Friday, June 07, 2013

¿Qué es lo que Thomas Friedman está fumando? – Elder of Ziyon



La fantasía de hoy de un mundo mejor, por cortesía de Thomas Friedman:
Con los líderes de mano dura que se han derrumbado - y unas auténticas democracias multisectarias con gobiernos eficaces aún por surgir en su lugar -, Israel se enfrenta potencialmente a posibles décadas de inestabilidad con los gobiernos que le rodean.  
Sólo Jordania ofrece a Israel una frontera normal. Ante ese entorno rodeándole, Israel está estudiando los estados disfuncionales que, o bien están haciendo implosión (como Egipto, Irak, Líbano, Bahrein y Libia) o explotan sin más (como Siria).  
Pero aquí esto es lo peor: esos líderes de mano dura no sólo suprimieron las diversas fuerzas políticas de sus sociedades, sino que también ignoraron la educación, el medio ambiente, las reivindicaciones de las mujeres y la explosión demográfica. Hoy en día, todas estas problemáticas se vuelven presentes justo en el momento en que los nuevos gobiernos tienen menos capacidad para manejarlas. Por lo tanto, el tema general de la estrategia de Israel en los próximos años debe ser "resistir", es decir, cómo mantener un ambiente relativamente seguro y una economía próspera en una región en pleno colapso.
Hasta ahora todo bien, lo malo llega cuando recupera el tono de los consejos de la década de 1990:
Desde mi punto de vista, lo que vuelve a la resolución del conflicto palestino-israelí más importante que nunca son estas tres razones o necesidades: 
1)  revertir la tendencia hacia la deslegitimación internacional de Israel
2)  desconectar a Israel tanto como sea posible de los conflictos regionales
3)  ofrecer un modelo a la región. 
Actualmente, no existe un modelo exitoso de gobernabilidad democrática dentro del mundo árabe, y es que los islamistas están fallando a la hora de perseguir ese objetivo. Pero Israel, si se asociara con el actual liderazgo moderado palestino en Cisjordania, tendría la oportunidad de crear un próspero y moderno estado palestino democrático y laico, donde los árabes cristianos y musulmanes puedan vivir al lado de los judíos.  
Este sería un ejemplo sumamente valioso, sobre todo en momentos en que el mundo árabe no tiene nada parecido. Y el mundo en general, en su mayor parte, no vería de mala gana que Israel mantuviera cierta presencia en el río Jordan - como algo necesario para prevenir la inestabilidad desde más allá -, si por contra cediera la mayor parte de Cisjordania y los barrios árabes de Jerusalén Este.   
Los israelíes y los palestinos tienen realmente el poder de modelar lo que sería un estado árabe decente, un estado que pudiera ser post-autoritario y multirreligioso. Nada podría responder mejor a las necesidades estratégicas a largo plazo de tanta gente.
Revisemos ahora sus razones:

1) El movimiento de deslegitimación al que Friedman se refiere no está interesado en un acuerdo de paz. Dicho movimiento quiere la destrucción de Israel. Entre sus demandas básicas se incluye la insistencia en que Israel se vea obligado a aceptar a millones de árabes de los denominados como "refugiados", y acabar así con el Estado judío. Ellos consideran a la Autoridad Palestina (AP) como una entidad traidora por no reiniciar la Intifada.

Esta es una variante de la falacia "si (hicieran esto los israelíes) / entonces", tan de moda desde hace décadas, pero que todavía está en candelero gracias a los llamados "expertos" como Friedman. En este caso, el error es pensar que aquellos que odian a Israel serían debilitados por las concesiones israelíes, pero en realidad sería todo lo contrario.

2) ¿Friedman cree realmente que Israel, cuyas fronteras se hallan en constante amenaza a causa de la presencia de los islamistas, podría llegar a estar realmente "desconectado" de los conflictos regionales a su alrededor? Lo que Friedman propone garantizaría precisamente que Israel estuviera rodeado de conflictos.

La extraña hipótesis de Friedman de que un Estado árabe palestino estaría vacunado del caos que le rodearía no tiene ninguna base en la realidad. Como tantos otros pseudo-expertos en la región, Friedman no puede distinguir entre su ilusión y la fría realidad - en este caso, que esa "Palestina" se convertiría en un estado democrático, laico y pacífico, ajeno al virus de la primavera islamista - . Ah, y no se olviden de que Friedman afirma, como otro seguidor de la falacia del "si (hicieran esto los israelíes) / entonces”, que el mundo permitiría que Israel controlara parte del Valle del Jordán como zona de amortiguación, aunque para ello sólo le bastaría con ofrecerles a los árabes palestinos un estado. ¿Pero acaso no lo ha ofrecido ya y lo han rechazado? El resultado fue nada menos que una guerra de seis años contra los civiles israelíes. Una vez más, Friedman se ha quedado atascado en la década de 1990.

3) Se necesita una cantidad asombrosa de ceguera deliberada para ignorar la existencia del Hamastán de Gaza y del hecho de que no ha habido elecciones palestinas durante tanto tiempo, además de ignorar la incitación que a diario destilan los medios de comunicación de la AP y que sus últimos dos primeros ministros, a los que Occidente ha amado tanto, no fueron elegidos y no tuvieron el apoyo de la gente, mientras a la vez se hace caso omiso de la virulencia diaria entre Hamas y Fatah.

Los ojos de Friedman parecen cerrarse herméticamente para así permitirse solo un ocasional "Claro, existen problemas...", justo antes de que hacer caso omiso de ellos. La actual AP lleva funcionando alrededor de casi dos décadas. Cada verdadero logro obtenido hasta ahora no fue por su propia iniciativa, sino debido a la presión occidental. Por sí sola, recaería nuevamente en una fragmentada y corrupta dictadura, algo de lo que nunca logró escapar en realidad. Además de esto, los islamistas ganarían en unas próximas elecciones, y para ellos la democracia, la libertad y los derechos humanos no son un fin sino un medio. Ellos no están ni remotamente dispuestos a defender esos derechos para sus oponentes políticos, solamente insisten en ellos para sí mismos.

El odio que los árabes experimentan hacia Israel no tiene nada que ver con "Palestina”. En lugar de depender de esos traductores educados en Occidente cuando caen por Egipto para redactar algunos informes sobre la situación, Friedman debería leer los frikis periódicos en árabe del país. Incluso los más liberales, como los cristianos libaneses laicos, desprecian a Israel. Los árabes ricos de Dubai, a los que en realidad no les importa un comino los palestinos, también están de acuerdo en su odio a Israel.

El antisemitismo - no el antisionismo, sino el antisemitismo – se ha incrementado constantemente en los medios de comunicación árabes, sobre todo en Egipto y en el "nuevo y mejorado" Irak. Su odio no es lógico, es patológico. Y forma parte de una manera acusada de la sociedad árabe palestina, así como del tejido del resto del mundo árabe.

Por eso, imaginar que cualquier acción israelí (¿excepto el suicidio?) pudiera dar lugar a que Israel fuera aceptado por los árabes, resulta una idea increíblemente estúpida. Afortunadamente, y por lo general, Israel es lo suficientemente inteligente como para no hacer concesiones sobre la base de lo que es, literalmente, una fantasía basada en la ignorancia y en los sueños de ilusos y “expertos” ganadores del Pulitzer.

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Thursday, March 28, 2013

Israel: Bits, bytes y bombas – Thomas L. Friedman – NY Times



Leyendo ampliamente los informes que provenían del Oriente Medio y luego siguiendo la visita del presidente Obama a Israel, surgió este pensamiento: el presidente debe haber visto su estancia como si estuviera visitando un atolón en el Pacífico, o tal vez Nueva Zelanda, en todo caso una especie de isla convertida en estado rodeada por un mar muy turbio.

Ari Shavit, un comentarista del diario Haaretz, capturó este estado de ánimo en su columna el otro día, la cual que comenzaba así:
"Hace unos meses, Amnón Dankner publicó un divertido y poderoso artículo en el nuevo diario Hashavua Sof. En dicho artículo describía un innovador proyecto tecnológico apadrinado por Shimon Peres, una que convertiría a Israel en una especie de isla flotante que se desprendería del Oriente Medio y navegaría hacia el oeste por el Mar Mediterráneo.  
Bromas aparte, Dankner había clavado el espíritu de la época. En los últimos años, Israel se ha sentido, pensado y comportado como si ya no se encontrara en el oeste de Asia y pudiera existir como una isla flotante que se ha desprendido de ese continente. Como si no hubiera mundo árabe, ni Palestina, ni Irán, ni árabes, ni colonos, ni cualquier ocupación".
De hecho, y mientras el presidente Obama se encontraba en Israel, se publicó un informe que informaba de la utilización de armas químicas en la muy cercana Siria, otro que relataba como unos cohetes fueron disparados contra Israel desde la vecina Gaza, pero a la vez, y en ese mismo momento, el diario de negocios israelí Globes publicaba esta noticia:
"Accel Partners ha completado la formación de Accel Londres IV, y un fondo de 475 millones de dólares se destinará a Europa e Israel... Accel Londres IV invertirá en áreas clave como empresas especializadas, incluyendo consumidores de internet, grandes volúmenes de datos, nubes, SaaS y móviles.  
El socio de Accel Kevin Comolli afirmó que: "El hecho de que Accel London IV se creara en ocho semanas y fuera muy significativamente apoyada, es un poderoso respaldo a Accel London y a las oportunidades de mercado en Europa e Israel"
Es decir, los cohetes llegaban desde Gaza por la mañana y los capitales de riesgo desde Londres por la tarde. La capacidad de Israel de vivir como si estuviera desconectada del resto de la región es impresionante y necesaria. Pero también es ilusoria y peligrosa.

Es impresionante y necesaria porque Israel es el único país en el mundo que cuenta con actores no estatales, armados con misiles, disimulados entre los civiles en cuatro de sus cinco fronteras: Sinaí, Gaza, el sur de Líbano y Siria. Detrás de ellos se encuentra un hinterland de estados consumidos por una conmoción interna, y más allá Irán. Sin embargo, Israel ha logrado hacer malabares con los bits, los bytes y las bombas, con altos muros y barreras que neutralizan sus enemigos y una alta tecnología que alimenta su economía.

