Saturday, August 02, 2014

El momento más peligroso en Gaza - Jeffrey Goldberg - The Atlantic



Es demasiado temprano para decir nada definitivo acerca de la aparente decisión de Hamas de romper el alto el fuego y atacar una posición israelí, con la excepción de que si es cierto, tal como indican los informe , que los militantes de Hamas llegaron a través de un túnel y se llevaron a través de él a Gaza a un cautivo israelí vivo, entonces este momento podría no representar otro terrible incidente desalentador en una terrible y desalentadora mini-guerra, sino un punto de inflexión bastante decisivo en la que todas las espadas están desenvainadas.

Esto es suponiendo, como parece muy probable aunque no haya un 100% seguridad, que esta incursión es lo que deseaba el liderazgo de Hamas (por si sirve de algo, sus líderes, por el momento, parecen no haber renegado de esta incursión, lo que sugiere que de hecho están incrementando su guerra contra Israel). Si los acontecimientos del día de hoy (el día de la ruptura de la tregua) han sucedido tal como los informes iniciales presentan, entonces Israel considerará este incidente como una invitación expresa de Hamas de lanzar algo parecido a una invasión a gran escala de Gaza. Estos son los factores que podrían llevar a Israel a decidir ir hasta el final:

a) El pacto entre el ejército israelí y los padres israelíes es sencillo: Tú nos das a tus hijos, y nosotros haremos todo lo posible para mantenerlos vivos. Esto incluye llevar a cabo operaciones de rescate que pueden implicar que otros soldados mueran. Habrá casi unanimidad en Israel para que este soldado debe ser rescatado, sin importar el precio que cueste a Israel, o seguramente a los palestinos en Gaza.

b) Existe casi unanimidad en Israel que Hamas representa una amenaza insoportable. Añadan a la perfidia la redada llevada a cabo después de que un alto el fuego entrara en vigor y la casi unanimidad se convierte en unanimidad total. El artículo más interesante que he leído en las últimas 24 horas es una entrevista al escritor israelí Amos Oz, el padre del movimiento por la paz y el compromiso territorial en su país, que abría la entrevista con Deutsche Welle de esta manera:
Amoz Oz: Me gustaría comenzar la entrevista de una manera muy inusual: mediante la presentación de una o dos preguntas a sus lectores y oyentes. ¿Puedo hacer eso? 
Deutsche Welle:  ¡Adelante! 
Pregunta 1: ¿Qué haría usted si su vecino de enfrente se sienta en el balcón de su casa, coloca a su pequeño hijo en su regazo y empieza a disparar con una ametralladora contra el cuarto de su hijo pequeño? 
Pregunta 2: ¿Qué haría usted si su vecino de enfrente cava un túnel desde la guardería hasta el cuarto de su hijo pequeño con el fin de hacer estallar su casa o con el fin de secuestrar a su familia? 
Con estas dos preguntas, pasemos a la entrevista.
El asunto es que las palabras de Amos Oz, aún siendo un severo crítico de las políticas de su país hacia los palestinos, no suenan de manera distinta sobre la cuestión de las amenazas de Hamas a las palabras de la mayoría de ministro derechistas del gabinete de centro-derecha de Benjamin Netanyahu, por lo que entonces existe un consenso nacional que no habla de la mejor manera de manejar la amenaza que en cohetes y túneles representa Hamas, sino que debe ser eliminada si es posible. Esto no quiere decir que el gobierno israelí quiera ver al gobierno de Hamas en Gaza reemplazado. ¿Esto podría significar que lo que la opinión pública israelí demanda de sus líderes es que les asegure que la amenaza de los túneles, en particular, sea neutralizada de manera decisiva?.

c) Para los israelíes que son inmunes, a diferencia de Amos Oz, a las críticas procedentes del extranjero, la incapacidad del mundo, o su falta de voluntad, a la hora de entender la amenaza que representa Hamas - bajo la forma que señalaba Oz (y casi todos los demás en Israel) en sus preguntas -, la entienden como una sugerencia de que "no hay nada que Israel pueda hacer, a falta de un suicidio nacional", para detener las condenas de su país. Lo cual, por supuesto, libera a Israel, y a sus mentes, para tomar cualquier medida que considere necesaria tomar. En otras palabras, no se deberían sorprender demasiado por las noticias del día de un enorme ejército de reservistas israelíes llamado a filas.

Demasiado tarde, por desgracia.

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Thursday, April 24, 2014

Pasaportes aparte, Jerusalén está en Israel - Jeffrey Goldberg - Bloomberg


Ari Zivotofsky y su hijo Menachem Zivotofsky

 En 2002, en el Shaare Zedek Medical Center de Jerusalén, una ciudadana estadounidense llamado Naomi Zivotofsky dio a luz a otro ciudadano estadounidense, Menachem Zivotofsky.

