Tuesday, March 13, 2012

La cultura de la memoria - Pierre-Henry Salfati – Information Juive



Extracto del libro "Talmud" de Pierre-Henry Salfati

Pero ¿de dónde viene esta costumbre? El Talmud evoca el principio de no borrar los rollos de la Torah, los mezuzot (párrafos de la Shema Israel escritos sobre el pergamino y fijados en el dintel de las puertas) y los tefilín. Los sabios han extendido la prohibición a todos los textos sagrados judíos en la lengua sagrada, libros, impresos y todos los otros soportes que contengan los nombres sagrados. No borrarlos y por extensión no quemarlo, y mucho menos tirarlos a la basura. No destruirlos, sino conservarlos, depositarlos para la eternidad en lo que la tradición denomina geniza: "escondrijo". De hecho, la geniza, más que "escondrijo" significa "tesoro", tal como está escrito en el libro de Ester (3, 9): "Diez mil kikkars de plata a disposición de los agentes reales que se depositarán en los tesoros del Rey (guinzei ha-melekh)"... Así pues, un geniza asume el papel de tumba, de escondrijo donde se oculta de hecho un verdadero tesoro. Más allá del respeto debido a los libros, el principio de la geniza arrastra muchas sorpresas, muchos descubrimientos. La más famosa de las genizas reveladas es la sinagoga Ben Ezra de Fustat, en el viejo El Cairo, a la que todo el mundo llama la "geniza del Cairo".

Es con el desarrollo de las sinagogas que se propaga la construcción de pequeñas sales habitaciones contiguas para ocultar los viejos rollos de la Torah, los viejos teffilins, etc. Así resulta que algunas genizas se convirtieron con el tiempo en verdaderos tesoros de archivos. Qumrán, esa serie de cuevas donde fueron descubiertos los famosos Manuscritos del Mar Muerto, no era más que una antigua geniza. De la misma forma que los tesoros de Qumrán son esenciales para comprender el judaísmo y (tal vez en buena medida) el cristianismo antiguo, los textos hallados en la geniza de la sinagoga del viejo El Cairo arrojan una luz inesperada sobre la primera época del Talmud. Fue allí particularmente, y entre otras personalidades, donde Moisés Maimónides vivió hasta su muerte en 1204. En el siglo XIX, el profesor Salomón Schechter descubrió sus tesoros. En 1897 obtuvo el permiso para transferir cerca de ciento cuarenta mil fragmentos a la biblioteca de la Universidad de Cambridge, con independencia de los fragmentos que ya se encontraban en las bibliotecas de San Petersburgo, París, Londres, Oxford y Nueva York.

Pero el mérito del descubrimiento de la geniza recae sobre dos viudas escocesas, las señoras Agnes Smith Lewis y Margaret Dunlop Gibson, hermanas gemelas increíblemente cultivadas, increíblemente originales y totalmente inseparables. Habían hecho tres viajes a lomos de camello desde El Cairo al Monasterio de Santa Catalina en el Sinaí, para allí fotografiar los manuscritos antiguos. En El Cairo, se les había ofrecido por un muchacho una serie de manuscritos que parecían interesantes. Habiendo reconocido que estaban escritos en hebreo, se los presentaron a Schechter. El 13 de mayo 1896 - fecha retenida por sus biógrafos – Schechter identificó en una de las hojas una parte perdida del original hebreo del Siracida (conocido en la tradición cristiana con el nombre del "Eclesiástico"), escrito en Jerusalén hacia el año 200 a. C. por un sabio llamado Joshua ben Sira, y traducido al griego en Alejandría por su nieto hacia el 140 a. C. También se encontró más tarde otros fragmentos procedentes de Masada, medio siglo después de la muerte de Schechter. Se percatarán entonces que otras hojas del mismo texto estaban entre las recientes adquisiciones de la Bodleian Library de Oxford.

Schechter tenía la convicción de que la fuente común fue la geniza de la sinagoga Ben Ezra del viejo El Cairo. Es allí, en Fustat, donde habían residido Saadia Gaon (en el siglo X), Judah Halevi (a comienzos del siglo XII, de camino a Tierra Santa) y, como ya mencionamos Maimónides (a finales de siglo XII). En diciembre de 1896, Schechter decidió dirigirse a El Cairo. Su amigo y colega Taylor le financió el viaje.

Nadie se había atrevido a buscar en la geniza: se decía que una serpiente custodiaba la entrada y atacaba a los curiosos. En realidad, el polvo acumulado durante diez siglos la protegía mucho mejor que una serpiente. Algunos audaces, desde 1891, habían sin embargo sustraído algunos fragmentos de manuscritos para vendérselos a los comerciantes de antigüedades que no revelaban su origen. Cuando Schechter le propuso al gran Rabino y a los líderes comunitarios de El Cairo vaciar el geniza, realmente no se puede decir que fuera bien recibido. La perspectiva de ver esos textos preservados en una gran universidad, en lugar de sujetos de saqueos y dispersión, les decidió definitivamente. El gran rabino le dio permiso para coger lo que quisiera. Schechter fue capaz de trabajar durante algunas semanas al precio de graves riesgos para la salud: el polvo se infiltraba en sus ojos, su garganta y en cada poro de su piel. Finalmente lleno treinta bolsas de documentos que navegaron hasta Liverpool, con el apoyo del representante británico en Egipto.