Pero hay una delgada línea entre mantenerse fuera de peligro y abrazar la fantasía de que se pueden compaginar vivir los sueños más locos y mantenerse con vida. E Israel está cerca de cruzar esa línea.

La peligrosa ilusión que Israel está viviendo es, según argumenta Shavit, la noción de que "se puede vivir como una autarquía sin relación con el medio ambiente". Pero ninguna nación puede hacer eso, argumenta Shavit, "ciertamente no un país en el que seis millones de judíos comparten el territorio con más de cinco millones de palestinos. Ciertamente no un país que insiste, incluso en la segunda década del tercer milenio, en ocupar otra nación".

En efecto, el loco sueño Israel de mantenerse con vida ocupando permanentemente la Ribera Occidental, con sus 2,5 millones de palestinos, para así satisfacer a los colonos de inspiración bíblica que ahora incluso ocupan cargos importantes en el nuevo gabinete israelí, como el programa de viviendas. Con cerca de 600.000 israelíes viviendo ahora en el este árabe de Jerusalén y la Ribera Occidental, la ventana para una solución de dos estados "poco a poco va desapareciendo de la tierra", señala el filósofo de la Universidad Hebrea Moshe Halbertal.

Sorprendentemente, las encuestas siguen mostrando una mayoría en ambas partes favorable a un acuerdo de dos estados, pero hay un profundo problema de confianza "que tiene que ser superado rápidamente".

Nahum Barnea, el veterano columnista israelí del Yediot Aharonot, me dijo que Obama hizo un verdadero "avance" ante la opinión pública israelí con su discurso del jueves. "Si antes se le consideraba casi un enemigo, ahora se le considera un amigo", afirma Barnea. "Incluso aquellos que todavía no están de acuerdo con él, ya no creen que tenga malas intenciones hacia Israel".

Obama abrazó a los israelíes con comprensión y honestidad. Así señaló en su discurso: "Como Ariel Sharon dijo, es imposible tener un estado judío y democrático y al mismo tiempo controlar toda la Tierra de Israel. Si insistimos en cumplir el sueño en su totalidad, estaríamos expuestos a perderlo todo".

Es por eso que los palestinos deben abandonar todas sus condiciones previas y entrar en las negociaciones, e Israel tiene que poner fin a los asentamientos e intentarlo de nuevo, testando nuevamente lo que el presidente Mahmoud Abbas y el primer ministro Salam Fayyad de la Autoridad Palestina pueden ofrecer.

Gracias a su colaboración con los servicios de seguridad israelíes, ningún israelí resultó muerto en la Ribera Occidental por el terrorismo en 2012. Pero los palestinos no puedan soportar esa moderación sin movimientos hacia un estado palestino. La mejor manera que tiene Israel de hacer frente al caos que lo rodea no es meter la cabeza en la arena, sino colaborar con los palestinos para construir un Estado en Cisjordania que sea moderno, secular y occidentalizado, uno donde los musulmanes, los cristianos y los judíos puedan trabajar juntos y que se destaque diariamente como una existosa refutación de los modelos de la Hermandad Musalmana y Hamas en otros lugares.

Si los israelíes y los palestinos no lo intentan todo - ahora - para que esto suceda, esto será recordado no como una oportunidad perdida, sino como la gran oportunidad perdida, y no escaparán a la tormenta que vendrá a continuación.



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Saturday, May 26, 2012

Thomas Friedman (e infinidad de expertos occidentales), revisitado - Dror Eydar - Israel Hayom



Vivimos en una región plagada de "celebraciones" y de "primaveras". Muchos occidentales y de todo el mundo se muestra excitados al ver como 50 millones egipcios acuden a las urnas para emitir sus votos en la elección presidencial, "la primera votación libre desde la época de los faraones".

Uno de los expertos más estimados en el Oriente Medio me dijo: Sí, esta es la primera elección democrática, pero también podría ser la última. Egipto podría terminar con un parlamento, un gobierno y un presidente islámico que podrían acabar con el proceso democrático, o con un gobierno militar que podría optar por intervenir y dar un golpe de estado.

En cualquier caso, en la medida que afecta a Israel, los pronósticos no son buenos: El tratado de paz con Egipto se está disipando, su embajada en El Cairo es apenas funcional y una gran mayoría de la población de Egipto apoya la anulación del acuerdo de paz e incluso favorece la guerra.

Es divertido ver como los medios de comunicación israelíes tratan de mitigar la catástrofe buscando un candidato egipcio idóneo, uno que sea el mal menor para Israel. Algunos han puesto sus esperanzas en el "secular y occidentalizado" Amr Moussa, a diferencia de los pocos ilustrados candidatos religiosos. Es increíble lo rápido que pueden cambiar las cosas: La persona responsable de algunas de las campañas más venenosas contra Israel se ha convertido de repente en la gran esperanza de Occidente. No es improbable que Moussa, si lo necesita, también pudiera llegar a convertirse en un serio problema.

A la luz de estas festividades democráticas, me acordé de un celebre análisis de la "primavera árabe" realizado por el columnista estrella del New York Times, Thomas Friedman, un periodista venerado en todo el mundo, así como por la Radio del Ejército de Israel. Hace algo más de un año, Friedman se paseaba por la plaza Tahrir ebrio de alegría, y enviaba unos artículos a su periódico que más bien se parecían a la letra de una famosa canción de los Beatles, algo así como "haz el amor y no la guerra".

Escribiendo con la típica condescendencia colonialista habitualmente reservada para los nativos, Friedman atacaba al gobierno israelí con azufre y fuego por no mostrarse entusiasmado con el caos de Tahrir. Friedman comparaba al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu con un Faraón, y a los egipcios com los hijos de Israel en busca de la libertad frente a la esclavitud promovida por el faraón original: Hosni Mubarak.

"De hecho, lo que hace que el levantamiento actual sea tan impresionante - y en este sentido tan peligroso para las autocracias de la región - es precisamente el hecho de que no sea propiedad de nadie, y que no haya sido inspirado por la Hermandad Musulmana", escribía Friedman en febrero de 2011. Increíblemente, esta es la "conclusión" a la que llegó el "más importante" periodista occidental en aquel entonces. Ahora Friedman está aconsejando a Netanyahu que "haga historia", o en otras palabras, trata de promover que Israel cometa un suicidio diplomático, una vez más, siguiendo así los pasos de esos otros delirantes y soñadores expertos enamorados de Oslo y de la desconexión.

Miren a Egipto, echen un vistazo a su lista de candidatos a la presidencia y al parlamento, consideren cómo la barrera que Egipto había colocado en el camino de Irán para detener sus esfuerzos de infiltración en el corazón del mundo árabe se ha hundido, y luego finalmente lean los artículos sin fundamento de Friedman y de tantos otros expertos occidentales. Este nuevo consejo también debe ser abordado, y desestimado, de la misma manera.

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Sunday, March 11, 2012

Obama, Irán e Israel I - El mejor amigo de Israel - Thomas L. Friedman - NYTimes


El momento en que Israel atacará a Irán

- El niño a su padre: "¿Ya hemos llegado?"
- "No"

La única duda que tengo cuando se trata del presidente Obama y de Israel es si es el presidente más pro-israelí de la historia o simplemente uno de los más pro-Israel.

¿Por qué? Debido a que la cuestión de si Israel tiene la necesidad y el derecho de atacar preventiva y sorpresivamente a Irán, por desarrollar un potencial nuclear, es uno de los asuntos más controvertidos del escenario mundial actual. También porque es una cuestión llena de peligros para Israel y para los judíos americanos, ya que ninguno de ellos quiere ser acusado de arrastrar a Estados Unidos a una guerra, especialmente una que podría debilitar una economía mundial ya demasiado frágil.

En ese contexto, el presidente Obama, en su entrevista con Jeffrey Goldberg en The Atlantic y en su discurso ante la AIPAC, el lobby pro-Israel, ofreció el mayor apoyo a Israel que cualquier presidente americano podría ofrecer en este momento: Obama redefinió el tema de Irán diciendo con razón que no se trataba simplemente de la seguridad de Israel, sino de la seguridad nacional de EEUU y de la seguridad mundial. Y Obama lo hizo dejando en claro que permitir que Irán desarrolle armas nucleares y luego "contenerla" – al estilo de lo que hizo los EEUU con la Unión Soviética - no era una opción viable, porque si Irán adquiere una bomba nuclear todos los estados que la rodean buscarán adquirir su propia bomba. Esto no sólo daría lugar a un Oriente Medio nuclear, sino que además es probable que incitaría a otros países a relegar sus compromisos con el Tratado de No Proliferación Nuclear global. El mercado negro nuclear mundial entonces cobraría vida y veríamos el amanecer de un mundo más peligroso.

"Impedir que Irán obtenga un arma nuclear no es sólo va en interés de Israel, responde profundamente a los intereses de seguridad de los Estados Unidos", afirmó el presidente Obama. "Si Irán consigue un arma nuclear, sería totalmente contrario a mis políticas de no proliferación. Los riesgos de que un arma nuclear iraní caiga en manos de organizaciones terroristas son evidentes... También proporcionaría a Irán la capacidad adicional para patrocinar y proteger a sus aliados para que así lleven a cabo ataques terroristas ya que habría menos temor a las represalias... Si Irán obtiene un arma nuclear, y no voy a nombrar los países, es probable que haya cuatro o cinco países en el Oriente Medio que dirían: ‘Vamos a iniciar un programa nuclear, y vamos a tener armas nucleares’, y en ese momento, la posibilidad de un error de cálculo en una región que ya tiene muchas tensiones y fisuras internas sería muy elevada. Esencialmente, se duplicarían los retos que representan la India y Pakistán por cinco o por diez". "En suma”, añadió el presidente, "los peligros que entraña que Irán obtenga armas nucleares es que inmediatamente posibilitaría un todo es posible en el Oriente Medio, lo cual creo que supondría algo muy peligroso para el mundo".