Era la firme creencia de ambos, de Naomi y de su esposo, el padre de Menachem, Ari Zivotofsky, que el Zivotofsky estaba situado en el Estado de Israel. Fue bastante fácil para los Zivotofsky discernir que el Shaare Zedek Center estaba situado en el estado de Israel. Mapas - mapas neutrales, no mapas producidos por la pérfida entidad sionista - muestran claramente que está en el Estado de Israel. Cuando usted camina fuera del Shaare Zedek Center, usted camina, obviamente, por el Estado de Israel. El principal edificio dedicado a la memoria del Holocausto de Israel está a la mitad de una milla de distancia. Su principal cementerio militar está también muy cerca. El parlamento de Israel se encuentra a unos dos kilómetros de distancia, al igual que la oficina de su primer ministro. Desde el renacimiento del Estado judío, en 1948, la tierra debajo del Shaare Zedek Center ha formado parte de Israel.

Así que cuando los Zivotofsky recibieron el pasaporte estadounidense de Menachem se mostraron perturbados y sorprendidos al ver que su lugar de nacimiento fue catalogado simplemente como "Jerusalén", y no como "Jerusalén, Israel". Esto no era fruto de un error administrativo. Es la creencia de la rama ejecutiva del gobierno de EEUU de que la afirmación de Israel de su soberanía sobre cualquier parte de Jerusalén es un caso en en disputa. El punto de vista sostenido durante mucho tiempo es que la disposición final sobre Jerusalén tendrá que esperar el resultado de las conversaciones de paz entre Israel y los palestinos.

Pero los Zivotofskys están en desacuerdo con este punto de vista, y lo mismo ocurre con el Congreso, que en el 2002 aprobó una ley que exigía que el expediente ejecutivo de los nacimientos de los americanos como Menachem Zivotofsky tienen lugar en "Jerusalén, Israel", tal como argumentan los padres. Pero el Departamento de Estado se ha negado a respetar esta demanda.

Los Zivotofsky han ido a los tribunales, y, después de años de litigio, el Tribunal Supremo ha decidido escuchar su caso. El tribunal decidirá sobre si el Congreso tiene el poder de anular las decisiones de política exterior del Ejecutivo. Esta es una cuestión fascinante, y posiblemente trascendental, pero no es mi tema.

Mi pregunta es la siguiente: ¿Por qué consiente los EEUU la ficción de que Jerusalén - en particular, el oeste de Jerusalén, que ha sido la sede del gobierno israelí desde 1948 - pueda en realidad no pertenecer a Israel?

La respuesta, por desgracia, es el miedo a la violencia extremista islamista.

Los presidentes de Estados Unidos, por supuesto, visitan Jerusalén con cierta regularidad. Y se reúnen allí con ministros y presidentes de Israel, y hablan ante el parlamento israelí. Incluso visitan el lugar más sagrado del judaísmo, el Muro de los Lamentaciones, que, a diferencia del Shaare Zedek Center, es un territorio que se capturó a Jordania en la guerra de 1967.

Ningún presidente de EEUU ha repudiado la más que obvia conexión judía con Jerusalén. De hecho, Bill Clinton culpó a Arafat por el fracaso del proceso de paz de Camp David en el año 2000 después de que el líder palestino se negara a reconocer que el Monte del Templo de Jerusalén era el lugar histórico del antiguo templo judío.

La administración de Barack Obama, al impugnar la demanda de los Zivotofsky, ha argumentado que si reconoce la razón de esa demanda podría "comprometer gravemente la capacidad de Estados Unidos para trabajar con los israelíes, los palestinos y con otros pueblos de la región para promover el proceso de paz".

Si este punto de vista es cierto, entonces no hay esperanzas para el proceso de paz. Si los palestinos no están dispuestos a admitir, como una cuestión de hecho, que Israel tiene soberanía sobre Jerusalén Oeste, ¿cómo va a ser posible convencerlos de que Israel tiene derechos de soberanía sobre la zona del Muro de las Lamentaciones, que se encuentra en el territorio en disputa? (Israel probablemente renunciaría a la soberanía sobre el Muro de las Lamentaciones casi al mismo tiempo que Arabia Saudita renuncie al control de La Meca).

Lo que está pasando aquí es otra cosa. Como Seth Lipsky señala en el Haaretz, la verdadera cuestión es la cuestión de la Tercera Guerra Mundial, planteada por vez primera por la jueza Sonia Sotomayor, y diseñada para poner a prueba los límites de la participación del Congreso en las decisiones de política exterior de decisiones, reflejando así una auténtica preocupación de parte de la rama ejecutiva. A Sotomayor se le preguntó si la calamidad seguiría a una decisión de los EEUU de reconocer que alguien que nació en Jerusalén nació en Israel.

