Monday, August 21, 2017

Por qué los judíos estadounidenses deben hacer aliyá - Vic Rosenthal



Defender la aliyá crea fricciones. A veces la gente piensa que usted está tratando de mostrar su superioridad moral ("nyah, nyah, me mudé al estado judío y usted no lo hizo"). A veces piensan que están tratando de robarle a sus hijos - mi esposa era una maestra de escuela religiosa en los EEUU, y algunos padres no la perdonaron cuando sus hijos se convirtieron en soldados solitarios soldados del IDF -. A veces te odian por recordarles aquello en lo que afirman creer, pese a que no lo han puesto en práctica. A veces piensan que eres una plaga, porque son felices siendo americanos, franceses o británicos. Y a veces no les gusta el propio Israel, se oponen a cualquier tipo de nacionalismo, o bien sienten compasión por los palestinos.

Solía ​​evitar hacerlo. Pero ya no más.

Para aquellos que viven en la Europa continental o en Gran Bretaña, es simplemente una cuestión de cuánto odio a los judíos están dispuestos a tolerar en su vida cotidiana. Sí, ya sé que eres un tipo duro, y ningún antisemita puede forzarte a hacer algo que no quieres, pero ¿realmente quieres vivir en un lugar donde a una gran parte de tus vecinos no les gustas o incluso te odian? Y usted sabe que va a empeorar con el tiempo, así que a menos que perversamente disfrute de ese conflicto, probablemente ya esté pensando en irse.

Pero ¿qué pasa si usted vive en los EEUU? El compromiso con la tolerancia de los judíos y otras minorías es elevado, las expresiones de odio a los judíos han sido relativamente raras (hasta hace poco), y hay grandes comunidades judías, así como lugares donde prácticamente no hay judíos, así que puedes elegir el que prefieras. Tampoco va a ser aislado u obligado a vivir en guetos, y sus hijos probablemente no serán agredidos de camino a la escuela (aunque es más probable que cuando vayan a la universidad sufran insultos, presiones y abusos).

Sin embargo, usted debe todavía comenzar a planear su aliyá.

Como miembro del pueblo judío, ¿usted puede compartir las metas nacionales del país en que reside en la diáspora? Por ejemplo, los Estados Unidos acaban de entregar un cargamento de armas y equipo a las Fuerzas Armadas Libanesas, lo que sabemos que es equivalente a dárselo a Hezbollah, el enemigo más amenazante de Israel. ¡Y esto ha sucedido durante una administración Trump relativamente amistosa, aunque totalmente errática. Por supuesto, el presidente anterior lo hizo mucho peor, llegando a un acuerdo con Irán que básicamente le otorgó al régimen iraní el derecho de desarrollar armas nucleares en un lapso de tiempo relativamente corto, inyectando además dinero en su economía (incluyendo la entrega de millones de dólares en efectivo). ¿Cómo se sienten acerca de cómo se usan sus impuestos?

No queremos admitir esto, pero los intereses de los Estados Unidos y del pueblo judío no son los mismos. El apoyo a Israel se ha convertido en una cuestión partidista, y las encuestas demuestran que el Partido Demócrata se ha movido muy a la izquierda en cuestiones relacionadas con Israel. Cuando la administración republicana sea reemplazada (como seguramente lo será) por una democracia liderada por un candidato progresista (casi una certeza), entonces la relación con Israel tomará un descarado giro a peor.

Sí, pueden quedarse donde están y tratar de darlo la vuelta, una empresa frustrante y probablemente imposible (cualquier persona pro-Israel e involucrada en la defensa de en los EEUU de hoy lo sabe perfectamente). O puede decidir tratar de fortalecer el Estado judío con sus propias manos.

Las noticias recientes sobre los enfrentamientos violentos en los Estados Unidos entre la extrema derecha y la extrema izquierda han sido impactantes. Aunque no tan sorprendentemente, cuando sus portavoces son entrevistados, resulta que únicamente están de acuerdo sobre una cosa: los judíos. La derecha prefiere decir que los judíos controlan las finanzas internacionales y los medios de comunicación, mientras que la izquierda asume un antisionismo interseccional y culpa por ejemplo a Israel cuando los afroamericanos en América son asesinados por la policía americana, y es que ambos tienen un problema con los judíos.

No se engañen, la distinción entre el antisionismo y el odio a los judíos no tiene apenas diferencias. Aunque todavía es socialmente inaceptable para la izquierda moderada atacar directamente a los judíos (y esto incluso está cambiando), el Estado judío sí es un objetivo legítimo. No es un accidente que las mismas personas que apoyan la autodeterminación de todos los pueblos no incluyan al pueblo judío, y que cuando ignoran la opresión en todo el mundo, critiquen cuando los israelíes se defienden contra el terrorismo árabe y cuestionan únicamente su derecho a existir, la única excepción entre los 193 estados miembros.

Si usted vive en una gran ciudad o en uno de sus suburbios, es un estudiante o académico, o en una zona costera - en otras palabras, un área "azul" -, sus vecinos probablemente compartirán algunas de las actitudes "progresistas" sobre Israel arriba mencionadas. Si usted vive en un área "roja", muchos de ellos tendrán creencias anti-judías más tradicionales. ¿Cual prefiere? Ninguna de ellas será cómoda.

Muchos de los antisionistas más consistentes (y por lo tanto antisemitas) son judíos. Esto ha conducido a una cuña a través de las congregaciones judías más liberales y progresistas en las cuales muchos de los miembros más antiguos todavía creen que la aspiración sionista a una autodeterminación en nuestra patria histórica sigue siendo legítima, y ​​ésos otros, sobre todo los más jóvenes, que ven esto como una contradicción con sus amados sistemas interseccionales progresistas de creencia. Este fenómeno está aumentando a medida que el antisionismo se atrinchera cada vez más en el sistema educativo.

¿Qué debe hacer un judío sionista que se encuentre en medio de una comunidad así? ¿Qué pasa si hasta los líderes de la comunidad comparten la posición antisionista, algo cada vez más común en las congregaciones más liberales y progresistas?

La polarización en América está aumentando. Viví en América a través de Clinton, Bush y gran parte de los años Obama, pero a juzgar por los medios de comunicación (el del mainstream, el alternativo y el social) y mis propios corresponsales, no reconozco hoy en día a mi antiguo hogar. La cohesión social parece estar desapareciendo, las divisiones se profundizan, el estado económico de la clase media nunca se ha recuperado desde el 2008, y la confianza en el gobierno, los medios de comunicación, las empresas, la aplicación de la ley, la educación, la atención sanitaria, es decir, casi todas las instituciones importantes y la función social, ha caído a unos niveles mínimos sin precedente.

Esto es malo para América como un todo, pero es terrible para los judíos. Literalmente durante miles de años, cada vez que ha existido inestabilidad social, los judíos han sufrido. Son un elemento visible (incluso aquellos que piensan que no lo son) y es natural y tradicional culparlos. Fueron hechos responsables de la Muerte Negra, de la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, del comunismo, de varios pánicos financieros, del SIDA, del 11-S, de la llegada de Obama y de Trump.

No estoy prediciendo pogromos o purgas de judíos. Pero creo que la vida en los Estados Unidos para los judíos se volverá menos cómoda, posiblemente más peligrosa, y lo más importante para aquellos que son sionistas, sin un propósito nacional, basándose cada vez más en la raza, la identidad, el género

No estoy discutiendo todos los problemas que implica vivir en Israel. Hay bastantes. Pero en la diáspora, usted luchará solamente para sobrevivir. En el Estado judío, luchará, al menos en parte, por el pueblo judío. Si esto es algo que le importa, resultará más importante que cualquier otra cosa.

Hay quienes tienen buenas razones para quedarse donde están: familia, edad, responsabilidades. Pero si usted cree que el pueblo judío debe ejercer su derecho a la autodeterminación en su patria histórica, y desean realizar su propia contribución, entonces... ¿a qué demonios están esperando?

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Tuesday, December 08, 2015

Aliya hispanoamericana



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Sunday, October 25, 2015

Los judíos de Francia se esconden como los antiguos marranos en España y se vuelven hacia Israel - Eliette Abécassis - Ynet



En mi último libro, "Aliyá", la heroína Esther Vidal se ve desgarrada por las dudas y por las preguntas que han estado atormentando a los judíos de Francia desde hace años. Estas preguntas se han convertido en una preocupación diaria para ella. Esto se refleja en sus sentimientos de malestar y ansiedad cuando tiene que explicar a sus hijos por qué no deben revelar su judaísmo en los espacios públicos.

Esta es la situación en la que nos encontramos atrapados. El tener que escondernos como los marranos ante la España de la Inquisición. Al igual que Esther, mi familia también es originaria de España. La Inquisición y la expulsión de España forman parte de nuestra memoria histórica, así como la de sus antepasados ​​en Marruecos donde los judíos vivían como dhimmis, protegidos y humillados al mismo tiempo. Pero ella sabe que luego encontraron un país (¿Francia?) que podía ser amable y donde se podían tener relaciones de amistad, incluso cálidas, con los musulmanes. "¿Que pasó?" se pregunta. "¿Qué nos está pasando?".

Las medidas adoptadas por el gobierno francés tras los atentados en enero del 2015 y las palabras fuertes y sinceras del primer ministro Manuel Valls, quien dijo con razón que "Francia sin sus judíos no es Francia", puede tranquilizar a la comunidad judía y animarla a permanecer en Francia. Pero ¿cuánto tiempo podremos vivir bajo la protección del ejército y en una sociedad que es cada vez más hostil hacia los judíos?

Y no me refiero sólo a los islamistas, sino también a la obsesión anti-israelí de los medios de comunicación y del generalizado antisionismo en todo el espectro político, desde la extrema derecha a la extrema izquierda. No nos equivoquemos: cada sociedad reinventa una visión del mundo antisemita. En la Edad Media los judios mataron a Jesús. En la década de 1930 eran la raza inferior. Hoy en día, la razón es Israel.

Considero que el incremento del antisemitismo es siempre un símbolo de una profunda crisis social. La crisis actual la llevamos conociendo desde hace mucho tiempo. "Las zonas perdidas de la República", un libro editado por Emmanuel Brenner y que fue publicado hace 15 años, ya señalaba todos los elementos que llevaron a esta crisis. Comienza en los suburbios y se extiende a toda la sociedad, y no había otra cosa que hacer que poner fin al ataque contra los valores de la República Francesa.