Cada israelí y amigo de Israel debería estar agradecido al presidente Obama por enmarcar el tema de Irán de esta manera. Es de importancia estratégica para Israel, ya que deja en claro que la amenaza nuclear de Irán no es solamente un problema de Israel. Y es importante políticamente porque la decisión sobre la conveniencia de atacar a Irán coincide con las elecciones de EEUU. Lo último que Israel o los amigos estadounidenses de Israel queremos, judíos y cristianos, es dar a sus enemigos la oportunidad de afirmar que Israel está utilizando su influencia política para entrometer a los Estados Unidos en una guerra que no es de su interés.

Eso podría suceder fácilmente debido a que el respaldo a Israel actualmente está más politizado que nunca. En los últimos años, los republicanos han tratado de convertir el apoyo a Israel en una problemática cuña que les permita reunir un mayor porcentaje de votos judíos y de contribuciones a sus campañas, que tradicionalmente se han decantado abrumadoramente hacia los demócratas. Esto ha llevado a una carrera armamentista con los demócratas sobre quién es más pro-Israel - y a declaraciones fuera de tono, como la de Newt Gingrich de que los palestinos "son un pueblo inventado".

Y podría suceder fácilmente porque el dinero en la política nunca ha sido más importante para el funcionamiento de las campañas, y el lobby pro-Israel - tanto en su vertiente judía como cristiana evangélica - nunca ha sido más influyente, a causa de su capacidad para dirigir las contribuciones de campaña en apoyo de los candidatos.

Por lo tanto, nadie debería querer que en la disputa electoral interna se mezcle la decisión sobre Irán, por lo que resulta muy importante la forma en que el presidente Obama ha redefinido el problema de Irán como una amenaza para la proliferación mundial, conectándolo con la toma de decisiones dentro del ámbito del realismo americano, y alejándolo del ámbito de la política.

Los informes que llegan de la convención de la AIPAC celebrada esta semana indican que la mención de acciones militares recibieron los más fuertes aplausos. Me gustaría invitar a todos esos entusiastas para que mediten sobre todas las consecuencias no deseadas e imprevistas provocadas por la guerra de Irak o la invasión del Líbano de 1982. Esta no es una razón para la parálisis. Es una razón para prestar atención al llamamiento de Obama de dar una oportunidad para que la diplomacia y las sanciones produzcan efecto, mientras se mantiene la amenaza de la fuerza sobre la mesa.

Si finalmente se desencadena la guerra, que sea porque los ayatolás están dispuestos a sacrificar la economía de su país para obtener un arma nuclear, y entonces que sea Estados Unidos – el único país que realmente puede acabar con el programa nuclear de Irán – el que tenga que actuar para proteger el sistema global, y no sólo a Israel. Yo comprendo y respeto que este sea un tema muy serio para Israel - que tiene el derecho de actuar por su cuenta -, pero el presidente Obama ha construido un caso sólido estratégica y políticamente para así permitir que los Estados Unidos tomen la iniciativa.

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Monday, December 26, 2011

Tom, Gideón, Yossi y Amira – Emmanuel Navon



Recientemente, Tom Friedman publicó una columna titulada "Newt, Mitt, Bibi y Vladimir" en el New York Times donde se deducían dos cosas: (a) Los alegados amigos de Israel, como Newt Gingrich y Mitt Romney, están ciegos ante el hecho de que Israel se está hundiendo en la Edad Media debido a los cabeza loca de Netanyahu y Lieberman; (b) Las voces críticas de Tom Friedman y Gideon Levy son injustamente reprendidas como "anti-Israel" cuando, en realidad, son las únicas voces que hoy en día están tratando de "salvar a Israel de sí mismo", ajenos a lo previsible y al amor ciego. También hay un mensaje subliminal en el título del artículo de Friedman: el eje del mundo del mal está compuesto por los dos principales candidatos republicanos, el primer ministro de Israel y el presidente de por vida de Rusia

Lo que provocó el artículo de Friedman fue la afirmación de Newt Gingrich de que los palestinos son un "pueblo inventado". Friedman dice que Gingrich ha caído "aún más bajo". Así que para Friedman decir la verdad constituye "caer más bajo" (para Hillary Clinton es simplemente "inútil"). ¿Qué ha dicho exactamente Gingrich? Que nunca hubo un país soberano llamado "Palestina", y que los árabes que vivían en el sureste del Imperio Otomano eran conocidos como árabes y no como "palestinos". Estos dos hechos son indiscutibles. Ahora bien, ¿fueron los palestinos "inventados"? Sí, lo fueron.

Durante el dominio otomano en Oriente Medio (de 1516 a 1918), no hubo "Palestina" sino "sanjaks" (es decir, las divisiones administrativas otomanas): el Sanjak de Acre, el Sanjak de Naplusa y el Sanjak de Jerusalén. Los árabes que vivían en esos "sanjaks" eran un grupo desconectado de tribus que tenían poco en común. No había en esos "palestinos" una cultura, idioma, religión o identidad nacional distinta de las de la nación árabe.

El término "Palestina" apareció en el siglo XX, cuando Gran Bretaña estableció su imperio sobre las ruinas del Imperio Otomano (los británicos revivieron la palabra latina "Palestina", acuñada por los romanos para reemplazar el nombre de "Judea" con un término que hacia alusión a los filisteos, "enemigos” históricos de los judíos). Todas las personas que vivían en el Mandato Británico eran "palestinos", incluyendo a los judíos. El actual Jerusalem Post se llamaba por entonces Palestine Post, y solamente después de la independencia de Israel la Orquesta Filarmónica de Palestina se convirtió en la Orquesta Filarmónica de Israel.

En febrero de 1919 se celebró el primer Congreso de las Asociaciones de Musulmanes y Cristianos de dicho territorio, y el objetivo de la reunión era considerar el futuro de los territorios anteriormente gobernados por el Imperio Otomano. El Congreso declaró lo siguiente: "Consideramos a Palestina como una parte de la Siria árabe, ya que nunca se ha separado de ella en ningún momento". Líderes árabes como Auni Bey Abdul-Hadi dijeron a la British Peel Commission en 1937: "No hay ningún país llamado Palestina. 'Palestina' es un término inventado por los sionistas. No hay ninguna Palestina en la Biblia. Nuestro país fue durante siglos parte de Siria. 'Palestina' es ajena a nosotros. Fueron los sionistas los que introdujeron ese término". El respetado erudito árabe Philip Hitti testificaba ante el Comité Anglo-Americano en 1946 que nunca hubo tal cosa como una "Palestina" en la historia.

El Comité Especial de Naciones Unidas sobre Palestina (UNSCOP) escribía en su informe de Septiembre de 1947 que el nacionalismo palestino era un fenómeno nuevo. De hecho, la UNSCOP recomendó la partición del Mandato Británico entre un Estado judío y un Estado árabe (no un "Estado palestino"). El portavoz de la OLP Ahmad Shuqeiri aseveró en 1956 ante el Consejo de Seguridad que Palestina no era más que el sur de Siria. El jefe del Departamento de Operaciones Militares de la OLP, Zuheir Muhsein, declaró el 31 de marzo de 1977: "No hay diferencias entre los jordanos, palestinos, sirios y libaneses. Todos somos parte de una nación. Es solamente por razones políticas que subrayamos cuidadosamente nuestra identidad palestina... Sí, la existencia de una identidad palestina separada solamente sirve con fines tácticos. La fundación de un Estado palestino es una nueva herramienta en el combate contra Israel”.

El “Palestinismo” es una reacción contra el sionismo. Si el movimiento sionista no hubiera existido, nadie habría oído hablar de un pueblo palestino. En 1925, por ejemplo, el nuevo Alto Comisionado Británico para Palestina, Sir Herbert Plumer, asistió a una competición deportiva en la que al final se interpretaron el “Dios salve a la Reina” y el “Hatikva”. Representantes árabes protestaron ante Plumer por la ejecución del himno nacional judío. Como Plumer estaba a favor de un status quo estricto entre judíos y árabes, se disculpó por su paso en falso y prometió que la próxima vez también se tocaría el himno árabe. En ese momento, los líderes árabes tuvieron que admitir que no existía un “himno árabe palestino". “Entonces lo mejor es que se pongan a trabajar en uno”, les dijo Plumer.

Así es que Gingrich tiene razón. El hecho de decir la verdad sobre el Oriente Medio se ha convertido en una especie de acto de piromanía que nos enseña que el terrorismo intelectual en realidad funciona. Pero también sirve para demostrar que estos "guardianes de la verdad en el Oriente Medio" (los Tom Friedman, Gideon Levy, Yossi Beilin y Amira Hass) tienen un doble rasero.

Thomas Friedman no manifestó ninguna indignación cuando Shlomo Sand publicó su libro “La invención del pueblo judío” (ni Hillary Clinton protestó diciendo que era "inútil" reclamar que el “pueblo judío había sido inventado”). Afirmar que el pueblo palestino fue inventado supone "caer aún más bajo" y resulta "inútil", pero afirmar lo mismo de los judíos es un acto de valentía académica.

Friedman escribió que las ovaciones en pie que recibió Netanyahu en el Congreso de EEUU en mayo de 2011 "fueron compradas y pagadas por el lobby de Israel"(una acusación por la que el representante de Nueva Jersey, Steve Rothman, exigió una disculpa). ¿Por qué entonces no escribe Friedman que el probable boicot que sufriría Netanyahu en la Universidad de Wisconsin estaría financiado por el lobby saudí? [N.P.: La Universidad de Wisconsin es uno de los núcleos principales de la izquierda académica americana, y Friedman parece considerarla más representativo de la opinión pública americana que el Congreso] ¿Por qué esta lógica sólo se aplica a Israel? Si el lobby judío es tan fuerte y tan rico, ¿por qué no ha comprado aún el apoyo de los campus universitarios en los Estados Unidos?

