envidia la forma de ser del judío o lo que hace, sino lo que él representa o es en general. El antisemita toma como una ofensa tanto los intentos de los judíos por asimilarse como su automarginación. Así, los judíos son ricos explotadores y los judíos pobres son unos aprovechados; los judíos inteligentes y brillantes son arrogantes y los judíos estúpidos - sí, también hay judíos estúpidos - son una desgracia que proviene de la judería. El antisemita culpa a los judíos, en principio, de todo y de su contrario. Es por ello que no tiene sentido tratar de debatir con los antisemitas o intentar convencerles de lo absurdo de sus puntos de vista. Uno tiene que marginar a los antisemitas: aislarlos en una especie de cuarentena social. La sociedad debe dejar claro que desdeña tanto el antisemitismo como a los antisemitas: al igual que los padres evitan golpear a sus hijos y su violación, se conoce perfectamente que no se puede controlar todo lo que pasa detrás de una puerta cerrada.

En segundo lugar, si queremos referirnos a términos como el antisemitismo, ustedes deben darse cuenta de que no se debe tratar como a algo fijo y delimitado, como el prototipo del metro de París o la definición de los voltios, vatios, o amperios. Al igual que todos los fenómenos sociales, el antisemitismo es susceptible de transformación. Incluso la pobreza ya no es hoy lo que fue en la época de Oliver Twist. El antisemitismo al que estamos más inclinados a reconocer es un artefacto del siglo pasado y del siglo anterior. Es el antisemitismo de los tontos, el de los que todavía están persiguiendo quimeras. [A fines del siglo XIX, el socialdemócrata alemán August Bebel describió al antisemitismo como el "socialismo de los tontos"]. El antisemita típico no tiene ninguna idea real acerca del objeto de sus obsesiones, sino solamente un sentimiento difuso. Él se desfoga pintando cruces gamadas y haciendo garabatos "Juda verrecke" sobre las lápidas. Es un caso para la policía y para los tribunales locales, pero nada más que eso. Nadie va a sentir simpatía por matones que alzan el brazo haciendo el saludo hitleriano y gritando "Juden raus!". Este tipo de antisemitismo es el feo, pero es políticamente irrelevante: es el preaviso de su propia muerte.

El moderno antisemita se ve de una forma totalmente diferente. Él no tiene la cabeza rapada. Él tiene buenos modales y, a menudo, un título académico. Él llora por los judíos que murieron en el Holocausto. Pero al mismo tiempo, se pregunta por qué los supervivientes y sus descendientes no han aprendido nada de la historia y en la actualidad tratan a otro pueblo tan mal como ellos fueron tratados. El moderno antisemita no cree en los Protocolos de los Sabios de Sión, pero en su lugar fantasea acerca de un "lobby Israel" que se supone que controla la política exterior estadounidense y la maneja como el collar de un perro. El moderno antisemita, ni que decir tiene, todos los años el 27 de enero va a conmemorar la liberación de Auschwitz, pero al mismo tiempo milita por el derecho de Irán a tener armas atómicas. ¿"Cómo se puede negar a Irán lo que se ha permitido a Israel o Pakistán?", como ha dicho Norman Paech, portavoz de política exterior de la Izquierda alemana. O se invierte la relación causal y se afirma que es Israel, y no Irán, la amenaza, como sostuvo el especialista alemán del Oriente Medio, Dr. Udo Steinbach, en una reciente entrevista en la radio.

El moderno antisemita considera ordinario y vergonzoso al viejo antisemitismo, sin embargo, él no tiene ningún problema, ya que adoptando el antisionismo está agradecido por la oportunidad que tiene de expresar su resentimiento de una forma políticamente correcta. Y es que el antisionismo es una especie de resentimiento similar al clásico antisemitismo. El antisionista tiene la misma actitud hacia Israel que la del antisemita hacia los judíos. A él no le molesta lo que hace o deja de hacer Israel, le molesta el hecho de que Israel exista. Esa es la razón por la que tan apasionadamente participa en los debates sobre la solución de la cuestión de Palestina, que bien podría significar una "solución final" para Israel. Por otra parte, permanece indiferente a la situación en Darfur, Zimbabwe, Congo o Camboya, ya que no hay judíos involucrados en esos lugares. Pregunten por ejemplo al portavoz de política exterior del Partido de la Izquierda: ¿cuántas declaraciones han emitido sobre "Palestina" y cuantas sobre el Tíbet?.

