Obama abandona el Oriente Medio – Guy Bechor – Ynet

Después de decenas de años de intensa actividad de América en nuestra región - presiones, esquemas, ofertas, mediación, diplomacia, amenazas, concesiones, doctrinas - un silencio inquietante está repentinamente prevaleciendo. El actual presidente de EEUU, Barack Obama, ha desaparecido del paisaje de Oriente Medio mientras se crea un vacío de poder.
Los regímenes árabes odiaban a George W. Bush, pero también le temían y se mostraron cautos con él. Obama simplemente no existe. Siria se permite hacer caso omiso de los EEUU, y lo mismo ocurre con Irán, al-Qaeda, Hezbolá, Erdogan y otros. El asunto de la flotilla turca es un ejemplo de ello. Obama debió de enviar de inmediato a su secretaria de Estado a Ankara y Jerusalém, a fin de poner fin al asunto con rapidez, sin embargo, nadie llegó de los EEUU y la región sufrió grandes daños.
Hubo un tiempo en que los egipcios moderados, los saudíes, los marroquíes, los jordanos y los palestinos se precipitaban a viajar a Washington para coordinar sus posiciones, recibir instrucciones y participar en consultas. Hoy en día ya no se molestan en hacerlo porque es una pérdida de tiempo. Tienen la sensación de que el joven presidente no entiende a lo que estamos enfrentando, ¿qué es lo que está pasando?
Todo el mundo tiene la sensación de que Obama habla pero no actúa. Benjamin Disraeli dijo una vez: "Nunca discutas... sólo proporciona resultados". Sin embargo, Obama no tiene ningún resultado que mostrarnos en el Oriente Medio. Él sobresale en los discursos, con palabras bonitas y consignas huecas, sin embargo, en nuestra región los regímenes árabes menosprecian los discursos, las palabras y a los intelectuales, y esa es exactamente la forma en que se le percibe allí: “Como un intelectual, en el sentido negativo de la palabra”.
Hemos visto un indicio de ello, utilizando los códigos del Oriente Medio, cuando el presidente egipcio Mubarak no dio la bienvenida a Obama en El Cairo, en junio pasado, cuando el discurso del presidente dirigido a los musulmanes trató de abrir una nueva página en las relaciones con ellos. Mubarak sabía que iba a acabar mal, e incluso se abstuvo de aparecer en la misma sala donde Obama pronunció su discurso.
A medida que se acerca al ecuador de su presidencia, el plan de Obama de acercamiento al Islam se ha derrumbado, y no tiene un plan B, ni otra agenda, ni otra ruta. Él no puede hacer nada con relación a Irán, y las duras sanciones impuestas a Teherán por el Congreso el mes pasado se aprobaron contra su voluntad.
Irán también sabe que este presidente no puede ordenar una acción militar. Si hubiera sido el presidente George W. Bush, Teherán estaría mucho más preocupado ahora mismo. Mientras tanto, ahora que Obama ha anunciado su deseo de sacar al ejército norteamericano de Irak, el terrorismo sunita está desbocado una vez más, y se muestra más brutal y violento que nunca.
Obama creía que si se distanciaba de Israel un trecho, se iba a ganar la simpatía del campo árabe moderado. El resultado fue amargo: se desmanteló el campo árabe moderado mientras perdía a Israel. En este momento, ya no existe un campo árabe moderado después de que Qatar y Jordania se apartaran, y después de que elementos como el Líbano o la dirección palestina decidieran nadar entre dos aguas.
La dirección errática del presidente de Estados Unidos ha jugado un papel en el debilitamiento de este campo árabe moderado, tanto como el posicionamiento débil y confuso de los EEUU ha quitado fuerza a las amenazas contra Irán, sin que se sepa con certeza si hay alguien por ahí que salvaguarde los estados del Golfo. Sin embargo, no sólo se trata de Irán: Turquía también está dando un giro radical y trata de formar una alianza radical en su propia región, mientras que interpreta correctamente el vacío vital de América.
De entre todas las personas, ha sido un miembro del Partido Demócrata quién ha desatado un aumento sin precedentes en la brutalidad de los regímenes árabes que nos rodean. Bush les erosionó cuando les exigió democracia, y eso fue un error, sin embargo Obama les ha dejado solos, y ese fue un error en la dirección opuesta, y ahora están explotando esa oportunidad.
Y así, una ola de represión está barriendo el Oriente Medio. Las detenciones, las torturas, la desaparición de activistas de la oposición, los medios de comunicación amenazados y las cárceles atestadas, todo esto está sucediendo debido a la ausencia de una supervisión, seguimiento y búsqueda de unos intereses razonables por parte de América. Este vacío estimula a las fuerzas negativas, y éstas crecen más fuertes y más provocativas. Sin embargo, aquí viene una advertencia: quienes se creen alejados del Oriente Medio están destinados a que el Oriente Medio les persiga.
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