Al igual que Walt y Mersheimer, Friedman no puede considerar otra razón para la postura pro-israelí del Congreso de EEUU que no sea el "dinero judío". Pero como Walt y Mersheimer, no se atrevería a decir que el discurso pro-árabe existente en las universidades estadounidenses tiene algo que ver con los millones de dólares donados por Arabia Saudita. Sólo el dinero judío es capaz de pervertir la mente estadounidense.

Por último, la descripción de Friedman de un supuesto retroceso de Israel hacia el fascismo o bien es hipócrita o bien es ignorante (o ambas). En su artículo, Friedman sólo cita el New Israel Fund, el Haaretz y el Financial Times como sus fuentes de información. Con tales fuentes tan sumamente plurales, Friedman seguramente cree conocer lo que está pasando en Israel: Gideon Levy cita a Thomas Friedman, y Thomas Friedman cita a Gideon Levy. Es el círculo vicioso de la lógica circular.

Friedman cita también al Financial Times para otorgar crédito a sus afirmaciones, pero el artículo del FTimes está lleno de hechos inexactos y de acusaciones calumniosas. En primer lugar, no existe una ley en Israel que permita excluir de las comunidades israelíes a las familias árabes. En segundo lugar, la "ley de boicot" no impone sanciones a los israelíes que defienden un boicot de los productos de los asentamientos judíos de Cisjordania. La ley sólo permite que las víctimas de esos boicots eleven una demanda civil por sus pérdidas económicas. La ley no tiene nada que ver con los asentamientos judíos: un carnicero no kosher de Tel-Aviv, por ejemplo, sería capaz ahora de demandar a un rabino que llamara al boicot de su tienda (por no ser kosher). En tercer lugar, el propósito de las recientes propuestas de reforma del proceso de nominación de los jueces es poner fin al sistema de cooptación de la Corte Suprema, el cual genera uniformidad ideológica y elimina a los jueces no progresistas de la Corte. En Israel, los jueces del Tribunal Supremo son nombrados por un comité en el que el Poder Judicial tiene derecho de veto. Una de las propuestas es permitir que la Knesset apruebe el nombramiento de jueces del Tribunal Supremo ("un control político", exclama Friedman). En Estados Unidos, los magistrados del Tribunal Supremo son nombrados por el Presidente y aprobados por el Congreso, pero en este caso no supone ningún "control político".

Friedman termina su artículo clamando que muchos más que unos pocos israelíes se preguntan "¿quiénes somos?" (Él ya lo sabe, se lo han dicho Gideón Levy, Yossi Beilin y Amira Hass). Me pregunto si alguna vez Tom Friedman se inquiere quién es él realmente. Yo tengo una respuesta para él: un hipócrita.

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Saturday, December 24, 2011

Thomas Friedman y el nuevo antisemitismo - Jonathan S. Tobin – Commentary



Como apuntaba Omri Ceren, Thomas Friedman, el periodista del New York Times, posee un pobre historial en lo que respecta a la predicción de una alienación de los judíos estadounidenses de Israel. Aunque Friedman, habitualmente, se presenta como un amigo de Israel, su columna más reciente ilustra la pendiente resbaladiza por la que invariablemente caen los críticos del Estado judío cuando tratan de callar a aquellos con quienes no están de acuerdo.

En un esfuerzo por golpear al mismo tiempo a los partidarios republicanos de Israel, así como al gobierno de derechas de Israel, su frustración ante la perdurable popularidad de Israel le ha llevado a participar en las expresiones más típicamente asociadas con los intelectuales marginales, por ejemplo los autores del “lobby pro-Israel”. Y no se trata solamente de que Friedman desprecie a Newt Gingrich y a la creencia de Mitt Romney en una alianza EEUU-Israel, sino que a fin de justificar su desprecio tiene que pintar a Israel como intrínsecamente indigno de cualquier tipo de apoyo.

En primer lugar, Friedman comete un error cuando considera que el comentario de Newt Gingrich sobre los palestinos – que son un "pueblo inventado" - significa que Israel desea gobernar Cisjordania indefinidamente. Por el contrario, la afirmación de una verdad sobre la historia del conflicto debe poner de relieve un hecho que periodistas como Friedman han hecho tanto por ignorar: el vínculo indisoluble entre el nacionalismo palestino y su creencia en la destrucción de Israel. Lo que Gingrich y muchos otros han tratado de decirnos es que a menos y hasta que los palestinos no reinventen su identidad y su cultura política de tal manera que abandonen su deseo de destruir el Estado judío, la paz no será posible.

En segundo lugar, vamos a abordar una de las calumnias principales que están en el centro del artículo de Friedman: que las ovaciones puestos en pie de los miembros del Congreso al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, y que recibió la primavera pasada, “fueron compradas y pagados por el lobby de Israel", por lo que no fueron el resultado del hecho de que la inmensa mayoría de los estadounidenses - judíos y no judíos, por igual - consideren a Israel como un amigo y aliado. Ellos, y sus representantes en el Congreso, creen que la seguridad del Estado judío es, contrariamente a la formulación de Friedman, un interés vital de EEUU en Oriente Medio. Es cierto, como dice Friedman, que los aplausos no representan un apoyo personal a Netanyahu, pero también representan un reproche al intento del presidente Obama de emboscar a los israelíes, antes de su visita oficial, con su discurso sobre las líneas de 1967, y cuyo objetivo era inclinar el campo del juego diplomático en la dirección de los palestinos.

La idea de que la única razón por la que los políticos americanos apoyan a Israel es por el dinero judío, es uno de los mitos centrales de esa nueva forma de antisemitismo que se disfraza como una defensa de la política exterior de Estados Unidos contra las exigencias de un venal lobby pro-Israel. Este bulo no sólo se alimenta de los tradicionales argumentos odiosos contra los judíos, sino que también requiere que Friedman ignore las raíces profundas del apoyo estadounidense al sionismo en nuestra historia y cultura.

Friedman se avergüenza a sí mismo cuando contrasta la recepción que Netanyahu recibió en el Congreso a la que podría haber obtenido en uno de los centros neurálgicos de la izquierda académica americana, la Universidad de Wisconsin. No hay duda de que no se le animaría a ir hasta allí. Sin embargo, lo mismo podría sucederle a la mayoría de los políticos o pensadores americanos que se hayan desviado de la ortodoxia de la izquierda estadounidense. La idea de que los campus liberales sean más representativos de la verdadera opinión acerca de Israel que el propio Congreso es de risa. Es el tipo de mentira que uno esperado del coro liberal del NYTimes y de su página editorial, y quizás nos indicaría que Netanyahu podría tener una mejor idea de lo que piensan los estadounidenses que el propio Friedman.

Pero Friedman no se detiene ahí. Pasa a continuación a enumerar los varios pecados de Israel y que le distanciarían, según él, de los judíos americanos y de nuestros líderes. Mientras que Israel, como Estados Unidos y como cualquier otro lugar del mundo no es una utopía ni lo es su democracia, su decencia básica no está en cuestión. Y realizar tales afirmaciones no sería, como afirma Friedman, la expresión de una preocupación amistosa por Israel, sino un ataque destinado a deslegitimar el país y a aquellos que se dedican a su supervivencia.

Algunos de los hechos que enumera pueden ser preocupantes. La cercanía del ministro de Asuntos Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, con el régimen de Putin en Rusia, es un grave error. Pero, ¿se puede culpar a un país pequeño en un constante estado de sitio porque uno de sus líderes considere el valor que tiene mantener relaciones con una nación poderosa? Creo que Lieberman está cometiendo un terrible error, pero muchos estadounidenses, incluido Friedman, a veces han criticado opiniones o decisiones similares tomadas por nuestros propios secretarios de Estado. ¿Es que estar en desacuerdo con Colin Powell, Condolezza Rice o Hillary Clinton es una buena razón para abandonar el apoyo a la continuidad y a la seguridad de los Estados Unidos? Y si no lo es, ¿por qué debería ser así para Israel?

Las acciones violentas de un pequeño grupo de colonos extremistas son también inquietantes. Pero es una exageración decir que esas actividades son representativas de las comunidades judías en la Ribera Occidental, y ni mucho menos, la de todo el país. Es especialmente irritante cuando hemos podido comprobar como ese mismo periódico ha hecho todo lo posible para minimizar la violencia y el extremismo exhibido en las manifestaciones callejeras del Occupy Street, con el fin de pulir la imagen de un movimiento con el que el NYTimes simpatiza descaradamente.

Y menos creíble es aún su referencia a los intentos de algunos ultra-ortodoxos de segregar por género los autobuses en sus barrios, y la consideración por la Knesset de proyectos de ley que vuelven más difícil la financiación extranjera de las organizaciones no gubernamentales israelíes que realicen campañas de propaganda que soportan los enemigos de Israel.

La lucha por la segregación en esos autobuses está en marcha, pero es una lucha llevada a cabo por grupos que compiten en una sociedad democrática. Y aunque los estadounidenses - y la mayoría de los israelíes - tienen poca simpatía por los ultra-ortodoxos, debemos entender que cualquier esfuerzo por retratar la cultura israelí, mayoritariamente secular, como dominada por los haredim, tiene muy poco parecido con la realidad. También vale la pena señalar que a nadie en el NYTimes se le ocurriría exigir que los países musulmanes vecinos de Israel abandonen las costumbres religiosas que esos estados imponen a sus ciudadanos, sin que, como es el caso de Israel, puedan acudir a los tribunales o a las urnas.

El intento de desviar el debate sobre la legislación hacia las ONG’s, o incluso los esfuerzos para reformar el sistema judicial (cuyo poder supera con creces al existente en los Estados Unidos), como una expresión de una legislación antidemocrática, está igualmente fuera de lugar. Los animados debates sobre la financiación extranjera de las ONG’s representan los esfuerzos por imponer algún tipo de responsabilidad a estas organizaciones, así como tratar de delimitar un sistema judicial fuera de control, son señales de una democracia saludable. Los israelíes y los estadounidenses que han tratado de argumentar lo contrario no hacen más que involucrarse en disputas partidistas que poco tienen que ver con la verdad sobre el Estado judío.