Peros los sucesivos gobiernos renunciaron a todos los frentes, sobre todo al de la educación. Recientemente, el gobierno canceló las clases de latín y griego, que son la base de nuestra lengua y cultura. Veinte años de compromisos, de concesiones, e incluso de entregas, tal como ha narrado el escritor Michel Houellebecq, nos llevaron a este desastre. Y no espero que las cosas mejoren, y por eso estoy angustiada.

Y tengo angustia porque me encanta Francia. Francia es mi país. Yo soy una escritora francesa, aprecio la belleza de su lengua, estoy hecha por la cultura francesa que ha forjado mi ser. Francia es también la tierra de los judíos. Hay huellas de la presencia judía en el sur de Francia desde el 70 d. C. En otras palabras, nadie es más francés que los judíos.

Los judíos dejaron su huella en la historia de Francia y sus valores, tales como el humanismo, la Ilustración, la libertad, la igualdad y la fraternidad. Francia, por su parte, permitió a los judíos franceses construirse a sí mismos de una manera diferente a cualquier otro lugar en el mundo, desde Rashi al filósofo Jacob Gordin, el rabino Leon Ashkenazi y Emmanuel Levinas, y aún más importante, a mi padre, Armand Abécassis.

El movimiento de la Cábala nació en Francia, en la ciudad de Posquières. Y no es casualidad que el judaísmo filosófico que ha sido tan influyente naciera en este país. Ningún otro país ha producido tanta sabiduría y tanta luz, junto con una literatura tan hermosa y rica. El surgimiento de una Francia, la defensora del humanismo y de la razón, derrotada por el antisemitismo, hace que me preocupe, me entristezca e incluso me traumatice.

Pero si ahora esto es así, ¿ha llegado la hora de irse? La Aliyá está en el horizonte, es el deseo y el anhelo del pueblo judío desde tiempos inmemoriales. Ahora y para siempre. Es nuestro ideal y lo anhelamos. A veces la alya también se convierte en una necesidad urgente. Y entonces, por supuesto, es la solución.

Incluso si se compara la situación actual con la de la década de 1930, hoy en día existe un Estado judío y eso lo cambia todo. Cuando vivir en la diáspora se vuelve insoportable, se vuelve evidente que hay que salir y hacer Aliyá. No es para evadir el peligro, no es para escapar, es porque las circunstancias nos obligan a formar parte de nuestro otro país.

Ya que no nos quieren en otros lugares, tenemos que llevar a Israel nuestras ideas y valores, y construir allí en base a la fuerza de nuestras esperanzas frustradas. Así es el ideal redescubierto, un país vibrante, inteligente y exigente

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Saturday, January 24, 2015

El éxodo de los judíos franceses: "Dentro de dos meses volverán a insultarnos nuevamente llamándonos 'sucios judíos' " - Anne Penketh - The Guardian


Inmigrantes franceses en un ulpán de Jerusalén


Félix Freoa ya tenía la intención de emigrar a Israel con su esposa y sus cuatro hijos en marzo o abril de este año. Él y su familia habían estado planeando ese movimiento durante el último par de años. Pero después de la sangrienta toma de rehenes en un supermercado kosher que conocen bien, ya no pueden esperar más, y han adelantado su salida. "Esa tarde, nos convenció de que debe ser el próximo mes", dijo Félix.

Freoa, de 41 años, hizo su visita semanal a la panadería kosher situada al lado del supermercado Hiper Cacher "unos cinco minutos antes de la toma de rehenes. Es la primera vez que hemos sido afectados personalmente por un ataque antisemita", me dice. Al igual que otros miembros de la comunidad judía francesa, estaba muy afectado por los ataques acontecidos previamente, como la masacre de 2010 por el yihadista Mohamed Merad contra una escuela judía.

"Toulouse salió por la televisión", me dice, refiriéndose a los ataques de Merad. "Pero esto era real, concreto". Freoa vive a unos pocos minutos en coche de la Porte de Vincennes, en Charenton-le-Pont. "Estoy preocupado por mis hijos", me dice Freoa. Todos los cuatro asisten a escuelas judías.

Una variedad de razones han convencido a Freoa para hacer aliya, tal como se conoce a la emigración judía. "Está el tiempo y el coste más barato de la vida en Israel. Pero cada vez que hay disturbios en el Oriente Medio, eso tiene un efecto en Francia". En julio pasado, cuando la guerra de Israel contra Gaza se derramaba por las calles francesas, algunos manifestantes según los informes gritaron "Muerte a judíos". "Cuando fui a comprar cigarrillos, sentí la tensión con los musulmanes", comenta Freoa.

Él cree que sus dos hijos, de 9 y 3 años, y sus dos hijas, de 7 y 6 años están deseando el traslado a una casa junto a la playa en Agamin, cerca de Netanya. "Les hemos dicho que es una especie de vacaciones".

Él y su esposa tienen un negocio de venta y confía en que pueda continuar con él en Israel. "Con una computadora y un teléfono, voy a estar bien, ya que puedo trabajar en cualquier lugar", me dice. Él conoce las dificultades de mudarse a Israel: "Sabemos qué nos espera. Los israelíes son difíciles, son crudos. No será fácil. Pero lo principal es que nuestros hijos estén bien".

Freoa, un fan de la TV, añade: "La aliyah se ha vuelto mucho más fácil en los últimos 10 años. Ahora tenemos la televisión francesa en Israel".

"No soy super-religioso, pero Francia ha cambiado. Aunque pasamos mucho tiempo juntos, también tenemos relación con amigos judíos, y la gente tiene miedo. No nos sentimos seguros como antes". Él comenta que muchos de sus amigos judíos están considerando ahora mismo emigrar.

¿No le había convencido el primer ministro francés, Manuel Valls, quien en un discurso ante el parlamento condenó el antisemitismo en términos muy claros y reconoció los fallos franceses en el pasado? Valls ha repetido desde el viernes que "Francia no sería Francia sin los judíos franceses".

"Me gusta Valls, creo que es sincero. Actuó contra Dieudonné [el polémico comediante antisemita], pero ¿qué pasará después de la manifestación?", me dice Freoa en referencia a los cuatro millones de personas que salieron a las calles en Francia en solidaridad con las 17 víctimas de los tres yihadistas.

"No creo que finalmente nada vaya a suceder. Mira las escuelas que se negaron a observar el minuto de silencio. Sólo hay una persona que toma ventaja de esto, y es Marine Le Pen (la líder del partido de extrema derecha Frente Nacional). Pero ella no es para nosotros. En pocos días será como si nada. En dos meses volveran a insultarnos nuevamente llamándonos sucios judíos".

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Sunday, January 18, 2015

El revelador lapsus freudiano del anti-Israel The Guardian - Elder of Ziyon


El título original:
¿Por qué los judíos franceses están retornando a Israel en semejantes números?

La correción progresista y políticamente correcta que se espera de ese diario:
¿Por qué los judíos franceses parten a Israel en semejantes números?

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Aliyah sin trampa ni cartón - Binyamin Lachkar - Times of Israel



Este artículo se dirige a los judíos de Francia que están considerando, o ya lo han decidido, irse a vivir a Israel y hacer aliya. Ustedes fueron 7.000 el año pasado, y es posible que sean el doble este año, todavía es demasiado pronto para decirlo, pero de todos modos, la cifra será histórica.

En tanto que judío sionista, creo que si cada uno es libre de vivir donde quiera, el lugar de los judíos en tanto que pueblo es su tierra ancestral, donde disfrutarán de plena soberanía y podrán prosperar como nación independiente.

Sin embargo, creo que también es importante no vender ilusiones y falsas esperanzas, porque no todo es venir, también debemos permanecer. Así que voy a ser bastante directo y brutal, lo que también les preparará para lo que les espera.

En primer lugar, deben entender que nadie les está esperando aquí. Los israelíes serán muy felices, en su mayor parte, de que vengan. Incluso a menudo tienen dificultades para entender por qué no han venido antes. Pero no esperen que les tratarán como a turistas en el Club Med. No esperen por lo tanto favores especiales, y en su lugar, una pequeña minoría de maliciosos tratarán de explotarles o estafarles.

No confíen en nadie y revisen bien todo antes de firmar nada. Además, nunca hagan nada sin un contrato y si es posible con su abogado. No tendrán derecho a ningún pase gratis o prebenda, ni ninguna comprensión especial y, sobre todo, van a luchar como todos desde el primer día.

Es necesario insistir en este punto: en Israel se lucha por todo. Es un estilo de vida que termina practicándose de forma natural, por lo que no hace falta decir que el nuevo inmigrante francés a menudo tiene problemas al principio para acostumbrarse. Francia es, por desgracia, uno de esos países de asistidos donde el Estado se comporta como una niñera, mientras que en Israel se ha depositado la confianza en la iniciativa individual. Eso tiene enormes beneficios para el país, pero eso significa que nada les está garantizado.

Ningún jefe les dará un aumento de sueldo si no lo pide. Permanecer en una esquina trabajando y lloriqueando porque resulta muy injusto que nadie se de cuenta de su entrega, no hará más que aumentar su frustración. Y eso sirve para todo. Si quiere algo, pregunte por ello y luche. De lo contrario, no tendrá nada.

Es probable que se imagine que en Israel, siendo un país de inmigrantes, no expresarse plenamente en hebreo no supone una desventaja, después de todo, todo el mundo habla inglés y hay muchos francófonos (de hecho, mucho menos de lo que algunos quieren hacer creer). Piénselo de nuevo. Nadie os reprochará nunca hablar un hebreo defectuoso. Pero el dominio de la lengua es el requisito previo para una integración exitosa. A menos que quiera trabajar toda tu vida en un centro de llamadas, el forex o en los casinos en línea (y en los límites de la legalidad), usted nunca encontrará un auténtico trabajo bien pagado sin ser bilingüe.

Si puede empezar a estudiar antes de venir a Israel, es una ventaja pero no es esencial. Lo que por el contrario es fundamental es entregarse plenamente en los cinco meses de ulpán y poner toda su energía en el estudio.