"Vamos a suponer que una docena de naciones dijeran que esta designación en el pasaporte sería como un acto de guerra... si Estados Unidos hace eso, entonces lo veríamos como un acto de guerra", dijo Sotomayor. Añadiendo que "ojalá que puedan permitir que el presidente ignore al Congreso...".

Una vez más, el tema de la separación de poderes no es lo que me preocupa en este momento. Lo que me preocupa es la creencia generalizada de que una decisión de EEUU que declarara abiertamente que el Shaare Zedek Center de Jerusalén se encuentra en Israel, podría llevar a un colapso de un proceso de paz ya bastante colapsado, o peor aún, a un derramamiento de sangre en todo el Oriente Medio. Puede haber cierto mérito en este último supuesto; desde luego, no es solamente una idea de Sotomayor. En un pasado reciente, los extremistas islámicos se han amotinado y han cometido asesinatos por unas caricaturas que consideraron una blasfemia, así que no hay una razón particular para creer que no iban a reaccionar bastante mal ante el reconocimiento tácito de los EEUU de que Jerusalén - al menos su parte occidental - forma parte de Israel.

Pero, ¿qué es lo que esto dice acerca de nosotros, sobre como permitimos que el temor a la violencia nos hace negar la verdad?

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Saturday, August 03, 2013

7 razones por las que las conversaciones de paz de Kerry son ilusorias - Jeffrey Goldberg - Bloomberg



Pues bien, a continuación, en unos nueve meses, al conflicto árabe-israelí se le habrá puesto fin y todos podremos pasar a otra cosa.

Esto es lo que John Kerry, el secretario de estado de EEUU, dijo ayer en una conferencia de prensa en Washington en presencia de los negociadores de paz palestinos e israelíes: "Las partes han acordado hoy que todos los asuntos del estatus final, todas las cuestiones fundamentales y todos los demás temas estén sobre la mesa de negociación con un objetivo simple: tratar de poner fin al conflicto poniendo fin a las diversas reclamaciones Nuestro objetivo será lograr un acuerdo final en el curso de los próximos nueve meses".

Para ser claros, esto es lo que tendrá que pasar para que el próximo mes de abril lleguemos a tiempo a la Casa Blanca para la ceremonia de la firma (del acuerdo final):

1.- Jerusalén, la ciudad más sagrada del judaísmo y el tercer lugar más santo para el Islam, tendrá que ser dividida de una manera que no provoque una guerra religiosa global. Una capital palestina tendrá que ser establecida en la mitad oriental de la ciudad, y los musulmanes del mundo deberán estar de acuerdo con un control continuo sobre una gran parte de la Ciudad Vieja, en particular el Muro Occidental, por parte de Israel. Por su parte, los israelíes deberán aceptar ceder el control permanente sobre el Monte del Templo, el lugar más sagrado del judaísmo, a las autoridades religiosas musulmanas. Eso o las partes deberán ponerse de acuerdo para un control internacional de la denominada Cuenca Santa, que contiene los sitios más importantes del monoteísmo.

2.- Los judíos que viven en Hebrón, la segunda ciudad más sagrada del judaísmo, deberán abandonarla, ya que la ciudad pasará a formar parte de Palestina. O bien se deberá convencer a la Autoridad Palestina para que les conceda la ciudadanía. La posición declarada de la Autoridad Palestina es que Palestina estará “limpia” de israelíes.

3.- A los descendientes de los palestinos que huyeron o fueron expulsados de lo que ahora es Israel durante la agresión árabe de 1947-1948 contra el naciente Estado judío, habrá que decirles que finamente no se trasladarán a Israel. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, también deberá sobrevivir a los inevitables atentados contra su vida que se desencadenarán si se muestra de acuerdo con renunciar a la demanda palestina de "derecho de retorno". Además, los palestinos tendrán que estar de acuerdo en que nunca más volverán a presentar más reclamaciones contra Israel.

4.- Un plan deberá organizarse para eliminar la presencia en cualquier territorio (de Cisjordania) más allá del lado israelí de la barrera de seguridad de entre 50.000 y 80.000 israelíes que viven en asentamientos. Entre estos colonos, hay miles de fanáticos que simpatizaban con el asesinato de Yitzhak Rabin, ex primer ministro de Israel, por negociar con la Organización de Liberación de Palestina.

Además, Israel tendrá que dejar de construir nuevos asentamientos y de agrandar los ya existentes. El actual gobierno israelí es, posiblemente, el más pro-colono de la historia del país, y un buen porcentaje de los cuerpos de oficiales israelíes, los soldados que tendrían que ayudar a desalojar a sus compatriotas judíos de los asentamientos, también vive en asentamientos.

