Muy interesante análisis de Ari Shavit - Jerusalén, Washington, y la bomba iraní - Haaretz

Diferentes riesgos calculados
(Sorprendentemente no había reparado en este artículo de Ari Shavit previo a la cita entre Obama y Netanyahu celebrada hace una semana. El tono es bastante melodramático, y no digo que no sea certero en ciertas apreciaciones, pero el interés principal reside en su asunción de un cambio de política sin vuelta atrás de la presidencia Obama con respecto a Israel. La alusión a Checoslovaquia no es totalmente pertinente, al menos Israel puede defenderse a si mismo. Pero otras formas de presión pueden emplearse, inclusive inmiscuirse en la vida política israelí para así favorecer políticas “más apaciguadoras y comprensivas” y que determinen la permanencia del Estado judío a medio plazo. Lo que en definitiva quiere subrayar Shavit es que en el caso de la presidencia Obama estamos ya en plena etapa post “relación especial” y quizás abrigando la idea de “empujar a Israel debajo del autobús”)
El punto de vista de Washington: Fuimos a una guerra innecesaria y terrible en Irak. Estamos ante una guerra complicada y deprimente en Afganistán. Nuestra economía está finalmente empezando a recuperarse de la peor crisis que ha conocido desde la Segunda Guerra Mundial. En noviembre tenemos elecciones. Así que no tenemos la menor intención de hacer cualquier cosa que nos puede enredar en una tercera guerra y renovar así la recesión económica. De ninguna manera vamos a atacar a Irán y no vamos a dejar que ataque Israel. De ninguna manera vamos a imponer un bloqueo marítimo contra Irán o contraer su banco central. No vamos a iniciar ningún movimiento que pueda romper las reglas y genere una crisis global. No vamos a permitir a los fanáticos que gobiernan Jerusalén que nos arrastren a un loco conflicto bélico, una Masada del siglo XXI.
El punto de vista de Jerusalén: Durante 15 años hemos estado advirtiendo acerca de la bomba iraní. Durante 10 años hemos estado dando pruebas mas que sólidas. Pero ellos (los EEUU y Europa) han preferido ignorarlas y se niegan a ceder. Nos dicen que estamos locos y que estamos obsesionados con un nuevo Masada, que no hemos superado el trauma de Auschwitz. Nos dicen que son leales e inteligentes y que podemos confiar en ellos. Pero los hechos demuestran que no se puede confiar en ellos. Se equivocaron en Pakistán, lo hicieron con Corea del Norte y lo volvieron a repetir en Osirak. Han traicionado a todos los amigos que tenían en el Oriente Medio. Cuando tengan constancia de que estaban equivocados con respecto a Irán se limitarán a tirarnos al cubo de la basura de la historia. Pero no somos tontos. Sabemos como va el juego y lo vamos a interrumpir, nos vamos a adelantar. En vez de marchitarnos dejándoles hacer a su conveniencia, vamos a atacar cuando nos convenga. Y si la guerra aumenta los precios del petróleo y trae a un republicano a la Casa Blanca, mala suerte. Cuando alguien se prepara para sacrificarnos, nosotros lo destruiremos antes.
El punto de vista de Washington: El nombre del juego es "coartada". Sabemos que los chiítas son gente resuelta y que nosotros nos estamos debilitando, por lo que no les detendremos. Sabemos que no estamos hechos de la pasta de un Harry Truman o de un John Kennedy. Pero tenemos que seguir todo el procedimiento por el bien de Arabia Saudita y de los Emiratos del Golfo. Y seguiremos así a pesar de las propuestas de Israel y la comunidad judía. Tenemos que ganar las presidenciales de Noviembre. Así que estamos preparando un espectáculo estilo Broadway que sólo permita soñar: que haga creíbles las advertencias, las sanciones, una posible acción militar. El show proseguirá declarando “nuestro apoyo ilimitado al Estado judío y a un Estado árabe moderado”. Pero después de ganar las elecciones presidenciales nos desharemos de estas promesas, apagaremos las luces de Broadway y devolveremos los trajes de atrezzo a la bodega. Vamos a cerrar algún tipo de acuerdo con los ayatolás. Vamos a obtener una promesa de Alí Jamenei de que no realice la primera prueba nuclear antes de 2016. Esto nos asegurará de que durante el segundo período de mandato tanto la economía estadounidense como las centrifugadoras iraníes se estén moviendo a toda máquina. Y cuando el mundo se entere de que estábamos equivocados y de que les engañamos, pediremos perdón compungidos por nuestro error. Lo intentamos, en realidad lo hicimos. Además tenemos una coartada. Nuestras manos no se han enriquecido con ese uranio. En realidad, “nuestro corazón sufre por Arabia Saudita, por los Emiratos del Golfo y por Israel”. Sobre todo por Israel, que desata todo un mar de lágrimas de compasión en nuestro corazón demócrata.
El punto de vista de Jerusalén: Quienes afirman que enredamos a los estadounidenses en Irak en el 2003 están mintiendo. La verdad es que les advertimos en aquel momento en que el problema principal no era Irak, sino Irán. Pero hoy la situación es diferente. Sólo los Estados Unidos es capaz de impedir la nuclearización de Irán por completo. Sólo si los Estados Unidos amenazan con usar la fuerza contra Irán será posible evitar el uso de la fuerza. Pero Estados Unidos insiste ahora en que actúa tal como lo hicieron Gran Bretaña y Francia en la década de 1930 (ante Hitler). No hay duda, en última instancia Occidente podrá recuperar su sobriedad. Pero podría hacerlo después de que otra Checoslovaquia caiga de nuevo (alusión a la crisis de los Sudetes de 1938, cuando Gran Bretaña y Francia vendieron Checoslovaquia a Hitler sin poder evitar finalmente la Segunda Guerra Mundial). Así que a menos que los estadounidenses nos demuestran de inmediato que han abierto los ojos, actuaremos antes de noviembre. El riesgo es alto, pero la alternativa a ese riesgo es letal. No hay un estado en el mundo que pueda asumir un riesgo tan letal sobre sí mismo. Ciertamente no es el último y el único estado del pueblo judío.
Labels: Obama-Irán, Shavit


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