Guerra, Tiempo de espera, Guerra, Tiempo de... - Thomas L. Friedman - NYTimes
Durante la mayor parte de su conflicto, los líderes árabes e israelíes han tendido a oscilar entre dos y sólo dos, visiones del mundo: yo soy débil, ¿cómo puedo comprometerme? Yo soy fuerte, ¿por qué debo comprometerme? Israel actualmente está muy ubicado en ese segundo razonamiento.
Para Israel, esta época es el mejor de los tiempos y el peor de los tiempos. A nivel mundial, la campaña para deslegitimar a Israel nunca ha sido tan virulenta, mientras que a nivel local las playas y restaurantes de Tel Aviv nunca han estado tan concurridos - los atentados suicidas y los cohetes desde Gaza y el Líbano parecen hoy un recuerdo lejano.
Al tomar nota de este contraste, Ari Shavit, un columnista del diario israelí Haaretz, informaba que el número de millonarios israelíes se "disparó un 43% entre 2008 y 2009, con 2.519 nuevos millonarios que se han unido a los 5.900 ya existentes, para hacer un total de 8.419 israelíes millonarios. Nunca ha sido tan buena la vida aquí, en Israel, para esta adinerada élite, aunque el país permanezca suspendido al borde del abismo".
Sin embargo, esta nueva sensación de seguridad de Israel se compró a un precio muy alto y aún no ha dado lugar a un estado seguro.
Me explico. La historia de las relaciones árabes-israelíes desde 1948 se pueden resumir en una frase: "Guerra, tiempo de espera, guerra, tiempo de espera, guerra, tiempo de espera...". Lo que diferencia a Israel de los árabes y de los palestinos es que ha sido mucho más productivo durante sus tiempos de espera.
Israel actualmente está disfrutando de otro tiempo de espera ya que recientemente ganó tres breves guerras - y luego se encontró ante una agradable sorpresa -. La primera fue una guerra para desmantelar el corrupto régimen de Arafat. La segunda fue la guerra iniciada por Hezbolá en el Líbano y terminada por un despiadado bombardeo de las ciudades chiítas y los suburbios de Beirut por la fuerza aérea israelí. La tercera fue la guerra desencadenada para aplastar a los lanzadores de misiles de Hamas en Gaza.
Sin embargo, lo que resulta diferente en estas tres breves guerras es que Israel las ha ganado con lo que yo llamo la "Regla o doctrina Hama", es decir, la ausencia de reglas. La "Regla de Hama" lleva el nombre de la ciudad siria de Hama, donde en 1982 el entonces presidente sirio Hafez el-Assad sofocó una revuelta fundamentalista musulmana bombardeándola y arrasando sus barrios, matando a más de 10.000 personas de su propio pueblo [N.P.: las cifras más verosímiles hablan de más de 20.000 asesinados].
En el caso de Israel, se enfrento a unos enemigos que, tanto en Gaza como en el Líbano, estaban armados con cohetes y se refugiaban y atacaban amparados entre la población civil local, e Israel decidió ir tras ellos sin ser disuadido por la perspectiva de causar víctimas civiles. Como solía decía el líder de la milicia libanesa Bashir Gemayel - antes de que él mismo asesinado - "Esto no es Dinamarca. Y tampoco Noruega".
La brutalidad de las represalias israelíes compraron este Tiempo de espera con Hezbolá y Hamas, y las víctimas civiles y de inquietantes imágenes de televisión dieron lugar para Israel a una investigación de la ONU por presuntos crímenes de guerra.
Esto es importante: durante sus primeros 30 años - desde 1948 hasta 1956, de 1956 a 1967 y de 1967 a 1973 - Israel compró sus tiempos de espera con guerras convencionales contra los ejércitos convencionales de Estados nacionales. Pero ahora que los principales enemigos de Israel son actores no estatales que despliegan y lanzan sus cohetes amparados en hogares y escuelas, el costo de comprar sus tiempos de espera se ha incrementado dramáticamente. Ahora se incluyen posibles acusaciones de la ONU de crímenes de guerra contra generales y líderes políticos, además de la corrosión de las relaciones con los demócratas del mundo
Por eso es vital que Israel utilice este momento de fuerza, este tiempo de espera, para hacer precisamente lo que el ministro de Defensa, Ehud Barak, sugirió a su gabinete el otro día: ofrecer una "iniciativa política audaz y enérgica" para avanzar en el proceso de paz con el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y su primer ministro, Salam Fayyad.
