¿Dónde está ese famoso millón de israelíes desaparecidos? - Yogev Karasenty, Shmuel Rosner - Foreign Policy

La demografía es como la magia. Ponga unas cifras correctas en las manos equivocadas y... voila, se obtiene una manipulación. O bien, ponga unas cifras incorrectas en las manos adecuadas... y se obtiene un error de cálculo. Pero el caso de "El millón de israelíes desaparecidos”, un artículo publicado en el Foreign Policy de principios de julio obra de Joseph Chamie y Barry Mirkin es algo difícil de categorizar. De hecho, los dos escritores manejan unas cifras erróneas, además de realizar algunas afirmaciones que podrían levantar sospechas sobre sus motivaciones, a saber, que su visión de la demografía israelí está motivada más por una agenda política que por la ciencia.
Chamie y Mirkin argumentan que la historia no publicada de la emigración de Israel no es menos importante que la historia de la inmigración judía que dio la espalda a Israel, y que se ha llegado a un punto en el cual debe ser considerada una amenaza para el futuro de Israel como Estado judío, tanto a nivel demográfico, como al no menos importante ideológico. "La partida de judíos israelíes también contribuye al debilitamiento de la ideología sionista", escriben los dos autores, y para ello se basan en la suposición de que un millón de israelíes ha optado por abandonar el país desde su nacimiento en 1948.
Magnánimamente, ambos se toman la molestia de incluir también en su artículo unas estimaciones menores sobre la partida de israelíes - "la estimación oficial es de 750.000 emigrantes que han partido de Israel, el 10% de la población" -, pero aún así, eso no cambia su percepción de que Israel es como "México, Marruecos y Sri Lanka". Es decir, ninguno de ellos un modelo ejemplar de prosperidad y éxito.
Uno se pregunta si el reajuste necesario de las cifras - tras el análisis que estamos a punto de presentar - también llevara a cambiar algunas de las conclusiones descabelladas de esa especie de “próximo fin del mundo” al que llegan los autores en la conclusión de su artículo - Chamie y Mirkin presenten a los lectores la conclusión de que sus cifras representan "graves problemas políticos que ponen en peligro el carácter judío y la integridad básica de Israel" -. No obstante, sus cifras están totalmente fuera de lugar. En cuanto a sus conclusiones, que los lectores decidan.
Debemos comenzar (y terminar) este artículo con esta frase: No hay "un millón de israelíes desaparecidos". Un estudio llevado a cabo bajo los auspicios de nuestro think tank, Jewish People Policy Institute - aún no publicado, pero que se publicará en un par de semanas - confirma que el número real de "israelíes desaparecidos" es un número mucho menor.
De acuerdo con la Oficina de Estadística de Israel, desde la creación del Estado (1948) hasta el final del 2008, unos 674.000 israelíes abandonaron el país y no regresaron después de más de un año en el extranjero. Un número desconocido de ellos, que se estima entre 102.000 y 131.000, han muerto desde entonces, poniendo así el número de israelíes que vivían en el extranjero a finales de 2008 en el umbral de las 543.000 a 572.000 personas (y si se cuentan los muertos en el extranjero, también hay que contar los muertos en Israel, esto no va a cambiar el número de “israelíes desaparecidos”, pero sin duda va a cambiar el porcentaje de ellos respecto al total).
Según un modelo actualizado elaborado por la Oficina de Estadísticas, también de finales del 2008, el número de israelíes que no habían regresado del exterior era de 518.000, pero a esa cifra le añade además una categoría de 290.000 israelíes "no residentes". Este último número es un asunto difícil, ya que también incluye a los hijos de los “israelíes desaparecidos” nacidos en el extranjero, y que se registraron ante las autoridades israelíes (embajadas, consulados…). Estos niños nunca han vivido en Israel y no pueden ser considerados "desaparecidos", pero si se les añade a la cifra anterior de la Oficina de Estadísticas se llega a 808.000 israelíes, de los cuales más de 100.000 ya han muerto. En pocas palabras: existen entre 670.000 a 700.000 "israelíes oficiales" (incluidos los hijos) que viven fuera de Israel hoy en día.
Pero es aquí donde el relato se vuelve más complicado. Mucho más complicado - y fascinante –, si uno se preocupa de entender la verdadera historia de los “israelíes desaparecidos”. Israel es un país de muchos inmigrantes, como Chamie y Mirkin se tomaron la molestia de tener en cuenta cuando escribieron acerca de que "otro factor importante que contribuye a la salida de los judíos israelíes es la experiencia de una emigración anterior". Pero no todo explica el significado de lo que ellos habían escrito: Israel es un crisol para algunos - no muy diferente de los Estados Unidos -, pero también es sólo una parada en el camino, o un lugar más, para otros. En muchos casos, se trata de una puerta de entrada de personas que huyen de unos regímenes represivos o de la pobreza.