5.- Abbas y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, deberán ser persuadidos de confiar el uno en el otro. Como Avi Issacharoff ha escrito en el Times of Israel: “Abbas cree que Netanyahu está poco dispuesto para hacer la paz, mientras que Netanyahu cree que Abbas no podrá seguir (no le dejarán) adelante con el proceso de paz. Ambos están enviando vibraciones pesimistas a los que les rodean, dando la sensación de que nada saldrá de todo esto. Esto se puede ver en su decisión de enviar a sus representantes a Washington en lugar de celebrar una cumbre de alto nivel”.

6.- Hamas, que controla la Franja de Gaza, donde viven casi la mitad de los futuros ciudadanos de Palestina, o bien debe disolverse, o bien sera disuelta por la fuerza o bien deberá cambiar su ideología, de tal forma que se ajuste a la visión de la Autoridad Palestina de un compromiso. Si Hamas se niega a cambiar, entonces Israel y la Autoridad Palestina deberán poseer un plan efectivo para hacer frente por todos los medios a los actos de terrorismo que aparecen a menudo durante los períodos de altas esperanzas de una posible paz.

7.- Hezbollah e Irán deberán ser controlados para que no inicien una guerra diseñada exclusivamente para interrumpir el proceso de paz. Además, el camino de Irán hacia el armamento nuclear deberá ser detenido, ya que desestabilizaría aún más un Oriente Medio ya de por si desestabilizado.

Además, Egipto no debe derrumbarse, la guerra civil siria no debe extenderse al conflicto palestino-israelí, el Líbano debe seguir siendo un Estado unitario y Jordania debe permanecer bajo el control de la monarquía hachemita.

Estoy seguro de que aún me faltan algunas cosas más. Realmente admiro mucho el descaro de Kerry. Es importante, por el bien de los pueblos israelí y palestino, que se construya un compromiso que impida más derramamiento de sangre. Sólo espero que haya un plan B secreto, algún tipo de arreglo provisional que pueda evitar una tragedia mayor, incluso en ausencia de un acuerdo permanente.

Porque si no la hay, y las negociaciones de Kerry fallan, entonces la situación el año que viene puede ser aún más infeliz de lo que lo es ahora.

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Saturday, December 08, 2012

La pesadilla de la "solución" de un único Estado - Jeffrey Goldberg - The Atlantic



Esta semana el NYTimes trae un nuevo artículo de opinión  pidiendo la creación de "Isratina" (la ocurrencia de un tal Muammar Gadafi, cuya carrera como articulista de opinión se vio interrumpida por el pueblo libio).  Éste nuevo artículo es de Sari Makdisi, un profesor de inglés de UCLA, pero para ser justos con Makdisi, la propia derecha israelí le ha facilitado su narrativa al hacer que sea tan difícil como humanamente posible imaginarse la creación de un palestino en la Ribera Occidental y en Gaza. Yo también he argumentado que un sola "solución de un único Estado" puede llegar a ser una posibilidad eventual si el gobierno israelí no puede revertir el proyecto de asentamientos en Cisjordania (y, por supuesto, si los palestinos muestran un continuado desdén hacia un compromiso).

Lo que es más notable en la columna de Makdisi es lo que siempre es más relevante en todas las propuestas de una solución de un único Estado: se escribe como si:
(a) el pueblo judío no se mereciera un Estado, incluso en una parte de su patria histórica.
(b) como si a los palestinos nunca se les ofreció un estado propio (¿por qué no puede, por una vez, un defensor de la solución de un único Estado reconocer el hecho de que las Naciones Unidas les ofreció a los árabes su propio estado en Palestina en 1947, y que ese ofrecimiento fue rechazado por sus líderes, por no hablar de las ofertas posteriores, y también rechazadas, formuladas a Yasser Arafat y Mahmoud Abbas?)
(c) como si la solución de un Estado fuera en realidad una solución viable. 