Si solamente... Bibi Netanyahu lleva actualmente como primer ministro de Israel 15 meses. Si él se retirara mañana, al término de su cargo, al igual que la primera vez que ejerció este carga, no merecería más que una nota a pie de página en la historia de Israel. Sí, Netanyahu realizó un discurso en el que aceptaba a regañadientes la idea de una solución de dos estados, pero fue un discurso dirigido a quitarse al presidente Barack Obama de su espalda. No iba dirigido al pueblo palestino para ponerle de su parte [N.P.: esta suposición es una auténtica locura, ¿acaso no sabe Friedman que lo que desea la gran mayoría del pueblo palestino, para ganárselo, supondría más temprano que tarde la destrucción de Israel, si no la desea ya de entrada? Mientras las exigencias palestinas sean totalmente imposibles de cumplimentar por Israel, si desea continuar existiendo, la única posición lógica es mostrarse favorable a unas negociaciones y seguir el camino de tratar de conseguir el fin del conflicto]
"Bibi cree que las negociaciones no son sobre el futuro de Israel, sino sobre el futuro de las relaciones Estados Unidos-Israel", me dijo Moshe Halbertal, el filósofo de la Universidad Hebrea, , cuando visité Israel la semana pasada.
Lo que me lleva a la sorpresa. Los funcionarios y oficiales israelíes de Defensa fueron claros conmigo: Las fuerzas de seguridad palestinas construidas por Abbas y Fayyad en Cisjordania son la verdadera apuesta y su efectividad es un estabilizador vital para el actual tiempo de espera.
Pero Abbas y Fayyad no serán capaces de mantener este tiempo de espera si Netanyahu reanuda la construcción de asentamientos en septiembre, cuando la congelación parcial expire, y sin que Israel haya iniciado antes la transferencia de forma gradual del control de las principales ciudades de Cisjordania a la Autoridad Palestina.
En resumen: Israel debe tratar de comprar su próximo tiempo de espera con diplomacia, lo que significa que Netanyahu tiene que mostrar alguna iniciativa. Debido a los riesgos para la legitimidad de Israel de una nueva guerra en Gaza, Líbano y Cisjordania - en la que Israel podría verse obligado a matar a civiles para aplastar los ataques con cohetes lanzados desde patios escolares por combatientes que no llevan uniformes – eso podría ser asombroso.
Para Israel, esta época es el mejor de los tiempos y el peor de los tiempos. A nivel mundial, la campaña para deslegitimar a Israel nunca ha sido tan virulenta, mientras que a nivel local las playas y restaurantes de Tel Aviv nunca han estado tan concurridos - los atentados suicidas y los cohetes desde Gaza y el Líbano parecen hoy un recuerdo lejano.
Al tomar nota de este contraste, Ari Shavit, un columnista del diario israelí Haaretz, informaba que el número de millonarios israelíes se "disparó un 43% entre 2008 y 2009, con 2.519 nuevos millonarios que se han unido a los 5.900 ya existentes, para hacer un total de 8.419 israelíes millonarios. Nunca ha sido tan buena la vida aquí, en Israel, para esta adinerada élite, aunque el país permanezca suspendido al borde del abismo".
Sin embargo, esta nueva sensación de seguridad de Israel se compró a un precio muy alto y aún no ha dado lugar a un estado seguro.
Me explico. La historia de las relaciones árabes-israelíes desde 1948 se pueden resumir en una frase: "Guerra, tiempo de espera, guerra, tiempo de espera, guerra, tiempo de espera...". Lo que diferencia a Israel de los árabes y de los palestinos es que ha sido mucho más productivo durante sus tiempos de espera.
Israel actualmente está disfrutando de otro tiempo de espera ya que recientemente ganó tres breves guerras - y luego se encontró ante una agradable sorpresa -. La primera fue una guerra para desmantelar el corrupto régimen de Arafat. La segunda fue la guerra iniciada por Hezbolá en el Líbano y terminada por un despiadado bombardeo de las ciudades chiítas y los suburbios de Beirut por la fuerza aérea israelí. La tercera fue la guerra desencadenada para aplastar a los lanzadores de misiles de Hamas en Gaza.