E incluso el ulpán no será suficiente. A continuación, será necesario otro año o dos, dependiendo de sus habilidades y de su edad, por lo que trate de leer la prensa diaria (primero titulares, luego subtítulos, y pequeños artículos, etcétera), escuche la radio, vea la televisión israelí. No quiero hacer una mala publicidad a los simpáticos empleados de Annatel o servicios similares, sin embargo, pasar sus tardes viendo Cyril Hanouna en la D8 y la serie El Mentalista en TF1 (ambas cadenas francesas por cable) no es la mejor manera de mejorar su hebreo. Va a tener que acostumbrarse a Yonit Levy y a sus insufribles pequeños comentarios al final de cada historia y olvídense de Julien Balhoul en i24news (cadena israelí en lengua francesa).

Si usted es soltero/a, una amiga/o  o novia/o israelí resolverá perfectamente el asunto. Las chicas, sobre las cuales los fantasmas sobre los franceses proliferan en Israel, gozarán de una cierta ventaja.

He mencionado la edad, por lo que seré claro: hagan su aliya sin dudarlo si es menor de 25 años. Lo mejor es comenzar o continuar sus estudios en Israel después del ulpán. Los que han estudiado aquí son prácticamente los únicos olim capaces de escribir en hebreo, lo que es una ventaja innegable.

Recomiendo, con cierta reserva, hacer el servicio militar, nada permite una mejor aclimatación al país que eso. De hecho, muchas cosas son relativamente incomprensibles (en el lenguaje, el comportamiento, la cultura) si no se pasa por el ejército. No piensen que dicho servicio militar implica arriesgar su vida e ir a combatir sobre el terreno. De hecho, de ahí precisamente mi reserva, especialmente para las chicas, una gran parte se cumple en oficinas. Tal servicio no tiene ningún interés a menos que usted quiera perder meses o años de su vida jugando al Buscaminas en un PC o servir el café a coroneles barrigudos.

La otra categoría que puede venir sin demasiado temor a Israel es la de los jubilados. Gozarán de sus rentas libres de impuestos y a partir de los 67 años, para los hombres, y 62, para las mujeres, de un pequeño suplemento de jubilación en shekels, sin tener que preocuparse por encontrar un trabajo y dominar el hebreo.

Para el resto, las cosas se ven mucho menos alegres. Tienen que empezar casi desde cero en un país que no conoce sus habilidades, que ignora las empresas en que ha trabajado, y a veces desconoce la función que usted cumplía, no siempre reconociendo su auténtica valía. En un país en el que no tiene una historia profesional, no tiene la red de seguridad estatal francesa, donde la mentalidad es muy diferente y el sistema no funciona de la misma manera, será usted quien deberá proporcionar de inmediato el sostén para su familia y sus hijos .

Lo ideal es venir con ahorros suficientes para pasarse dos años sin ganar dinero. No se debe contar con la ayuda propuesta por el gobierno israelí, que no es insignificante, pero no la suficiente como para vivir cómodamente. Es posible que sea aumentada o revaluada ante un futuro incremento de la aliya, y de hecho la creciente presión del pequeño lobby franco-israelí ya lo está requiriendo. Pero es mejor no contar con ella.

No quiero asustarles o desanimarles, sólo evitarles sorpresas. Soy muy feliz en Israel, creo que la calidad de vida es mucho mejor que la de Francia, se es más feliz y más libre, y sobre todo uno florece como judío. Así que usted también puede disfrutar de lo que Israel tiene que ofrecerle, pero es mejor estar preparado para lo que le viene encima.

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Saturday, January 03, 2015

Llegando desde Ucrania - Baz Ratner



Una inmigrante judía de Ucrania sostiene a su hija a bordo de un autobús después de llegar al aeropuerto internacional de Ben Gurion, cerca de Tel Aviv, el 30 de diciembre de 2014. Cerca de 220 judíos de Ucrania, algunos de ellos tras escapar de la agitación política, llegaron a Israel el martes en un vuelo organizado por la Fraternidad Internacional de Cristianos y Judíos y el Ministerio de Absorción de Inmigrantes de Israel.

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Borrar a Israel del mapa - Ruthie Blum - Israel Hayom


El businnes occidental políticamente correcto


Así celebra Fatah sus 50 años de longevidad

El miércoles, la Agencia Judía y el Ministerio de Absorción lanzaron sus cifras de la aliya para 2014. Las cifras muestran el nivel más alto de los últimos 10 años, con 26.500 nuevos inmigrantes que se han establecido en Israel.

Según el presidente de la Agencia Judía, Natan Sharansky, las estadísticas también constituyen "un cambio histórico: por primera vez en la historia de Israel el número de inmigrantes que llegaron a Israel desde el mundo libre es mayor que el de los inmigrantes que huyeron de países en apuros".

De hecho, de los 26.500 de nuevos inmigrantes, 3.870 vinieron de los Estados Unidos y 8.640 de Europa Occidental, sobre todo de Francia.

Lo que Sharansky y otros optimistas no señalaron, sin embargo, es el lado oscuro de este brillante resultado. Si bien es cierto que cada vez más judíos están optando por salir de las sociedades opulentas de Occidente para establecerse en Israel, ellos no representan simplemente a alegres pioneros que cogen sus maletas para unirse a sus compañeros sionistas en la Tierra de Israel.

No, lo están haciendo porque sus países de origen se están convirtiendo en cada vez más hostiles a los judíos.

No hay nada reprochable en esto desde una perspectiva israelí. Por el contrario, la Ley de retorno permite que cualquier persona considerada como judía - y perseguida como tal por los antisemitas - pueda buscar refugio en la patria y en el Estado del pueblo judío.

Lo que es alarmante es la creciente necesidad de ese refugio, incluso para aquellos judíos procedentes de países en los que habían estado a salvo durante décadas después del Holocausto.

Pero tenía que suceder, dado el clima global.

La explosión del islamismo radical, junto con la disculpa y comprensión de la izquierda occidental por la barbarie procedente de ciertos países del Tercer Mundo, por un lado, y el miedo a las acusaciones musulmanas de discriminación, por el otro, han permitido que un antisemitismo al viejo estilo resurja en las "buenistas y políticamente correctas sociedades occidentales".

Durante un tiempo, la única forma pública que adoptó esta deriva fue una crítica obsesiva a Israel. Pero ahora, sin embargo, incluso ese disfraz se ha vuelto innecesario. El incremento de la inseguridad en muchas partes de Europa para aquellos judíos europeos que colocan mezuzot en las jambas de sus puertas (debido al aumento del riesgo del vandalismo) lo dice todo.

Mientras tanto, asistimos a un reto ideológico en Israel - donde oír hablar en francés e inglés por las calles se ha vuelto tan común tanto como oír hablar en hebreo, ruso y amárico -, la integración.

En 2005, el ex presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, provocó una tormenta de fuego con su declaración de que Israel debería ser "borrado del mapa". Y en ese momento, el sentimiento predominante entre los israelíes era que desde luego era mucho mejor que se oyera como esos líderes expresaban abiertamente sus intenciones genocidas sin el manto protector del seductor lenguaje diplomático. (Ya saben, como el que emplea su sucesor, el presidente Hassan Rounani). Lo mismo se aplica a Hamas. Con respecto a sus objetivos, volvía difícil incluso a sus posibles simpatizantes occidentales negar que querían aniquilar a Israel.

Fatah, por su parte, adoptó una táctica diferente: sólo decir la verdad en árabe, mientras que moderaba su mensaje en inglés para el consumo internacional y para obtener el apoyo consecuente. Esto funcionó a las mil maravillas, por lo que los lobos con piel de oveja están especialmente alborozados por el 50 aniversario que se encuentran en proceso de celebrar.

Como Palestinian Media Watch señala, el Intilaqa (Lanzamiento) de Fatah sucedió el 1 de enero de 1965, cuando intentó bombardear el Acueducto Nacional de Israel. Hoy, después de 50 años de ataques terroristas exitosos contra israelíes inocentes, no tiene empacho en publicar mapas de "Palestina" en Facebook que borran por completo Israel. Ya no hay necesidad de ocultarlo. Después de todo, el presidente palestino Mahmoud Abbas firmó el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional el miércoles, con el fin de demandar a Israel por crímenes de guerra.

Sin embargo, realmente éste es un giro positivo en los acontecimientos. Abbas nunca tuvo la intención de hacer la paz con el Estado judío, a pesar de todos los esfuerzos israelíes, estadounidenses y europeos para resolver el conflicto a través de una solución de dos estados. Y esto nunca supuso una novedad para nadie con ojos y oídos.

Mucho más interés periodístico tiene la eliminación de Israel - pero no la "Cisjordania y Gaza" - de los mapas de un atlas del Oriente Medio publicado recientemente por el gigante editorial HarperCollins. Vendido a escuelas de habla inglesa en los estados del Golfo, el atlas muestra como Jordania y Siria se extienden hasta el Mediterráneo .

Cuando recibieron las críticas de una publicación católica internacional semanal, The Tablet, sobre esta parodia, Collins Bartholomew, la filial de HarperCollins que se especializa en mapas, explicó que la inclusión de Israel habría sido "inaceptable" para los clientes objetivo de la empresa.

En respuesta a la protesta que siguió, HarperCollins publicó una declaración el miércoles donde "lamentaba la omisión del nombre de Israel de sus atlas Collins del Oriente Medio. Este producto ha sido retirado de la venta en todos los territorios y todo el stock restante se destruido. HarperCollins se disculpa sinceramente por esta omisión y por cualquier ofensa causada".

Sin embargo, el libro aún estaba disponible para su compra a través de Amazon y Barnes and Noble este mismo jueves.

A diferencia de auténticos antisemitas del mundo, HarperCollins representa más bien al típico negocio que trata de conseguir como sea algunos millones de dólares. Por lo tanto, trató de agradar a un grupo de clientes y, posteriormente, se echó atrás cuando otro grupo amenazó su reputación. Pero el mismo hecho de que una sociedad tan grande y con tanta experiencia pudiera incluso considerar hacer una cosa así, en primer lugar es indicativo de cuán aceptable se ha convertido tratar a Israel como una entidad temporal y controvertida.

Es por esto que Israel está viendo un aumento en la aliya desde Occidente, lo que sin duda no es motivo de regocijo para la Agencia Judía. Ya que supone, sin lugar a dudas, una buena razón para recordar por qué los judíos necesitan y merecen un Estado propio.

