¿Por qué tanto énfasis en unas fronteras defendibles? – Barry Rubin

Un lector me pregunta si actualmente existe alguna frontera defendible en este mundo moderno, ya que es posible disparar misiles o cohetes a través de las fronteras. Bueno, es cierto, pero incluso en la antigüedad siempre ha sido posible que un ejército cruzara - o tratará de cruzar - una frontera. Pero eso no explica la necesidad de unas fronteras defendibles.
Por ejemplo, se puede golpear Sderot con cohetes lanzados desde la Franja de Gaza pero no Tel Aviv, y es que esta última ciudad está demasiado alejada para que Hamas la ataque desde su lado de la frontera. ¿Pueden obtener cohetes con mayor alcance? Sí, pero cuanto más alcance tengan más grandes deberán ser, y por ello más fáciles de detectar, a la par que su vuelo hacia el objetivo será más largo y habrá más posibilidades de que un misil defensivo les derribe.
Cuanto más lejos de la frontera, más tiempo le lleva a un equipo de terroristas tratar de asesinar a un montón de personas. Lo mejor es que abandonen el lugar antes de que cruce la frontera o mientras está de camino.
También interviene la geografía. Es mucho más fácil atacar o disparar desde los Altos del Golán que desde la llanura situada abajo. También es mucho más fácil hacerlo desde las colinas de Judea. Un ejército que considere el terreno tiene más ventajas, incluso cuando sólo se trata de lanzar cohetes
También es mucho más fácil cortar un pasillo estrecho, como el que lleva a Jerusalén, si está situado en las líneas anteriores a 1967, y por lo tanto, rodear, asediar y capturar una ciudad de lo que sería si la frontera estuviera más lejana. Lo mismo se aplica al hecho de que el punto más angosto de Israel pre-1967 es la mitad de ancho que la carretera de circunvalación de Washington, cuyo recorrido lleva unos veinte minutos, incluso conduciendo con tráfico. Ah, y los ejércitos enemigos no se detienen ante los semáforos.
La profundidad defensiva es una consideración estratégica fundamental. Cuanto más profundo es un territorio más tiempo y espacio tiene para maniobrar y para crear varias líneas de defensa, cada uno de los cuales el enemigo deberá superar para avanzar.
Israel tiene un pequeño ejército permanente. Su defensa depende de la movilización de los reservistas, civiles que deben mantener su compromiso, ir hasta sus puestos designados, comprar los equipos y entrar en acción. Y aunque eso se pueda hacer rápidamente, se necesita tiempo, y es mucho más difícil hacerlo si las fuerzas atacantes tienen a su alcance las casas y los puntos de reunión de esos reservistas.
El lector que me inquiría acerca de todo esto me citaba el peor ejemplo, Muamar Gadafi en Libia, el cual "no puede defender sus fronteras". Dejando de lado el hecho de que hay una guerra civil, es decir, su principal enemigo está dentro de sus fronteras, por supuesto que lo mejor es tener una ventaja tecnológica y la capacidad de moverse rápidamente. Israel tiene estas dos ventajas.
Pero lo que le falta, con las líneas de 1967, es la profundidad estratégica y un terreno ventajoso.
¿Pero acaso la paz no sería la mejor situación defensiva? Por supuesto que sí. El no ser atacado en mucho mejor que ser atacado y ganar. Sin embargo, he ahí precisamente la cuestión. Es porque Israel no puede creerse, y tiene buenas razones para eso, que un acuerdo con la Autoridad Palestina conduciría a una paz duradera. Este es el factor que generalmente se excluye de esos cálculos occidentales que simplemente no pueden comprender la posición de Israel sobre este tema.
Los funcionarios, periodistas, analistas y expertos occidentales no dejan de realizar llamamientos para que Israel se precipite en un acuerdo – ah, y no importa las concesiones que sean necesarias - porque las cosas, dicen, van a empeorar aún más. Una opinión que, al igual que muchos de los principales argumentos sobre el Oriente Medio, puede ser demolida en sesenta segundos. Si las cosas realmente van a empeorar, eso supondría que cualquier acuerdo de paz podría ser derogado por el otro lado y acabar siendo contraproducente. No es una gran idea para un país del tamaño del estado de Delaware, rodeado de enemigos que a diario se jactan de cómo van a borrarlo del mapa, que además pueden romper casi todos los acuerdos previos y que te superan en número en una proporción de veinte a uno. ¿Es tan difícil de entender?
Ahora, con Irán moviéndose hacia la obtención de armas nucleares, Turquía a punto de reelegir a un gobierno que parece dedicado a denigrar a Israel, la Autoridad Palestina reincorporando a Hamás, unas elecciones en Egipto que pueden transformarlo en un régimen radical e islamista, con Hezbollah dominando el Líbano, y con el más débil y poco fiable gobierno de Washington que se recuerde, no parece el mejor momento para Israel de debilitar sus defensas.
¿Por qué no deseamos entender la simple verdad? Y es que tomar voluntariamente una posición estratégica que nos deje en una mala situación y que facilite y mejore las probabilidades de atacarnos – al menos, la mejor en los últimos 30 años - es una auténtica locura. Sin embargo, esto es lo que gran parte del mundo, incluido el presidente de EEUU, desea que haga Israel.
Israel no va a seguir una estrategia estúpida, autodestructiva. Si sólo esto se pudiera decir a los demás.
Labels: BRubin, Líneas 1967


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