Saturday, June 02, 2012

La deriva bienpensante: Del antirracismo al racismo anti-blanco - Matthieu Creux - Causeur



El diario Liberation [N.P: en su nacimiento y primera épcoa claramente "sesentayochesco", tuvo que evolucionar por causas económicas hacia posiciones de izquierda bienpensante pero a la vez alternativa] se muestra indignado ante la composición de los gabinetes ministeriales (tras la llegada al poder del socialista Hollande en Francia). No hay suficientes mujeres, no tiene suficientes colores (alusión a la población de origen inmigrante). Libe (diminutivo habitual de Liberation) se encarniza sobre todo contra el hombre blanco porque es hombre y blanco. Esta mañana, como hombre y como blanco, me arrepentí de no estar a la cabeza de otra organización al estilo de "SOS Racismo" para enjuiciar y condenar este nuevo sexismo y racismo.

Hace apenas unos años, toda la clase política se mostraba indignada con las declaraciones de Georges Freche, quien encontraba que había demasiados negros en el equipo de fútbol de Francia. Hoy, sin remordimientos, Libération estima que en muchos otros ámbitos hay demasiados blancos (franceses de origen europeo). Pero estas afirmaciones, hoy en día, no solamente no chocan a nadie, sino que incluso Najat Vallaud-Belkacem, la ministra de los derechos de las mujeres (a que espera la derecha francesa para solicitar un ministerio de los hombres, exige la paridad?), da crédito a esta "investigación" exigiendo un "Estado ejemplar".

El hombre blanco no reivindica ninguna ventaja particular por ser hombre y blanco, pero tendría razones para estar enojado con aquellos que le critican por ser lo que es, sin tener más culpa que haber nacido. Escuchando a los que opinan como el Libe, la competencia, la experiencia y disponibilidad no son suficientes para un cargo, también es necesario esconder o sacar el falo y la melanina, de acuerdo a las diversas oportunidades profesionales. Uno también se pregunta cómo el Libe se coloca en el papel de juez indignado al dar a conocer la composición de los equipos de gobierno, cuando haría mejor revisando el color de la piel y el sexo de sus propias instancias directivas, compuestas en gran parte de maduros hombres blancos superdiplomados.

Fleur Pellerin, ministro responsable en las PME, la innovación y la economía digital, no lo oculta precisamente: "Si yo hubiera sido un hombre blanco de unos 60 años, y con competencias similares (a una mujer o a otro candidato de origen inmigrante), hubiera tenido muy difícil alcanzar este cargo". Lo cuál debería complacer a su colega en el gobierno, Yamina Benguigui (mujer y de origen magrebí), a cargo del ministerio que se ocupa de los nacionales franceses en el extranjero, que ya en el 2004 decía lo siguiente: "a igual calidad, la prioridad sería emplear a un Beur (slang que significa magrebí) ya que tiene más obstáculos para superar que un blanco".

¿Se llegará a instalar un cupo máximo de empleos para los hombres blancos a la vez que se sigue denunciando las estadísticas étnicas? ¿Se establecerán cuotas para mujeres al mismo tiempo que se defienden leyes sobre la paridad? Todavía estamos esperando que se apliquen dichas leyes de paridad en la Educación (el 82% son mujeres en la educación primaria, el 60% en la enseñanza secundaria), en la Justicia (el 75% son mujeres en el NHS), en materia de salud (el 85% son mujeres en la disciplina de enfermería), etcétera. A menos claro que recordemos de una vez por todas que está simplemente prohibido ofrecer un trabajo basándose en el color de la piel y el sexo del solicitante, independientemente de las afinidades, más o menos grandes, de ciertas categorías de la población con cada tipo de trabajo y sus requerimientos.

Finkielkraut ya había advertido: "El antirracismo será en el siglo XXI lo que fue el comunismo en el siglo XX".

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