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Saturday, December 06, 2014

Israel cuenta con cerca de 10.000 inmigrantes franceses para 2015

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Sunday, October 26, 2014

Adiós, viejos colegas. Shalom, chaver (en hebreo, [nuevos] amigos) - Eylon Aslan-Levy - Tablet



El número de judíos en hacer aliyá a Israel desde el Reino Unido es bajo, y lo ha sido durante varios años. De acuerdo con la Agencia Judía, 6.356 británicos hicieron aliyá ente 2004-2013, más o menos el equivalente a un 2-3% de los judíos británicos en su totalidad. Aunque más judíos británicos hicieron aliyá este verano que el anterior, potencialmente es el resultado del muy desagradable ambiente en las calles de Gran Bretaña durante la última guerra de Gaza, y queda por verse si este reciente interés se traducirá en una continúa emigración real. Además, si se tiene en cuenta el número de israelíes que emigraron al Reino Unido, la tasa neta de migración a Israel es aún más baja.

Como Haviv Rettig Gur observó en el Times of Israel, la migración de países de alto PIB per cápita a países con uno más bajo es la excepción a una regla global muy estable. Lo que significa que los olim de hoy no forman parte de una tendencia, sino que están en contra de la tendencia. Entonces, ¿qué está motivando a los jóvenes judíos británicos a comenzar una nueva vida en Israel, con sus bienales mini-guerras y sus salarios comparativamente modestos?

Para muchos jóvenes olim, en Israel, simplemente, se sienten como en casa. "Mi identidad es un todo aquí", explica Gedeón Bratt, de 24 años, quien hizo aliyá desde Londres en enero. Mientras que él puede sentir la necesidad de usar diferentes gorros en Gran Bretaña, como británico, y como judío, "los aspectos generales de lo que soy está más en armonía aquí, en Israel".

Para Zahava Raymond, de 27 años, Israel es "el único lugar donde podemos ser realmente nosotros mismos. No tenemos que explicar nuestra religión o lo que estamos haciendo; no tenemos que luchar para poder mantener nuestras tradiciones y prácticas. Y no tenemos que ocultarnos".

La aliyá, para muchos, es la realización de un sueño de larga fecha y de su apego de toda la vida a Israel. "En mi casa, la cuestión nunca fue si hacemos aliyá sino cuándo", explica Yosef Tarsis, de 23 años, el ex presidente de la Unión de Estudiantes Judíos de Reino Unido. Después de haber estado involucrado en el movimiento juvenil sionista Bnei Akiva en el Reino Unido, Yosef fue inspirado por el ejemplo personal de los dirigentes juveniles que ya habían hecho ese movimiento. Se espera que el resto de su familia le siga dentro de poco.

Este verano, el renovado auge del antisemitismo y de la actividad anti-Israel dejó a muchos judíos británicos preocupados acerca de su futuro, pero todos los jóvenes olim con los que hablé sostenían firmemente que se sentían atraídos a Israel y no empujados desde el Reino Unido

Alan Hoffman, el consejero delegado de la Agencia Judía que ayuda a organizar la inmigración a Israel, lo ve de otra manera. Él cree que el aumento de la hostilidad británica hacia Israel es en buena medida el efecto motivador de la aliyá desde el Reino Unido y la causa de que muchos judíos británicos hayan pensado que "este lugar, que ha sido un hogar para mí, ya no es un hogar". Él está preocupado, sin embargo, de que estas mismas fuerzas también pueden alienar a los judíos británicos que ya están en la periferia de la vida judía en el Reino Unido

Una vez en Israel, el servicio militar es un rito de paso: los hombres que lleguen después de los 22 años deben servir durante seis meses; las mujeres están exentos desde los 21 años de edad, pero pueden ser voluntarias. El graduado de Birmingham Eytan Halon, de 23 años, hizo aliyá en agosto en el programa de Garin Tzabar, lo que facilitó la absorción del joven olim buscando alistarse a las Fuerzas de Defensa de Israel. Este año, nos dice Halon Garin Tzabar cuenta con 350 participantes, incluyendo unos 25 británicos. Halon pronto comenzará dos años de servicio en la infantería. "No puedo justificar una vida feliz en este país sin haber contribuido a las fuerzas que la hacen posible".

Para la mayoría de los israelíes, en la Tierra Prometida no fluye exactamente leche y miel: el costo de la vida es notoriamente alto, y los graduados universitarios no puede soñar con ganar las sumas que les esperarían como profesionales en Londres. Mientras que este sacrificio podría desanimar a los aspirantes a olim, para aquellos que han dado el paso no supuso un ultimátum. Tali Osen, un graduado de Economía de Manchester, nos dijo que la situación financiera era "molesta", pero "prefiero la vida aquí, por lo no es de gran importancia en este momento".

Hoffman, de la Agencia Judía, ve un optimismo similar en inmigrantes de otros países. Por primera vez en la historia, dice, la mayoría de los judíos que emigran de África del Sur están optando por hacer aliyá en lugar de trasladarse a otros países anglófonos desarrollados, lo que él atribuye a su confianza en la economía israelí. (De hecho, la economía y las tasas de empleo en Europa tampoco son para jactarse).

¿Sienten nostalgia los jóvenes olim británicos por la agradable campiña de Inglaterra? Hay una tristeza inevitable al dejar el hogar de la infancia y decir adiós a los amigos y familiares, pero estas nuevas oleadas de jóvenes olim están llenos de esperanza por el futuro del Estado judío. El mismo idealismo que impulsa a los olim a trasladarse a Israel también los motiva a querer dar forma e influir en su futuro.

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Wednesday, September 17, 2014

Para esos "periodistas de progreso" que no saben diferenciar la aliya francesa a Israel de los yihadistas que acuden a Siria - JSSNews

Jean-Patrick Grumberg, de Dreuz.info, tiene este post absolutamente clarividente:
Ayer por la mañana en BFMTV, la emisión televisiva de Bourdin, Edwy Plenel [N.P.: un conocido y controvertido periodista de la izquierda francesa radical, un trosko que llegó a gestionar el diario Le Monde y que ahora dirige la multiweb Mediapart), comparó a los franceses que parten para la yihad en Siria a esos otros judíos franceses que parten a instalarse en Israel. 
¿Y sabeis qué? Si tú eres franco-israelí y perseguis esta difamación ante la justicia francesa, estarás perdiendo el tiempo, ya que se pondrá del lado de él. 
Y no será la Lycra (organismo encargado de vigilar las expresiones de racismo y antisemitismo) quien "vigile" las declaraciones de Plenel por si tuvieran una connotación antisemita...
Pero sin duda tú me contestarás justamente: a pesar de esta obsesión, de este encarnizamiento mediático contra los judíos e Israel, una encuesta realizada en plena guerra de Gaza encontró que al 74% de los franceses les preocupaba bastante poco dicho conflicto, y que sólo un 15% - que se corresponde casi exactamente con el número de islamo-izquierdistas - estaba del lado de los terroristas islámicos. ¿Deberíamos por lo tanto dejar que Plenel siga dando la lata con sus rancias argumentaciones? 
No. Edwy Plenel es otra cosa. Él tiene una gran necesidad de nuestros cuidados. Ha debido tener algún problema cerebral, y eso no le permite poner todas las piezas en su lugar correcto, por lo que sufre de amnesia.
Y es que el pobre Plenel no ve la diferencia entre esto (la aliya de los judíos franceses que llegaron este verano)

de los yihadistas franceses que acudieron a combatir y a realizar la yihad a Siria.


Ahh, las bondades de ese periodismo progresista y comprometido.

En el Volumen 1, capítulo 6 del Mein Kampf, Adolf Hitler había advertido a los Plenel: "Si repites una mentira muchas veces, la gente acabará creyéndola, y tú también terminaras  creyéndotela".

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Saturday, September 06, 2014

Francia lidera la aliya a Israel (más 14 hechos que se olvidan contarles sobre su aliya) - Neil Lazarus - Times of Israel



La Agencia Judía y Nefesh B'Nefesh empujan a los judíos de todo el mundo a realizar su aliya con una lista de promesas y un puñado de retórica.

Por primera vez, el Times de Israel y AwesomeSeminars presentan los "14 hechos que olvidan contarles sobre la aliya".

Hecho 1 -  Sus hijos serán israelíes. Un detalle que es muy importante. Ellos no sólo serán sabras de primera generación, sino que también se burlarán de su hebreo, corregirán su gramática y se sorprenderán de que ustedes les pidan que utilicen palabras como "por favor" y "gracias".

Hecho 2 - En cinco años vuestro hebreo no mejorará mucho, pero su nivel de francés ("inglés, español, portugués..." etcétera) retrocederá. Usted será incapaz de hablar cualquier idioma correctamente antes de las 8:30. Consejo: invierta en un buen corrector ortográfico.

Hecho 3 - Si es británico, sudáfricano, australiano, o simplemente padece sobrepeso, usted será considerado americano por los israelíes. Hice mi aliya desde Inglaterra para convertirme en americano... (sniff)

Hecho 4 - Olvide los Ulpan: los israelíes le hablarán en inglés.

Hecho 5 - El hebreo no suena bien cuando se pronuncia con acento inglés.

Hecho 6 - En 5 años, usted no será capaz de hacer cola. Sabrá utilizar los codos como nunca.

Hecho 7 - Mirará el estado de su cuenta para ver la cantidad de dinero que no tiene en ella. El dicho de que "para amasar una pequeña fortuna en Israel tiene que venir con una gran fortuna" os parecerá menos divertido cuando sea ratificado por la realidad.

Hecho 8 - Si tiene menos de 30 años cuando haga su aliya, comprobará como una innumerable cantidad de amigos que le visitarán desde el extranjero se mostrarán encantados de haber encontrado una manera muy fácil de conseguir un alojamiento gratuito en Israel. Unos 10 años después, se habrán olvidado de usted. Búsquelos en el Hotel David Citadel: los encontrará.

Hecho 9 - Los coches tributan al 100% y el chocolate Cadbury realmente no sabe igual en Israel.

Hecho 10 -  Usará sandalias durante cinco años y tendrá la sensación de ser una mezcla de sabra y Jesús..., antes de darse cuenta de que hay opciones más cómodas.

Hecho 11 -  La actualidad de otros países le parecerá sin gran interés.

Hecho 12 - En cinco años, dirá "tss tss" en lugar de "no" y conducirá de una manera que nunca habría imaginado.

Hecho 13 - Discutirá con algún policía de tráfico. Sí, sí, créame...

