Saturday, December 08, 2012

La pesadilla de la "solución" de un único Estado - Jeffrey Goldberg - The Atlantic



Esta semana el NYTimes trae un nuevo artículo de opinión  pidiendo la creación de "Isratina" (la ocurrencia de un tal Muammar Gadafi, cuya carrera como articulista de opinión se vio interrumpida por el pueblo libio).  Éste nuevo artículo es de Sari Makdisi, un profesor de inglés de UCLA, pero para ser justos con Makdisi, la propia derecha israelí le ha facilitado su narrativa al hacer que sea tan difícil como humanamente posible imaginarse la creación de un palestino en la Ribera Occidental y en Gaza. Yo también he argumentado que un sola "solución de un único Estado" puede llegar a ser una posibilidad eventual si el gobierno israelí no puede revertir el proyecto de asentamientos en Cisjordania (y, por supuesto, si los palestinos muestran un continuado desdén hacia un compromiso).

Lo que es más notable en la columna de Makdisi es lo que siempre es más relevante en todas las propuestas de una solución de un único Estado: se escribe como si:
(a) el pueblo judío no se mereciera un Estado, incluso en una parte de su patria histórica.
(b) como si a los palestinos nunca se les ofreció un estado propio (¿por qué no puede, por una vez, un defensor de la solución de un único Estado reconocer el hecho de que las Naciones Unidas les ofreció a los árabes su propio estado en Palestina en 1947, y que ese ofrecimiento fue rechazado por sus líderes, por no hablar de las ofertas posteriores, y también rechazadas, formuladas a Yasser Arafat y Mahmoud Abbas?)
(c) como si la solución de un Estado fuera en realidad una solución viable. 

Esta es la opinión de Makdisi sobre la suerte que correría la población judía cuando surgiera el 23 estado de mayoría árabe en el Oriente Medio
Los judíos de Israel pagarán lo que va resultará solamente un precio a corto plazo a cambio de muchos beneficios a largo plazo. Al igual que los palestinos, van a perder el sueño y la perspectiva de un Estado exclusivamente propia. Pero - como también los palestinos - lo que van a obtener a su vez es el derecho a vivir en paz
No conozco a Makdisi, así que no sé si es polinesio o simplemente un cínico. Pero una solución pacífica de un Estado es una imposibilidad, y no solamente porque requeriría el consentimiento de seis millones de judíos que no muestran ninguna inclinación a apoyar dicha idea (Los israelíes son conscientes del antisemitismo endémico existente en el Oriente Medio, de la persecución y la discriminación ejercida contra los judíos viviendo bajo el dominio árabe en muchos países y durante muchas épocas, además de conocer la intolerancia generalizada en el Oriente Medio hacia las minorías étnicas y religiosas). Las tensiones generadas por una solución de un único Estado serían insoportables. Esto es lo que decía en una reciente columna mía que se basaba en buena medida en los análisis del escritor de izquierdas israelí Gershom Gorenberg:
Gorenberg, en su nuevo libro, "The Unmaking of Israel", una jeremiada dirigida al movimiento de los asentamientos judíos, escribe extensamente sobre lo absurdo en el corazón de sus propuestas. 
"Los palestinos exigirían la devolución de la propiedad perdida en 1948, y tal vez la reconstrucción de los pueblos destruidos. Excepto para el trazado de las fronteras, virtualmente todas las cuestiones que estarían detrás de las negociaciones entre israelíes y palestinos se convertirían en un problema doméstico con la creación de una única y nueva entidad políticamente en llamas".
Gorenberg predice que los israelíes con medios económicos huirían de este nuevo estado, dejándolo paralizado económicamente. "El financiamiento del desarrollo en la mayoría de las áreas palestinas y el proporcionar a los palestinos la red de bienestar social de Israel requeriría que los judíos pagarán muchos más impuestos o bien que recibieran menos servicios. Pero el motor de la economía israelí es la alta tecnología, una industria completamente portátil. Y en ella, tanto los individuos como las empresas partirían".

En el mejor de los casos, esta nueva distopía junto al mar se paralizaría sin fin por el argumento de que "dos nacionalidades que han buscado desesperadamente un marco político para la independencia cultural y social, pasarían a luchar ahora por el control del lenguaje, el arte, los nombres de las calles y las escuelas...". En el peor de los casos, escribe Gorenberg, las tensiones políticas "encenderían la violencia".

¿Podría existir finalmente un único Estado entre el Mar Mediterráneo y el río Jordán? Quizás. No puedo decirlo a ciencia cierta. ¿Será un éxito? No. Sería una pesadilla.

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