Friday, January 01, 2010

Yo y mis compañeros (sionistas) de propaganda - David Aaronovitch - TheJC

El lunes por la mañana, me enteré de que había sido difamado por The Independent el domingo. Fue en una de esas columnas de chismes de los medios de comunicación que tanto proliferan en estos días porque son fáciles y baratas, y donde los jóvenes periodistas pueden escribir columnas de relleno sin salir de la oficina.

La columna tomaba como base un artículo que había escrito acerca de la bomba de Irán, y se hizo una fácil (y errónea) conexión entre eso y mis puntos de vista sobre Irak, añadiendo una peculiaridad: la información de que era "miembro de la Israel Hasbara Committee", una organización creada para realizar propaganda favorable a Israel en la esfera pública. La implicación que sugería el artículo era que yo estaba pagado o semi-pagado por ese lobby de Israel, y esa era la razón de mis argumentos sobre Irán e Iraq (como sabemos, todo el mundo está muy contento de que Irán pueda disponer de una bomba nuclear).

Envié un correo electrónico a la persona encargada del departamento jurídico del The Independent diciéndole que esa acusación era absolutamente falsa. Ella me mandó por correo su respuesta diciéndome que investigaría el asunto, sacaría el tema de la página web de inmediato, y luego publicaría una retracción, si era apropiado, el domingo siguiente. Yo le dije que esto era insuficiente, porque la difamación ya había sido publicada y se veía en Internet, y que una retracción en línea inmediata era lo necesario y lo justo.

Ella no respondió, pero al día siguiente otro compañero suyo lo hizo. Repitió que el periodista en cuestión, un tal Matthew Bell, estaba fuera de la oficina y que nada se podía hacer hasta entonces. Yo le dije que: (a) nadie era contactable durante estos días y (b) podían verificar la información por sí mismos y tomar medidas. Nada de nada.

No es de extrañar que los Yiddles [los tirabuzones de los judíos] (lo siento, los sionistas) manejen y controlen el mundo

Al día siguiente, el miércoles por la tarde, me llamó para decirme que había hablado con Bell. Le habían dado la información por una fuente. ¿Y (se atrevió, en principio) acaso no era cierto que yo estaba en la lista de la web de la Hasbará de Israel? Ella me había buscado en la lista.

Ah sí, la lista. Allí estaba yo en la Lista del Comité de Hasbará, y, por lo tanto (¿posiblemente?) yo era miembro del Comité de Hasbará. Y lo que es un comité. Sentados junto a mí, y también en la lista, también aparecían algunos compañeros extraordinarios.

Estaban Chris Hitchens, Jonathan Freedland, Melanie Phillips y Richard Littlejohn. Y los bipartidistas Michael Gove y David Miliband también estaban ahí. Cubriendo la cuota de la cosa cultural, Salman Rushdie, Jackie Mason y Frederick Forsyth se sentaban al lado uno del otro. Y se había captado para la lucha a los supuestos antisionistas Robert Fisk (del propio Independent) y al Dr. Israel Shahak. Este último ilustra otra increíble capacidad: la gran labor de los muertos, porque el ya hace mucho tiempo fallecido Shahak se unía a los también difuntos James Michener, Howard Fast, Leon Uris y, aún más notablemente, Stefan Zweig (muerto en 1942).

Las organizaciones también están representadas en la lista. Entre otras, la BBC en su totalidad, The New York Times, Associated Press, el personal de Onion, The Economist y la Israel Antiquities Authority. También había miembros en la sombra con títulos extraños, como el "30 de junio de 2005", "El entrevistador de Le Figaro" y, lo más siniestro, una columna semanal de la Torá de la OU "Torah Tidbits". Pero... ¿y el Mossad?

Por último, para más guía, tenemos - más allá de la tumba - a Winston Churchill y Menachem Begin y, como presidente aún vivo, Mahmoud Abbas. No es de extrañar que los Yiddles (lo siento, los sionistas) controlen y dirijan el mundo.

Esa es tú lista, le dije a la turbada señorita del Independent, nadie se había molestado en comprobarla. Al día siguiente, la corrección se publicó online (yo no nunca voy a demandar por ello, yo mismo he cometido errores). Pero no lo hizo el periodista implicado, el Sr. Matthew Bell, que no lo consideró lo suficientemente importante como para llamarme y pedir disculpas personalmente, así que puedo especular que obtuvo su historia de la siguiente manera:

Hay 2.000 referencias de mí y de "hasbará" en línea, y poco después vienen enlaces de dos artículos de nuestro viejo amigo anti-judío, el jazzista loco, Gilad Atzmon. Así fue como lo relacionó el tal Bell, con mucha probabilidad, junto con ese creciente número de "periodistas" que, cuando se trata de cibernautas antisionistas, no pueden decir Zs sin decir Ss.

Fuente: TheJC

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1 Comments:

Blogger Txomin Goitibera said...

My favorite beer:

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11:01 AM  

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