Saturday, October 01, 2011

La unidad del pueblo judío - Le Monde Juif



Cuenta el profesor Yeshayahou Leibowitz en uno de sus libros:
Hace algunos años, fui invitado a participar en un seminario organizado en una de las mayores bases del Tsahal, por deseo de los oficiales superiores del ejército, y que tuvo lugar en medio de la fiesta de Pessah (Pascua). El tema del seminario era: "Judaísmo, el pueblo judío y el Estado judío".

El debate fue muy serio y las intervenciones muy vivas (..) Desde diferentes ángulos, todos abordamos el tema con gravedad, como un tema que tocaba en lo más hondo. Por mi parte, yo señalé un hecho importante y grave, que una fosa se había socavado entre los judíos observantes de la Torah y sus mandamientos, y los judíos que no lo hacen. Esta brecha no es sólo ideológica, sino también, y casi inevitablemente, existencial. Dos judíos no pueden comer en la misma mesa si sólo uno de ellos observa el casherout. Las familias observantes no pueden encarar matrimonios con familias que no lo son desde el momento que uno de los dos futuros cónyuges haga hincapié en las reglas de pureza familiar, mientras que el otro las niega. Por eso mismo, los judíos conscientes de serlo serían incapaces de trabajar en el mismo lugar de trabajo con otros que no respetaran como ellos el Shabbat. Sin embargo, la cocina y la mesa, el sexo y el matrimonio, el trabajo, son las realidades de la vida.

En consecuencia, constatamos que no podemos mezclar nuestras vidas. Uno de los participantes, un oficial superior del Tsahal, señaló que Pessah pertenecía al patrimonio nacional común. Incluso si lo concebimos de una manera diferente, todos nosotros celebramos el Seder porque somos conscientes que la historia del pueblo judío comenzó histórica y simbólicamente con el acontecimiento de Pessah y queremos seguir celebrándolo.

Estas palabras fueron pronunciadas con total sinceridad y una gran emoción. Yo le respondí lo siguiente: "Imagínese la situación que se habría producido si yo no hubiera sido invitado a este seminario en una base del Tsahal. Probablemente, hubiera aprovechado la fiesta de Pessah para dar una vuelta por el país con mi mujer. Hoy estaríamos abrumados por la ola de calor (...). Supongamos que por casualidad estuvieramos próximos al pueblo donde vive usted y nos detenemos en su granja. ¿Sabe usted que no podríamos saciar nuestra sed en su casa porque su lavavajillas no cumple con las normas casher? Usted es el oficial que, en el ejército, manda a mis hijos y mis nietos, y yo, mientras, no podría beber el vaso de agua que usted me ofrecería. Pessah ya no es un patrimonio común, sino que expresa el profundo abismo que existe entre nosotros".

Profundamente conmovido, el oficial me respondió: "Me parece bien que incidáis sobre un hecho angustiante desde el punto de vista de la conciencia. Sin embargo, Pessah permanece como una celebración que aún nos es común. Nosotros consideramos todos los Pessah como el símbolo del principio y de la continuidad del pueblo judío, y compartimos la intención y la voluntad de seguir siendo ese eslabón que prolongue esta cadena histórica".

Me vi obligado a desvelar el error de nuestro amigo. Le dije: "Yo comprendo y siento también la sinceridad de vuestras palabras, y la profunda emoción que manifiestan. Para usted, Pessah es verdaderamente un gran simbolo de la historia del pueblo judío. Pero para mi mujer y para mí, Pessah no es un símbolo, es la realidad".

"Pessah no consiste en lo que nosotros recordamos, a través de ciertos símbolos, del principio de la historia del pueblo judío. Para nosotros, Pessah significa que durante 7 días vivimos concretamente una existencia diferente de la del resto de semanas del año. De hecho, nosotros, antes de Pessah, o mejor dicho, mi esposa, ponemos nuestra casa patas arriba con el fin de purificarla para Pessah. Para usted, Pessah es un asunto sentimental, y no lo digo con desprecio, porque los sentimientos son una cosa muy importante. Sin embargo, para usted no se trata más que de un asunto sentimental, mientras que para nosotros Pessah es un hecho existencial, una cuestión que afecta a nuestra vida concreta, hoy, ahora mismo, y no se tratra del recuerdo de un hecho histórico o legendario que tuvo lugar hace 3.500 años. Pessah nos confronta con el problema más grave al que hoy en día el pueblo judío y el judaísmo debe enfrentarse".
La base del Tshal donde se encontraba el profesor Leibowitz es uno de los raros lugares (con los campos El, por ejemplo) donde todos los componentes de nuestro pueblo puede reecontrarse y discutir. ¿Una base del ejército es el único lugar donde se podrían encarar cuestiones tan importantes con "¿qué significa ser judío" o "¿cómo podemos vivir juntos?" Sería una pena...

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