Thursday, March 04, 2010

Talmud para hoy. ¿Qué valor tendrá el futuro de la exégesis judía? - Lawrence Grossman – Forward


Primera página de la edición de Vilna de Talmud de Babilonia, Tratado Berachot, folio 2a


Talmud de Penguin Classic

El distinguido sello Penguin Classics comenzó en 1946 con una traducción de "La Odisea", y ha publicado más de 1.300 títulos bajo el lema: "El mejor libro jamás escrito". La inclusión de un volumen de partes seleccionadas del Talmud en una serie de clásicos del mundo es un deseo ya antiguo, ya que el Talmud es, en palabras de Norman Solomon, la editora de esta antología, "el texto clásico del judaísmo, solamente superado por la Biblia". El hecho de que nunca se editara finalmente, explica Salomón, de ninguna manera disminuye su importancia, ya que "el Talmud es, esencialmente, una actividad, no un libro", cuyo propósito es "facilitar un discurso (conocimiento) en progresión" acerca de cómo aplicar las Escrituras - y por lo tanto la voluntad de Dios - para todos los aspectos de la vida cotidiana.

Uno no esperaría tan benigna descripción del Talmud cuando resulta que ha sido la obra más amargamente vilipendiada, y durante un largo período de tiempo, de toda la producción literaria judía. En la Edad Media, los portavoces cristianos le acusaron de burlarse de los fundamentos de su fe, de enseñar el desprecio por los cristianos y de retrasar la conversión de los judíos mediante la creación de una cortina de humo legalista que les impedía ver cómo el Nuevo Testamento había realizado las enseñanzas del Antiguo. Las copias del Talmud fueron censuradas, incautadas y destruidas, lo que en gran parte explica por qué el manuscrito más antiguo conservado del Talmud está fechado en 1343.

Al Talmud no le ha ido mucho mejor en los tiempos modernos. Los antisemitas le asignaron todos los vicios que se asociaron a los judíos: la xenofobia, el materialismo, las aspiraciones de dominación del mundo y mucho más. August Rohling tituló su obra clásica de odio al judío del s. XIX "Der Talmudjude" ( "El Talmud judío").

El siglo XIX también contempló como muchos judíos se volvían contra el Talmud. Cuando los muros del gueto cayeron y el liberalismo de la Ilustración comenzó a permitir la participación de los judíos en la sociedad occidental, muchos judíos, ansiosos de aceptación, se avergonzaron del legado del Talmud que presuponía una comunidad judía autónoma y aislada de las tendencias culturales más amplias, preconizando una la ley judía separada de la del país de acogida y, en buena medida, funcionando de acuerdo a un sistema de razonamiento aparentemente ajeno a los medios modernos de investigación. Mucho más agradables para esos judíos en busca de asimilación resultaban los libros proféticos de la Biblia, con su mensaje universalista de ética, justicia social y paz. Los pensadores sionistas también denigraron al Talmud, pero desde el punto de vista opuesto: a diferencia de la Biblia – una fuente de inspiración de la antigua soberanía política judía – criticaron al Talmud por (de alguna manera representar) la impotencia del exilio y por la sumisión dócil a los gentiles.

Aquellos que se mostraban deseosos de recuperar el buen nombre del Talmud lo redujeron a una selección de citas de la obra que se consideraron aconsejables o encantadoras, y así hacerlas pasar como representación del Talmud entero, para que muchos identificaran a personajes de Sholem Aleijem, como Tevye, con el judaísmo de la Europa Oriental de antes de la guerra. Emanuel Deutsch, el tutor académico del novelista George Eliot (Mary Ann Evans) en rabínico, lo observó ya en 1867, cuando criticó a quienes "han tomado algunas piezas y las han extraído de un cuerpo gigantesco pleno de vida". Un buen ejemplo de ello es la "Antología del Talmud", un libro muy popular publicado en 1945, cuyo su subtítulo de portada anuncia el contenido real: " Parábolas, cuentos populares, fábulas, aforismos, epigramas, refranes, anécdotas, proverbios e interpretaciones exegéticas". Así pues, uno nunca podría saber que el Talmud se basa principalmente en un análisis jurídico que es la base para vivir una vida judía.

La publicación de "El Talmud: Una selección" indica que hemos entrado en una nueva era en la que se podrá discutir del Talmud de manera objetiva, sin una actitud defensiva previa por parte judía o sin temor al antisemitismo. Al presentar una selección de cada uno de los 63 Tratados talmúdicos en inglés, el libro proporcionará una idea o una sensación verdadera del Talmud en su conjunto, intercalando las complejas discusiones legales con las propias historias y todo ello junto con las decisiones prácticas de amplio alcance generadas por el comentario bíblico. La introducción de Salomón, que abarca la historia y el "personaje literario del Talmud", junto a sus notas eruditas respecto a las propias secciones seleccionadas, no transmiten admirablemente los conocimientos de las autoridades tradicionales y modernas, que van desde el comentario clásico medieval de Rashi hasta a figuras del siglo XX, como el rabino Moshe Feinstein y el filósofo Emmanuel Levinas.

"El Talmud: Una selección" es un libro muy instructivo y bien elaborado, así como accesible para el lector educado que nunca ha estudiado el Talmud, el cual a primera vista puede parecer ingrato hasta decir basta. Pero en verdad, podría haber utilizado un breve epílogo que diera un repaso hacia atrás en los textos y examinara el papel formativo del Talmud en la conformación y desarrollo del pueblo judío, una influencia de largo alcance que traspasa la categoría de curiosidad de la literatura antigua y lo convierte en un verdadero "clásico".

El lector debe entender, incluso de forma sumaria, cómo los siglos en que los judíos vivieron inmersos en el Talmud sentaron las bases para las contribuciones que sus descendientes, ya secularizados, realizarían a la cultura mundial. La inclinación por el estudio de la ley divina y la tradición, por ejemplo, dio lugar a unos intereses y unos hábitos que provocaron y posibilitaron los logros intelectuales judíos posteriores; el escenario y el formato abierto de los debates talmúdicos contribuyeron a que algunos judíos pensarán "fuera de lo trillado", y abrieran nuevos caminos para la ciencia y las matemáticas. La presión puesta sobre la racionalidad y la cuantificación, unido ello al sentido de los negocios propio de los judíos, y a los juegos de palabras, ironías y extravagancias, dan lugar al nacimiento en el Talmud de un humor judío distintivo.

La publicación de este libro, una selección extensa del Talmud impecablemente académica y nada polémica, llega en un momento en el que el estudio serio del Talmud, y la determinación de vivir a la luz de sus enseñanzas, está casi exclusivamente confinado a los judíos ortodoxos. Si los triunfadores actuales entre los judíos seculares han estado viviendo en gran medida ajenos al capital cultural de sus progenitores talmúdicos, cuántas generaciones más pasarán antes de que el legado del Talmud se desvanezca por completo dejando a los judíos... ¿cómo? y ¿con qué?...

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