Después de un breve desvío para visitar Palestina - su única visita -, comenzó a estudiar y clasificar los fragmentos trasladados a Cambridge. Él creía que eran unos cien mil, ahora sabemos que hay otros cuarenta mil más en la colección donada en 1898 a la Universidad de Cambridge, y que recibió el nombre de Schechter-Taylor y que sin embargo está aún bastante lejos de haber sido completamente evaluada. Contenía entre otras cartas autógrafas del propio Maimónides.

Los fragmentos de la geniza del Cairo están escritos en hebreo, árabe y arameo, y están escritos sobre pergamino, papel, papiro o tejido o tela. Entre los campos de estudio que han obtenido un gran beneficio del estudio de esta fuente nos encontramos con la gramática hebrea, las traducciones y las interpretaciones de la Biblia. Pero uno de los tesoros más famosos de geniza del Cairo, y que sobre todo nos interesa aquí, son los manuscritos más antiguos conocidos de la Mishná. Se trata de la primera puesta por escrito de la Torah oral, tan pocos son los textos antiguos que han llegado íntegramente hasta nosotros...

Pero enterrar los libros, ¿no representaría eso algo que va más allá del simple respeto debido a este tipo de literatura, una especie de esperanza de su resurrección? En cualquier caso, la cuestión sería si "¿existe un más allá para los libros, un paraíso donde serían infinitamente leídos y releídos?". El descubrimiento de la geniza del Cairo nos proporciona una evidente respuesta afirmativa.

En el otro extremo de la cadena se encuentra actualmente la página web del Seminario Teológico Judío en Nueva York (Jewish Theological Seminary of New York), una de las mayores bibliotecas judías del mundo y donde algunos de estos fragmentos de la geniza reposan, siendo un buen número de ellos consultables on-line. ¡Que largo camino recorrido! ¿Qué de camino resta por recorrer para que un bello día los discos duros de la JTS y de otras bibliotecas on-line se conviertan en el tesoro de las futuras genizas?

La cultura talmúdica es la cultura de la memoria. "Acuérdate...". Leer en los libros de tus padres... La cultura de la memoria en todas las acepciones del término: memoria histórica de un pueblo, memoria intelectual de las personas.

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Thursday, January 26, 2012

La lujuria, la inmodestia y el Talmud - Dov Linzer - NYTimes



¿Es posible que la demanda religiosa de modestia no sea otra cosa más que el intento de los hombres de controlar el cuerpo de la mujer? A partir de los recientes acontecimientos en Israel, ciertamente parece que no lo es.

El mes pasado, un inocente y modestamente vestida niña de 8 años de edad (y de familia ortodoxa moderna), Naama Margolese, que vive en Beit Shemesh, describió que era escupida y vilipendiada por unos extremistas religiosos - todos ellos hombres - que creían que no vestía con la suficiente modestia mientras caminaba delante de ellos hacia la escuela religiosa en la que estudiaba. Y cada vez más, autobuses públicos de Israel aplican la segregación de género impuestas por los usuarios ultra-ortodoxos en la proximidad de sus vecindarios. Ay de la niña o mujer que se niega a pasar a la parte trasera del autobús.

Estos sucesos forman parte de una gran batalla que se libra actualmente en Israel entre los ultra-ortodoxos y el resto de la sociedad israelí sobre el lugar de la mujer en la sociedad, con su propio derecho a tener una presencia visible y participar en la esfera pública.

¿Qué es lo que está detrás de estos acontecimientos profundamente inquietantes? Se nos dice que surgen de una preocupación religiosa acerca de la modestia, que las mujeres deben estar cubiertas y segregadas de los hombres para que estos no tengan pensamientos sexuales inadecuados. Parece pues que un dogma religioso que tiene como objeto evitar unos inadecuados pensamientos sexuales por parte de los hombres termina con estos mismos hombres controlando el cuerpo de las mujeres.

Esto no es un problema exclusivo de judaísmo. Sin embargo, el Talmud, la base para la ley judía, ofrece una respuesta tal vez sorprendente: El Talmud coloca la responsabilidad de controlar esos pensamientos inadecuados de los hombres con respecto a las mujeres licenciosas en un ángulo recto dirigido hacia los hombres. Dicho más claramente, el Talmud dice lo siguiente: señor, es su problema, no de ella.

Los hombres ultra-ortodoxos en Israel que ejercen ese control sobre las mujeres afirman que actuando así honran a las mujeres. En efecto, ellos dicen: “No tratamos a las mujeres como objetos sexuales, tal como lo hace abiertamente la sociedad occidental. Nuestras mujeres son algo más que sus cuerpos, y es por eso que su cuerpo debe estar completamente cubierto”.