Israel es una sociedad imperfecta, pero la idea de que sus imperfecciones deberían provocar que los judíos americanos, o bien los estadounidenses en general, se alejaran de Israel, no tiene ninguna razón de ser. Es más que eso, refleja el impulso de juzgar con una doble moral o doble rasero, algo que luego no se aplica a nuestro país o a cualquier otro, solo a Israel. Tratar el Estado judío de esta manera no puede distinguirse de cualquier otra variedad de prejuicios que dan sentido al término antisemita.

Una cosa es que los que odian abiertamente a Israel y a los judíos hablen de esta manera. Pero que un escritor como Friedman - que tanto habla regularmente sobre su identidad judía y sobre su deseo de ser considerado un amigo del Estado judío - utilice ese tipo de argumentos nos indica hasta que nivel, aquellos que se oponen a la vez al gobierno de Israel y a los que lo apoyan, van a descender con el fin de poder socavar la alianza entre EEUU e Israel.

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Culpando a los judíos una vez más (El caso Thomas Friedman y similares) – Elliot Abrams – Weekley Standard



Si usted fuera un antisemita dedicado a difundir su odio hacia los judíos, ¿qué cargos en contra de ellos utilizaría exactamente en la America del siglo XXI?

Debería evitar utilizar el libelo de sangre demasiado medieval que les adjudicaba el sacrificio de niños cristianos para utilizar su sangre para la matza de Pascua. Este tipo de historias circulan en los países árabes o en Pakistán, pero no se pueden vender en la América urbana. Y lo mismo pasa con la idea de que fueron los "asesinos de Cristo", una material también bastante antiguo, y que con el Concilio Vaticano II y el apoyo evangélico a Israel no funcionaría.

Sin embargo, hay dos acusaciones que podría utilizar. En primer lugar, “los judíos ricos controlan nuestro gobierno”. En segundo lugar, “los judíos están tratando de empujar a los Estados Unidos hacia una guerra para que los jóvenes americanos tengan que luchar por Israel”.

En la última semana hemos visto exactamente ejemplos de ambos. Primero fue la columna de Thomas Friedman en el New York Times: "Por supuesto, espero que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, entienda que la ovación con que fue recibido en el Congreso este año no se debe a su política. Esa ovación fue comprada y pagada por el lobby de Israel", Tal vez sea la envidia por ver como Walt y Mearsheimer venden tantos libros siguiendo esa línea, pero aquí Friedman se dedica a chapotear en los pantanos.

Y poco después tenemos a Joe Klein, en la revista TIME, en una sección titulada con mucha razón el "Pantanal": "Los republicanos de Iowa no son neoconservadores. Ron Paul ha ganado terreno tras un debate en el que su negativa a unirse a los halcones guerreros anti-Irán le situó en la delantera. De hecho, en mis viajes por todo el país no veo a tantos neoconservadores fuera de Washington y de Nueva York. Una cosa es adorar solamente a Israel, tal como lo hacen los cristianos evangélicos, y otra cosa completamente diferente es enviar a los jóvenes estadounidenses a la guerra, una vez más, para luchar por la seguridad nacional de Israel".

Desde luego, Klein ha elegido bien el lugar. La revista TIME tiene una historia de antisemitismo ilustrada por la famosa historia de 1977 acerca del primer ministro de Israel que comenzaba “(Menahem) Begin rima con Fagin”. Pero las ideas de Klein tienen casi tan mal aspecto que podrían aparecer en las publicaciones de Pat Buchanan [N.P.: paleo-conservador aislacionista y ultra cristiano anti-Israel]: "Sólo hay dos grupos que están tocando los tambores de guerra en el Oriente Medio, el Ministerio de Defensa de Israel y sus representantes en los Estados Unidos", afirmaba Buchanan en 1990.

¿Es tan diferente de lo que Klein acaba de escribir? Después de todo, y según Klein: (1) los neoconservadores son judíos, y los judíos son neoconservadores, (2) Los evangélicos pueden amar a Israel, pero son verdaderos y auténticos americanos que anteponen en primer lugar a su propio país, a diferencia de los judíos (neocon) y (3), lo que los judíos/neocon quieren realmente es que se envíe a los jóvenes estadounidenses a luchar en las guerras de Israel, ahorrando así las bajas de los jóvenes israelíes y, por supuesto, la de sus propios hijos, que aparentemente no serían "jóvenes estadounidenses", y que de todos modos no luchan por su país.

Por supuesto, Klein ignora simplemente la posibilidad de que la preocupación por el programa nuclear iraní no tenga únicamente un perfil “neoconservador belicista”, y que en realidad se extienda incluso a los cristianos. Ayer el secretario de Defensa, Leon Panetta, dijo lo siguiente: "Los Estados Unidos no quieren que Irán desarrolle un arma nuclear. Esa es una línea roja para nosotros y esa es una línea roja, por supuesto, para los israelíes. Si finalmente tenemos que lidiar con ese problema lo haremos... Si ellos prosiguen (en su empeño) y nuestra inteligencia comprueba que están llevando a cabo el desarrollo de un arma nuclear, tomaremos las medidas necesarias para detenerlos”.

¿Comprados pues, y pagados (por el lobby pro-Israel)? ¿Enviar a los jóvenes estadounidenses a luchar por la seguridad de Israel?

Estas dos últimas declaraciones son tan viciosas porque se realizan en algunos de los medios de comunicación más importantes, y aquí tenemos nada menos que a dos judíos americanos - Friedman y Klein- difundiendo los dos grandes temas del antisemitismo contemporáneo americano. ¿Pero por qué? ¿Y por qué ahora? En suma, ¿cuál es el problema o la motivación?

Quizás todo provenga de su odio al gobierno de derechas de Israel, o al actual Israel, o al auge de la ortodoxia en Israel y en la comunidad judía estadounidense. Pero no debemos descender hacia este tipo de análisis cuando lo que importa no es la psicología alterada, sino los límites del discurso público.

Hubo una vez en que William F. Buckley prohibió a Pat Buchanan las páginas del National Review, y en esencia lo expulsó del movimiento conservador con sus acusaciones. Hoy en día, ¿dónde están la Liga Anti-Difamación, el Comité Judío Americano, y todas las organizaciones judías de "defensa"? ¿Dónde están todos los grupos judíos que han dado premios a Klein y Friedman en cientos de cenas? ¿Dónde están los demócratas judíos del Congreso, que sin ninguna duda han agasajado tanto a Klein como a Friedman en un millar de celebraciones? ¿Y dónde sus líderes en el Congreso, desde Nancy Pelosi a Harry Reid? ¿Y qué pasa con nuestros supuestos líderes morales, religiosos, intelectuales o políticos?

No es un asunto menor, porque como hemos aprendido por las malas con el libro de Walt y Mearsheimer, una vez que la infección del antisemitismo entra en los medios de comunicación y en la Universidad, no deja de crecer y crecer. Lo que comienza como una "declaración controvertida" termina en todas las listas de lectura.

No importa cuales sean las motivaciones personales de Klein y Friedman, ellos están ayudando a popularizar y hacer aceptable el antisemitismo en los Estados Unidos. Sus propias publicaciones pueden que les recompensen por su “avanzada forma de pensar”. ¿Y el resto de nuestra sociedad?

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Sunday, September 18, 2011

¿Israel, arrojándose al mar él mismo? - Thomas Friedman - NYT



Thomas Friedman es uno de los principales columnistas del NYT y un portavoz aúlico de la administración Obama (el propio Obama lo tiene como lectura destacada). Es decir, cuando se expresa "habla", de alguna manera, la propia administración Obama, y expresa su aversión por Netanayhu.

Hoy publica en el NYT un artículo muy duro contra el actual gobierno israelí, donde, además de apreciaciones cuestionables, afirma una serie de críticas que no son faciles de obviar:
"Nunca he estado más preocupado por el futuro de Israel. El desmoronamiento de los pilares clave de la seguridad de Israel - la paz con Egipto, la estabilidad de Siria y la amistad de Turquía y Jordania - junto con el gobierno más diplomáticamente inepto y estratégicamente incompetente de la historia de Israel, han puesto a Israel en una situación muy peligrosa".
La voz de la administración Obama, o al menos su interpretación de sus quejas, se adivina en las siguientes palabras:
"Esto también ha dejado al gobierno de EEUU harto del liderazgo (actual) de Israel, siendo un rehén de su ineptitud, porque el poderoso lobby pro-israelí, en plena campaña electoral, puede obligar a la administración Obama a defender a Israel en la ONU, incluso cuando sabe que Israel está llevando a cabo unas políticas que van en contra de su propio interés o del de los Estados Unidos".
Para Friedman, por fortuna, no todo es culpa de Israel, aunque en buena medida es culpa de Netanyahu por no jugar el "juego del proceso de paz" y preferir el status quo y "esperar y ver".
"Israel no es responsable de la caída del presidente egipcio, Hosni Mubarak [N.P.: ahí Obama quizás tenga algo más que decir], o de la insurrección en Siria o de la decisión de Turquía de buscar el liderazgo regional reprobando cínicamente a Israel o de la fractura del movimiento nacional palestino entre Cisjordania y Gaza. De lo que sí es responsable el primer ministro de Israel, Bibi Netanyahu, es de no llevar adelante una estrategia para responder a todos estos cambios de una manera que proteja a largo plazo los intereses de Israel.