Esta es la opinión de Makdisi sobre la suerte que correría la población judía cuando surgiera el 23 estado de mayoría árabe en el Oriente Medio
Los judíos de Israel pagarán lo que va resultará solamente un precio a corto plazo a cambio de muchos beneficios a largo plazo. Al igual que los palestinos, van a perder el sueño y la perspectiva de un Estado exclusivamente propia. Pero - como también los palestinos - lo que van a obtener a su vez es el derecho a vivir en paz
No conozco a Makdisi, así que no sé si es polinesio o simplemente un cínico. Pero una solución pacífica de un Estado es una imposibilidad, y no solamente porque requeriría el consentimiento de seis millones de judíos que no muestran ninguna inclinación a apoyar dicha idea (Los israelíes son conscientes del antisemitismo endémico existente en el Oriente Medio, de la persecución y la discriminación ejercida contra los judíos viviendo bajo el dominio árabe en muchos países y durante muchas épocas, además de conocer la intolerancia generalizada en el Oriente Medio hacia las minorías étnicas y religiosas). Las tensiones generadas por una solución de un único Estado serían insoportables. Esto es lo que decía en una reciente columna mía que se basaba en buena medida en los análisis del escritor de izquierdas israelí Gershom Gorenberg:
Gorenberg, en su nuevo libro, "The Unmaking of Israel", una jeremiada dirigida al movimiento de los asentamientos judíos, escribe extensamente sobre lo absurdo en el corazón de sus propuestas. 
"Los palestinos exigirían la devolución de la propiedad perdida en 1948, y tal vez la reconstrucción de los pueblos destruidos. Excepto para el trazado de las fronteras, virtualmente todas las cuestiones que estarían detrás de las negociaciones entre israelíes y palestinos se convertirían en un problema doméstico con la creación de una única y nueva entidad políticamente en llamas".
Gorenberg predice que los israelíes con medios económicos huirían de este nuevo estado, dejándolo paralizado económicamente. "El financiamiento del desarrollo en la mayoría de las áreas palestinas y el proporcionar a los palestinos la red de bienestar social de Israel requeriría que los judíos pagarán muchos más impuestos o bien que recibieran menos servicios. Pero el motor de la economía israelí es la alta tecnología, una industria completamente portátil. Y en ella, tanto los individuos como las empresas partirían".

En el mejor de los casos, esta nueva distopía junto al mar se paralizaría sin fin por el argumento de que "dos nacionalidades que han buscado desesperadamente un marco político para la independencia cultural y social, pasarían a luchar ahora por el control del lenguaje, el arte, los nombres de las calles y las escuelas...". En el peor de los casos, escribe Gorenberg, las tensiones políticas "encenderían la violencia".

¿Podría existir finalmente un único Estado entre el Mar Mediterráneo y el río Jordán? Quizás. No puedo decirlo a ciencia cierta. ¿Será un éxito? No. Sería una pesadilla.

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Thursday, September 06, 2012

Los demócratas "pasan" de la relación milenaria de los judíos con Jerusalén


Un "extraño" de vuelta del Kotel a principios de 1930

Jeffrey Goldberg, uno de los más conocidos periodistas judíos americanos, muy favorable a Obama, y que en bastantes ocasiones ha sido utilizado como portavoz suyo sobre las cuestiones más problemáticas con Israel, no parece salir de su asombro, de una manera bastante histriónica (más que irónica), ante la repercusión del "sorprendente olvido" por parte de la plataforma de la Convención Demócrata de la relación fundamental entre Israel, y los judíos, con Jerusalén, fomentando así encubiertamente, y por vez primera, su división, o quizás pensando como afirma Abbas que solo contiene presencia e historia cristiana y musulmana.

Su ironía trasluce cierto nerviosismo por las posibles repercusiones electorales de éste olvido.
Si me olvido de ti, oh Jerusalén - Jeffrey Goldberg

Lo mas sorprendente y aterrador acaba de ocurrir en Israel. Estoy recibiendo información parcial de mis amigos y colegas desde el epicentro de la noticia. Al parecer, la Knesset - el edificio real, no sus miembros - ha desaparecido en un enorme agujero en el suelo. Lo mismo le ha sucedido a la Corte Suprema de Justicia, y a la Oficina del Primer Ministro y a la Residencia del Presidente. Todos ellos han desaparecido.

El Gobierno, aunque no se han perdido vidas, ha convocado de manera urgente una reunión en la nueva capital eterna e indivisible de Israel, Afula, para discutir estos hechos tan terribles.

Los observadores allí presentes culpan del colapso de las infraestructuras gubernamentales de Jerusalén a la Plataforma del Partido Demócrata, que, por vez primera desde el Reinado de Herodes el Grande, no ha mencionado a Jerusalén como la capital de Israel.

Esto debió ser demasiado para las estructuras presentes en Jerusalén. Y es que ya no podrían continuar contando con la aprobacion de Robert Wexler y Debbie Wasserman Schultz (coordinadores principales de la plataforma demócrata).

Yo, por mi parte, estoy sumamente sorprendido por este desarrollo. Pensaba que Jerusalén, y la relación del pueblo judío con Jerusalén, no era tan frágil como aparentemente lo es. ¿Quien podría saber que la ámpliamente ignorada Plataforma demócrata podría ser tan poderosa como para borrar la Historia?