Sin embargo, y de hecho, sus acciones hipersexualizan objetivamente a las mujeres, Piensen en esto: Al decir que todas las mujeres deben ocultar sus cuerpos, están diciendo que cada mujer es un “objeto que puede suscitar pensamientos sexuales en los hombres”. Por lo tanto, toda mujer que pasa por delante de su campo de visión se la cataloga sobre la base de cuantas partes de su cuerpo están cubiertas. No se la contempla como a una persona completa, sino solamente como un potencial incentivo para el pecado.

Por supuesto, una vez que se juzga exclusivamente a un ser humano femenino a través de la imaginación sexualizada del hombre, se puede llegar a convertir a una modesta niña de 8 años en una mujer seductora y en una prostituta.

En el fondo, estamos hablando de una mentalidad que culpa a la víctima, desplazando la responsabilidad de administrar el deseo sexual masculino del propio hombre, adjudicándosela a todas las mujeres que pueda o no encontrar en su camino. Se trata de una mentalidad similar de la que se desprende de la afirmación, "Ella se lo buscó".

Así que la responsabilidad recae ahora en las mujeres. Para proteger a los hombres de sus pensamientos sexuales, las mujeres deben eliminar su feminidad en lo referente a su presencia pública, evitando las molestias que produciría la más mínima evidencia de su propia sexualidad.

Y todo esto se hace en nombre de la Torah y de la ley judía.

Pero en realidad todo esto es una perversión completa. El Talmud, la base de la ley judía, reconoce que los hombres pueden excitarse sexualmente ante la presencia de mujeres, y de hecho eso esta relacionado con los pensamientos y la actividad sexual fuera del matrimonio. Pero no dice a las mujeres que los impulsos sexuales de los hombres son su responsabilidad. Al contrario, tanto en el Talmud como en los posteriores códigos de la ley judía la responsabilidad recae en los hombres.

Está prohibido que un hombre “mire sexualmente” a una mujer, ya sea bonita o fea, casada o soltera, dice el Talmud. Los rabinos talmúdicos posteriores extendieron esa prohibición hasta (mirar sexualmente o con el único objetivo sexual) "su dedo meñique" y "la ropa de colores brillantes, incluso si se están secando en la pared". Pero al hacer a la mujer responsable de esa “mirada sexual” masculina, se está exigiendo por ejemplo a las mujeres judías que cubran sus manos y que no sequen la ropa en público. Y nadie ha dicho nunca esto. Al menos no todavía.

El Talmud le dice al hombre religioso: “Si usted tiene un problema, enfréntese a él”. Se trata de que es la mirada masculina - la manera en que los hombres miran a las mujeres – la que necesita ser desexualizada, no las mujeres en público. El poder de lograr que los hombres no vean a las mujeres como meros objetos de satisfacción sexual se encuentra dentro de los hombres y solamente mediante el autocontrol de los hombres.

La tradición judía enseña a los hombres y a las mujeres que deben ser modestos en su vestimenta. Pero la modestia no se define por, ni siquiera principalmente, qué partes del propio cuerpo deben estar cubiertas. Se trata de comportamiento y de conducta. Se trata de reconocer que “uno no necesita ser el centro de atención”. Se trata de ese llamamiento del profeta Miqueas a la modestia: “aprender a caminar humildemente con tu Dios".

Naama, esa niña de ocho años de edad, podría enseñar más de una de cosa a sus atacantes acerca de la modestia.

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Friday, April 22, 2011

Daf Yomi: La página diaria - Yaacov Lozowick


El Daf Yomi del s. XXI


Un Blatt del Talmud


La sinagoga de la Yeshiva Chachmei de Lublín


La Yeshiva Chachmei de Lublin y Meir Shapira

En un reciente artículo en el Commentary Magazine (El genio judío, abril de 2007), Charles Murray, el autor no judío de The Bell Curve, planteó la tesis de que los judíos son y han sido más inteligentes que sus sociedades circundantes. No estoy en condiciones de aportar nada a las especulaciones de Murray excepto la observación de que, si tuviera razón, no sería en absoluto sorprendente dada la centralidad del aprendizaje dentro de la cultura judía durante los últimos milenios. Pero no quiero dejar de ofrecer una historia acerca del aprendizaje, y cuan vivo aún es.

De regreso a la década de 1920, un rabino pragmático, Meir Shapira, llamó de manera accidental ha transformar la forma en que se estudia el Talmud. Consciente de que el estudio del Talmud (o la Guemará, que es el título arameo más común) es una actividad que lleva mucho tiempo, incluso si uno ya ha invertido los años necesarios de formación, inventó un método de estudio serio para aquellos judíos que estuvieran muy ocupados. En lugar de sondear las profundidades del texto, él especuló que debería ser posible enfrascarse en el estudio de un Blatt (o folio: unas dos páginas) en al menos una hora diaria. Es cierto que uno no aprende mucho, pero partiendo de que se tendría la paciencia suficiente - siete años y medio de él, para ser exactos - se podría cubrir todas las 2.711 Blaetter de todo el Talmud, y lo que se había perdido en superficialidad se habría ganado en cantidad. Meir Shapira también podía haber tenido un fin práctico en su mente: cuando en 1930 fundó la Gran Yeshiva en Lublin ( Yeshivat Chachmei Lublin ), sincronizó el calendario para que sus potenciales donantes y estudiantes estuvieran a la vez en la misma página de estudio, creando así un sentido de comunidad que no podía hacer daño a nadie.