Al principio de digamos la época clásica, con antisemitas como Wilhelm Marr, Karl Lueger, y Adolf Stoecker, todo estaba claro y era simple. Había judíos, había antisemitas, y había antisemitismo. Después de 1945, por razones bien conocidas, permaneció entonces en Alemania un antisemitismo sin judíos. Y ahora actualmente estamos ante un fenómeno nuevo: hay antisemitismo sin antisemitas. Otro hecho novedoso es el perfil profesional de lo que podría llamarse el "tiempo de ocio antisemita", de esos que realizan un trabajo regular durante el día, quizás incluso en una oficina del gobierno federal y que a continuación, en su tiempo libre, escriben textos "críticos" sobre Israel que aparecen en oscuras y antisionistas páginas web. [Alusión a Ludwig Watzal, funcionario de la Oficina Federal de Educación Cívica (BPB), muchos de cuyos artículos han sido reimpresos en una página antimperialista. El BPB se ha resistido a las peticiones de despido de Watzal argumentando que los escritos en cuestión no están relacionados con su actividad profesional]. Nadie quiere ser un antisemita, pero el "antisionista" libre de vergüenzas es cada vez más popular.

El antisemitismo y el antisionismo son dos caras de una misma moneda. Si el antisemita está convencido de que él realmente no es antisemita, que los culpables del antisemitismo son los propios judíos, el antisionista por contra está convencido de que Israel no sólo es responsable del sufrimiento de los palestinos, sino también de las penurias que él mismo sufre. Las personas de cierta edad entre ustedes tal vez recuerden lo que un político del Partido Verde, y que sigue siendo miembro del Parlamento alemán, dijo sobre los cohetes iraquíes disparados contra Israel durante la primera Guerra del Golfo en 1991: "El ataque con cohetes de los iraquíes es totalmente lógico, es la consecuencia casi inevitable de la política israelí". En su momento, el mismo Partido Verde también se opuso a la entrega a Israel de armas defensivas como los cohetes Patriot porque, según ellos, conduciría a una escalada en las hostilidades.

Hoy en día, unos 17 años más tarde, escuchamos comentarios similares acerca de los ataques con cohetes contra Israel desde el sur del Líbano o desde la Franja de Gaza: a saber, que son la consecuencia lógica, casi inevitable, de la ocupación israelí y que Israel haría bien en no reaccionar con el fin de evitar una escalada en las hostilidades. El moderno antisemita rinde homenaje a los judíos asesinados hace 60 años, pero se molesta cuando observa que los judíos vivos toman medidas para defenderse. El moderno antisemita se apresura a gritar "!! Cuidado que así se comienza !!" cuando un puñado de nazis de fin de semana celebran una manifestación en Cottbus, pero en cambio justifica las políticas del actual presidente iraní y defiende una continuación de los negocios de las empresas alemanas con Irán.

Señoras y caballeros, no vamos a resolver el problema de antisemitismo: no será en esta audiencia, ni en la próxima. Pero el mero hecho de que ustedes estén discutiendo del tema - cuando también existen otros y más urgentes problemas que necesitan atención - es una buena señal. Si se me permite quisiera realizar modestamente una sugerencia: dejen el viejo antisemitismo para los arqueólogos, los historiadores y los anticuarios. Dediquen su atención al moderno antisemitismo, ese que lleva el disfraz del antisionismo, y a sus representantes. Ustedes encontrarán algunos de ellos entre sus propias filas.

Gracias por escucharme.

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3 Comments:

Blogger Colectivo Galiza-Israel said...

Además de felicitarte por tí INDISPENSABLE blog. De verdad formidable y se me permite la licencia (un poco cursi) precioso blog. Te pregunto. ¿Sabes si está traducido un artículo que el EL PAÍS califican de "apocalíptico"?
Es de Benny Morris:
http://www.iht.com/articles/2008/07/18/opinion/edmorris.php

Y lo dicho. Un placer visitar esta plaza todos los días. Shalom
Pedro

4:38 AM  
Blogger Iojanan said...

Otra vez MAG-NÍ-FI-CO. De libro.

6:18 PM  
Blogger Jose Antonio said...

El artículo de Morris lo tenía catalogado pero del NYT.

Morris ya hizo un artículo mas o menos similar, o al menos del mismo tono, hace un año quizás (y no me refiero a la famosa entrevista en el Haaretz de Ari Shavit), y este en particular lo había visto, pero no leído detenidamente, en el NYT.

Le echaré un vistazo detenido y decidiré.

He de decir que la temática, muy pesimista (y espero que errónea), no me "subyugaba" de entrada.

Hay un artículo en la misma onda de Ari Shavit, uno de los mejores articulistas israelíes y que generalmente suelo traducir, pero la cantidad de artículos interesantes que genera Israel en su propia prensa y en la internacional me hizo ir postergándolo. Se titula: "Facing an Iranian winter"
http://www.haaretz.com/hasen/spages/998428.html

También he subrayar que estoy en una "fase teórica", muy interesado pues en el antisionismo intelectual actual y su deconstrucción y revisión.

Pero también estoy con un artículo larguísimo sobre Qumran, la prensa diaria...

11:59 PM  

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