Hecho 14 -  A pesar de todo lo que escrito más arriba, sus hijos serán judíos y se sentirán orgullosos. Paseará por las rutas y caminos por los donde una vez caminaron los profetas y los reyes judíos, celebrará las fiestas judías y conducirá a lo largo de calles que llevan el nombre de judíos ilustres y no de santos cristianos. Usted será parte de la historia judía y, como israelí, un judío y no solamente judío.

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Sunday, August 31, 2014

¿Prohibir la aliyá a los judíos franceses? - Shmuel Trigano - Times of Israel



Yo comencé hace unas semanas la revisión del desarrollo de un tema ideológico y político bastante novedoso en Francia - pero que los judíos del mundo árabe durante los años 1950-1970 conocieron bastante bien - y que presenta la posibilidad o la realidad de la instalación de los judíos franceses en Israel como un acto amenazante, hostil y agresivo, algo que lógicamente habría que prohibir. En numerosos países árabes, donde las comunidades judías vivieron sus últimos días, este tema inspiró una política y unas leyes que cualquier historiador podrá identificar fácilmente en Egipto, Irak, Libia, Marruecos, etcétera.

Pero es ahora cuando vemos aparecer por vez primera este tema en Francia. Por el momento, permanece dentro del marco del juicio y el discurso ideológico. ¿Podría llegar a convertirse algún día en un texto de ley, o en un marco legal  ("políticamente correcto", por supuesto, a través de sanciones fiscales, bancarias, nacionales...)? El futuro nos lo dirá. Todo hoy es posible. El poder es débil y volátil. ¿Quién sabe quién ocupará mañana la sede presidencial? ¿El Frente Nacional? Por otro lado, el Partido Socialista y la UMP no son demasiado tranquilizadores...

Tras analizar el artículo del editor en jefe de Le Monde Diplomatique, Alain Gresh, que fue quien abrió el fuego, y del editor de L'Express (quién nos demostró que en la más alta jerarquía de los medios de comunicación se piensa así), debo hacer mención de una nueva toma de posición similar, situada esta vez en lo que se llama la "extrema izquierda" y en la persona del profeta de la "Sexta República", me refiero a Jean Luc Mélenchon, del cual analizaremos su "discurso de Marsella" donde retomaba todos los temas queridos por el islamismo.

Juzgando las manifestaciones pro-palestinas que tuvieron lugar recientemente, atacó inesperadamente a los judíos de Francia: "Si tenemos alguna cosa que denunciar es a esos compatriotas nuestros que han tenido a bien acudir, sin duda inspirados, a manifestarse ante la embajada de un país extranjero (Israel) o bien ir a servir bajo sus colores con las armas en la mano".

Y que no se diga que él es antisemita: "No tenemos miedo de nadie. No tratéis por lo tanto que bajemos los ojos. Será una causa perdida. Yo le diría al CRIF (el organismo central de las comunidades judías) francesas que ya basta. Intentar barrer a todo el mundo con el rayo paralizante de su tratamiento como antisemita cuando tiene la audacia de criticar la acción de un gobierno, resulta ya algo insoportable. Ya hemos tenido suficiente. La República es todo lo contrario de esas comunidades agresivas que tratan de dar lecciones al resto del país".

Y es que los judíos franceses son infieles a la República y están al servicio de un Estado extranjero adepto "a la violencia y la brutalidad". Y ese Estado práctica el genocidio: "En fidelidad a la memoria de los asesinatos en masa que se han cometido en el pasado, nosotros nos hemos convertido en la vanguardia que apoya a esa desafortunada población". Y de paso fustiga al presidente Hollande que les ha dado "carta blanca". ¿Y los manifestantes pro-palestinos? Le faltan palabras de admiración para describirlos, a esos jóvenes franceses (sin duda no de aquí) que fueron capaces de movilizarse con una "perfecta disciplina y en defensa de las desafortunadas víctimas de la guerra en Gaza". Ellos fueron capaces de "mantenerse dignos y de encarnar mejor que nadie los valores fundadores de la República Francesa". Por supuesto, los incidentes antisemitas en Sarcelles y París no fueron graves, solo el hecho de que "unos pocos energúmenos".

La suprema acusación en primer lugar: la explicación de ese juicio se refiere a los judíos como "pueblo elegido", y por lo tanto racista y dominador. "Nuestros valores harán que siempre estemos del lado de los débiles y de los humillados, porque nuestros valores son libertad, igualdad y fraternidad. No la paz para algunos y la guerra para los demás. Nosotros no creemos en un pueblo superior a los otros".

En estas palabras podemos observar como una idea viaja de la derecha liberal (De Gaulle, Christophe Barbier) a la extrema izquierda (Mélenchon, y Gresh). ¿Afectará finalmente al centro derecha y a la izquierda? Está por ver. Mientras tanto, se trata de un paso más en la degradación de la imagen y el estatus de los judíos de Francia. Incluso cuando ellos salen de la escena, abandonando el país, se ven expuestos a la desaprobación y a la condena. El problema es que también serán reprobados aún cuando permanezcan. Lo peor de todo es que aún después de los recientes acontecimientos, los judíos franceses son únicamente los acusados, mientras tanto esa "juventud francesa", a pesar de la violencia de sus manifestaciones, es cortejada y alabada [N.P.: la "juventud francesa" es una alusión irónica a la población de origen magrebí, muy mayoritaria en dichas manifestaciones y bastante poco amante por lo general de la República, tal como se puede observar por su masiva utilización de las banderas de sus países musulmanes de origen].

Ya tenemos un primer ejemplo de la extensión política y judicial de este tema, con Tewfiq Tahani, el presidente de la Asociación de Solidaridad Francia-Palestina (AFP), quien ha comparado a los ciudadanos judíos franceses que participan en el ejército israelí a los yihadistas franceses partidos hacia Siria, acusando a "esos jóvenes compatriotas de participar directa o indirectamente en los crímenes de guerra en Gaza",  un teatro de operaciones donde, en palabras del ministro de Exteriores Laurent Fabius, "tuvo lugar una verdadera matanza", y que en una carta abierta a Manuel Valls apela para que sean juzgados por crímenes de guerra.

Es el mundo al revés. Una auténtica pesadilla. La sociedad francés está profundamente perdida y los enemigos de los judíos se manifiestan cada día más resueltos. En cuanto a Mélenchon quien, por su estilo de oratoria desde la reciente campaña electoral, ha vuelto a introducir la brutalidad en la política francesa, no olvidemos que en el medio donde surgieron los primeros socialistas franceses, desde el principio del socialismo en el primer semestre del siglo XIX, surgió uno de los primeros brotes del antisemitismo.

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Thursday, July 31, 2014

¿Prohibir la aliyá a los judíos franceses? La criminalización del sionismo por las élites políticamente correctas de Francia – Shmuel Trigano



 Con motivo de la última edición de Le Monde Diplomatique (8 de julio), se puede leer un blog muy significativo - sociológica e ideológicamente – de su editor, Alain Gresh, "Cómo Paris favorece la salida de judíos franceses hacía Israel". Y en esa entrada se dice significativamente: "Desde el momento que Paris denuncia a los yihadistas que parten a combatir a Siria, y no toma ninguna medida en contra de los miles de franceses que sirven en el ejército israelí, sobre todo en los territorios ocupados, y violan así el derecho internacional así como la política oficial de Francia” (véase Marc Cher-Leparrain, "Esos voluntarios franceses en el ejército israelí" Orient XXI, 18 de marzo de 2014). Y este ejército es, a sus ojos, "un ejército de ocupación cuyos crímenes son documentados todos los días por las organizaciones de derechos humanos".

En el artículo citado Marc Cher-Leparrain, un antiguo diplomático y arabista del Quai d'Orsay que ha servido en el Oriente Medio, se lee que el judío francés que ha hecho aliyá, y por lo tanto, servirá en el ejército israelí, "participará intencionadamente en la ocupación de territorios, en violación del derecho internacional. Pero este proceso no parece preocupar a nadie, ni tampoco las posibles implicaciones de franceses en violaciones de la Carta Internacional de los Derechos Humanos o el derecho de la guerra. La cuestión queda sin embargo planteada... 

Mientras que un francés no israelí, en nombre de su pertenencia a la comunidad judía, encuentra legítimo defender una ocupación ilegal de los territorios, un francés no palestino, pero en nombre de sus raíces árabes, no puede encontrar que sea igualmente legítimo acudir en defensa sobre el terreno de los palestinos, y en contra de la expansión ilegal de asentamientos en sus territorios ¿Cuál de estos dos enfoques reposa ​​en la legitimidad de conformidad con el derecho internacional y el derecho francés? 

También ha provocado un gran revuelo que musulmanes franceses vayan a combatir a Siria del lado de la rebelión sostenida por Francia, al cometer el error de unirse a grupos yihadistas que figuran como terroristas. Pero nadie habla de esos franceses que, desde hace bastantes años, participan bajo un uniforme israelí en una ocupación oficialmente denunciada por la ONU y el Estado francés. Hay por lo menos una paradoja en Francia y, si basamos la legitimidad sobre el derecho, una gran oscilación. Imaginen a un ciudadano francés, bajo el uniforme israelí, que se enfrente en los territorios ocupados con otro ciudadano francés comprometido con el sostén de la causa palestina. A continuación, convendría aclarar, de acuerdo con el derecho francés, la situación jurídica y legal de cada uno de estos ciudadanos".

Este corto texto viene cargado con un sentido ideológico muy acusado.

En principio, este texto se criminaliza al sionismo, como siempre con esa manera mágica y sin fundamento, utilizando gruesas palabras como "colonización" y "derecho internacional". Sin embargo, el derecho internacional, precisamente, no define la situación o el estatus de estos territorios por la categoría de "ocupación", inventada junto con su argumentación por la OLP y Hamas. Este recurso o artificio retórico es bien conocido desde hace 14 años: tiene como finalidad hacer del "antisionismo" un antisemitismo moral dirigido formalmente contra Israel, pero que en realidad golpea concretamente a todos los judíos.

Esta criminalización repercute sobre los judíos franceses, que hacen aliyá o que están en proceso de hacerla. Y porque ellos son judíos (y por lo tanto, potencialmente israelíes), ellos se ven ahora acusados de un presunto "delito" que no existe, mientras que la aliyá a su vez es considerada como una empresa terrorista. Su ciudadanía se vuelve por lo tanto “dudosa", como las de esas poblaciones de reciente nacionalidad francesa que son atravesadas por la onda de choque de la yihad global, de la cual Francia también es su objetivo. Estamos ante una nueva forma, agravante, del proceso de rampante desnacionalización de los judíos de Francia, y que lleva en funcionamiento los últimos 25 años bajo la acusación de "comunitarismo".