Bueno, el señor Netanyahu sí tiene una estrategia: no hacer nada, tanto en relación con los palestinos como con Turquía, que le obligue a ir en contra de su base electoral, de su compromiso con su ideología o antagonizar con su socio clave de la coalición, el ministro de Asuntos Exteriores Avigdor Lieberman, un político de extrema derecha. Eso sí, apela a los EEUU para que detenga el programa nuclear de Irán y ayude a Israel en todos sus problemas, pero asegurándose de que el presidente Obama no pueda pedirle nada a cambio - como detener los asentamientos israelíes - mediante la movilización de los republicanos en el Congreso y calentando a los líderes judíos americanos sugiriendo que Obama es hostil a Israel, y tratar de que pierda el voto judío. Y mientras tanto, apoyarse en el lobby pro-Israel para que negocie con la administración o el Congreso para decir en voz alta que tal vez Bibi haya cometido algunos errores, y no sólo Barack. ¿Quién dice que el Sr. Netanyahu no tiene una estrategia?"
La arremetida de Thomas Friedman contra Netanyahu se centra en su inmovilismo, y aunque yo también sea partidario de la máxima de Baltasar Gracián, "En tiempos de tribulación, no hacer mudanza", no deja de tener razón en lo referente a la perdida de la iniciativa por parte de Israel.
"El esfuerzo diplomático de años de duración para integrar a Israel como un vecino aceptado en el Oriente Medio se derrumbó esta semana, con la expulsión de los embajadores de Israel en Ankara y El Cairo, y la evacuación apresurada de personal de la embajada de Amman", escribía Aluf Benn en el Haaretz. "La región está expulsando al Estado judío, que cada vez está más encerrando detrás de sus muros y barreras fortificadas, bajo un liderazgo que se niega a cualquier cambio, a cualquier movimiento o cualquier reforma... Netanyahu ha demostrado una absoluta pasividad frente a los dramáticos cambios que se han sucedido en la región, y ha permitido a sus rivales tomar la iniciativa y establecer el orden del día".
Thomas Friedman continúa su artículo "ejemplificando" el inmovilismo de Netanyahu haciendo referencia a la Autoridad Palestina, Turquía y Egipto, y donde en los dos primeros casos predice que una paralización de los asentamientos y las disculpas con Turquía habrían, por sí solas, "apaciguado" las derivas ya bastante manifiestas de la Autoridad Palestina y Turquía, tirando del ya habitual cliché de "Si Israel (hubiera hecho esto y lo otro), entonces...".

Si bien es cierto que Netanyahu debería haber "jugado al juego" (no lo tengo tan claro en el caso turco), me parece bastante evidente que obvia y evita un análisis de las políticas ya muy definidas de las otras partes, en buena medida ajenas a las posibles actuaciones favorables de Israel (algo que también afectó a las acciones de Netanyahu, y no solamente Avigdor Lieberman).

Thomas Friedman termina su artículo con un aire amenazante:
"Tengo una gran simpatía por el dilema estratégico de Israel y no me hago ilusiones sobre sus enemigos. Pero hoy Israel no está dando a sus amigos - y el presidente Obama es uno de ellos - nada con que defenderlo. Israel puede luchar con todo el mundo o puede optar por no rendirse, pero para atenuar estas tendencias necesita una propuesta de paz que la gente imparcial reconozca como seria, y con ella reducir su aislamiento.

Por desgracia, Israel hoy en día no tiene un líder o un gabinete que practique una diplomacia sutil. Uno sólo puede esperar que el pueblo israelí se de cuenta de ello antes de que este gobierno sumerja más profundamente a Israel en el aislamiento mundial y arrastra a América junto a él".
No obstante, me gustaría añadir la parte fundamental de un muy interesante artículo de Jeffrey Goldberg en Bloomberg: "Los palestinos pueden ganar la votación, pero no un Estado":
Netanyahu no ha hecho mucho para sugerir a los palestinos que las negociaciones darían sus frutos. Pero Abbas ha sido el socio de Netanyahu en la parálisis. Dos puntos han sido oscurecidos por el drama que se avecina en la ONU: Ha sido Abbas, no Netanyahu, el líder que se ha negado a entrar en unas negociaciones sin condiciones. Abbas está buscando algo en la ONU que ya se ofreció a los palestinos y que ya fue rechazado por ellos.

Robert Danin, del Council on Foreign Relations, ha señalado que Abbas está buscando aparentemente el reconocimiento de la ONU porque prefiere negociar como líder de un estado independiente. Pero a los palestinos ya se les ofreció la independencia con unas "fronteras provisionales" en las conversaciones de paz hoy en día olvidadas del 2003, conocidas como la Hoja de Ruta. "El liderazgo palestino", escribe Danin, "siempre rechazó esta opción por temor a que el establecimiento de un Estado antes de resolver todas las cuestiones pendientes sobre el estatuto definitivo con Israel las dejaría sin resolver para siempre". Ahora Abbas está buscando una forma aún más simbólica de independencia.

Entonces, ¿cuál es la verdadera meta de Abbas? Puede ser nada más que un intento de asegurar su legado, o de marginar a sus rivales, como el primer ministro Fayyad. Sin embargo, recientemente dijo algo revelador: "Vamos a quejarnos de que los palestinos hayan estado bajo la ocupación durante 63 años".

La ocupación, como se entiende en general, no se inició hace 63 años. Israel conquistó Cisjordania y Gaza hace 44 años. Sesenta y tres años es cuando Israel fue fundado. Si el objetivo de Abbas en la ONU es la emancipación de su pueblo, entonces no tendrá éxito. Si su objetivo de demonizar y deslegitimar a su enemigo, entonces bien podría tenerlo.
En definitiva, ante los desafíos planteados, Netanyahu debía haber optado por un gobierno de unidad apto para tomar decisiones estratégicas y no seguir con un gobierno preso de las ambiciones exclusivamente internas y electorales de dos de sus piezas claves, el Shas e Israel Beitenu. Éste último, que al estilo de los partidos populistas europeos sacaba a la luz esos temas que preocupan al hombre de la calle y que al ser poco políticamente correctos son obviados por los principales partidos, aunque de hecho aspira a competir con el Likud por un mismo electorado, no ha madurado como partido político responsable que desea aspirar a representar la opinión mayoritaria del país. Un ejemplo de eso es su líder, Lieberman, que ha preferido mantenerse como ministro de Asuntos Exteriores en una cuasi clandestinidad por los beneficios publicitarios del cargo, que prestar un servicio a su país desde otra posición.

He ahí la responsabilidad de Netanyahu, no reconocer que con la composición actual de su gobierno no podía afrontar las decisiones que se avecinan. Da la sensación de que el propio futuro político de Netanyahu empieza a estar en el alero.

Los artículos de T.Friedman y de JGoldberg

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Saturday, June 25, 2011

Thomas Friedman, uno de los periodistas de cámara de Obama, cosechando amistades

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Obama y su publicista de cámara

¿Qué hacemos con Thomas Friedman? - Emmanuel Navon

Thomas Friedman tiene una peculiar manera de llamar la atención con declaraciones provocadoras y hechos inexactos. Su nueva receta para la solución del conflicto árabe-israelí ("¿Qué hacer con los limones?", en el The New York Times del 18 de junio de 2011) es un ejemplo de ello.

Cuando Friedman hablaba de que "El mundo es plano" en su libro del 2005 sobre la globalización, todo lo que buscaba, obviamente, era conseguir un título atractivo. El libro comenzaba con la historia de Cristóbal Colón, quien se puso a buscar la India (a través de una nueva ruta) sólo para acabar llegando a las Américas. Friedman sostiene que esa tesis (errónea) de Colón acabó demostrando que el mundo era redondo. En realidad, la prueba de que el mundo es redondo llegó más tarde, en 1522, cuando la única nave sobreviviente de la flota de Hernando de Magallanes volvió a España.

Sin embargo, cuando se trata del Oriente Medio la afirmación de Friedman de que el mundo es plano parece sincera. Ninguna cantidad de pruebas le hacen moverse del dogma de que el establecimiento de un Estado palestino a lo largo de la línea de armisticio de 1949 pondrá fin al conflicto con Israel. Razón por la cual retuerce los hechos a fin de que su teoría parezca correcta.

Para empezar, la Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU (del 29 de noviembre de 1947) no ratificó la partición del Mandato Británico entre un Estado judío y un Estado árabe. Sólo hizo suya la recomendación del Comité Especial sobre Palestina de las Naciones Unidas (UNSCOP). Las resoluciones de la Asamblea General no son vinculantes para los miembros de la ONU. De todos modos, el carácter de la resolución 181 resulta discutible después de que los estados árabes la rechazaran y atacaran posteriormente a Israel.

En cuanto a volver a repescar la Resolución 181 en una nueva resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, tal como Friedman sugiere, no conseguirá nada. Tal resolución no se puede adoptar en virtud del Capítulo 7 de la convención internacional acerca de los actos de agresión. Pudiera ser adoptada en virtud del Capítulo 6, el cual trata de encontrar una solución pacífica a las disputas internacionales a través de negociaciones. Por lo que finalmente el Consejo de Seguridad volvería a pedir oficialmente a Israel y a los palestinos que negocien. ¡Qué gran logro!, lo que han estado haciendo precisamente, aunque en vano, durante las últimas dos décadas.

Además, ya hay una resolución del Consejo de Seguridad sobre el conflicto árabe-israelí: se trata de la resolución 242. Dicha resolución no exige a Israel la retirada a la línea de armisticio temporal de 1949. La futura frontera entre Israel y sus vecinos del Este ha de ser negociada. Cuando Friedman afirma que "la línea divisoria debe basarse en las fronteras de 1967", no sólo se inventa una frontera que nunca existió, también da la vuelta a la Resolución 242.

Consciente del hecho de que un regreso a la línea de armisticio de 1949 es técnicamente imposible, Friedman llama a un "intercambios de territorios" que permita que "un 5% de Cisjordania, donde viven el 80% de los colonos, sea intercambiado por partes del Israel anterior a 1967".

