Thursday, March 03, 2011

¿El último hurra de J Street? - Elliot Jager - Jewish Ideas Daily



En poco más de tres años, un grupo de presión o lobby liberal que se define como “apasionadamente, y sin temor, pro-Israel” parece haber suplantado o coaptado a estos otros grupos afines de la izquierda judía, entre ellos, la versión americana de Peace Now, el Israel Policy Forum y el New Israel Fund. Se mire como se quiera, se trata de un logro notable, al parecer confirmado en la segunda conferencia de esta organización política que acaba de concluir en Washington DC. El evento atrajo a 1.500 adeptos "pro-paz y pro-Israel”, a unos 500 entusiastas estudiantes universitarios, a rabinos progresistas, a periodistas adjuntos a la causa y a una serie de miembros de la oposición en la Knesset de Israel, y donde incluso se leyó una carta de bienvenida de Tzipi Livni, la líder del partido Kadima.

No es necesario cuestionar la buena fe de los asistentes, la mayoría de los cuales parecen ser muy conscientes de la verdadera agenda de JStreet y de sus recetas políticas, por no hablar de sus múltiples deslices éticos. Si llegaron convencidos de que estaban reforzando una solución de dos estados para el conflicto israelo-palestino, también refrendaron de alguna manera la artística manipulación política que han practicado los estrategas de JStreet para aprovecharse de la "fatiga que sienten muchos liberales estadounidenses de origen judío a la hora de tener que defender las impopulares posiciones israelíes ante sus propios medios sociales, ya sea en el campus o en los medios de comunicación".

¿Pero qué es, sin adornos, y qué defiende JStreet? En realidad, es un grupo predominantemente judío comprometido a impulsar el retorno de Israel a las líneas de armisticio de 1949, sin importarles nada de lo que los palestinos (y los árabes) hagan o dejen de hacer. Por otro lado, como un grupo de presión social, JStreet se distingue de otros grupos judíos críticos con Israel por su capacidad para recaudar dinero y donarlo a unos candidatos políticos que comparten su peculiar definición de ser "pro-Israel".

Sin realizar ningún tipo de demandas de fondo a los árabes, JStreet culpa exclusivamente a Israel de la ruptura de las negociaciones entre Jerusalén y la Autoridad Palestina. Afirmando apoyar el derecho de Israel a su legítima defensa, JStreet, desde sus inicios, se ha opuesto a todas las medidas que Israel ha llevado a cabo para defender a sus ciudadanos. JStreet está contra la barrera de seguridad que ha mantenido a raya a los terroristas suicidas, se ha opuesto a la operación militar desarrollada por Israel para detener los bombardeos del sur de Israel por parte de Hamas, y ha abandonado a Israel de cara al frenesí suscitado por la flotilla turca. Además, tuvo que ser arrastrado a regañadientes para que aceptara las leves sanciones que el Congreso impuso a Irán.

JStreet dice oponerse a la campaña de boicot, desinversiones y sanciones (BDS) contra Israel. En la práctica, se ha asociado con defensores del BDS y se muestra alineado sin ningún tipo de escrúpulos con los gritos antisionistas del Consejo de las Iglesias de EEUU. Lejos de repudiar la campaña jurídica desatada por el juez Richard Goldstone para debilitar el derecho de Israel a su legítima defensa, algunos miembros de JStreet han promovido activamente las apariciones del juez Goldstone ante el Congreso. La organización incluso ha dado cobertura a la cruzada para deslegitimar a Israel por los llamados "Comités para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino" de la ONU.

De hecho, resulta difícil discernir cualquier diferencia política entre las posiciones expuestas por JStreet y por la Autoridad Palestina o la OLP. Tanto JStreet como la OLP se oponen a toda presencia judía más allá de las líneas de armisticio de 1967. Por otra parte, y como la OLP, JStreet empujó descaradamente al gobierno Obama para que no vetara la reciente resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que marcaba como ilegal cualquier presencia judía más allá de la línea verde, incluido el Jerusalén metropolitano (y por lo tanto el barrio judío de Jerusalén). Tanto la OLP como JStreet (a través de su socio, el Sheikh Jarrah Solidarity Movement) quieren abolir la Agencia Judía y el Fondo Nacional Judío. También ambos se oponen al reconocimiento palestino de Israel como un Estado judío.

Estas posiciones - y sólo son una muestra representativa – pueden ayudar a explicar por qué JStreet aboga por la idea de que EEUU imponga una solución al conflicto. ¿Cómo si no, después de todo, se impondrían las exigencias de la OLP sobre las fronteras y el retorno de todos los refugiados palestinos? Ese mismo posicionamiento también puede explicar por qué el embajador de la OLP en Washington se alegró tanto oon los pronunciamientos de la conferencia tras su conclusión y por qué el embajador de Israel declinó la asistencia.

JStreet ha asumido abiertamente el papel de “introductor y vendedor” de las políticas de la administración Obama sobre el conflicto dentro de la comunidad judía americana, aunque el efecto neto de estas políticas ha sido endurecer las posiciones ya intransigentes de la Autoridad Palestina.

Sin embargo, las circunstancias parecen haber cambiado, y hay razones para pensar que la conferencia de este año puede representar el postrer hurra del grupo. El representante demócrata por Nueva York, Gary Ackerman, uno de las principales “palomas” del Congreso, ha roto con acritud con JStreet y no parecer ser el único entre sus desilusionados compañeros. La organización Taglit-Birthright, que reúne a jóvenes estadounidenses de origen judío para viajar y vivir la experiencia de Israel de primera mano, ha rechazado la solicitud del grupo de patrocinar algunos de estos viajes. E inclusive algunos de los periodistas que simpatizaban con sus objetivos se han manifestado descontentos con lo que vieron en la reciente conferencia.

Pero es el trastorno trascendental que acontece en el mundo árabe, junto con la búsqueda sin pausa de la bomba atómica por Irán, lo que pueden llegar a representar la ruina definitiva para JStreet. Para cualquiera que tenga ojos para ver, ninguna cantidad de juegos de palabras puede ser suficiente durante cierto tiempo para convertir la presión sobre Israel, para que regrese a unas fronteras indefendibles, en una política "apasionadamente, y sin temor, pro-Israel”.

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