Wednesday, October 27, 2010

¿Hagamos al hombre a nuestra semejanza? (¿Una imagen para al hombre y la mujer? - Philologos – Forward)


Pilares de Adam Kadmon, el "hombre primordial"


Adam Kadmon, factor masculino y femenino


Es probable que ninguna sección de la Biblia estimule más el ejercicio de las facultades interpretativas de los lectores que los primeros capítulos del Libro del Génesis, con el que volvemos a empezar el ciclo anual de lecturas de la Toráh en Simjat Toráh, y, sin duda, no hay dos versículos de esos capítulos que hayan suscitado un debate más extenso en el tiempo que Génesis 1:26-27. Allí leemos: "Y dijo Dios: 'Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza... Y Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios [elohim B'Tselem] lo creó; varón y hembra los creó".

Uno se siente asaltado por las preguntas. ¿Con quién habla Dios cuando nos dice: "Hagamos al hombre..."? ¿Dios crea primero a Adán al sugerir "lo creó" y sólo más tarde crea a la hembra a partir "de él", como se nos dice en el capítulo 2 del Génesis, o ese "lo creó" del capítulo 1 es una andrógino imaginado con características de varón y hembra? Y ¿qué significa que Dios cree a su "imagen"?

Hay cuestiones lingüísticas que puntualizar en lo que respecta a cada uno de estos temas. Uno puede observar, por ejemplo, que si bien elohim, la palabra hebrea para "Dios", tiene una terminación plural, esto no explica el uso en Génesis 1:26 del verbo en plural "hagamos (naasé)", y es que elohim casi siempre tiene asociado un verbo en singular en la Biblia, o que el nombre Adam, "hombre" o "persona", es masculino en el género, por lo que el "lo creó" de Génesis 1:27 se puede entender, si se quiere, como una forma gramatical simple y no como una declaración sobre el sexo de Adán. Y también se podría señalar que la palabra hebrea tradicionalmente traducida como "imagen (tselem)", tiene una estrecha afinidad al “s.almu” acadio (el punto tras la "s" indica una articulación retrofleja, con la lengua enroscada hacia atrás contra el paladar), que puede ayudar a arrojar luz sobre el uso de la palabra en el Génesis.

El acadio, lengua hace ya mucho tiempo extinta, un primo del hebreo, era la lengua semítica hablada en Babilonia alrededor de 3.000 a.C. y hasta el comienzo de la era cristiana. Su escritura cuneiforme, generalmente grabada en el barro húmedo posteriormente endurecido, fue descubierta en grandes cantidades en excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el siglo XIX y XX, las cuales nos han transmitido miles de textos antiguos, como el Código de Hammurabi y el gran poema de Gilgamesh. En muchos de estos textos encontramos la palabra “s.almu” en el sentido de estatua, ídolo o representación de un dios. (Aún hoy en día, la palabra puede denotar el sentido de estatua en ciertos dialectos asirios que todavía se hablan en el norte de Irak, al noreste de Siria y el suroeste de Turquía). Está probablemente relacionada con el verbo acadio “salamu”, "oscurecer", estando la conexión en que las sombras son imágenes oscuras proyectadas en el suelo o sobre una pared.

En sí mismo, nada de esto debería sorprender a nadie que conozca el hebreo bíblico. Tselem es con frecuencia en la Biblia una palabra peyorativa para un ídolo, y en al menos una ocasión, Salmos 39:7, aparentemente significa "una sombra", siendo la palabra hebrea común para ello “tsel”. (En hebreo y yiddish medieval, tselem también venía a significar, en primer lugar, un icono cristiano de Jesús en la cruz, y, finalmente, la misma cruz, pero esa es otra historia, como lo es el verbo “l'tsalem” cuyo significado en hebreo moderno es "fotografiar" y “matslema” es "cámara").

Lo qué resulta más interesante es más bien otras dos cuestiones. La primera es que en los textos acadios se refieren a veces a los reyes o gobernantes babilonios como el “s.almu” de tal o cual dios, de tal manera que, por ejemplo, una inscripción que ha llegado hasta nosotros escrita por un escriba real dice lo siguiente: “abusu sa sarri beliya s.alam bel su”, es decir, "el padre del rey, mi señor era el s.almu de [el dios] Bel".

La segunda es que “s.almu” fue concebido no sólo como una representación del dios, sino como la morada potencial del dios. En una ceremonia habitual en un templo babilónico conocida como "la apertura de la boca", se pensaba que el dios infundía su espíritu en el “s.almu” respirando dentro de él, tal como Dios insufló la vida a Adán en la historia bíblica de la Creación.

¿Así pues, es solamente el “elohim tselem” bíblico una simple adaptación hebrea del “s.almu” de Babilonia? En realidad no. Una diferencia es que mientras en la Babilonia sólo un rey podía ser el “s.almu” de un dios, en la Biblia cada ser humano es creado a imagen de Dios: es, por así decirlo, una democratización o universalización de la naturaleza divina del hombre.

Otra diferencia es que el dios babilonio del cual el rey era un “s.almu” fue concebido como poseyendo atributos físicos, mientras que el Dios de la Biblia parece no haberlos tenido.

¿Pero realmente no los tenía, es la siguiente pregunta? ¿Eso también significa que pudo haberlos tenido? En realidad, sí. Aunque parezca difícil imaginarlo hoy en día, existen considerables evidencias de que todavía en la Edad Media hubo judíos que pensaban en Dios como en un organismo del que la forma humana era una imagen física. Sin duda, Maimónides, que vivió en el siglo XII, no habría pasado tanto tiempo atacando esta idea en su "Guía de los Perplejos" si no hubiera existido. En última instancia, ni siquiera el “s.almu” acadio puede resolver el misterio de qué significa exactamente "a imagen de Dios" en la Biblia.

Labels: ,

1 Comments:

Blogger daniel pedernera said...

Podemos afirmar que el pensamiento hebreo se refiere a un telón de fondo, en el que se proyecta la sombra del hombre, originada por la luz de Dios. En la caída del hombre la relación espiritual con Dios se interrumpe y por lo tanto, la luz que permitió proyectar una sombra sobre el telón de fondo, se apagó.

7:53 PM  

Post a Comment

Links to this post:

Create a Link

<< Home