¿Por qué debería existir un "intercambio de territorios" a los que Israel tiene derecho, de acuerdo con la Resolución 242, para retener una pequeña parte de Cisjordania en el marco de un acuerdo de paz? En su reciente discurso ante la AIPAC del 22 de mayo, el presidente Obama afirmó que las líneas de 1967 con un intercambio de territorios "siempre han sido la base para las discusiones entre las partes, incluidas los anteriores administraciones de EEUU". Esto no es cierto. El único Gobierno de los EEUU que mencionó el intercambios de territorios fue el gobierno de Clinton durante las negociaciones de Camp David en julio de 2000.

Friedman concluye su artículo citando la sombría predicción de Gidi Grinstein de que "septiembre puede ser una confrontación de suma cero con consecuencias potencialmente desastrosas". En realidad, Abbas está lanzando un farol. "Palestina" ya había sido reconocida por la ONU como un estado en el 1988. Además, una de las condiciones para el reconocimiento de un Estado dentro del derecho internacional es tener un gobierno. Esa es la razón por la que Abbas trató de llegar a un acuerdo con Hamas para poner fin a la dicotomía Franja de Gaza/Cisjordania. Con este acuerdo cayéndose a pedazos, todavía hay dos gobiernos, no uno, palestinos.

El mundo no es plano, pero Thomas Friedman funciona de una manera equivocadamente plana con respecto al Oriente Medio. "¿Saben lo que se dice que se debe hacer con unos limones?", y él mismo nos responde: "Hacer limonada". Bien, les formuló ahora otra pregunta: "¿Saben lo que se debe hacer con una prima donna cuyo juicio está empañado por un ego descomunal? No hacerle ningún caso".


El Plan de Partición de Thomas Friedman - Eli. E. Hertz - Myths and Facts

El 18 de junio de 2011, el New York Times publicó un artículo de opinión de su columnista Thomas Friedman titulado "Qué hacer con los limones", sugiriendo que se actualizara la Resolución 181 "y se volviera a llevar" al prestigioso Consejo de Seguridad. La idea de Friedman es sumamente sesgada al prescindir e ignorar la agresión y el terrorismo árabe como si fueran "irrelevantes para la búsqueda de la paz". Al retorcer de esta manera la historia, las "soluciones de Friedman" sólo pueden producir más incitación, más agresión y más hostilidad.

Hechos Históricos: En 1947, los británicos ponen el futuro de Palestina occidental (dejando en paz a la Transjordania) en manos de las Naciones Unidas, la organización sucesora de la Sociedad de Naciones, la cual había establecido el mandato "para Palestina". Una Comisión de las Naciones Unidas recomendó la partición de lo que quedaba del mandato original - la Palestina occidental - en dos nuevos estados, uno judío y otro árabe. El resultado fue la Resolución 181 [conocida como el Plan de Partición de 1947], una recomendación no vinculante de una partición de Palestina y cuya aplicación dependía de su aceptación por ambas partes, árabes y judíos.

La resolución reconocía la necesidad de la creación inmediata de un Estado judío (y de un Estado árabe en paralelo), pero este "modelo" para la paz se convirtió en un tema discutido cuando los árabes se negaron a aceptarlo. Posteriormente, de facto sobre el terreno, a raíz de la agresión árabe (y de la supervivencia de Israel), se convirtió en la base para los esfuerzos de la ONU para lograr la paz. La Resolución 181 posteriormente perdió su validez y relevancia.

Consciente de las pasadas agresiones árabes, la Resolución 181, en el párrafo C, pide al Consejo de Seguridad "determinar como una amenaza a la paz, como su quebrantamiento o como un acto de agresión de acuerdo con el artículo 39 de la Carta, cualquier intento de alterar por la fuerza el arreglo previsto por la presente resolución".

Los que trataron de alterar por la fuerza el arreglo previsto en la Resolución 181 fueron los árabes, quienes amenazaron con el derramamiento de sangre si las Naciones Unidas adoptaban la resolución:
"El Gobierno [británico] de Palestina teme que los conflictos en Palestina se intensifiquen enormemente cuando el mandato se termine, y que el estatuto internacional de la Comisión de las Naciones Unidas signifique poco o nada para los árabes en Palestina, para quienes el asesinato de judíos trasciende ahora todas las otras consideraciones. Por lo tanto, la Comisión se enfrenta con el problema de cómo evitar unos derramamientos de sangre a una escala mucho más grande de la que prevalece en la actualidad. Los árabes han dejado muy claro y le han dicho al gobierno de Palestina que no tienen la intención de cooperar o asistir a la Comisión, y que lejos de ello, se proponen atacar e impedir su trabajo de todas las formas posibles. No tenemos ninguna razón para suponer que no vayan a cumplir lo que amenazan hacer".
La Comisión de la ONU sobre Palestina, en el informe del 16 de febrero 1948 (A/AC.21/9), señalaba al Consejo de Seguridad como los árabes lideraban los esfuerzos para desatar las hostilidades:
"Para evitar la puesta en práctica del plan de Partición de la Asamblea General, y para frustrar sus objetivos por medio de amenazas y actos de violencia, incluidas incursiones armadas en el territorio palestino" [Lo que demuestra que los territorios palestinos a que se refiere serían los futuros territorios que le corresponderían al Estado judío]
Por los acuerdos de armisticio que se alcanzaron en 1949 entre Israel y sus vecinos árabes inmediatos (Egipto, Líbano, Siria y Transjordania), con la asistencia del mediador de la ONU el Dr. Ralph Bunche, la Resolución 181 se convirtió en irrelevante y los acuerdos de armisticio abordaron las nuevas realidades creadas por la guerra.

En los años siguientes, las Naciones Unidas abandonaron simplemente las recomendaciones de la Resolución 181 ya que sus ideas fueron privadas de toda relevancia por los acontecimientos. Por otra parte, los árabes continuaron rechazando la Resolución 181 después de la guerra, cuando ellos controlaban Gaza y la Ribera Occidental (1948-1967), ocupada esta última por Jordania en el curso de la guerra y anexionada ilegalmente.

El intento por parte de Thomas Friedman de "hacer retroceder el reloj de la historia" y reanimar a la Resolución 181 más de seis décadas después de que los árabes la rechazaran "como si no hubiera pasado nada", es una táctica más que evidente de utilizar la Resolución 181 como instrumento para lograr una mayor retirada de Israel de partes del oeste de Palestina y así poder disponer de una base más amplia desde la que poder seguir atacando a Israel con fronteras aún menos defendibles.

La metáfora de un Israel con la espalda contra el mar Mediterráneo refleja la imagen diseñada por la retórica de los líderes políticos y religiosos árabes y de su incitación. Hubo 6.000 muertos israelíes como resultado de esa guerra de una población de unos 600.000 habitantes. El 1% de la población judía desapareció. En términos estadounidenses, el equivalente serían más 3 millones de ciudadanos estadounidenses asesinados en un período de unos 18 meses. Tanto los palestinos como sus hermanos árabes en los países vecinos dictaron al plan nulo y sin efecto por sus propias acciones agresivas posteriores.

El profesor Julius Stone, una autoridad sobre el Derecho de las Naciones Unidas, escribió acerca de esta "novedad" denominándola "la resurrección de los muertos". La Resolución 181 había sido arrojada al cubo de la basura de la historia junto con los planes de partición que le precedieron.

Sólo un recordatorio más al Sr. Friedman: La resolución no instaló la partición, sólo la recomendó.

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Saturday, October 23, 2010

La prueba adicional (que requiere) de Thomas Friedman - Rick Richman - Commentary

Thomas Friedman descarga sus críticas sobre Israel afirmando que, "comportándose como un niño mimado", Netanyahu no es capaz de llegar a un nuevo acuerdo de congelación en la construcción de asentamientos sin unas garantías adicionales:
Sólo por una vez me gustaría oír decir a Israel lo siguiente: "Sabe, señor Presidente (Obama), dudamos que continuar con la congelación de la construcción en los asentamientos tenga un verdadero impacto (en las negociaciones). Pero aún así, creo que vamos a intentarlo. Esto lo hacemos por usted".
Pienso que verdaderamente eso ya representaría dos ocasiones en que Israel hubiera tenido que decirlo.

El año pasado, Obama exigió una congelación de los asentamientos después de renegar de los acuerdos que habían gobernado el proceso de paz en los últimos seis años - y que no habían necesitado de dicha congelación -, además de negarse a aprobar la carta presidencial dada a Israel a cambio de su desmantelamiento de todos los asentamientos en Gaza. El acuerdo propuesto por Obama consistía en la congelación de la construcción a cambio de pequeños pasos hacia una proceso de normalización con Israel de parte de los estados árabes que obtendría Obama. Pero el caso es que aún sin conseguir Obama nada de nada de los estados árabes, Israel anunció una moratoria de 10 meses.

Como se preveía, no tuvo ningún impacto en absoluto.

Friedman escribe que "no tiene ni idea de si el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, tiene la voluntad y el coraje para hacer la paz con Israel", pero cree que se le debe dar otra oportunidad con otra moratoria. ¿No tiene ni idea?

Freidman sabe que el término de la presidencia de Abbas expiró hace casi dos años, y que Abbas es "El presidente Abbas" sólo en el sentido en que George Mitchell es "El senador Mitchell". También sabe que Abbas rechazó una oferta de un estado en el 100% de la Ribera Occidental (después de unos intercambios territoriales) con una Jerusalén compartida (la oferta de Ehud Olmert).También sabe que Abbas ha declarado que "nunca reconocerá a Israel como Estado judío”, ni negociará ningún intercambio territorial. Y sabe que Abbas no puede hacer la paz inclusive con Hamas, que controla la mitad del futuro estado palestino. Y sabe que Abbas ha cancelado varias veces las elecciones y que la idea de la Autoridad Palestina como una entidad democrática estable es una broma. Y sabe que Abbas ha declarado que nunca renunciará al "derecho de retorno", lo que hace imposible un acuerdo de paz, aunque cualquier otro asunto pudiera ser resuelto. Y finalmente también sabe que Abbas no ha tomado ninguna medida para preparar a su opinión pública para cualquiera de los compromisos que serían necesarios para un acuerdo de paz. En resumen, demasiadas pruebas para Abbas. ¿Cómo o cuanto ha de fracasar para que Thomas Friedman tenga alguna idea de si tiene la voluntad y el coraje para hacer la paz con Israel?