Siempre ha sido mi sentimiento el que Jerusalén no es la capital de Israel porqué el Partido Demócrata o el Partido Republicano lo digan, sino porque los judíos, y la Historia judía, dicen que es la capital. Pero estaba equivocado. Ciertamente espero que el presidente Obama no tenga nada malo que decir sobre Afula. Esto podría significar una catástrofe.
Algo más calmado, Jeffrey Goldberg parece recobrar el sentido común en su último post:
El DNC (Plataforma de la Convención Demócrata) recupera su astucia. Olvídense de Jerusalén - Jeffrey Goldberg

Yo no sé qué pensar de este embrollo sobre Jerusalén. En el caso de que usted no lo conozca aún, los demócratas han decidido que Jerusalén es, después de todo, la capital de Israel, y así lo están recuperando en su plataforma del partido. Por supuesto, Jerusalén es la capital de Israel, incluso aunque los demócratas se olvidaran de mencionar que era la capital de Israel.

¿Un error no forzado por parte de los demócratas? Sí. ¿Sin sentido? Sí. ¿Cambia algo en el trasfondo? No, por supuesto que no. ¿La altura de la estupidez cometida? Llega bastante alto.

Hay grandes cosas que están sucediendo en el Oriente Medio, procesos revolucionarios, ¿y es de esto de lo que los demócratas están hablando? ¿Cuánto tiempo han gastado en Charlotte (la sede de la Convención demócrata) debatiendo qué hacer con la terrible crisis en Siria? Ninguno.

Todo muy frustrante.

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Thursday, October 20, 2011

El retorno de los jebuseos - Jeffrey Goldberg - Atlantic


Las nieves de antaño, de Francois Villon

¿Por qué no puede haber una verdadera paz entre palestinos e israelíes a corto plazo? Hay muchas razones, entre ellas una puede ser esta: a muchos palestinos, inclusive los más moderados de ellos, les resulta imposible aceptar la idea de que los judíos sean un pueblo o nación. Los palestinos, por supuesto, exigen a los judíos que les acepten como pueblo o nación, y la gran revolución acontecida en el pensamiento israelí en los últimos treinta años es que la mayoría de los judíos israelíes entienden actualmente que los palestinos son, de hecho, un pueblo y una nación, y ello porque se consideran un pueblo.

Los palestinos, como grupo, se definen a sí mismos quiénes son, y el mundo acepta esa identidad elegida. Es una verdad autoevidente que los judíos también se definen como un pueblo o nación - de hecho, hace ya bastante tiempo -, y también resulta bastante evidente que muchas personas se niegan a aceptar esa autodefinición o al menos la ven como algo intrínsecamente discriminatorio, incluso genocida [N.P.: es decir, todos los demás pueden definirse y conformarse como pueblo o nación, y todo ello sin problemas ni oposición, ahora bien, si eso lo hacen los judíos, entonces "discriminan"].

Sari Nusseibeh, el famoso y "moderado" intelectual palestino, comparte ese prejuicio al parecer, y sus recientes provocaciones han llevado a esta respuesta por parte de Leon Wieseltier:
Qué pobre discípulo de Edward Said se nos revela Sari Nusseibeh! Said enseñó que los pueblos deben crear sus propias representaciones de sí mismos, como una cuestión de derecho y de dignidad, y que esa representación de un pueblo de sí mismo, si es realizada desde fuera por otros, representa un ejercicio de deformación. Sin embargo, aquí está Nusseibeh, en un artículo en Al Jazeera, instruyendo a los judíos de "por qué Israel no puede ser un Estado judío". Nusseibeh prefiere "un Estado civil, democrático y pluralista, cuya religión oficial sea el judaísmo, y de mayoría judía", lo cual está bien si se respeta el deseo de esa mayoría judía de establecer también dicho Estado como un santuario permanente e indiscutible para los judíos del resto del mundo: el sionismo, después de todo, es ante todo un remedio a dicho peligro.

Pero la razonabilidad de Nusseibeh tiene sus límites. Él también participa del viejo argumento de que un "Estado judío" implicaría que Israel fuera, o debiera ser, o bien una teocracia (si tomamos la palabra "judío" para aplicarla al judaísmo como religión oficial) o bien un estado de apartheid (si tomamos el término "judío" para aplicarlo a la etnicidad judía).

Pero esto es completamente absurdo. Las perspectivas de una teocracia judía en Israel son mucho menores que esas otras perspectivas de una teocracia musulmana en Palestina - ninguno de los partidos religiosos de Israel son tan poderosos a nivel político como lo es Hamas dentro de la política palestina -, y por contra son mucho mayores las garantías de una igualdad de derechos ante la ley para todos los habitantes de Israel - judíos, musulmanes y cristianos -, lo que representa un antídoto manifiesto para esa fantasía distópica de un apartheid.

