Sunday, March 11, 2012

Obama, Irán e Israel I - El mejor amigo de Israel - Thomas L. Friedman - NYTimes


El momento en que Israel atacará a Irán

- El niño a su padre: "¿Ya hemos llegado?"
- "No"

La única duda que tengo cuando se trata del presidente Obama y de Israel es si es el presidente más pro-israelí de la historia o simplemente uno de los más pro-Israel.

¿Por qué? Debido a que la cuestión de si Israel tiene la necesidad y el derecho de atacar preventiva y sorpresivamente a Irán, por desarrollar un potencial nuclear, es uno de los asuntos más controvertidos del escenario mundial actual. También porque es una cuestión llena de peligros para Israel y para los judíos americanos, ya que ninguno de ellos quiere ser acusado de arrastrar a Estados Unidos a una guerra, especialmente una que podría debilitar una economía mundial ya demasiado frágil.

En ese contexto, el presidente Obama, en su entrevista con Jeffrey Goldberg en The Atlantic y en su discurso ante la AIPAC, el lobby pro-Israel, ofreció el mayor apoyo a Israel que cualquier presidente americano podría ofrecer en este momento: Obama redefinió el tema de Irán diciendo con razón que no se trataba simplemente de la seguridad de Israel, sino de la seguridad nacional de EEUU y de la seguridad mundial. Y Obama lo hizo dejando en claro que permitir que Irán desarrolle armas nucleares y luego "contenerla" – al estilo de lo que hizo los EEUU con la Unión Soviética - no era una opción viable, porque si Irán adquiere una bomba nuclear todos los estados que la rodean buscarán adquirir su propia bomba. Esto no sólo daría lugar a un Oriente Medio nuclear, sino que además es probable que incitaría a otros países a relegar sus compromisos con el Tratado de No Proliferación Nuclear global. El mercado negro nuclear mundial entonces cobraría vida y veríamos el amanecer de un mundo más peligroso.

"Impedir que Irán obtenga un arma nuclear no es sólo va en interés de Israel, responde profundamente a los intereses de seguridad de los Estados Unidos", afirmó el presidente Obama. "Si Irán consigue un arma nuclear, sería totalmente contrario a mis políticas de no proliferación. Los riesgos de que un arma nuclear iraní caiga en manos de organizaciones terroristas son evidentes... También proporcionaría a Irán la capacidad adicional para patrocinar y proteger a sus aliados para que así lleven a cabo ataques terroristas ya que habría menos temor a las represalias... Si Irán obtiene un arma nuclear, y no voy a nombrar los países, es probable que haya cuatro o cinco países en el Oriente Medio que dirían: ‘Vamos a iniciar un programa nuclear, y vamos a tener armas nucleares’, y en ese momento, la posibilidad de un error de cálculo en una región que ya tiene muchas tensiones y fisuras internas sería muy elevada. Esencialmente, se duplicarían los retos que representan la India y Pakistán por cinco o por diez". "En suma”, añadió el presidente, "los peligros que entraña que Irán obtenga armas nucleares es que inmediatamente posibilitaría un todo es posible en el Oriente Medio, lo cual creo que supondría algo muy peligroso para el mundo".

Cada israelí y amigo de Israel debería estar agradecido al presidente Obama por enmarcar el tema de Irán de esta manera. Es de importancia estratégica para Israel, ya que deja en claro que la amenaza nuclear de Irán no es solamente un problema de Israel. Y es importante políticamente porque la decisión sobre la conveniencia de atacar a Irán coincide con las elecciones de EEUU. Lo último que Israel o los amigos estadounidenses de Israel queremos, judíos y cristianos, es dar a sus enemigos la oportunidad de afirmar que Israel está utilizando su influencia política para entrometer a los Estados Unidos en una guerra que no es de su interés.

Eso podría suceder fácilmente debido a que el respaldo a Israel actualmente está más politizado que nunca. En los últimos años, los republicanos han tratado de convertir el apoyo a Israel en una problemática cuña que les permita reunir un mayor porcentaje de votos judíos y de contribuciones a sus campañas, que tradicionalmente se han decantado abrumadoramente hacia los demócratas. Esto ha llevado a una carrera armamentista con los demócratas sobre quién es más pro-Israel - y a declaraciones fuera de tono, como la de Newt Gingrich de que los palestinos "son un pueblo inventado".

Y podría suceder fácilmente porque el dinero en la política nunca ha sido más importante para el funcionamiento de las campañas, y el lobby pro-Israel - tanto en su vertiente judía como cristiana evangélica - nunca ha sido más influyente, a causa de su capacidad para dirigir las contribuciones de campaña en apoyo de los candidatos.

Por lo tanto, nadie debería querer que en la disputa electoral interna se mezcle la decisión sobre Irán, por lo que resulta muy importante la forma en que el presidente Obama ha redefinido el problema de Irán como una amenaza para la proliferación mundial, conectándolo con la toma de decisiones dentro del ámbito del realismo americano, y alejándolo del ámbito de la política.

Los informes que llegan de la convención de la AIPAC celebrada esta semana indican que la mención de acciones militares recibieron los más fuertes aplausos. Me gustaría invitar a todos esos entusiastas para que mediten sobre todas las consecuencias no deseadas e imprevistas provocadas por la guerra de Irak o la invasión del Líbano de 1982. Esta no es una razón para la parálisis. Es una razón para prestar atención al llamamiento de Obama de dar una oportunidad para que la diplomacia y las sanciones produzcan efecto, mientras se mantiene la amenaza de la fuerza sobre la mesa.

Si finalmente se desencadena la guerra, que sea porque los ayatolás están dispuestos a sacrificar la economía de su país para obtener un arma nuclear, y entonces que sea Estados Unidos – el único país que realmente puede acabar con el programa nuclear de Irán – el que tenga que actuar para proteger el sistema global, y no sólo a Israel. Yo comprendo y respeto que este sea un tema muy serio para Israel - que tiene el derecho de actuar por su cuenta -, pero el presidente Obama ha construido un caso sólido estratégica y políticamente para así permitir que los Estados Unidos tomen la iniciativa.

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