Si nos entregamos a una comparación - del género de las tan queridas a los multiculturalistas - constataremos que, si bien ellos enarbolan sus sospechas de los judíos franceses que emigran a Israel como criminales de guerra en potencia – a imitación de los candidatos para la yihad en Siria (y puede que más tarde en la propia Francia) -, estos dos autores, por el contrario, no parecen tener esas mismas sospechas con el islamismo de esos 5.000.000 de franceses que son también ciudadanos argelinos, y que votan en masa sobre el territorio cada vez que hay elecciones en su país origen.

La comparación que hacen estos mismos autores con los "francés no palestinos, en nombre de sus raíces árabes", aquellos que potencialmente podrían ir a batirse por "Palestina", resulta mucho más grave. Esta equiparación representa una etapa suplementaria e incendiaria. No sabíamos en realidad que existiese esa especie de Brigadas Internacionales en Palestina a las que los franceses de raíces árabes pudieran unirse.

Este caso "teórico" (una forma de reescribir la historia con el condicional "si") puede entenderse no solamente como una invitación a los musulmanes franceses para que vayan a fortalecer a Hamas sobre dicho territorio, sino también una manera de "justificar o comprender" de manera insidiosa que ellos puedan ejercer su violencia contra los judíos franceses (recuerden, esos posibles soldados de Israel) en el propio territorio francés, y en el nombre del "derecho internacional".

En suma, si los judíos franceses permanecen en Francia, estos judíos son terroristas en potencia (y el odio hacia estos judíos tiene alguna razón de ser), pero si ellos parten para escapar del antisemitismo, se convierten en terroristas de hecho. Lo que esta tesis sugiere al Estado francés es simplemente prohibir a los judíos franceses salir del territorio en el caso que pretendan reforzar el sionismo en Israel, como ya se prohíbe partir a los "lobos solitarios" yihadistas. Así se alinea a la par el Estado de derecho que es Israel con las organizaciones terroristas de la yihad en Siria y el "Califato" islámico.

Lo irónico de esta historia es que Alain Gresh es él mismo de origen judío egipcio, es decir, que él o su familia han experimentado personalmente la criminalización del sionismo - entre otros procesos -, que fue uno de los procedimientos por los que los judíos de Egipto fueron privados de sus derechos civiles, al igual que los judíos de Irak, Libia, Siria, Líbano, Irán, y por lo cual durante ciertos periodos se les prohibió abandonar sus países que se convirtieron en auténticas prisiones... De hecho, la nacionalidad era retirada a cualquier persona "comprometida en acciones favorables a estados enemigos, o que no tuvieran relaciones con Egipto" (en 1956, fueron definidos someramente como "sionistas"). Del mismo modo, la prohibición de salir de esos países (Marruecos, Libia...), y la imposibilidad de obtener pasaportes, fueron justificados con este argumento. Pero la acusación de sionismo tendría efectos más graves como el cierre de las instituciones judías.

Estos juegos retóricos son muy graves, y el hecho de que sean posibles bajo los auspicios de una importante revista francesa, nos da un indicio de que parecen ser habituales y compartidos notablemente dentro de la comunidad académica y periodística, por lo que representan una alarma inquietante. Nos recuerdan a los historiadores esa historia tan poco conocida del proceso que condujo a la exclusión o expulsión de un millón de judíos de 10 países árabes entre 1940 y 1970.

El mundo árabe, sus movimientos nacionalistas y sus Estados postcoloniales están en el origen de esta acusación del "sionismo", cuya economía era diferente a la acusación de tipo soviético (cosmopolitismo, capitalismo, complots, véase el complot de los médicos judíos o blusas blancas de 1957). La acusación de tipo nazi, la tercera modalidad histórica de acusación del “sionismo”, fue por su parte y en su momento, más una forma de obtener una coalición con los nacionalistas árabes - y en primera línea el Mufti de Jerusalén Amin El Husseini, el principal líder palestino - que una acusación realmente argumentada en contra de los judíos: era aún demasiado temprano, en términos de la posterior constitución de un Estado judío, para que Hitler la adoptara como un objetivo central, aunque se incluyó en las campañas de Rommel.

Este ataque contra el sionismo, y en este caso este esbozo de un llamamiento para evitar que los judíos franceses partan hacia Israel, es un recurso típico del mundo árabe e islámico. El hecho de que ahora se pueda escuchar dentro de la "corriente principal" de las élites políticamente correctas francesas, y en este caso en una revista importante, el hecho mismo de que pueda llegar a ser compartida por muchos medios de comunicación y de opinión y que no parezca suscitar ningún escándalo, nos anuncia a los judíos franceses que ya no vivimos en el país en donde creíamos vivir.

Y nos hace regresar hasta nuestra memoria esos momentos traumáticos donde se volvía imprescindible partir antes de que volviera a ser posible lo que luego se institucionalizó como “nunca más”.

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Tuesday, July 08, 2014

No le gustará a la izquierda políticamente correcta israelí: Hacer aliyá bajo el fuego - Arutz Sheva



Hacer aliya nunca es una tarea fácil, y dejar atrás a la familia, a los amigos y a los recuerdos es desafío suficientemente importante para cualquier nuevo olim.

Pero imagínense hacer aliya bajo el fuego.

Eso es precisamente lo que ha hecho Becky Kupchan, de 26 años de edad, y uno de los 64 nuevos olim que llegaron hoy desde los EEUU. Ella se ha movido desde Chicago directamente a la ciudad meridional israelí de Beer Sheva, a pesar del hecho de que esa ciudad , al igual que otras comunidades del Negev, está siendo sacudida por las oleadas de cohetes procedente desde Gaza.

Kupchan formaba parte del vuelo fletado por Nefesh B'Nefesh, en colaboración con el Ministerio para la Aliya y la Absorción, con la Agencia Judía para Israel, la KKL y el JNF-EEUU.

Los nuevos ciudadanos de Israel son un grupo típicamente diverso: tienen edades comprendidas entre los 8 meses y los 91 años, y provienen de Connecticut, Florida, Georgia, Illinois, Maryland, Nueva Jersey, Nueva York, Ohio y Virginia. Sus opciones como nuevas residencias también son variadas: Beit Shemesh, Givat Shmuel, Hadera, Jerusalén, Karmiel, Modiin, Nes Tziona, Raanana, Ramat Beit Shemesh, Ramat Gan, Tel Aviv y - para Becky - Beer Sheva.

"Aunque la situación de seguridad en Israel es muy tensa en estos momentos, y en Beer Sheva, donde voy a residir, los cohetes están cayendo, yo no tengo miedo y confío en el gobierno israelí y el ejército israelí", dijo Kupchan al llegar a Ben-Gurion. "Yo soy judía y siempre he soñado con hacer aliya a Israel, a mi hogar, y en casa siempre me siento segura".

El co-fundador y director ejecutivo de Nefesh B'Nefesh, el rabino Yehoshua Fass dijo que se inspiró en la determinación de los recién llegados, que no han retrasado su viaje a pesar de una situación de seguridad difícil.

"Los olim que han elegido hacer aliya a Israel durante estos difíciles días son verdaderos héroes, y cada una de ellos llena nuestro corazón de orgullo e inspiración. Becky de Chicago, que ha elegido vivir en la ciudad de Beer Sheva en el sur, es uno de ellos y vamos a hacer todo lo posible para ayudarla en su nuevo hogar en el Estado de Israel".

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Sunday, January 26, 2014

Inmigrantes judíos franceses: La derecha los quiere como suyos, la izquierda los ignora - Dror Even-Sapir - i24news


Manifestación de judíos franceses en París

Un lobby destinado a promover la integración de los inmigrantes judíos franceses está emergiendo de forma discreta en la Knesset, el parlamento israelí. La iniciativa ya ha sido convocada. Con un incremento del 60% el año pasado, y una previsión de un crecimiento exponencial, se espera que la inmigración de judíos franceses a Israel llegue a ser significativa ya que sus cifras superan a las de la inmigración de los judíos americanos, una comunidad diez veces mayor que la francesa. Pero la Agencia Judía, el Ministerio de Absorción y otras instituciones no parecen comprender la magnitud del fenómeno. Su soporte a nivel parlamentario era necesario, y hay que agradecérselo al miembro de la Knesset que está detrás de la iniciativa, Yoni Chetboun del Habayit Hayehudi (Hogar Judío).

Sin embargo, el lanzamiento de este lobby se ha visto afectado por las palabras del viceministro de Defensa, Danny Danon, una de las estrellas del ala derecha del Likud. Convencido de que el contenido de la reunión para formalizar la creación del lobby no aparecería en los protocolos de la Knesset, Danon tuvo a bien decir que la mayoría de los judíos franceses "pertenece al campo nacionalista, a la derecha" y por lo tanto él quería promover su inmigración a Israel.

Uno no debería extrañarse si tales declaraciones equivocadas han despertado más de un escándalo y han sido condenadas por otros políticos. Por desgracia, parece necesario recordar el hecho de que el éxito de la inmigración de judíos que deseen establecerse en Israel, vengan de donde vengan y sean cuales sean sus opiniones políticas o religiosas, debe ser una causa nacional, más allá de otras divisiones. Uno esperaría que un parlamentario electo que se autodefine como "nacionalista'' entendería y aceptaría esto.

Igualmente se puede culpar a la izquierda israelí. Los ocho miembros presentes en la reunión inaugural del lobby eran representantes del Likud, Habayit Hayehudi, el partido ultraortodoxo Shas y el partido centrista Yesh Atid. Ni uno solo del Meretz o del partido Laborista estaba presente.

La izquierda israelí parece decididamente incapaz de aprender las lecciones de los errores pasados. Todo indica que no está tomando en serio el reto, y también las oportunidades, de la llegada de un número cada vez mayor de judíos franceses. Y tampoco parece estar dispuesta a arrojar el desprecio y la condescendencia con la que, en las últimas décadas, se ha acercado a las oleadas de inmigración procedentes del mundo árabe-musulmán, de Etiopía y de la ex Unión Soviética.

Por lo tanto, no debería estar sorprendida de permanecer fuera del poder durante tantos años si persiste en su elitismo y en su incapacidad de reconocer a esa sociedad israelí que no pertenece a su franja más antigua y más occidentalizada.