¿Por qué dos páginas en una hora sería un logro, por una parte, y a la vez un sacrificio a la seriedad por otra? Para que usted se haga una idea, debe tener en cuenta que el texto básico del Talmud está en hebreo (Talmud de Jerusalem), creado acumulativamente por generaciones de rabinos de Judea y Galilea durante unos 250 años, o en arameo, creado acumulativamente por un grupo diferente de rabinos sobre todo en Babilonia después de que el primer grupo terminara su obra. Los idiomas son casi perfectamente entrelazados. No hay puntuación, y no hay vocales. Algunas palabras pueden ser en hebreo o arameo, con significados diferentes en cada idioma. Los rabinos tenían una desarrollada capacidad para exponer argumentos complejos en oraciones de siete palabras, que luego redujeron a cinco.

Al igual que sus descendientes lejanos, a menudo se interrumpían entre sí. A diferencia de sus descendientes lejanos, todos ellos conocían toda la Biblia de memoria, de modo que cada vez que uno de ellos citaba parcialmente un pasaje, todos los demás lo reconocían en todo su contexto. Además, constantemente utilizaban enlaces intertextuales, unos 2.000 años antes de que los hiper-enlaces fueran inventados, de modo que al estudiar una página ayudaba haber estudiado previamente todas las otras páginas o enlaces. Cada sección, llamada tratado, tiene su propio tema, al que no se limita escrupulosamente (de ahí los enlaces intertextuales), lo que significa que si usted desea tener un dominio exhaustivo del tema del tratado, hay muchas oportunidades de que de todos modos haya algo más.

En el momento de la creación de esta especie de torbellino mental se le preservó por vía oral, y cuando finalmente se puso por escrito, hace unos 1.500 años, una palabra de vez en cuando caía fuera de lugar o la mitad de una frase era recordada erróneamente, y a continuación, una vez que se concluyó por escrito, pasarían otros mil años antes de la invención de Gutenberg, proporcionando el tiempo suficiente para que se deslizaran discrepancias entre las diferentes versiones escritas a mano.

Todas las generaciones siguientes han estado reflexionando sobre este texto, a menudo poniendo sus ideas, razonamientos o explicaciones por escrito. Rashi, un genio que vivió en el siglo XI en Francia, estudió detenidamente casi todo el texto y escribió un comentario línea por línea, la mayoría de los cuales era un intento de llenar en palabras y significados lo que los rabinos anteriormente habían dejado fuera (por evidente para ellos).

Un grupo de investigadores encabezados por sus nietos, a los que se llamó colectivamente los Tosafot, revisaron a continuación todo el Talmud y señalaron las contradicciones entre las diversas afirmaciones de los rabinos - hay muchas de estas - y trazaron vías para reconciliarlas entre sí. ¿Rashi y los Tosafot pensaban, cuando estaban escribiendo, en hebreo o en arameo? En todo caso, sin puntuación o vocales. De vez en cuando, Rashi traduce algo amablemente para los franceses de su época, y me han dicho los filólogos que, en lo que se refiere al francés medieval, es un tesoro,ya que después de todo ¿cuántas personas hay por ahí que todavía sepan francés medieval ? (Pero antes hay que saber hebreo, o arameo, para entender el origen de la traducción al francés medieval). Así pues, empieza a quedar claro por qué el Talmud es muy raramente estudiado en solitario, y que el modo preferido es en parejas que se reúnen regularmente en grupos para asegurarse de que todos están en la misma página, por así decirlo.

La pertinencia de Rashi y de los Tosafot no es que fueran inusualmente brillantes o eruditos, que lo fueron, sino que más bien, cuando el Talmud fue llevado finalmente a la imprenta, los tipógrafos incorporaron a Rashi y a los Tosafot a la página base, de modo que los textos antiguos aparecen como un bloque en el centro de la página rodeado por los comentaristas medievales. (Al igual que con los hipertextos, este es un concepto que se ha vuelto más fácil de entender desde el advenimiento de los procesadores de textos modernos y de su potencial gráficos). Todos los otros comentaristas entraron en la parte posterior del volumen, o en volúmenes separados, lo que en parte explica por qué cuando los nazis quemaron la biblioteca del Talmud de los siete años, la Gran Yeshiva en Lublin, ésta ya tenía más de 22.000 volúmenes.

El estudio del Talmud es un proceso laborioso donde palabra por palabra y frase por frase se procede a descifrar los textos antiguos, acompañados a su vez de una decodificación medieval y de una clarificación posterior de sus conceptos e ideas por todos los restantes estudiosos que se han dedicado a debatir sobre él durante estos últimos 1.500 años, y que aún lo siguen haciendo. Es por lo tanto un proceso obligatoriamente lento. Hacer un Blatt en una hora significa obtener la esencia del texto base, probablemente con la ayuda de Rashi. En el caso de que los alumnos sean expertos, incluso podría ser posible que echaran un vistazo a los Tosafot. Todo lo demás se vuelve imposible.