Sin embargo, lo que resulta diferente en estas tres breves guerras es que Israel las ha ganado con lo que yo llamo la "Regla o doctrina Hama", es decir, la ausencia de reglas. La "Regla de Hama" lleva el nombre de la ciudad siria de Hama, donde en 1982 el entonces presidente sirio Hafez el-Assad sofocó una revuelta fundamentalista musulmana bombardeándola y arrasando sus barrios, matando a más de 10.000 personas de su propio pueblo [N.P.: las cifras más verosímiles hablan de más de 20.000 asesinados].
En el caso de Israel, se enfrento a unos enemigos que, tanto en Gaza como en el Líbano, estaban armados con cohetes y se refugiaban y atacaban amparados entre la población civil local, e Israel decidió ir tras ellos sin ser disuadido por la perspectiva de causar víctimas civiles. Como solía decía el líder de la milicia libanesa Bashir Gemayel - antes de que él mismo asesinado - "Esto no es Dinamarca. Y tampoco Noruega".
La brutalidad de las represalias israelíes compraron este Tiempo de espera con Hezbolá y Hamas, y las víctimas civiles y de inquietantes imágenes de televisión dieron lugar para Israel a una investigación de la ONU por presuntos crímenes de guerra.
Esto es importante: durante sus primeros 30 años - desde 1948 hasta 1956, de 1956 a 1967 y de 1967 a 1973 - Israel compró sus tiempos de espera con guerras convencionales contra los ejércitos convencionales de Estados nacionales. Pero ahora que los principales enemigos de Israel son actores no estatales que despliegan y lanzan sus cohetes amparados en hogares y escuelas, el costo de comprar sus tiempos de espera se ha incrementado dramáticamente. Ahora se incluyen posibles acusaciones de la ONU de crímenes de guerra contra generales y líderes políticos, además de la corrosión de las relaciones con los demócratas del mundo
Por eso es vital que Israel utilice este momento de fuerza, este tiempo de espera, para hacer precisamente lo que el ministro de Defensa, Ehud Barak, sugirió a su gabinete el otro día: ofrecer una "iniciativa política audaz y enérgica" para avanzar en el proceso de paz con el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y su primer ministro, Salam Fayyad.
Si solamente... Bibi Netanyahu lleva actualmente como primer ministro de Israel 15 meses. Si él se retirara mañana, al término de su cargo, al igual que la primera vez que ejerció este carga, no merecería más que una nota a pie de página en la historia de Israel. Sí, Netanyahu realizó un discurso en el que aceptaba a regañadientes la idea de una solución de dos estados, pero fue un discurso dirigido a quitarse al presidente Barack Obama de su espalda. No iba dirigido al pueblo palestino para ponerle de su parte [N.P.: esta suposición es una auténtica locura, ¿acaso no sabe Friedman que lo que desea la gran mayoría del pueblo palestino, para ganárselo, supondría más temprano que tarde la destrucción de Israel, si no la desea ya de entrada? Mientras las exigencias palestinas sean totalmente imposibles de cumplimentar por Israel, si desea continuar existiendo, la única posición lógica es mostrarse favorable a unas negociaciones y seguir el camino de tratar de conseguir el fin del conflicto]
"Bibi cree que las negociaciones no son sobre el futuro de Israel, sino sobre el futuro de las relaciones Estados Unidos-Israel", me dijo Moshe Halbertal, el filósofo de la Universidad Hebrea, , cuando visité Israel la semana pasada.
Lo que me lleva a la sorpresa. Los funcionarios y oficiales israelíes de Defensa fueron claros conmigo: Las fuerzas de seguridad palestinas construidas por Abbas y Fayyad en Cisjordania son la verdadera apuesta y su efectividad es un estabilizador vital para el actual tiempo de espera.
Pero Abbas y Fayyad no serán capaces de mantener este tiempo de espera si Netanyahu reanuda la construcción de asentamientos en septiembre, cuando la congelación parcial expire, y sin que Israel haya iniciado antes la transferencia de forma gradual del control de las principales ciudades de Cisjordania a la Autoridad Palestina.
En resumen: Israel debe tratar de comprar su próximo tiempo de espera con diplomacia, lo que significa que Netanyahu tiene que mostrar alguna iniciativa. Debido a los riesgos para la legitimidad de Israel de una nueva guerra en Gaza, Líbano y Cisjordania - en la que Israel podría verse obligado a matar a civiles para aplastar los ataques con cohetes lanzados desde patios escolares por combatientes que no llevan uniformes – eso podría ser asombroso.
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