¿Sería mucho pedir que Abbas primero diera su discurso de Bir Zeit (declarando sus intenciones)? ¿O que Obama prometiera vetar cualquier Estado palestino que no sea el resultado de unas negociaciones directas que proporcionen a Israel unas fronteras defendibles? ¿O puede que Abbas este actuando como un niño mimado?

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Friday, July 02, 2010

Guerra,‭ ‬Tiempo de espera,‭ ‬Guerra,‭ ‬Tiempo de...‭ - Thomas L.‭ ‬Friedman‭ ‬-‭ ‬NYTimes

Durante la mayor parte de su conflicto,‭ ‬los líderes árabes e israelíes han tendido a oscilar‭ ‬entre dos y sólo dos,‭ ‬visiones del mundo:‭ ‬yo soy débil,‭ ¿‬cómo puedo comprometerme‭? ‬Yo‭ ‬soy fuerte,‭ ¿‬por qué debo comprometerme‭? ‬Israel actualmente está muy ubicado en ese segundo razonamiento.

Para Israel,‭ ‬esta época es el mejor de los tiempos y el peor de los tiempos.‭ ‬A nivel mundial,‭ ‬la‭ ‬campaña para deslegitimar a Israel nunca ha sido tan virulenta,‭ ‬mientras que a nivel local‭ ‬las playas y restaurantes de Tel Aviv nunca han estado tan concurridos‭ ‬-‭ ‬los atentados‭ ‬suicidas y los cohetes desde Gaza y el Líbano parecen hoy un recuerdo lejano.

Al tomar nota de este contraste,‭ ‬Ari Shavit,‭ ‬un columnista del diario israelí Haaretz,‭ ‬informaba‭ ‬que el número de millonarios israelíes se‭ "‬disparó un‭ ‬43%‭ ‬entre‭ ‬2008‭ ‬y‭ ‬2009,‭ ‬con‭ ‬2.519‭ ‬nuevos millonarios que se han unido a los‭ ‬5.900‭ ‬ya existentes,‭ ‬para hacer un total de‭ ‬8.419‭ ‬israelíes millonarios.‭ ‬Nunca ha sido tan buena la vida aquí,‭ ‬en Israel,‭ ‬para esta adinerada élite,‭ ‬aunque el país permanezca suspendido al borde del abismo‭"‬.

Sin embargo,‭ ‬esta nueva sensación de seguridad de Israel‭ ‬se compró a un precio muy alto‭ ‬y aún‭ ‬no ha dado lugar a un estado seguro.

Me explico.‭ ‬La historia de las relaciones árabes-israelíes desde‭ ‬1948‭ ‬se pueden resumir en una‭ ‬frase:‭ "‬Guerra,‭ ‬tiempo de espera,‭ ‬guerra,‭ ‬tiempo de espera,‭ ‬guerra,‭ ‬tiempo de espera...‭"‬.‭ ‬Lo que diferencia a Israel de los árabes y de los palestinos es que ha sido mucho más productivo durante sus‭ ‬tiempos de espera.‭

Israel actualmente está disfrutando de otro‭ ‬tiempo de espera‭ ‬ya que recientemente ganó tres breves‭ ‬guerras‭ ‬-‭ ‬y luego se encontró ante una agradable sorpresa‭ ‬-.‭ ‬La primera fue una guerra‭ ‬para‭ ‬desmantelar el corrupto régimen de Arafat.‭ ‬La segunda fue la guerra iniciada por Hezbolá en‭ ‬el Líbano y terminada por un despiadado bombardeo de las ciudades chiítas y los suburbios‭ ‬de Beirut por la fuerza aérea israelí.‭ ‬La tercera fue la guerra desencadenada para aplastar a los lanzadores de misiles de Hamas en Gaza.

Sin embargo,‭ ‬lo que resulta diferente en estas tres breves guerras es que Israel las ha ganado con‭ lo que yo llamo la‭ "‬Regla o doctrina Hama‭"‬,‭ ‬es decir,‭ ‬la ausencia de reglas.‭ ‬La‭ "‬Regla de Hama‭" ‬lleva‭ ‬el nombre de la ciudad siria de Hama,‭ ‬donde en‭ ‬1982‭ ‬el entonces presidente sirio Hafez el-Assad sofocó una revuelta fundamentalista musulmana bombardeándola y arrasando sus barrios,‭ ‬matando a más de‭ ‬10.000‭ ‬personas de su propio pueblo‭ [N.P.: las cifras más verosímiles hablan de más ‬de 20.000‭ asesinados].

En el caso de Israel,‭ ‬se enfrento a unos enemigos que,‭ ‬tanto en Gaza como en el Líbano,‭ ‬estaban armados con cohetes y se refugiaban y atacaban amparados entre la población civil local,‭ ‬e Israel decidió ir tras ellos‭ ‬ sin ser disuadido por la perspectiva de causar víctimas civiles.‭ ‬Como solía decía el líder de la milicia libanesa Bashir Gemayel‭ ‬-‭ ‬antes de que él mismo asesinado -‭ "‬Esto no es Dinamarca.‭ ‬Y tampoco Noruega‭".

La brutalidad de las represalias israelíes compraron este‭ ‬Tiempo de espera con Hezbolá y Hamas,‭ ‬y las víctimas civiles y de inquietantes imágenes de televisión dieron lugar para Israel a una investigación de la ONU por presuntos crímenes de guerra.

Esto es importante:‭ ‬durante sus primeros‭ ‬30‭ ‬años‭ ‬-‭ ‬desde‭ ‬1948‭ ‬hasta‭ ‬1956,‭ ‬de‭ ‬1956‭ ‬a‭ ‬1967‭ ‬y de‭ ‬1967‭ ‬a‭ ‬1973‭ ‬-‭ ‬Israel compró sus tiempos de espera con guerras convencionales contra los ejércitos convencionales de Estados nacionales.‭ ‬Pero ahora que los principales enemigos de Israel son actores no estatales que despliegan y lanzan sus cohetes amparados en hogares y escuelas,‭ ‬el costo de comprar sus tiempos‭ ‬de espera se ha incrementado dramáticamente.‭ ‬Ahora se incluyen posibles acusaciones de la ONU de crímenes de guerra contra generales y líderes políticos,‭ ‬además de la corrosión de las relaciones con los demócratas‭ ‬del mundo

Por eso es vital que Israel utilice este momento de fuerza,‭ ‬este‭ ‬tiempo de espera,‭ ‬para hacer precisamente lo que el ministro de Defensa,‭ ‬Ehud Barak,‭ ‬sugirió a su gabinete el otro día:‭ ‬ofrecer una‭ "‬iniciativa política audaz y enérgica‭" ‬para avanzar en el proceso de paz con el Presidente de la Autoridad Palestina,‭ ‬Mahmoud Abbas,‭ ‬y su primer ministro,‭ ‬Salam Fayyad.

Si solamente...‭ ‬Bibi Netanyahu lleva actualmente como primer ministro de Israel‭ ‬15‭ ‬meses.‭ ‬Si él se retirara mañana,‭ ‬al término de su cargo,‭ ‬al igual que la primera vez que ejerció este carga,‭ ‬no merecería más que una nota a pie de página en la historia de Israel.‭ ‬Sí,‭ ‬Netanyahu realizó un discurso en el que aceptaba a regañadientes la idea de una solución de dos estados,‭ ‬pero fue un discurso dirigido a quitarse al presidente Barack Obama de su espalda.‭ ‬No iba dirigido al pueblo palestino para ponerle de su parte‭ [‬N.P.:‭ ‬esta suposición es una auténtica locura,‭ ¿‬acaso no sabe Friedman que lo que desea la gran mayoría del pueblo palestino,‭ ‬para ganárselo,‭ ‬supondría más temprano que tarde la destrucción de Israel,‭ ‬si no la desea ya de entrada‭? ‬Mientras las exigencias palestinas sean totalmente imposibles de cumplimentar por Israel, si desea continuar existiendo, ‬la única posición lógica es mostrarse favorable a unas negociaciones y seguir el camino de tratar de conseguir el fin del conflicto‭]

"Bibi cree que las negociaciones no son sobre el futuro de Israel,‭ ‬sino sobre el futuro de las relaciones Estados Unidos-Israel‭"‬,‭ ‬me dijo Moshe Halbertal,‭ ‬el filósofo de la Universidad Hebrea,‭ ‬,‭ ‬cuando visité Israel la semana pasada.

Lo que me lleva a la sorpresa.‭ ‬Los funcionarios y oficiales israelíes de Defensa fueron claros conmigo:‭ ‬Las fuerzas de seguridad palestinas construidas por Abbas y Fayyad en Cisjordania son la verdadera apuesta y su efectividad es un estabilizador vital para el actual‭ tiempo de espera.

Pero Abbas y Fayyad no serán capaces de mantener este‭ tiempo de espera si Netanyahu reanuda la construcción de asentamientos en septiembre,‭ ‬cuando la congelación parcial expire,‭ ‬y sin que Israel haya iniciado antes la transferencia de forma gradual del control de las principales ciudades de Cisjordania a la Autoridad Palestina.

En resumen:‭ ‬Israel debe tratar de comprar su‭ ‬próximo‭ tiempo de espera con‭ ‬diplomacia,‭ ‬lo que significa‭ ‬que‭ ‬Netanyahu tiene que mostrar alguna iniciativa.‭ ‬Debido a los‭ ‬riesgos para la legitimidad de Israel de una nueva guerra en Gaza,‭ ‬Líbano y Cisjordania‭ ‬-‭ ‬en la que Israel podría verse‭ ‬obligado a matar a civiles para aplastar los‭ ‬ataques con cohetes lanzados desde patios escolares por combatientes que no llevan‭ ‬uniformes‭ ‬– eso podría ser asombroso.

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