Un Estado judío puede ser justo o injusto, pero no es esencialmente injusto. Nusseibeh señala que "ningún estado en el mundo es - o puede serlo en la práctica - étnica o religiosamente homogéneo", pero si hablamos sólo de Israel, la reclamación de tal homogeneidad por parte de unos pocos y enfermos rabinos y sus secuaces ya ha sido rotundamente condenada (y en ciertos casos con arrestos) por su incitación exclusivista. Nusseibeh hace una ominosa alusión a ellos, a pesar de que no le gusta nada que los desvaríos de los mulás radicales se confundan y equiparen con la corriente principal musulmana.

Pero es que Nusseibeh, un poco más adelante, se vuelve loco. La "razón más seria... por la qué los líderes palestinos - y de hecho, cualquier persona responsable - no puedan reconocer moralmente a Israel como un "Estado judío"... tiene que ver con la Alianza de Dios en la Biblia con los antiguos israelitas". A continuación cita el Génesis, el Deuteronomio, los libros de Josué y Samuel para establecer que "en el Antiguo Testamento, Dios ordena crear un Estado judío en la tierra de Israel al que se llegará mediante la guerra y el despojo violento de los habitantes originales". Y con ello explica que "nadie puede culpar a los palestinos y a los descendientes de los antiguos cananeos, jebuseos y otros pueblos que habitaban esa tierra antes de los antiguos israelitas... de sentir un poco de temor en cuanto a lo que significa reconocer a Israel como un Estado judío".

Es decir, ellos, los palestinos, !se sienten jebuseos! No importa que los palestinos no sean los descendientes de los antiguos cananeos. El vástago árabe del racionalismo de Oxford coincide aquí con los judíos más extremistas de la Ribera Occidental en que la Biblia marca la agenda política diaria en la actualidad.

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Tuesday, July 19, 2011

El "genocida" Israel paga para que los árabes tengan más hijos - Jeffrey Goldberg - Atlantic



Mi amiga Dina Kraft tenía un fascinante artículo en el NYTimes de ayer sobre el programa de fertilización in vitro existen en Israel y a disposición de cualquier ciudadano que lo desee, y por supuesto entre ellos los ciudadanos árabes [N.P.: Y eso a pesar de la socorrida amenaza demográfica y las sempiternas acusaciones de genocidio]:
Israel realmente tiene una alta tasa de fecundidad: una media de 2,9 hijos por familia. Más allá del imperativo bíblico de ser fecundos, algunos judíos de Israel siguen empeñados en tratar de restaurar las cifras de población judía previas al Holocausto.

Pero la demografía es también aquí un asunto político. Históricamente, Israel se ha centrado en la promoción de las tasas de natalidad judía para así lograr mantener una mayoría judía y, más recientemente, representar un contrapeso a las tasas de fertilidad más elevadas de los palestinos en los territorios ocupados. Sin embargo, los ciudadanos árabes de Israel tienen los mismos derechos que sus homólogos judíos a la hora de recibir los tratamientos de fertilidad pagados por el Estado.

Un estudio publicado por la revista Human Reproduction Update en el 2002, ya informaba que se llevaron a cabo 1.657 procedimientos de fertilización in vitro anuales por cada millón de personas en Israel, en comparación con los 899 de Islandia, el país con la segunda tasa más alta, y los 126 en los Estados Unidos, que iba muy por detrás de los países europeos.
Dos pequeñas observaciones:

- Hay gente en el mundo que se sorprende ante esta política, sobre todo si escucha el eco del famoso comentario del filósofo Emil Fackenheim sobre la 614 Mitzvah: "No brindes victorias póstumas a Hitler". Yo por mi parte, nunca me he opuesto a la idea de que el pueblo judío tiene el deber de frustrar las intenciones de Hitler de muchas maneras diferentes: manteniendo nuestra fe, estando de pie contra el fascismo y el antisemitismo y repoblando el mundo judío.

- Israel es un país (es el único país) que a menudo es acusado por los diversos extremistas de llevar a cabo políticas genocidas. Pero si Israel está involucrado en un genocidio palestino, realmente está realizando un trabajo muy pobre: es decir, ¿a quién se le ocurre pagar y financiar que los árabes tengan más hijos?