Curiosamente, Meir Shapira dio a su proyecto el nombre hebreo de Daf Yomi (Una página diaria), y no tiene un homólogo en yiddish. Esto a la larga contribuirá a la conservación del concepto en un mundo judío donde el yiddish es un distante tercer jugador ante el hebreo y el inglés. Más de 80 años después su idea se ha popularizado de tal modo que ha sobrepasado sus sueños más entusiastas. Un viajero que llegara prácticamente a cualquier parte del mundo judío se encontraría con un grupo de judíos lugareños que están estudiando la misma página. Hay por lo menos 230 grupos solamente en Jerusalén. Sitios web permiten acceder a espacios visuales y de audio diarios, y algunos escanean la página a diario. Los blogs son perfectos para discutir un tema tan actual, lo que explicaría por qué hay tantos dedicados al Daf Yomi. Los estudiantes de Daf Yomi a menudo tienen menos formación que los estudiantes tradicionales, y siempre tienen menos tiempo, por lo que existe una industria floreciente de nuevas publicaciones del Talmud con herramientas para hacerlo más fácil y sencillo - con puntuación, con vocales, traducciones, diagramas -.

Si alguien esperaba que el mundo moderno erosionara el compromiso de los judíos con el aprendizaje de su literatura tradicional, no se esperaría esto. La versión en hebreo de Wikipedia dice que hay cientos de miles de estudiantes de Daf Yomi en todo el mundo, y puede que sea cierto. Cuando el último ciclo (de lectura del Talmud) se completó, en marzo de 2005, decenas de miles de alumnos lo celebraron reuniéndose en el Madison Square Garden. Conmovedoramente, un grupo más pequeño, de toda Europa, se reunió en el edificio vacío que una vez albergó la Gran Yeshiva de Lublin.

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Thursday, November 18, 2010

El Talmud Steinsaltz: La persona del Libro - Jonah Mandel - JPost





Después de 45 años de esfuerzos, finalmente Adin Steinsaltz ha completado su monumental traducción al hebreo y comentario del Talmud babilónico con la publicación de su volumen número 45, el Tratado Hulin, y cientos de comunidades en todo el mundo judío han podido participar el pasado domingo en una jornada de estudio que celebraba este logro colosal.

Desde luego ha sido una ardua travesía el hacer accesible el Talmud gracias a este educador y autor, nacido en 1937 en Jerusalém de padres laicos, y embarcado en esta monumental tarea en 1965. Antes de esa fecha, Steinsaltz había establecido varias escuelas y se había convertido en el director más joven de Israel a la edad de 24 años. Su pasión por la educación no ha disminuido en los últimos años, y la red de escuelas que fundó aquí y en la ex Unión Soviética formaron parte de la razón de ser del más importante galardón que se otorga en Israel, el Israel Prize de 1988. Steinsaltz también ha escrito unos 60 libros sobre una gran cantidad de temas que van desde la Cábala y la teología hasta la zoología y las novelas de detectives.

"Yo escribo lentamente, pero le dedico mucho tiempo a ello", dijo al JPost en su oficina de Jerusalén, mientras manipula su pipa. La paciencia, habilidad y cuidadosa determinación de Steinsaltz parecen reavivar el fuego de su pipa y parece evocarnos en esta larga conversación su devoción por "mantener los caminos y las puertas abiertas" al Talmud, tal vez la parte central y al mismo tiempo el mayor reto dentro del corpus que representa la biblioteca judía, una creación única que refleja el pensamiento judío en su totalidad y que engloba una compleja y dialéctica forma de vida, como él suele remarcar.

"El Talmud es un libro extraño. Nunca he visto nada igual, además de resultar buena su lectura", nos dice Steinsaltz. "Pero fue una creación del pueblo judío que, por otra parte, también es fruto del Talmud. No todos los miembros del pueblo judío son eruditos, pero sin duda influyó en todos. Y probablemente eso dio lugar”, afirma Steinsaltz, “a la idea de que el libro es la esencia del pueblo judío”.

"En muchas maneras, algunas no judíos estaban en lo cierto cuando decían que estábamos conectados con el núcleo de su ser. Hay muchos que sospechan algo misterioso en ello, pero el Talmud no contiene secretos. ¿Qué contiene entonces?, me preguntan, y yo les respondo: Una forma de pensar".

Se trata de una complejidad, un enfoque o una aproximación dialéctica que no se puede enmarcar dentro de un titular periodístico breve y simplista. De hecho, el aprendizaje del Talmud supone promover una compleja manera de asumir la vida, nos dice Steinsaltz.

"Casi todo lo que sucede en este mundo es fruto de la complejidad", afirma, mencionando un artículo que escribió hace unos años y en el que sostenía que una de las cosas que hacia defectuoso al sistema educativo israelí es que la gente aprendía mucho sobre la Biblia y no lo suficiente del Talmud.

