Lo que no se dice de Claude Lévi-Strauss y de otros temas - Blog Gilles William Goldnadel
El descerebramiento, único en la historia del mundo, con respecto a la sobrecarga de información mediática de los espíritus, reside tanto en lo que falsamente se repite como en lo que cuidadosamente es ocultado.
Así, para ilustrar el pensamiento de Claude Lévi-Strauss, la prensa citó hasta la saciedad ad nauseam su crítica del nacionalismo excesivo y dañino, una forma de reírse un poco del concepto de identidad nacional (tan de moda ahora en Francia).
Pero a la vez se han guardado muy mucho de recordar que el autor de "Tristes Trópicos" había confiado que sus contactos con el mundo árabe le habían inspirado "una inextirpable antipatía" (entrevista con el Nouvel Obs).
Lo que se ha tenido a bien olvidar, para celebrar al fallecido antropólogo, es esta observación:
Mucho se ha hablado del último sueño de Attali en materia de antisemitismo (de su inexistencia en Francia), pero en cambio no se hablará en la prensa francesa de la puesta en causa por su fundador, Robert Bernstein, de la organización Human Rights Watch. En un artículo muy comentado en la otra parte del Atlántico, en el New York Times (20 de octubre), Bernstein, quien presidió la organización HRW hasta 1998, considera que se ha desviado hacia un anti-israelismo obsesivo.
Ya los periódicos hexagonales (franceses) permanecieron muy discretos acerca de las informaciones recientes sobre las relaciones financieras entre ciertas ONG's beatificadas y Arabia Saudita.
El mismo silencio y mutismo que cuando la Ong HRW se vio obligada a separar recientemente a Marc Garlasco, responsable de las cuestiones militares, y que hace poco era elogiado por sus informes criticando el comportamiento del IDF en Gaza, pero fascinado degustador de la memorabilia nazi.
Y es que en la Francia mediática se crítica ferozmente a los diabólicos estados-nación, pero no a las sacrosantas Organizaciones No Gubernamentales.
Y sí, en Francia se hablará durante mucho tiempo con delectación del informe Goldstone, sin embargo, nadie perderá su tiempo recordando que el Presidente de la Asamblea General de la ONU que viene acaba de aprobar ese simulacro de informa, el libio Ali Triki, no es otro sino el autor de un turiferario discurso con respeto a Adolf Hitler y a su labor humanitaria. Símbolo surrealista de la locura de estos tiempos.
Rindamos pues homenaje "al sentido de la medida" de la prensa francesa: como el Quai d'Orsay (ministerio de Asuntos Exteriores de Francia), en estos casos se abstiene. Con este nivel de degeneración, nos preguntamos, yo el primero, cual debería ser el comportamiento de las víctimas expiatorias de los delitos y cegueras interesadas de los medios de comunicación.
En cuanto a Israel, me fue enviado un interesante artículo de Daniel Greenfield titulado "¿Por qué Israel está perdiendo las guerras mediáticas?"
El autor desarrolla un análisis agresivo, que se me ocurre, para los malos momentos, recomendar:
Fuente: Blog Gilles William Goldnadel
Así, para ilustrar el pensamiento de Claude Lévi-Strauss, la prensa citó hasta la saciedad ad nauseam su crítica del nacionalismo excesivo y dañino, una forma de reírse un poco del concepto de identidad nacional (tan de moda ahora en Francia).
Pero a la vez se han guardado muy mucho de recordar que el autor de "Tristes Trópicos" había confiado que sus contactos con el mundo árabe le habían inspirado "una inextirpable antipatía" (entrevista con el Nouvel Obs).
Lo que se ha tenido a bien olvidar, para celebrar al fallecido antropólogo, es esta observación:
"Todo el Islam parece ser, en efecto, un método creado para desarrollar en el espíritu de los creyentes unos conflictos insuperables, para a continuación proponer solventarlos ofreciendo soluciones de una muy grande (excesivamente grande) simplicidad. Por un lado, se les precipita ante el abismo, por el otro se les retira del borde del abismo. ¿Os preocupa la virtud de vuestras esposas e hijas cuando estáis en el campo? Nada podría ser más fácil que velarlas y enclaustrarlas.Pero es sin duda por caridad hacia el gran desaparecido que la prensa no ha recordado estas palabras, por temor a que sea golpeado por una fatwa a título póstumo.
