Saturday, October 15, 2011

Una vez judío, siempre judío - Benny Ziffer - Haaretz



Si los miembros de la Academia sueca tuvieran que organizar y adjudicar repentínamente un Premio Nobel de Alquimia - la antigua ciencia que pretendía transformar no importa que tipo de materia en cuestión y convertirla en oro - ya tendría un candidato adecuado: Sr. Yoram Kaniuk , quien ha logrado hacer lo imposible. Tomó a un Judio (él mismo), pronunció un embrujo o formula mágica... y, ¡Zas!, Se convirtió en un no judío. A través de la casuística legal, que no discutiremos aquí, Kaniuk dobló el brazo del Registro de Población del Ministerio del Interior y les hizo borrar la palabra "judío" del casillero religión que aparece en su expediente.

Lo que, dicho sea de paso, ha duplicado el número de ciudadanos israelíes sin religión. Como se reveló poco después, 60 años antes de Yoram Kaniuk, Uzi Ornan - un veterano militante en contra de la coerción religiosa y miembro del Movimiento de las Juventudes Hebreas Cananeas - llegó hasta la corte para que ordenara al Registro Civil detener su categorización en él como judío. Así que, en líneas generales, esta campaña en contra de la cláusula de la religión es tan antigua como el mismo Estado de Israel.

Aparentemente, uno esperaría que las masas de ciudadanos laicos que ven la religión como algo pasado de moda harían uso de las artes alquímicas de Kaniuk (y de Ornán) para así transformarse de judíos en no judíos. Y de hecho, he leído que varios centenares de entusiastas ciudadanos se han reunido en el Boulevard Rothschild de Tel Aviv para cumplimentar los formularios alquímicos y llevarlos al Ministerio del Interior, exigiendo que se les reconozca como sin religión. ¿Acaso lo han hecho ya, o quizás están esperando el final de las vacaciones, esas que, naturalmente, ya no celebrarán, ya que no tardarán en ser no judíos?

A uno le gustaría formar parte de esta potencial horda defensora de la libertad, pero existe un pequeño problema con la fórmula mágica de Kaniuk. Y el problema es Shakespeare. Sí, el famoso dramaturgo inglés. Volví a leer su obra "El mercader de Venecia" y ¿qué es lo que encontré?. Pues que la marca más característica del judío, lo que distingue la paja y la escoria del resto de la humanidad del oro judío no es la longitud de la nariz o cualquier otra cualidad física, sino más bien su entusiasta y absurda adhesión a la forma escrita y la letra estricta de la ley.

Shylock casi tiene éxito a la hora de conseguir una libra de carne del cuerpo de un individuo solamente porque se prefijaba en un acuerdo redactado y firmado, hasta que finalmente un casuista más astuto le vence con su jerga legal. Y he aquí el caso de Kaniuk. Completamente similar a la historia de Shakespeare: estuvo a punto de tener éxito, por medio de la casuística legal, a la hora de conseguir su libra de carne de ese cuerpo que se llama la religión judía. Pero sólo casi: ¿Quién podría parecerse más a Shylock, y a su absurda preocupación, que esa formalidad a la hora de cambiar una sola línea en su dossier del Ministerio del Interior para figurar como "no judío"?

¿Y qué podría ser más judío que el alarde de autosatisfacción que supone que esa casilla del formulario estipule "irreligioso", y ese deseo de ser el más listo y que la gente, molesta, deba prestar atención a tu originalidad intelectual? El problema de nuestra consideración automática como judíos a veces resulta una carga, y eso no se puede negar. Sin embargo, incluso 1.000 solicitudes al Ministerio del Interior no pueden cambiar eso, y no convertirán al judío Kaniuk en el Kaniuk "no judío".

El que no quiera ser un judío, en primer lugar, debería comenzar por comportarse como un no judío. ¿Y cómo se comporta un no judío? Lo primero de todo es vivir su vida de una manera ordenada, con calma, sin necesidad de inventarse soluciones exclusivas que tengan que ver con un Tikkun Olam definitivo (la reparación del mundo), y ello simplemente para que se repare en él. No es mi opinión, es la de un filósofo francés en absoluto judío, Jean-Paul Sartre, quien dedujo en un ensayo bastante conocido que lo que hace que un judío sea un judío no es lo reflejado en el apartado religión dentro de un registro oficial gubernamental, sino su autenticidad como judío (*1).

¿Y qué podría ser más judío que estos dos judíos, nuestros Reb Kaniuk y Reb Ornán, que han fundado un club de individuos sin religión, pero que no pueden decidir quién va a dirigir dicho club? Y cuando el señor feudal llamado Reb Kaniuk se convierta en el Papa de los "sin religión", Reb Ornán se levantará y dirá: Pero yo he sido el Papa durante 60 años. Eso dirá uno y esto es lo que le dirá el otro. Por eso, Hag Sameah (alegría).


(*1) Diría más bien que lo que Sartre afirmó es que son los antisemitas quienes crean a los judíos, en el sentido de crear sus chivos expiatorios. También es cierto que Sartre no tenía mucha idea sobre lo que representaba la identidad judía o la judeidad, y que estaba muy influido por la supuesta verdad inmutable de que las ideas progresistas y socialistas "superarían" ese tipo de lacras. Pero por esa misma época, y en la Unión Soviética, Polonia, Checoslovaquía..., se llevaban a cabo manifiestas políticas y persecuciones antisemitas.

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