"Cuando usted aprende la Biblia año tras año, todo el mundo se convierte en una especie de profeta menor. Y esa es la manera como la gente en Israel se relaciona entre si. No discutimos sobre las cosas o los hechos, sino que le decimos al otro cuál es la verdad. Y todo resulta muy difícil cuando se tienen muchos profetas gritándose entre si, ya que finalmente no se puede llegar a ninguna parte".

"Ser un profeta representa tener una única visión. Pero el aprendizaje del Talmud es el aprendizaje de un mundo de discusión, de utilización de la dialéctica. Si la gente fuera entrenada para enfrentarse a las diferentes cuestiones de un modo dialéctico, con dos o tres opiniones, y en el Talmud en muchos casos la argumentación no se da por terminada dejando la cuestión sin dilucidar, ese sería el tipo de entrenamiento que nos permitiría ver y percibir un mundo diferente. Por supuesto que no estoy en contra de los profetas, realmente los aprecio mucho, y no sólo por razones teológicas. Sólo estoy diciendo que su materia o esencia la conforma una única visión".

El Talmud también ha ofrecido al mundo otro regalo: la noción de la cordura, nos señala Steinsaltz. "Como un libro, la estructura crea la noción de algo sano, ya que contiene altas y bajas, un profundo misticismo y minuciosos detalles halájicos. El judaísmo trabaja en conjunto, para así poder contener esos altibajos".

Para Steinsaltz resulta evidente que su comentario no reduce necesariamente esta complejidad, pero es consciente de que no todos la utilizan principalmente como un vehículo con el que profundizar en las capas más profundas de los textos en el antiguo arameo. "Mi trabajo ha sido en una pequeña medida incorrecto", afirma Steinsaltz. "Sirve para muchas personas, como pasear montado en un pony, de manera cómoda y tranquila. Pero el verdadero propósito, sin duda, no es convertirlo en un paseo fácil, sino en todo lo contrario. En todas las yeshivot se dedica una enorme cantidad de tiempo y esfuerzo en detalles técnicos, pero yo no deseaba dedicar tanto tiempo a hacer frente a las cosas más profundas. Eso es lo que yo quería evitarles a la mayoría de los posibles lectores. De la misma manera que usted no desearía tener un Talmud en un manuscrito escrito a mano, a pesar de que representaría un reto mayor, o quitar los comentarios de Rashi, aunque sean de una gran ayuda, la idea es que después de un cierto tiempo los lectores puedan resolver por si mismos ciertos problemas técnicos".

¿Y su comentario ayudaría a lograr ese objetivo? “En cierta forma", nos responde Steinsaltz. "Podría haber funcionado mejor si la gente lo utilizara más. Durante muchos años el libro que estaba detrás de la gente era el Talmud regular; el cual se utilizaba aunque se no reconociera hacerlo".

De hecho, el liderazgo rabínico ashkenazi haredi fue tan lejos como para emitir una prohibición de todos los trabajos de Steinsaltz en 1989, por su "audacia" a la hora de facilitar el estudio del Talmud lejos de su forma tradicional, y por su "blasfema falta de respeto" ante su aproximación académica a ciertas figuras bíblicas en una serie de publicaciones de principios de esa década.

"Se deposita en tantos lugares, en casi todas las partes. Todo el mundo lo necesita, incluyendo aquellos que niegan su uso. Algunas personas podrán llegar a la esencia del Talmud más fácilmente con él", nos asegura, "incluso dentro del mundo de las yeshivot. Si estas escuelas en el pasado fueron como una especie de escuelas de postgrado, donde se realizaba un estudio avanzado después de demostrar la suficiente madurez, capacidad y conocimiento, con el tiempo, y por una variedad de razones, las yeshivot se han convertido cada vez más unas meras instituciones educativas. Ofrecen algún tipo de estructura educativa para los jóvenes adultos, pero ya no se trata de convertirlos en grandes eruditos, sino más bien en buenos y hogareños chicos judíos".

"El comentario del Talmud de Steinsaltz no sólo ayuda a abrir la lectura del Talmud a las diferentes partes del mundo judío, sino que también permite nuevas lecturas del Talmud por parte de aquellas personas y grupos que tradicionalmente han tenido un menor acceso a la complejidad del texto", nos comenta el Dr. Miqueas Goodman, autor de “Los secretos de la Guía de los Perplejos”, y que enseña pensamiento judío en la Universidad Hebrea y es director de la Academia Israelí para el Liderazgo.

"Durante años, el Talmud fue un libro de difícil acceso, en un idioma extranjero (el antiguo arameo), con una dialéctica y unas discusiones muy complicadas. El significado sociológico de este hecho es que sólo la élite de los estudiosos tenían la capacidad y el tiempo necesario para adentrarse en él, lo que creó un mundo de un conocimiento exclusivo e inaccesible”.