Es así que se llega a la Burka moderna, semejante a un aparato ortopédico con sus capas superpuestas, su mirilla para la visión, sus broches y cordones, la pesada tela que hace posible adaptarse exactamente a los contornos exactos del cuerpo al mismo tiempo que lo oculta también lo más completamente posible. (...) Gran religión que se funda menos en las evidencias de una revelación que sobre la incapacidad de establecer vínculos externos. De cara a la benevolencia universal del budismo, del deseo cristiano de diálogo, la intolerancia musulmana adopta una forma inconsciente en su caso que los vuelve culpables, porque no siempre buscan, de manera brutal, llevar al Otro a compartir su verdad, pero en cambio son incapaces (y es lo más grave) de soportar la existencia del Otro como Otro. El único medio para ellos de ponerse al abrigo de la duda y de la humillación consiste en una "anulación" del Otro, considerado como testigo de un "antes" (un pre-Islam) y de otro tipo de conducta. La fraternidad islámica es lo inverso de una exclusividad contra los infieles que no puede confesarse, puesto que reconociéndoles como tales (infieles), equivaldría a reconocerlos a ellos mismos como existentes (es decir, un "antes" y otro tipo de conducta posible) ... Así el Islam que, en el Oriente Medio, fue el inventor de la tolerancia, perdona mal a los no musulmanes por no abjurar de su fe a favor de la suya (la musulmana), puesto que esta proporciona a todos los otros la superioridad aplastante de respetarlos".
Mucho se ha hablado del último sueño de Attali en materia de antisemitismo (de su inexistencia en Francia), pero en cambio no se hablará en la prensa francesa de la puesta en causa por su fundador, Robert Bernstein, de la organización Human Rights Watch. En un artículo muy comentado en la otra parte del Atlántico, en el New York Times (20 de octubre), Bernstein, quien presidió la organización HRW hasta 1998, considera que se ha desviado hacia un anti-israelismo obsesivo.
Ya los periódicos hexagonales (franceses) permanecieron muy discretos acerca de las informaciones recientes sobre las relaciones financieras entre ciertas ONG's beatificadas y Arabia Saudita.
El mismo silencio y mutismo que cuando la Ong HRW se vio obligada a separar recientemente a Marc Garlasco, responsable de las cuestiones militares, y que hace poco era elogiado por sus informes criticando el comportamiento del IDF en Gaza, pero fascinado degustador de la memorabilia nazi.
Y es que en la Francia mediática se crítica ferozmente a los diabólicos estados-nación, pero no a las sacrosantas Organizaciones No Gubernamentales.
Y sí, en Francia se hablará durante mucho tiempo con delectación del informe Goldstone, sin embargo, nadie perderá su tiempo recordando que el Presidente de la Asamblea General de la ONU que viene acaba de aprobar ese simulacro de informa, el libio Ali Triki, no es otro sino el autor de un turiferario discurso con respeto a Adolf Hitler y a su labor humanitaria. Símbolo surrealista de la locura de estos tiempos.
Rindamos pues homenaje "al sentido de la medida" de la prensa francesa: como el Quai d'Orsay (ministerio de Asuntos Exteriores de Francia), en estos casos se abstiene. Con este nivel de degeneración, nos preguntamos, yo el primero, cual debería ser el comportamiento de las víctimas expiatorias de los delitos y cegueras interesadas de los medios de comunicación.
En cuanto a Israel, me fue enviado un interesante artículo de Daniel Greenfield titulado "¿Por qué Israel está perdiendo las guerras mediáticas?"
El autor desarrolla un análisis agresivo, que se me ocurre, para los malos momentos, recomendar:
"Cuanto más ha tratado Israel de mostrar su buena voluntad, tanto más se ha visto forzado a la defensiva. El objetivo de los sucesivos gobiernos israelíes no ha sido convertirse en una gran nación o una nación fuerte, sino ser una nación que guste a todo el mundo. (...) Cuanto más ha estado a la defensiva Israel, más terrorismo ha recogido y más diabolización ha sufrido. Es muy natural, cuando uno se bate en retirada, el fuego enemigo se convierte en más nutrido".Para hacer mi agua rancia al molino de moler granos amargos, citaré esta frase de nuestro buen viejo Freud, en su correspondencia con su discípulo Eitigon (septiembre 23, 1927):
"Voy a probar con este cambio de táctica, un poco tarde sin embargo. Siempre he sido el tolerante que quería provocar el apaciguamiento. Eso no me ha servido de gran cosa, han sido los otros quienes han tenido la necesidad de atribuirme una dosis de intolerancia y de agresividad que no ha sido jamás la mía. A partir de ahora quiero darles gusto: en adelante seré el exigente, el severo, el insatisfecho. Tengo más derecho que ellos".Y nosotros también.
Fuente: Blog Gilles William Goldnadel
Labels: Antisionismo, Europa equidistante, GWGoldnadel


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