Ante los intentos de captar capital político, por la derecha, y la indiferencia rayana en el desprecio de la izquierda, esperemos que en el futuro a la inmigración procedente de Francia se le conceda un mejor tratamiento por parte de los escalones políticos de Israel.

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Wednesday, August 15, 2012

Tono de reprobación en el Haaretz: llegan nuevos olim a pesar del debate interno sobre atacar a Irán



A pesar de la escalada del debate interno sobre si Israel debería atacar las instalaciones nucleares de Irán, cerca de 350 judíos americanos llegaron ayer a Israel pensando en convertir al Estado judío en su nuevo hogar.

Si bien un ataque israelí podría desatar una conflagración regional, o Irán con una bomba nuclear podría respaldar sus frecuentes llamamientos a la destrucción de Israel, no parecen ser razones suficientes para posponer la aliyá al Estado judío según la opinión de los recién llegados .

"No estoy nerviosa acerca de Irán", dijo Becca Richman, de 18 años de edad, quien dejó a su familia en Filadelfia para servir en las Fuerzas de Defensa de Israel. "Honestamente, estoy más nerviosa por poder encajar en la sociedad israelí ahora que voy a estar en el ejército. Este es mi sueño. Esto es lo que vine a hacer".

Cerca de 130 reclutas para el ejército vinieron en vuelo charter el martes. Los inmigrantes fueron recibidos por una multitud de familiares, banderas, pancartas, en un escenario y con música en vivo.

Entre los dignatarios que se acercaron a saludarlos estuvo el primer ministro Benjamin Netanyahu. Él elogió su decisión de "vincular su futuro personal con el futuro del Estado judío y con el pueblo judío".

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Tuesday, August 02, 2011

¿Dónde está ese famoso millón de israelíes desaparecidos? - Yogev Karasenty, Shmuel Rosner - Foreign Policy



La demografía es como la magia. Ponga unas cifras correctas en las manos equivocadas y... voila, se obtiene una manipulación. O bien, ponga unas cifras incorrectas en las manos adecuadas... y se obtiene un error de cálculo. Pero el caso de "El millón de israelíes desaparecidos”, un artículo publicado en el Foreign Policy de principios de julio obra de Joseph Chamie y Barry Mirkin es algo difícil de categorizar. De hecho, los dos escritores manejan unas cifras erróneas, además de realizar algunas afirmaciones que podrían levantar sospechas sobre sus motivaciones, a saber, que su visión de la demografía israelí está motivada más por una agenda política que por la ciencia.

Chamie y Mirkin argumentan que la historia no publicada de la emigración de Israel no es menos importante que la historia de la inmigración judía que dio la espalda a Israel, y que se ha llegado a un punto en el cual debe ser considerada una amenaza para el futuro de Israel como Estado judío, tanto a nivel demográfico, como al no menos importante ideológico. "La partida de judíos israelíes también contribuye al debilitamiento de la ideología sionista", escriben los dos autores, y para ello se basan en la suposición de que un millón de israelíes ha optado por abandonar el país desde su nacimiento en 1948.

Magnánimamente, ambos se toman la molestia de incluir también en su artículo unas estimaciones menores sobre la partida de israelíes - "la estimación oficial es de 750.000 emigrantes que han partido de Israel, el 10% de la población" -, pero aún así, eso no cambia su percepción de que Israel es como "México, Marruecos y Sri Lanka". Es decir, ninguno de ellos un modelo ejemplar de prosperidad y éxito.

Uno se pregunta si el reajuste necesario de las cifras - tras el análisis que estamos a punto de presentar - también llevara a cambiar algunas de las conclusiones descabelladas de esa especie de “próximo fin del mundo” al que llegan los autores en la conclusión de su artículo - Chamie y Mirkin presenten a los lectores la conclusión de que sus cifras representan "graves problemas políticos que ponen en peligro el carácter judío y la integridad básica de Israel" -. No obstante, sus cifras están totalmente fuera de lugar. En cuanto a sus conclusiones, que los lectores decidan.

Debemos comenzar (y terminar) este artículo con esta frase: No hay "un millón de israelíes desaparecidos". Un estudio llevado a cabo bajo los auspicios de nuestro think tank, Jewish People Policy Institute - aún no publicado, pero que se publicará en un par de semanas - confirma que el número real de "israelíes desaparecidos" es un número mucho menor.

De acuerdo con la Oficina de Estadística de Israel, desde la creación del Estado (1948) hasta el final del 2008, unos 674.000 israelíes abandonaron el país y no regresaron después de más de un año en el extranjero. Un número desconocido de ellos, que se estima entre 102.000 y 131.000, han muerto desde entonces, poniendo así el número de israelíes que vivían en el extranjero a finales de 2008 en el umbral de las 543.000 a 572.000 personas (y si se cuentan los muertos en el extranjero, también hay que contar los muertos en Israel, esto no va a cambiar el número de “israelíes desaparecidos”, pero sin duda va a cambiar el porcentaje de ellos respecto al total).

Según un modelo actualizado elaborado por la Oficina de Estadísticas, también de finales del 2008, el número de israelíes que no habían regresado del exterior era de 518.000, pero a esa cifra le añade además una categoría de 290.000 israelíes "no residentes". Este último número es un asunto difícil, ya que también incluye a los hijos de los “israelíes desaparecidos” nacidos en el extranjero, y que se registraron ante las autoridades israelíes (embajadas, consulados…). Estos niños nunca han vivido en Israel y no pueden ser considerados "desaparecidos", pero si se les añade a la cifra anterior de la Oficina de Estadísticas se llega a 808.000 israelíes, de los cuales más de 100.000 ya han muerto. En pocas palabras: existen entre 670.000 a 700.000 "israelíes oficiales" (incluidos los hijos) que viven fuera de Israel hoy en día.

Pero es aquí donde el relato se vuelve más complicado. Mucho más complicado - y fascinante –, si uno se preocupa de entender la verdadera historia de los “israelíes desaparecidos”. Israel es un país de muchos inmigrantes, como Chamie y Mirkin se tomaron la molestia de tener en cuenta cuando escribieron acerca de que "otro factor importante que contribuye a la salida de los judíos israelíes es la experiencia de una emigración anterior". Pero no todo explica el significado de lo que ellos habían escrito: Israel es un crisol para algunos - no muy diferente de los Estados Unidos -, pero también es sólo una parada en el camino, o un lugar más, para otros. En muchos casos, se trata de una puerta de entrada de personas que huyen de unos regímenes represivos o de la pobreza.

Tomemos como ejemplo la gran ola de inmigrantes que viajaron en masa a Israel tras el colapso de la Unión Soviética. De acuerdo con los registros del Ministerio del Interior israelí, 1,1 millones de inmigrantes de la antigua Unión Soviética entraron en Israel entre enero de 1989 y diciembre de 2002. Sin embargo, el 8,8% de los recién llegados, unos 100.000 olim (el término hebreo utilizado para describir los que deciden "subir" a Israel), decidieron no quedarse en Israel y se trasladaron rápidamente a su país de elección. En el caso de estos recién llegados que rápidamente partieron, ¿se les puede considerar como "israelíes desaparecidos"? ¿Acaso su rápida partida de Israel puede ser considerada como un golpe al sueño sionista? ¿O tal vez estos inmigrantes no eran más que unas personas que sólo anhelaban salir de la Unión Soviética, por lo que el escaparon al primer lugar disponible, y sin tener que considerar seriamente que Israel sería su lugar de residencia a largo plazo?

La respuesta, por supuesto, es que algunos tenían esas intenciones y otros no. Algunos querían vivir en Israel, pero luego se arrepintieron, y otros trataban de dirigirse desde un principio a los Estados Unidos, por lo que sólo pasaron por Israel por ser una ruta que hacia accesible su destino final. El profesor Sergio Della Pergola de la Universidad Hebrea sostiene que la capacidad de Israel de retener a más del 90% de los inmigrantes soviéticos es en realidad bastante impresionante, más cuando se la compara, por ejemplo, con los “alemanes étnicos” nacidos en el extranjero y que emigraron a la madre patria entre 1954 y 1999, pero que la abandonaron asombrosamente en un 60%.

¿Quieren un poco más de complicaciones? La amenaza de los "israelíes desaparecidos", tal como sugieren Chamie y Mirkin, pondría en peligro "el carácter judío y la integridad de Israel", por lo que según su visión se tratan obviamente de judíos israelíes. Pero cuando los árabes israelíes abandonan el país, si seguimos su visión, parece lógico pensar que ello “no iría en detrimento del sueño sionista”, y que, de hecho, contribuiría a la preservación del "carácter judío" de Israel. Eso es bastante obvio, ¿no?. Pero resulta que Chamie y Mirkin incluyen en todos sus cálculos a esos árabes israelíes, dando a entender a sus lectores que todos aquellos que abandonan Israel son en realidad judíos israelíes. Sin embargo, según la Oficina de Estadísticas de Israel, unos 100.000 de esos “israelíes desaparecidos” son en realidad árabes israelíes (la estimación de Della Pergola de 850.000 “israelíes desaparecidos” también incluye a los árabes israelíes, los niños nacidos en el extranjero y los muertos).

En total, de los 674.000 emigrantes israelíes aún vivos entre 1948 a 2008 (sin incluir los niños nacidos en el extranjero), unos 100.000 eran árabes israelíes y unos 300.000 no nacieron en Israel. Esto es importante, porque todas las medidas serias sobra la emigración deben (y lo hacen) tener en cuenta si uno lo es por nacimiento o nació en el extranjero, ya que los nacidos en el extranjero tienden a dejar más fácilmente el país y están menos apegados al país donde residen.

Resulta que el número de nativos judíos israelíes que han abandonado Israel es bastante bajo, menos de 300.000. Esta cifra no es análoga a las de "México, Marruecos y Sri Lanka", sino bastante similar a las de Australia, Canadá, Finlandia o Alemania. Los griegos, neozelandeses irlandeses y suizos nativos, todos ellos abandonan sus países respectivos en porcentajes más altos que los nativos israelíes.

