La media vuelta de Viena - Shmuel Rosner - NYTimes

Observando desde el Golán los combates en Siria
¿Quién tiene la culpa por el desastre existente en el Oriente Medio? Los culpables ya eran muchos, pero Austria acaba de unirse a la lista.
El gobierno austríaco anunció la semana pasada que retira a sus 380 soldados de los 1.000 efectivos de las fuerzas de la ONU que han estado monitorizando la frágil tregua entre Siria e Israel desde poco después de la guerra del Yom Kippur en 1973.
El gobierno israelí no se mostró sorprendido exactamente por la noticia, tampoco le gustó.
Cuando llamé a Yigal Kipnis, un historiador israelí y el autor de "Los Altos del Golán: Geografía, historia política y asentamiento desde 1949", me dijo: "Las fuerzas internacionales de paz son grandes (en número) siempre y cuando no sean necesarias" (Luego me recordó cómo en 1967, a petición del gobierno egipcio, otra fuerza de la ONU evacuó la península del Sinaí, ya que la crisis que llevaría a la Guerra de los Seis Días se aceleraba).
El primer ministro de Israel aludió al asunto menos sarcásticamente en una reunión del gabinete del domingo: Para él, la salida de los austriacos muestra por qué Israel "no puede poner su seguridad en manos de las fuerzas internacionales".
Nosotros, los israelíes, podemos llegar a ser paranoicos en ocasiones, pero eso no significa que no vayan contra nosotros y no quieran destruirnos. La presencia de las tropas de mantenimiento de la paz en el sur del Líbano, bajo el mandato de la Resolución 1701 de la ONU de 2006, no ha logrado [N.P.: no ha intentado] su objetivo de desarmar a Hezbollah, el grupo terrorista respaldado por Irán, o de ayudar al Gobierno del Líbano en el intento de instaurar "su autoridad sobre todo el territorio". Hezbollah sigue siendo una organización política y militar de gran alcance, con decenas de miles de misiles dirigidos contra Israel.
Y como le dijo un funcionario israelí al Jerusalem Post hace poco, la misión de asistencia fronteriza en la Franja de Gaza, que tenía encargado vigilar el paso de Rafah desde la retirada de Israel de Gaza en 2005, ha "dejado de funcionar desde el momento en que Hamas llegó al poder". Y los ataques con cohetes y morteros lanzados desde esa área contra los civiles israelíes del sur, ha llevado a Israel a lanzar dos grandes campañas militares desde su retirada. Y ahora que la situación en Siria se está calentando, los austriacos abandonan los Altos del Golán.
Realmente no se puede culpar al gobierno de Austria por no querer arriesgar la vida de sus soldados. Por otra parte, ¿cuál es el objetivo, y el beneficio, de tener desplegada una fuerza internacional desplegada en zonas críticas si cuando las cosas se ponen difíciles se precipitan a salir huyendo?
La lección inmediata, para Israel, es que no puede confiar en nadie más que en sus propias fuerzas para proteger sus fronteras. A largo plazo, la implicación es que no debería comprometerse a cualquier acuerdo de paz que implique que debe ser ejecutado y supervisado por unas fuerzas internacionales. A lo sumo, se puede contar con estas fuerzas para actividades más bien de estilo ceremonial en un acuerdo de seguridad bien delimitado. Como mucho, para cualquier acuerdo que diera lugar al establecimiento de un Estado palestino, se podría considerar dejar en manos de algún organismo internacional de supervisión el valle del Jordán.
La próxima vez que los europeos se quejen de las políticas de Israel, sería razonable que Israel redirigiera sus protestas hacia Viena. Ya que con la retirada de sus tropas a la primera señal de problemas, Austria también ha socavado las perspectivas de paz en Oriente Medio.


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