Saturday, December 10, 2011

¿Han oído hablar del "Aba-gate"? - David Hazony



Hace unos años, en el 2006, se desató una tremenda controversia (PDF con los mejores artículos de dicha controversia) provocada por el escritor israelí A.B. Yehoshu (el más interesante con diferencia de los "tres tenores" en sus análisis sobre Israel y la judeidad, y un gran defensor del Israelismo frente al Diasporismo), cuando en un congreso conmemorativo de la AJC consideró que la identidad judía estaba mucho mejor representada en Israel que en la Diáspora (en este caso, en EEUU). Las razones eran obvías, en Israel se vive como judío en todo momento y la sociedad israelí está constituida como una sociedad judía (el calendario, las festividades, el hebreo, la propia Tierra de Israel, la nacionalidad). También realizó un comentario desafortunado sobre la identidad en la Diáspora, comparándola con una chaqueta a la que amoldarse y que, llegado el momento, se puede cambiar por otra.

Hace unas pocas semanas, el Ministerio de Absorción de Inmigrantes de Israel lanzó una campaña de tres anuncios que trataba de promover el regreso a Israel de aquellos israelíes (yordim) que por diversos motivos, sobre todo laborales, viven en los EEUU. La campaña ha conseguido que cerca de 30.000 israelíes regresarán en los últimos años, y se planteó como un recordatorio de la identidad judía e israelí. En uno de los anuncios, unos padres hablaban por teleconferencia con sus hijos durante Hannukka, y observando la decoración navideña de la casa, se preguntaban si sus nietos ya habrían sustituido la festividad judía por la Navidad cristiana. En otro anuncio, un niño trataba de despertar a su padre dormido en un sofa dirigiéndose a él en inglés, "Daddy, Daddy", y éste finalmente solo de despertba cuando se dirigió a él en hebreo, "Aba, Aba (`Papá, Papá)", en una clara alusión a la importancia del hebreo y su posible perdida. Finalmente, el último tenía como objeto los matrimonios con no israelíes, y a una posible perdida de la conexión con Israel y sus costumbres y realidades.

En resumen, las típicas preocupaciones de una sociedad pequeña y en continuo riesgo de asimilación dentro de sociedades más numerosas y poderosas. Pero algunos bloggeros judíos americanos no lo interpretaron así, y consideraron esta campaña publicitaria como un acto de desdén hacia la comunidad judía americana, como si se diera a entender que allí no existía cobijo posible ante la asimilación, por estar ya prácticamente asimilada e identificada con la sociedad en la que vivía. Alguno incluso habló de una "campaña contra la Navidad". De hecho, tras ponerse en contacto con al embajador israelí Michel Oren, éste habló con Netanyahy y se suprimió la campaña publicitaria.

David Hazony y Gil Troy han escrito unos artículos muy válidos contra esta sorprendente hipersensibilidad de cierta parte de la comunidad judía americana, habitualmente tan "critica" cuando se trata de Israel, y que continuamente afirma que "Israel debe aprender a aceptar la críticas de los judíos americanos y de los EEUU sin tirarse al monte", y de lo que se oculta tras esa exagerada susceptibilidad.


(Titulo original: Una opinión disidente sobre el "Aba-Gate” - David Hazony – Forward)

Este es un momento difícil para los judíos americanos.

Despertar y descubrir, como hizo Gal Beckerman en el Forward, que el Ministerio israelí de Absorción está tratando activamente de convencer a los expatriados israelíes que viven en los EEUU que deben volver a Israel ante la dramatización de los riesgos de asimilación que corren sus hijos y nietos, este es un gran motivo de indignación.

Y Gal no está solo. Escribiendo en The Atlantic, Jeffrey Goldberg se muestra consternado. "No creo que haya visto jamás una demostración tan obvia de desprecio israelí por los judíos americanos que estos anuncios", Más aún, Allison Yarrow, en el Daily Beast, llama a esos anuncios "proxenetismo chapucero", llegando a la conclusión de que "muchos escritores, líderes, pensadores, políticos y rabinos israelíes consideran a los asimilados judíos americanos como no judíos del todo".

No me malinterpreten. Estos críticos probablemente tengan cierta razón acerca del poco acierto de estos anuncios. Dudo que el Ministerio de Absorción de Inmigrantes israelí tuviera la menor idea de donde se estaba metiendo, o por qué se olvidaron de tener en cuenta que estos anuncios serían como ofrecer plátanos a los judíos americanos.

Sin embargo, es la histeria de estas respuestas la que nos revela que es la inseguridad de la vida judía estadounidense la que se pone al descubierto. Esta es, más que la campaña en sí, la verdadera historia.