Israel sufre unos patrones de fuga de cerebros similares a los existentes en la mayoría de los países, y el porcentaje de académicos israelíes que trabajan en el extranjero se encuentra entre los más altos del mundo. Eso se debe en parte a las condiciones económicas en los colegios y las universidades de Israel, y también porque a los académicos israelíes se les anima, y se espera de ellos, que estudien en el extranjero. Sin embargo, Israel también ha evidenciado una notable capacidad de hacer regresar a esos jóvenes y brillantes académicos cuando pone su mente en ello. Un estudio ha demostrado que los israelíes que regresan no sólo son más educados que los israelíes promedio, sino que también están mejor educados que los que deciden permanecer en sus nuevos países de elección. En muchos casos, los mejores y los más brillantes son los que regresan a casa.

No negamos que Israel tenga problemas. Mantener a los israelíes en Israel y tratar de hacer regresar a los israelíes que viven en el extranjero han sido siempre una preocupación para los gobiernos israelíes, y todavía está muy en la mente de los políticos. Pero eso no significa que Israel sufra más por la emigración que otros países. Si los israelíes se preocupan tanto de sus emigrantes es por el alto valor que pusieron en cada ciudadano, y a causa de la unida, y en ocasiones asfixiante, naturaleza de la sociedad israelí. Y sí, también porque ven la partida de cada persona como un duro golpe para el sionismo. Pero el quid de la cuestión es el siguiente: el porcentaje global de israelíes nativos que abandonan Israel es comparable al de muchos otros países de la OCDE. Y ese es un gran logro para un país que vive bajo una constante amenaza a su seguridad y que tiene que sobrevivir en un entorno hostil y volátil.

Foreign Policy

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Wednesday, April 06, 2011

El Mesías trajo a los primeros inmigrantes (del s. XIX) - Ofri ilani - Haaretz


El Gaon de Vilna

Cuando los primeros seguidores del Gaón de Vilna (el Rabino Eliahu de Vilna) llegaron a la Tierra de Israel hace 200 años, aspiraban a llevar a cabo la redención y propiciar la venida del Mesías. Como primer paso, planeaban recrear el Sanedrín, el consejo supremo en la época del Segundo Templo. Sin embargo, la Halajá (la ley religiosa judía) nos enseña que el Sanedrín sólo podría ser establecido por alguien que poseyera una continua y encadenada sucesión de autoridad desde Moisés. Y ya no existían tales personas.

"El rabbi Israel de Sheklov, uno de los líderes de los discípulos del Gaon de Vilna en Israel, decidió buscar la asistencia de las diez tribus perdidas más allá del río Sambatyon, en la creencia de que ellas aún poseerían un Sanedrín que habría estado funcionando con continuidad desde el tiempo de Moisés", nos comenta el Dr. Arie Morgenstern del Shalem Center de Jerusalén. "Para ello envió al Yemen a un hombre conocido como Baruch de Pinsk con un documento dirigido a los dirigentes de las diez tribus donde les informaba: La redención depende de ustedes", explica Morgenstern.

La historia del intento de revivir el Sanedrín fue uno de los temas presentados en una conferencia académica celebrada la semana pasada en la Bar-Ilan University (BIU) para conmemorar el 200 aniversario de la aliyah de 1808, la de los seguidores del Gaón de Vilna, considerado por muchos como el más grande rabbi en siglos. Dicha aliyah fue una de las mayores inmigraciones pre-sionistas a Israel, y además de estar protagonizada por cientos de discípulos europeos del Gaón, estuvo basada en la creencia de que el Mesías llegaría en 1840. El Prof. Ben-Zion Rosenfeld, jefe del departamento de historia judía de la BIU, nos dice que se puede considerar como la primera aliyah verdaderamente organizada, siendo una especie de heraldo que inspirará ideológicamente a todas aquellas aliyah que le sucederían.

Los descendientes de los discípulos del Gaón de esa primera aliyah fueron la base sobre la cual se construyó el "viejo" asentamiento ultraortodoxo de Jerusalén, cuando ya los primeros inmigrantes sionistas comenzaban a llegar.

"La gente de la Primera Aliyah y de la Segunda Aliyah no construyó el Yishuv (el organismo o asentamiento judío pre-estatal) de la nada", nos dice Rosenfeld. "Cuando llegaron a Israel, ya existía una Yishuv bastante desarrollada en Jerusalén, iniciada por los discípulos del Gaon". Sin embargo, añade, "hay una diferencia significativa entre esta aliyah mesiánica y las aliyah sionistas. No se trataba de una aliyah productiva que se sostenía económicamente por sí misma. Estaban inspirados por motivos mesiánicos y contaron con la ayuda de los judíos europeos para subsistir. Esa es una de las cosas a las que los sionistas que vinieron después se opusieron".

El mismo Gaón de Vilna también intentó hacer su aliyah hacia el final del siglo XVIII, pero cuando aún estaba en Europa debió cambiar de parecer por razones desconocidas y regresar a su hogar lituano. Tal vez sentía que no tenía el permiso divino para ir a la Tierra de Israel. Aún así, nos dice Rosenfeld, “el Gaón dio legitimidad a una visión mística y mesiánica de Israel que no fue compartida por otras sectas judías”.

Los seguidores del Gaón se establecieron inicialmente en Tiberiades antes de trasladarse a Safed. Más tarde, algunos de ellos se establecieron en Jerusalén. "Desde el principio debieron sufrir las epidemias y la persecución por parte de los gobernantes Otomanos", nos dice Rosenfeld. "En 1837 se vieron afectados por un fuerte terremoto. El rabbi Israel de Sheklov perdió a su familia pero él se mantuvo inmutable. Permaneció en Galilea durante casi toda su vida".

Cuando llegó el 1840 pero no el Mesías, nos comenta el Dr. Morgenstern, algunos abandonaron sus creencias mesiánicas y se aferraron a Jerusalén, siendo el origen de la comunidad ashkenazi haredi de Jerusalén.

¿Qué sucedió con Ben Baruch Samuel de Pinsk y su misión en busca de las diez tribus perdidas? "Llegó a Yemen, donde debía reunirse con personas que podrían ponerlo en contacto con las tribus, pero naturalmente ya no estaban allí", comenta Morgenstern. "Como él era un curandero, llegó hasta la corte del líder yemení, el Imam Yihye, quien sufría de epilepsia, y se convirtió en su médico. Baruch de Pinsk desarrolló una estrecha relación con el rey hasta que finalmente despertó la envidia de los cortesanos, y el Imam entonces le asesinó en 1834".

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Sunday, December 06, 2009

Una nueva respuesta judía - Yoel Meltzer - Ynet

Es prudente suponer que el reciente "el día de patear a un judío" que se celebra en una escuela de Florida obtuviera la respuesta habitual de los líderes de la comunidad y de las organizaciones judías: shock, consternación, ira y, por supuesto, la demanda de disculpas. Esto no debería ser una sorpresa ya que es la reacción judía habitual ante los actos de antisemitismo, ya sea los perpetrados contra los estudiantes de una escuela de Florida o bien contra los ancianos judíos en las calles de Londres.

Por lo demás, esta respuesta no se limita solamente a las agresiones violentas contra las personas. Lo mismo ocurre cuando se profanan cementerios, sinagogas o se realizan actos de vandalismo, o cuando los judíos son atacados verbalmente. Independientemente de la ley, la respuesta judía casi siempre está enfocada a obligar a que los autores, cuando sea posible, expresen su pesar por sus acciones y se excusen formalmente.

Además, a continuación de estos incidentes, a menudo se establecen contactos con los políticos locales y nacionales a fin de que denuncian públicamente estos hechos y declaren políticas de tolerancia cero contra tales actos en el futuro.

Aunque se entiende este tipo de reacciones de los líderes de la comunidad y de las organizaciones judías, no todas las disculpas y declaraciones posteriores logran cambiar realmente la realidad. ¿Alguien cree seriamente que el enorme crecimiento de las manifestaciones contra Israel en las ciudades y universidades de toda Norteamérica, Sudamérica y Europa son en realidad sólo manifestaciones "anti-Israel" y no "anti-judíos", como a muchos apologistas les gustaría hacernos creer?

¿Acaso todo los esfuerzos acometidos durante años por varios gobiernos europeos a la hora de disculparse oficialmente por el papel de sus países durante el Holocausto ayudó a reducir seriamente el antisemitismo en esos mismos países?

La misma pregunta puede formularse con relación a la cantidad de tiempo, dinero y energía que se ha invertido durante años en la construcción de numerosos museos del Holocausto en varias ciudades de la diáspora. La intención, evidentemente, no es menospreciar el recuerdo a las víctimas del Holocausto y el terrible sufrimiento que soportaron. Más bien, la cuestión que se plantea es si estos museos han ayudado a reducir significativamente el antisemitismo.

El denominador común en casi todos estos casos, y tal vez sea la razón de que nada haya cambiado de manera significativa, es que la iniciativa casi siempre partió de los propios judíos. En otras palabras, la idea de construir otro museo del Holocausto, o bien la sugerencia de que alguien solicite públicamente disculpas por unas declaraciones antisemitas, casi siempre se origina entre los propios judíos. Por consecuencia, es natural preguntarse cuanta autenticidad contienen todas esas declaraciones y disculpas verdaderamente.

Sin embargo, si de algún líder europeo partiera la voluntad que su país construyera un museo del Holocausto, entonces éste sería verdaderamente un gran paso. O si por ejemplo, un político no judío, sin una hipotética e importante base de votantes judíos, decidiera luchar contra el antisemitismo, sin jamás haber sido requerido para ello por los grupos judíos, entonces esto realmente sería una bendición. Por lo tanto, mientras sean los judíos los que sigan poniendo en marcha todo el tema de las disculpas, las denuncias y la construcción de museos, es prudente asumir que nada va a cambiar.

Habiendo dicho todo esto, entonces tal vez haya llegado la hora de comenzar a "pensar fuera de la norma", y responder al antisemitismo de una manera totalmente diferente. En lugar de ir perdiendo el tiempo sin límite, al igual que el dinero y la energía, en un esfuerzo aparentemente inútil, ¿por qué no simplemente empacar todas las pertenencias, abandonar la diáspora, y venirse a vivir a Israel?

Es cierto, no todo es perfecto por aquí, e Israel también tiene su cuota de problemas, pero no obstante hacer aliya es una opción realmente viable, algo que vale la pena considerar seriamente. Por otro lado, probablemente nunca haya sido más fácil para un judío recoger sus cosas, dejar su país de nacimiento y venir a establecerse a Israel. Aunque personalmente yo aconsejo la inmigración por razones más positivas, tal vez en este caso sea la mejor respuesta que el mundo judío puede dar a la lucha contra el antisemitismo.

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