"Estos libros pueden ser leídos por todos, pero sencillamente no se comprenden", continúa Goodman. "La revolución Steinsaltz es democratizar el acceso a ese conocimiento. Dado que el conocimiento significa poder, una vez que el conocimiento sea más accesible una cierta élite perderá parte de su poder. Eso tendrá algunas consecuencias. Hacer más accesible el Talmud permite el ingreso de nuevos alumnos a su aprendizaje, como los laicos batei midrash o las mujeres, en suma, es difícil imaginar la revolución en los estudios judíos que hemos experimentando durante los últimos 40 años sin el proyecto Steinsaltz. Pero es que además de su importancia sociológica, tiene un significado intelectual por la ampliación de los posibles significados del Talmud a lo largo de los años. Y es que la forma en que una mujer lee el Talmud es diferente a la de un hombre, y la forma en que lo lee una persona secular es diferente a como lo lee una persona religiosa. La revolución Steinsaltz ha ampliado el círculo de lectores y ha enriquecido el número de lecturas del Talmud. Y como resultado, el Talmud tiene un papel más importante en la actual sociedad israelí".

No debería ser ninguna sorpresa que la finalización de su comentario y traducción del Talmud no dejará a Steinsaltz sin ocupación. "Tengo planes para los próximos 70 años", nos dice, citando a continuación libros a escribir e instituciones educativas en las que reforzará su participación.

Los esfuerzos de Steinsaltz para promover los valores y la educación judía se derivan en parte de una profunda preocupación por el futuro del pueblo judío. Su participación haciendo más accesible el Talmud parece una reminiscencia de la dedicación y la energía empleada por Chabad en la posguerra en el concepto de Shlujim (emisarios que tratan de hacer factible a todo tipo de judíos el acceso a las tradiciones judías). En ese sentido, Steinsaltz se identifica con Chabad.

"Parte de la ayuda consiste en conocer lo que está sucediendo. Las sinagogas están llenas, pero eso sólo puedes comprobarlo si acudes a ellas. El estado no se convirtió en un estado más judío tras su establecimiento, tal vez incluso su carácter judío fue a menos", nos dice a la par que nos da a entender su relación y sus vínculos con todos los segmentos de la sociedad israelí. Por cierto, y contrariamente a la creencia generalizada de que emigró desde Rumania o Francia, Steinsaltz nació aquí, en Jerusalém, en una familia laica y comunista, siendo una especie de WASP israelí (blanco, ashkenazi, sabra y de padres pioneros).

"No se puede obligar a la gente a hacer ciertas cosas, pero usted puede seguir los caminos y las puertas abiertas. La situación mundial hoy en día es más que alarmante. El pueblo judío se parece actualmente al antiguo pueblo romano, en el cual, cuando alguien se suicidaba, procedía a cortarse las venas de las muñecas mientras tomaba un baño caliente. La sangre se derramaba poco a poco, pero él parecía no darse cuenta de lo que eso suponía. Eso es lo que parece suceder hoy en día con el pueblo judío, ya nadie nos mata a base de matanzas o pogromos, pero nuestro pueblo se está desangrando poco a poco en todo el mundo. Así que cuando nos damos cuenta de esa situación reaccionamos como podemos. Cualquier tipo de posibilidad de curación es mi pequeña contribución. Si hubiera podido, me hubiera gustado haber contribuido cantando como un cantante de ópera o bailando como un bailarín. Pero realmente lo único que puedo hacer es escribir para tratar de mantener nuestros caminos y vías abiertas”.

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Thursday, March 04, 2010

Talmud para hoy. ¿Qué valor tendrá el futuro de la exégesis judía? - Lawrence Grossman – Forward


Primera página de la edición de Vilna de Talmud de Babilonia, Tratado Berachot, folio 2a


Talmud de Penguin Classic

El distinguido sello Penguin Classics comenzó en 1946 con una traducción de "La Odisea", y ha publicado más de 1.300 títulos bajo el lema: "El mejor libro jamás escrito". La inclusión de un volumen de partes seleccionadas del Talmud en una serie de clásicos del mundo es un deseo ya antiguo, ya que el Talmud es, en palabras de Norman Solomon, la editora de esta antología, "el texto clásico del judaísmo, solamente superado por la Biblia". El hecho de que nunca se editara finalmente, explica Salomón, de ninguna manera disminuye su importancia, ya que "el Talmud es, esencialmente, una actividad, no un libro", cuyo propósito es "facilitar un discurso (conocimiento) en progresión" acerca de cómo aplicar las Escrituras - y por lo tanto la voluntad de Dios - para todos los aspectos de la vida cotidiana.

Uno no esperaría tan benigna descripción del Talmud cuando resulta que ha sido la obra más amargamente vilipendiada, y durante un largo período de tiempo, de toda la producción literaria judía. En la Edad Media, los portavoces cristianos le acusaron de burlarse de los fundamentos de su fe, de enseñar el desprecio por los cristianos y de retrasar la conversión de los judíos mediante la creación de una cortina de humo legalista que les impedía ver cómo el Nuevo Testamento había realizado las enseñanzas del Antiguo. Las copias del Talmud fueron censuradas, incautadas y destruidas, lo que en gran parte explica por qué el manuscrito más antiguo conservado del Talmud está fechado en 1343.

