Tuesday, November 01, 2011

De los indignados guays de Tel Aviv a los auténticos indignados del sur de Israel



Beersheba, Ashkelon, Ashdod y Sderot han sido objeto de ataques con misiles lanzados desde Gaza la noche del lunes 31 de octubre, horas después de que el ministro israelí del Comando Nacional, Matán Vilnai, declarara que la ofensiva lanzada por la Yihad Islamica había terminado. Siete misiles cruzaron la frontera el tercer día de ataques, uno de ellos dirigido hacia Beersheba fue interceptado por una batería del Iron Dome. El domingo por la noche, los alcaldes y jefes de los consejos locales de las principales ciudades isralíes del sur pusieron en duda la evaluación militar y mantuvieron cerradas sus escuelas. El bombardeo continuó, y la decisión del ejército de ubicar una batería interceptora en Rehovot, a 32 kilómetros de la Franja de Gaza, les dió la razón.

Israel está viviendo su primera crisis de confianza entre una gran parte de la población civil, hasta ahora dócil, y la jefatura de los fuerzas armadas. Estos alcaldes y jefes de los consejos locales, que representan a casi un millón de habitantes de las ciudades del sur del país - Beer Sheva, Ashkelon, Ashdod, Kiryat Gat y Gan Yavne -, anunciaron durante la noche del domingo 31 de octubre que no se creían la afirmación del ejército de que la ofensiva con misiles había terminado.

Sus escuelas permanecieron cerradas el lunes, desafiando las órdenes del Comando Nacional que había levantado las restricciones de seguridad que se impusieron el sábado, cuando ocho ciudades israelíes fueron golpeadas por decenas de misiles, causando un muerto y decenas de heridos, además de considerables daños y la interrupción de la vida diaria.

Después de una década de violencia y de ataques con misiles desde Gaza, la gente que sigue viviendo allí están comenzado a decir alto y claro !! basta ya !!. Están hartos de que los militares y el gobierno les digan que esa es la mejor manera de manejar el terrorismo procedente de la Franja de Gaza. Los misiles empiezan a volar cada vez que les da la gana a los palestinos de Gaza, y eso se ha convertido en una plaga recurrente que ha impedido seriamente el desarrollo de la región. Los analistas consultados por Debka atribuyen esta reciente combatividad a siete causas.

1.- Las declaraciones contradictorias del primer ministro Binyamin Netanyahu y de ​​los jefes del ejército. Mientras que Netanyahu afirmó el domingo que no había aún un alto el fuego, los oficiales del ejército informaron a las poblaciones del Sur que la tregua estaba en vigor y sólo necesitaba tiempo para afianzarse.

2.- Un alto el fuego negociado por Egipto fue anunciado como que entraba en vigor el domingo 30 de octubre a las 06.00 horas (después de que más de 35 misiles fueran disparados el sábado). En todo el día, los palestinos continuaron con sus ataques, dividiéndolos en dos etapas: poco después de la fecha límite de las 06:00 horas, lanzaron 15 Grad y proyectiles de mortero contra Israel e hicieron una pausa. Por la tarde, otra ronda de 9 de misiles Qassam golpearon el Consejo Regional de Ashkelon y el distrito de Eshkol.

3.- Las baterías de Iron Dome, diseñadas por Israel para interceptar cohetes de corto alcance, no parecieron detener a ningún proyectil, despertando una ola de rumores en las ciudades del sur.

Se hizo muy poco caso a las palabras de los expertos y oficiales que explicaron que esos maravillosos sistemas habían sufrido averías mecánicas. Después de que el ejército israelí emitió un comunicado afirmando que la Yihad Islámica había utilizado "una tecnología de disparo innovadora" - sin especificar de qué se trataba -, muchos asumieron que los Iron Dome habían sido neutralizados, no por el desarrollo tecnológico de los extremistas palestinos, sino por agentes especializados enviados a Gaza por sus amos en Teherán.

4.- La breve aparición en televisión del Jefe de Estado Mayor, el teniente general Benny Gantz, respondiendo a una pregunta con las palabras: "Vamos a hacer lo que hay que hacer", fue contrarrestada mientras aún hablaba por las sirenas que comenzaron a sonar, y los misiles y proyectiles de mortero que explotaron en Ashkelon, Sderot y otras localidades colindantes a la Franja de Gaza.

5.- Cuando el domingo avanzaba, la falta de claridad sobre las intenciones del gobierno se profundizaba. La población se dio cuenta de que ninguna operación militar importante había sido planeada y que sus problemas estaban allí para quedarse. El plazo de una nueva tregua se decía que había sido programado para las 22:00 del domingo. Los palestinos eligieron esa hora para así poder reanudar sus ataques contra el Consejo Regional de Ashkelon y el distrito de Eshkol.

6.- Cuando la mañana del lunes 31 de octubre amaneció sin ninguna señal de que los extremistas de la Yihad Islámica hubieran contenido su fuego, el ministro del Comando Nacional, Matán Vilnai, transmitió su primer mensaje al Sur: "Esta ronda ha terminado", dijo. "Fue obra solamente de la Yihad Islámica. Hamas, que como gobernante la Franja de Gaza es el responsable último, se ha echado a un lado".

Las fuentes militares consultadas por Debka opinan que éste es un nuevo paso del gobierno de Netanyahu para aliviar a Hamas de las cargas de su responsabilidad por la violencia que emana desde su territorio.

Esta situación anómala surgió tras el intercambio satisfactorio entre Jerusalén y El Cairo. Egipto informó a Jerusalén que había logrado persuadir a la Yihad Islámica para que pusiera fin a su ofensiva, pero no pudo impedir que sus "compañeros" del resto de grupos extremistas palestinos radicados en Gaza la reanudaran e incluso incrementaran sus ataques.

El primer ministro y el ministro de Defensa se ​​mostraron renuentes a admitir en público que habían depositado su confianza sobre la seguridad del sur de Israel en los gobernantes militares de Egipto, y sólo a cambio de un éxito parcial.

7.- Los líderes de las comunidades israelíes del sur del país se están preparando para llevar a cabo una serie de campañas populares que logren golpear al gobierno de Netanyahu en su complacencia: esta semana, 19 nuevos proyectos de ley fueron presentados ante la sesión de invierno de la Knesset en respuesta a las demandas del movimiento de justicia social, y la semana pasada, la liberación del soldado israelí Gilad Shalit se consiguió en parte como resultado de la presión popular.

Varios líderes de estas comunidades advirtieron que el sur de Israel está ahora en marcha para romper finalmente el ciclo devastador de altos el fuego impuestos y violados a conveniencia por los agresores palestinos, forzando al gobierno y al ejército para que acabe con la plaga de los misiles palestinos de una vez por todas.

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