Wednesday, October 14, 2009

Cuidado con los Goldstone - Ari Shavit – Haaretz

Nadie sabe aún cuando comenzará la próxima guerra. Tal vez en una década, tal vez en un año, o incluso el mes próximo. Tampoco está claro si la próxima guerra estallará - quizás en la frontera de Gaza, tal vez en Cisjordania, o tal vez en Jerusalén.

Pero ya está claro cual será el nombre de la próxima guerra: la Guerra de Goldstone. Se trata de la guerra que nos trajo el informe Goldstone, el juez Goldstone, y sus seguidores, los Goldstone.

Es una historia simple. En ausencia de paz en el Oriente Medio, la disuasión impide la guerra. La disuasión de Israel se ha deteriorado considerablemente por las dos guerras del Líbano, las dos intifadas y las dos retiradas unilaterales. Por ello, Israel está constantemente sometido a ataques terroristas.

Para evitar que todo deterioro de la región nos precipite en un caos total, Israel debe usar de la fuerza una vez cada pocos años. Estas demostraciones de poder limitado no permiten una victoria militar decisiva o un gran avance en el proceso de paz.

Su único propósito es estabilizar la relación de violencia entre los israelíes y los árabes. Así se crea un equilibrio temporal que somete el conflicto y garantiza la tranquilidad durante unos pocos años.

Para bien o para mal, la Operación Plomo Fundido ha creado un equilibrio. Se debilitó a Hamas y se la disuadió a un coste humano terrible. Se fortaleció a los palestinos moderados y se les ha permitido crecer a un costo moral intolerable.

La Operación Plomo Fundido ha concedido a los civiles del sur de Israel un raro momento de tranquilidad. Brutal como fue, la operación ha creado una infraestructura de estabilidad en que es posible construir - capa por capa - un nuevo y sobrio proceso de paz.

Sin embargo, en las últimas semanas, ese saldo ha sido interrumpido. Hamas ha levantado su cabeza, mientras que los palestinos moderados se están volviendo más radicales. Un hilo de fuego de cohetes Qassam se ha reanudado en el sur, mientras que las brasas en el Monte del Templo son de color rojo brillante.

Esto no es una coincidencia. El informe Goldstone y el espíritu Goldstone están provocando una situación en la que la disuasión obtenida a un precio tan elevado en el inicio de la campaña podría expirar antes de tiempo. Están trayendo el próximo ciclo de guerra entre israelíes y palestinos más cerca.

Se ha escrito más que suficiente sobre el doble rasero de Richard Goldstone. Sin embargo, hoy está claro que Goldstone no es sólo culpable de un doble rasero (véase el Pakistán, Afganistán, Irak, Sri Lanka, el Tíbet...), sino de un crimen político doble.

Con una mano ha empujado la paz más lejos, al dejar claro que incluso después de una retirada de Israel a la Línea Verde no le estaría permitido defender a sus ciudadanos y su soberanía. Con la otra mano ha traído la guerra más cerca, al tratar de ligar a Israel a una camisa de fuerza que le impida ejercer su poder en el futuro.

Por un lado, Goldstone da juego a las bazas de la derecha israelí (al aumentar los riesgos de una retirada). Por el otro, inflama el extremismo palestino (poniendo a Israel en la hoguera).

Los palestinos ven a Goldstone como una especie de Dalila, alguien que ha encontrado el punto débil del Samson israelí y le ha cortado su cabellera. Esto sólo puede conducir a un único resultado: violencia y más violencia y más violencia… hasta la guerra.

El problema no es sólo Goldstone. El problema son los Goldstone. Durante décadas, ese pelotón de Goldstone ha llevado a cabo una loca campaña de incitación contra Israel. Israel ha contribuido por su parte a esta campaña con la ocupación, con los asentamientos y con su arrogancia. Pero esos Goldstone no están impulsados por un intento honesto de dividir la tierra, de crear la paz y de establecer una justicia universal que se aplicaría a todas las naciones. Sólo están impulsados por su profunda necesidad de aislar, condenar y destruir a Israel.

Y algunos de los más destacados Goldstone son judíos y/o israelíes, y no reconocen la historia judía, la tragedia judía y las difíciles circunstancias en las que el Estado judío está tratando de sobrevivir. Ellos tratan a Israel como a un poder malvado, omnipotente, que es responsable por sus pecados de todos los conflictos y de todos los males de la región.

El informe Goldstone nunca habría sido posible sin el trabajo conjunto, los prejuicios compartidos, el odio a Israel de todos esos Goldstone. Así, ese informe refleja tanto la santa furia de esos Goldstone, como su total convicción de que los palestinos jamás pueden equivocarse.

Esa convicción no sólo está poniendo actualmente en peligro a Israel, sino también la calma y la estabilidad. En su fanatismo y el extremismo, Goldstone y los Goldstone nos acercan al derramamiento de sangre.

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