Al Talmud no le ha ido mucho mejor en los tiempos modernos. Los antisemitas le asignaron todos los vicios que se asociaron a los judíos: la xenofobia, el materialismo, las aspiraciones de dominación del mundo y mucho más. August Rohling tituló su obra clásica de odio al judío del s. XIX "Der Talmudjude" ( "El Talmud judío").

El siglo XIX también contempló como muchos judíos se volvían contra el Talmud. Cuando los muros del gueto cayeron y el liberalismo de la Ilustración comenzó a permitir la participación de los judíos en la sociedad occidental, muchos judíos, ansiosos de aceptación, se avergonzaron del legado del Talmud que presuponía una comunidad judía autónoma y aislada de las tendencias culturales más amplias, preconizando una la ley judía separada de la del país de acogida y, en buena medida, funcionando de acuerdo a un sistema de razonamiento aparentemente ajeno a los medios modernos de investigación. Mucho más agradables para esos judíos en busca de asimilación resultaban los libros proféticos de la Biblia, con su mensaje universalista de ética, justicia social y paz. Los pensadores sionistas también denigraron al Talmud, pero desde el punto de vista opuesto: a diferencia de la Biblia – una fuente de inspiración de la antigua soberanía política judía – criticaron al Talmud por (de alguna manera representar) la impotencia del exilio y por la sumisión dócil a los gentiles.

Aquellos que se mostraban deseosos de recuperar el buen nombre del Talmud lo redujeron a una selección de citas de la obra que se consideraron aconsejables o encantadoras, y así hacerlas pasar como representación del Talmud entero, para que muchos identificaran a personajes de Sholem Aleijem, como Tevye, con el judaísmo de la Europa Oriental de antes de la guerra. Emanuel Deutsch, el tutor académico del novelista George Eliot (Mary Ann Evans) en rabínico, lo observó ya en 1867, cuando criticó a quienes "han tomado algunas piezas y las han extraído de un cuerpo gigantesco pleno de vida". Un buen ejemplo de ello es la "Antología del Talmud", un libro muy popular publicado en 1945, cuyo su subtítulo de portada anuncia el contenido real: " Parábolas, cuentos populares, fábulas, aforismos, epigramas, refranes, anécdotas, proverbios e interpretaciones exegéticas". Así pues, uno nunca podría saber que el Talmud se basa principalmente en un análisis jurídico que es la base para vivir una vida judía.

La publicación de "El Talmud: Una selección" indica que hemos entrado en una nueva era en la que se podrá discutir del Talmud de manera objetiva, sin una actitud defensiva previa por parte judía o sin temor al antisemitismo. Al presentar una selección de cada uno de los 63 Tratados talmúdicos en inglés, el libro proporcionará una idea o una sensación verdadera del Talmud en su conjunto, intercalando las complejas discusiones legales con las propias historias y todo ello junto con las decisiones prácticas de amplio alcance generadas por el comentario bíblico. La introducción de Salomón, que abarca la historia y el "personaje literario del Talmud", junto a sus notas eruditas respecto a las propias secciones seleccionadas, no transmiten admirablemente los conocimientos de las autoridades tradicionales y modernas, que van desde el comentario clásico medieval de Rashi hasta a figuras del siglo XX, como el rabino Moshe Feinstein y el filósofo Emmanuel Levinas.

"El Talmud: Una selección" es un libro muy instructivo y bien elaborado, así como accesible para el lector educado que nunca ha estudiado el Talmud, el cual a primera vista puede parecer ingrato hasta decir basta. Pero en verdad, podría haber utilizado un breve epílogo que diera un repaso hacia atrás en los textos y examinara el papel formativo del Talmud en la conformación y desarrollo del pueblo judío, una influencia de largo alcance que traspasa la categoría de curiosidad de la literatura antigua y lo convierte en un verdadero "clásico".

El lector debe entender, incluso de forma sumaria, cómo los siglos en que los judíos vivieron inmersos en el Talmud sentaron las bases para las contribuciones que sus descendientes, ya secularizados, realizarían a la cultura mundial. La inclinación por el estudio de la ley divina y la tradición, por ejemplo, dio lugar a unos intereses y unos hábitos que provocaron y posibilitaron los logros intelectuales judíos posteriores; el escenario y el formato abierto de los debates talmúdicos contribuyeron a que algunos judíos pensarán "fuera de lo trillado", y abrieran nuevos caminos para la ciencia y las matemáticas. La presión puesta sobre la racionalidad y la cuantificación, unido ello al sentido de los negocios propio de los judíos, y a los juegos de palabras, ironías y extravagancias, dan lugar al nacimiento en el Talmud de un humor judío distintivo.

La publicación de este libro, una selección extensa del Talmud impecablemente académica y nada polémica, llega en un momento en el que el estudio serio del Talmud, y la determinación de vivir a la luz de sus enseñanzas, está casi exclusivamente confinado a los judíos ortodoxos. Si los triunfadores actuales entre los judíos seculares han estado viviendo en gran medida ajenos al capital cultural de sus progenitores talmúdicos, cuántas generaciones más pasarán antes de que el legado del Talmud se desvanezca por completo dejando a los judíos... ¿cómo? y ¿con qué?...

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