Tomemos como ejemplo la gran ola de inmigrantes que viajaron en masa a Israel tras el colapso de la Unión Soviética. De acuerdo con los registros del Ministerio del Interior israelí, 1,1 millones de inmigrantes de la antigua Unión Soviética entraron en Israel entre enero de 1989 y diciembre de 2002. Sin embargo, el 8,8% de los recién llegados, unos 100.000 olim (el término hebreo utilizado para describir los que deciden "subir" a Israel), decidieron no quedarse en Israel y se trasladaron rápidamente a su país de elección. En el caso de estos recién llegados que rápidamente partieron, ¿se les puede considerar como "israelíes desaparecidos"? ¿Acaso su rápida partida de Israel puede ser considerada como un golpe al sueño sionista? ¿O tal vez estos inmigrantes no eran más que unas personas que sólo anhelaban salir de la Unión Soviética, por lo que el escaparon al primer lugar disponible, y sin tener que considerar seriamente que Israel sería su lugar de residencia a largo plazo?
La respuesta, por supuesto, es que algunos tenían esas intenciones y otros no. Algunos querían vivir en Israel, pero luego se arrepintieron, y otros trataban de dirigirse desde un principio a los Estados Unidos, por lo que sólo pasaron por Israel por ser una ruta que hacia accesible su destino final. El profesor Sergio Della Pergola de la Universidad Hebrea sostiene que la capacidad de Israel de retener a más del 90% de los inmigrantes soviéticos es en realidad bastante impresionante, más cuando se la compara, por ejemplo, con los “alemanes étnicos” nacidos en el extranjero y que emigraron a la madre patria entre 1954 y 1999, pero que la abandonaron asombrosamente en un 60%.
¿Quieren un poco más de complicaciones? La amenaza de los "israelíes desaparecidos", tal como sugieren Chamie y Mirkin, pondría en peligro "el carácter judío y la integridad de Israel", por lo que según su visión se tratan obviamente de judíos israelíes. Pero cuando los árabes israelíes abandonan el país, si seguimos su visión, parece lógico pensar que ello “no iría en detrimento del sueño sionista”, y que, de hecho, contribuiría a la preservación del "carácter judío" de Israel. Eso es bastante obvio, ¿no?. Pero resulta que Chamie y Mirkin incluyen en todos sus cálculos a esos árabes israelíes, dando a entender a sus lectores que todos aquellos que abandonan Israel son en realidad judíos israelíes. Sin embargo, según la Oficina de Estadísticas de Israel, unos 100.000 de esos “israelíes desaparecidos” son en realidad árabes israelíes (la estimación de Della Pergola de 850.000 “israelíes desaparecidos” también incluye a los árabes israelíes, los niños nacidos en el extranjero y los muertos).
En total, de los 674.000 emigrantes israelíes aún vivos entre 1948 a 2008 (sin incluir los niños nacidos en el extranjero), unos 100.000 eran árabes israelíes y unos 300.000 no nacieron en Israel. Esto es importante, porque todas las medidas serias sobra la emigración deben (y lo hacen) tener en cuenta si uno lo es por nacimiento o nació en el extranjero, ya que los nacidos en el extranjero tienden a dejar más fácilmente el país y están menos apegados al país donde residen.
Resulta que el número de nativos judíos israelíes que han abandonado Israel es bastante bajo, menos de 300.000. Esta cifra no es análoga a las de "México, Marruecos y Sri Lanka", sino bastante similar a las de Australia, Canadá, Finlandia o Alemania. Los griegos, neozelandeses irlandeses y suizos nativos, todos ellos abandonan sus países respectivos en porcentajes más altos que los nativos israelíes.
Israel sufre unos patrones de fuga de cerebros similares a los existentes en la mayoría de los países, y el porcentaje de académicos israelíes que trabajan en el extranjero se encuentra entre los más altos del mundo. Eso se debe en parte a las condiciones económicas en los colegios y las universidades de Israel, y también porque a los académicos israelíes se les anima, y se espera de ellos, que estudien en el extranjero. Sin embargo, Israel también ha evidenciado una notable capacidad de hacer regresar a esos jóvenes y brillantes académicos cuando pone su mente en ello. Un estudio ha demostrado que los israelíes que regresan no sólo son más educados que los israelíes promedio, sino que también están mejor educados que los que deciden permanecer en sus nuevos países de elección. En muchos casos, los mejores y los más brillantes son los que regresan a casa.
No negamos que Israel tenga problemas. Mantener a los israelíes en Israel y tratar de hacer regresar a los israelíes que viven en el extranjero han sido siempre una preocupación para los gobiernos israelíes, y todavía está muy en la mente de los políticos. Pero eso no significa que Israel sufra más por la emigración que otros países. Si los israelíes se preocupan tanto de sus emigrantes es por el alto valor que pusieron en cada ciudadano, y a causa de la unida, y en ocasiones asfixiante, naturaleza de la sociedad israelí. Y sí, también porque ven la partida de cada persona como un duro golpe para el sionismo. Pero el quid de la cuestión es el siguiente: el porcentaje global de israelíes nativos que abandonan Israel es comparable al de muchos otros países de la OCDE. Y ese es un gran logro para un país que vive bajo una constante amenaza a su seguridad y que tiene que sobrevivir en un entorno hostil y volátil.
Foreign Policy
Labels: Aliya, Rosner, Yogev Karasenty


1 Comments:
Muy interesante, gracias por traducirlo.
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