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Thursday, May 19, 2011

(Las dos versiones, en inglés y en árabe) ¿Fue la familia de Mahmoud Abbas expulsada de Palestina? - Jeffrey Goldberg – Atlantic


Cartel en el cementerio de Safed que informa dónde están situadas las víctimas judías del pogrom del 29 de Agosto de 1929

En un artículo de opinión en el NYTimes de ayer, el presidente palestino Mahmoud Abbas escribe lo siguiente acerca de sí mismo:
"hace 63 años, un niño palestino de 13 años se vio obligado a dejar su hogar en la ciudad galilea de Safed, y huir con su familia a Siria. Tuvo que refugiarse en una tienda de lona que se proporcionaba a todos los refugiados que allí llegaban. Aunque él y su familia deseaban desde hace décadas volver a su hogar y a su patria, se les negó el más básico de los derechos humanos".
Esta declaración nos crea un par de impresiones. Una sutil impresión de que cierto grupo de personas parece que no puede dejar de oprimir a los niños y adolescentes de Galilea, y, obviamente, una segunda impresión de que fue el ejército sionista quien "forzó" a la familia de Abbas a dejar Safed. Pero esto no parece ser tan cierto.

En otras ocasiones, Abbas ha afirmado que su familia abandonó Safed ante el temor general de que los judíos de Safed buscaran "vengarse" de los árabes de Safed por las anteriores masacres de judíos provocadas por dichos árabes. He aquí su relato de 2007 sobre el autoexilio de su familia de Safed:
"Cuando tenía 13 años nos fuimos a pie por la noche hacia el río Jordán... Con el tiempo nos instalamos en Damasco... Mi padre tenía dinero, y recurrió a él metódicamente. Después de un año, cuando el dinero se acabó, comenzamos a trabajar... La gente tenía motivos para huir... Temían represalias de las organizaciones terroristas sionistas, en particular de las de Safed. Aquellos de nosotros que eramos de Safed temíamos especialmente que los judíos albergaran viejos deseos de venganza por lo que pasó durante el levantamiento de 1929 [pogromos musulmanes instigados por el Gran Mufti Haj Amin al-Husseini, conocido más tarde por sus simpatías nazis]. Esto estaba en la mente de nuestras familias y de nuestros padres... Se dieron cuenta que la correlación de fuerzas había cambiado y por lo tanto toda la ciudad fue abandonada sobre la base de este razonamiento: ahorrar nuestras vidas y pertenencias".
No hay ninguna razón especial para tener esperanzas en un exitoso proceso de paz cuando el líder de los palestinos se dedica a vender una historia falsa de la independencia de Israel. Abbas también escribe sobre el voto en las Naciones Unidas para la partición de Palestina en dos estados, uno judío y el otro árabe:
"En noviembre de 1947, la Asamblea General hizo su recomendación y la respuesta fue afirmativa. Poco después, las fuerzas sionistas expulsaron a los árabes palestinos para garantizar una decisiva mayoría judía en el futuro Estado de Israel, y los árabes intervinieron. Se produjo la guerra y llegaron más expulsiones".
Llegar a una solución satisfactoria de estas diferencias requiere que ambas partes, árabes e israelíes, lidien con sus propios errores. Mahmoud Abbas no se atreve a señalar que los judíos aceptaron el Plan de Partición, mientras que los árabes lo rechazaron y fueron a la guerra para extinguir al naciente estado judío en su misma cuna, y que posteriormente perdieron esa guerra ofensiva.

Durante esta guerra, muchos árabes fueron expulsados de Palestina por las fuerzas israelíes y otros muchos huyeron. Esto no es un acontecimiento histórico único, la mayoría de las guerras causan desplazamientos masivos de población. Vale la pena señalar que algunos judíos, en un número menor, también fueron expulsados de sus pueblos y granjas por las fuerzas árabes, y que un mayor número de judíos - unos 800.000 - fueron expulsados posteriormente de los países árabes, donde ellos y sus antepasados habían vivido durante cientos, incluso miles, de años.

Estos judíos no son considerados hoy en día como refugiados porque fueron acogidos por Israel y recibieron la ciudadanía. Los refugiados árabes de Palestina no fueron tratados tan bien por sus propios hermanos árabes. Por supuesto, tener que recitar esta historia resulta deprimente, y es que significa que las dos partes todavía están batallando sobre lo que ocurrió en 1948. Un debate más constructivo se centraría en las secuelas de la guerra de 1967.

Mahmoud Abbas ya no va a regresar a Safed. Pero podría ser presidente de un Estado independiente de Palestina en la Ribera Occidental y Gaza con su capital en Jerusalén (Este). Si él - y, por supuesto el Primer Ministro Netanyahu - encontraran una manera de evitar resucitar viejos agravios y en su lugar trabajaran hacia un futuro para ambas partes, no conseguirían todo lo que desean, pero al menos sí lo suficiente para vivir.


PD. Muy interesante la interiorización en la población árabe de Safed de que las anteriores violencias anti-judías podrían provocar el deseo de venganza entre los judíos de Safed, y ello interpretado a su vez como un sentimiento que entraría dentro de una "lógica factible y realista" (según los parámetros de los árabes de Safed)

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