Saturday, December 15, 2012

¿Cómo pueden ayudar los movimientos unilaterales? - Ami Ayalon - OZion


Colono israelí

Algunas señales refuerzan últimamente la conclusión de que el paradigma de unas negociaciones directas para resolver el conflicto entre Israel y Palestina ha fracasado y debe ser reemplazado. La reciente votación de la ONU aceptando a Palestina como un Estado observador ha sido una de esas últimas señales: 138 Estados apoyaron la resolución de los palestinos, y solo 9 votaron en contra, incluyendo a los Estados Unidos (un prisionero del viejo paradigma). La mayoría de esos estados no hubiera votado a favor de esa resolución si creyeran que unas negociaciones directas representan el enfoque más práctico para la resolución del conflicto sobre la base de "dos estados para dos pueblos". La semana pasada, y en estas mismas páginas, Peter Beinart nos mostró otra señal al informar que la administración Obama manejará durante este segundo mandato el conflicto israelí-palestino practicando una política de "negligencia benigna", "externalizando” el trabajo de presionar a Israel mediante Europa. La administración Obama falló en su objetivo de reiniciar unas conversaciones serias, por lo que según postula Beinart, "ha socavado gravemente su capacidad de negociar un acuerdo".

Muchos de los líderes de Israel participan del fracaso del antiguo enfoque. Ellos no entienden los efectos de la cuestión palestina en el futuro de Israel. Los jefes de la coalición Netanyahu Lieberman-Barak, por ejemplo, estaban tratando de convencer a la opinión pública israelí de que "nada ha cambiado en la superficie". Sin embargo, todo ha cambiado. Ahora tenemos que entender que la comunidad internacional respaldara cada movimiento palestino, incluso las unilaterales.

Este fracaso demuestra que sin confianza entre las partes no hay progreso sustancial que se pueda realizar en el camino hacia la resolución de este conflicto. Tiene que haber otras opciones. La alternativa de un nuevo paradigma que nos propone la organización israelí Futuro Azul Blanco, la cual cofundo, es la de un "unilateralismo constructivo": cada parte tomará medidas unilaterales que no crean obstáculos para llegar a una solución de dos estados, pero que no requieren de la confianza mutua. Con esto en mente, la actualización del estatus palestino en Naciones Unidas manifiesta ciertos resquicios de esperanza para Israel: un líder palestino que declara que no cree en la violencia pidió al mundo que reconozca a Palestina junto a Israel en una resolución que se refiere a las fronteras de 1967, y donde no se menciona el derecho al retorno.

La mayor parte de la opinión pública israelí puede apoyar este marco. A pesar de haberse llevado a cabo contra la voluntad de Israel, el movimiento ofrece una base sólida para canalizar el proceso de resolución del conflicto sobre la base de "dos estados para dos pueblos" sobre direcciones constructivas. El gobierno de Israel debe reconocer el cambio de paradigma e integrarlo en su planificación estratégica. Así también debe hacerlo la administración Obama.

Para el gobierno israelí, un nuevo paradigma debe comenzar con el entendimiento de que su derrota en la ONU constituye una buena oportunidad para volver a la mesa de negociaciones con el objetivo de crear una "realidad de dos estados". Las medidas punitivas contra la Autoridad Palestina, en especial las adoptadas por Israel después de la votación de la ONU, no serán vistas por la comunidad internacional como medidas constructivas. Peor aún, pueden empujar a los palestinos a medidas de represalia, como apelar a la Corte Penal Internacional. Israel puede pagar un alto precio con una escalada del conflicto a nivel diplomático, hasta el punto de poder perder el apoyo internacional, y tal vez incluso el apoyo norteamericano. Esos pasos no darán lugar a un Estado judío democrático y seguro en sus fronteras reconocidas.

En su lugar, Israel debe declarar estar dispuesto a regresar de inmediato a negociar unas fronteras basadas en los principios de continuidad, seguridad, demografía y territorialidad. Debe anunciar que en cualquier solución futura, Israel no va a mantener la soberanía sobre los territorios al este de la barrera de seguridad. Al mismo tiempo, Israel debería iniciar acciones unilaterales y constructivas que incluyeran tres elementos principales: una Ley de "absorción, voluntaria evacuación y compensaciones" destinada a aquellos colonos dispuestos a regresar a Israel ahora mismo, creando además un plan nacional de absorción que permita la absorción de los que van a regresar a Israel tras las negociaciones, promoviendo además la ratificación de los resultados de las negociaciones por parte de la opinión pública.

Solo a través de medidas constructivas unilaterales por parte de ambas partes, un Estado judío y democrático, a la vez que fuerte y seguro, podrá ser creado sin provocar más conflictos militares, y con el apoyo internacional encabezado por los Estados Unidos. Además, los palestinos moderados se verán afianzados y se incrementaran la probabilidad de futuras y fructíferas negociaciones. El unilateralismo constructivo va también en interés de los Estados Unidos ya que no requeriría que los EEUU intervengan activamente para negociar un acuerdo. En cambio, Barack Obama apoyaría medidas encaminadas a facilitar la resolución del conflicto sobre la base de "dos estados para los dos pueblos". Se debe alentar y apoyar este enfoque, ya que ahora parece ser el único que puede permitir algún progreso.

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