Thursday, July 10, 2008

La narrativa (palestina) de la prensa perdura – Carolina Glick - JPost

(Extracto del comienzo del artículo)

El atentado terrorista del pasado miércoles, en Jerusalén, es único. Debido al hecho de que Husam Taysir Dwayat haya aplastado a sus víctimas con su bulldozer ante los Studios de Jerusalén Capitol, donde muchas cadenas de TV extranjeras tienen sus oficinas, ha supuesto que el atentado cometido por ese hombre haya sido uno de los dos que únicamente ha sido filmado en directo.
El otro único atentado filmado es el linchamiento de los reservistas del Tsahal, Yosef Avrahami y Vadim Novesche, en un puesto de policía palestino de Ramallah, el 12 de octubre del 200. Este atentado, que mostraba como el populacho se regocijaba con la sangre de los hombres, fue filmado por una reportera italiana de la cadena de TV privada Mediaset. El atentado de este miércoles último ha sido filmado por la BBC, cuyo corresponsal, Tim Franks, ha sido testigo de la matanza desde el principio, desde la ventana de su despacho.

El hecho de constituir un documento filmado no es el único punto en común de esos dos atentados. El linchamiento de Ramallah y el atentado del pasado miércoles son igualmente los únicos atentados que han dado lugar a una petición de abyectas excusas por parte de dos gigantes de los medios, habitualmente tan arrogantes. Al día siguiente del linchamiento, Riccardo Cristiano, corresponsal en Israel de la cadena de TV italiana RAI, envía una despreciable carta de excusas a la AP, en la cual se contenían largos y penosas explicaciones para probar que no había sido su cadena, sino su competidora, la que había echo pública la grabación del linchamiento.

En esa carta publicada por la AP en su diario Al Hayat al Jadida, el corresponsal italiana se deshace en claudicaciones (bajezas):

« Nosotros siempre hemos respetado (y siempre continuaremos haciéndolo) las reglas de los procedimientos en vigor entre la AP y los periodistas que trabajan en Palestina. Nosotros os agradecemos por la confianza que nos testimoniáis, y pueden estar tranquilos de que obraremos siempre en conformidad con las reglas preestablecidas. No hemos realizado (y no haremos nunca) tales cosas" (N.P. Difundir públicamente sin el visto bueno de la AP de información gráfica que no sea de su agrado, como la del linchamiento).

Viernes 4 de julio, la BBC publica sus excusas por haber difundido el video de la matanza del pasado miércoles (el bulldozer). En él, se ve a un soldado del Tsahal, de permiso y sin armas, saltar sobre el bulldozer inmediatamente después que el palestino haya asesinado a Batsheva Ungerman aplastando su vehículo. El vídeo mostraba al soldado apoderándose del arma de un agente de seguridad que había intentado sin éxito detener al asesino, y disparar por tres veces a la cabeza del terrorista. En resumen, se mostraba el terror de los heridos, el comportamiento del asesino y el heroísmo del soldado.

Sin embargo, la cadena declaraba:

« La BBC no tiene costumbre de mostrar el instante de la muerte en pantalla. Siempre existen decisiones extremadamente difíciles de tomar. Sin embargo, tras reflexionar, hemos estimado que las imágenes difundidas en el Diario de las 22h no respetaba el justo equilibrio editorial entre las exigencias de la exactitud de los hechos y el impacto potencial sobre los espectadores del programa “.

En primer lugar, no se entiende claramente a que se refiere la BBC. Su vídeo era una primicia periodística. Gracias a él, decenas de millones de personas en el mundo habían podido ver directamente como es un atentado terrorista contra inocentes, y eso bajo un prisma bastante desapasionado. ¿De qué debía excusarse la BBC?.

En ese caso, como en el del linchamiento hace 8 años, el motivo de las excusas, tanto de la BBC como del corresponsal de la RAI, no residía en el hecho de que las imágenes del reportaje eran demasiado horribles, sino en el hecho de que la cadena se había distanciado de lo que es aceptable respecto a la cobertura de la guerra palestina contra Israel. Para salvaguardar las narrativas (N.P.: las víctimas, los palestinos, los verdugos, los israelíes), “el justo equilibrio editorial entre las exigencias de la exactitud de los hechos y el potencial impacto entre los espectadores” es ese que induce a la convicción de que no hay ninguna diferencia moral entre Israel y los palestinos, o bien, que la moralidad de Israel es inferior a la de los palestinos.

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