Y esto a pesar de que hablen de la (nula) conveniencia política, del alarmismo, y así sucesivamente, por parte de los israelíes. El hecho es que, en el corazón de esta campaña, se encuentra una verdad muy dolorosa que manejar para muchos judíos americanos: que las posibilidades de que uno de sus nietos acabe identificándose como judío son, en efecto, significativamente mayores en Israel que en los EEUU, y que esto resulta importante para nuestro futuro. Pienso realmente que si los judíos americanos fueran capaces de superar durante unos momentos las emociones que les han suscitado estos anuncios, dejarían de cambiar de tema y se centrarían en la cuestión planteada, y que tendrían que admitir que, visto desde la perspectiva israelí, el temor expresado en estos anuncios es, en gran medida, bastante justificado.

Pero la mayoría de ellos no pueden superar esas emociones, porque es precisamente el punto de vista israelí el que ellos encuentran tan amenazador - el propio desafio israelí, que durante generaciones ha sostenido que tener un país propio es mejor para nosotros espiritual, cultural y físicamente que no tenerlo -. De repente, la gente que habitualmente se presenta como los campeones judíos de la autocrítica, se parapetan tras un círculo de protección. Aún recuerdo la indignación resultante cuando el escritor AB Yehoshua comparó la identidad judía en la diáspora con una chaqueta que se pueden cambiar y tomar a voluntad. Lo siento, Jeffrey Goldberg, esto no tiene nada que ver con Netanyahu (como lo deja entender el título de su artículo), en lo que respecta al problema de la asimilación de los judíos americanos molestan tanto los israelíes de izquierda como los de derecha.

La hipersensibilidad a la crítica es lamentable, porque este tipo de anuncios, inadvertidamente, ofrecen una verdadera oportunidad para el debate entre los judios americanos, los cuales deberían estar preocupados por las nuevas perspectivas sobre su futuro, desde donde quieran que vengan. Y así, como una especie de servicio público, lanzo las siguientes bombas de humo, una lista de aseveraciones potencialmente ofensivas que legítimamente pueden ser vistas como generadoras de la indignación judía estadounidense, pero cuyo principal objetivo es avivar un debate más fructífero:
1.- Muchos judíos americanos, que se justifican diciendo las cosas más escandalosas acerca de Israel sobre la base de que ejercer libremente "la autocrítica" entre los judíos es algo bueno y saludable, no pueden por contra asumir las críticas hacia ellos procedentes de Israel - incluso si la crítica es implícita y se hizo en hebreo. En lugar de preguntarse si hay algo de cierto en esas críticas israelíes, de manera casi refleja reaccionan sarcásticamente apelando a la "torpeza y falta de tacto" israelí (a pesar de ello, os queremos) y culpando a Netanyahu.

2.- Muchos judíos americanos, de repente, se dan cuenta de que existe otro punto de vista judío que además los juzga, y no pueden soportar que hablen o discutan en público de esas estadísticas que revelan su grado de asimilación, por así decirlo.

3.- Muchos judíos americanos tienen tan poca conciencia histórica de si, o inclusive coherencia cultural, que deben expresar su indignación en lugares como el Atlántic y el Daily Beast, por temor a que de lo contrario la mayoría de los judíos americanos no los lea. ¿Qué dice eso acerca de la identidad judía en los Estados Unidos?

4.- Muchos judíos americanos no se pueden imaginar que haya algo realmente especial en la identidad israelí, y que los israelíes puedan tener razón al tratar de protegerla desalentando estas nuevas formas de matrimonio. Esta idea provoca un escalofrío en la espina dorsal del judío americano, ¿pero acaso no es sobre la misma base de protección cultural que los líderes judíos estadounidenses preconizan disuadir a las personas de cierta edad de los matrimonios mixtos?

5.- Muchos judíos americanos no pueden tolerar la posibilidad de que su liderazgo entre los judíos del mundo está llegando a su fin, o que el idioma principal de la cultura judía, de la música y de la literatura y la poesía y el cine, se ha desplazado del inglés al hebreo, o que los más ricas experiencias de la vida judía de hoy se producen en el extranjero. Ante las críticas actuales de cualquier judío no estadounidense, saltan como un fusible ante la idea de perder sul papel principal.
Estos anuncios están mal pensadas. Sin embargo, una cultura judía segura de sí misma y próspera se habría simplemente encogido de hombros. En su lugar, tenemos unas respuestas y unas críticas que están totalmente fuera de lugar, lo que sugiere que los israelíes realmente pisaron un cable de alta tensión en la psique judía estadounidense.

Así que bueno, queridos judíos americanos, tengan en cuenta esta llamada de atención. Es muy fácil cambiar de tema, echar la culpa a Netanyahu o la "clínica de ideas" del Ministerio de Absorción de Inmigrantes, con esa sensación incómoda que genera que unos judíos de otros países echen un vistazo a nuestros números y se preocupen por nuestro futuro colectivo.

Pero esta es sólo una imagen de su propio reflejo, de sus preocupaciones y "buena disposición a la hora de criticar a Israel". Un reflejo de ese mismo nivel de preocupación mutua existente entre los judíos, de nuestro profundo deseo de constituir una civilización dinámica, vibrante y junificada. Ese mismo sueño que se vuelve más distante cada día.

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