Thursday, July 25, 2013

La preocupación por la Ocupación - Shmuel Rosner - NYTimes


Las conversaciones entre Israel y la Autoridad Palestina es probable que se reanuden pronto, se anunció el pasado viernes, después de tres años de estancamiento. Creo que estoy contento por ello, porque la comunicación es preferible a un punto muerto, y negociar la paz sigue siendo "urgente" (secretario de Estado John Kerry) y de "interés vital y estratégico" para Israel (el primer ministro Benjamin Netanyahu).

Pero yo también me siento agotado, y con ello no soy nada original, ante la idea de volver a la misma tediosa y escéptica agenda sobre sus posibilidades de progreso. Las concesiones máximas que Israel está dispuesto a realizar aún no equivalen a lo mínimo que los palestinos están dispuestos a aceptar.

Y sin embargo, el desafortunado y reciente tiempo de espera del proceso de paz, ha liberado a los israelíes de examinar otros problemas que habían descuidado bastante. Cuando el país se volvió hacia adentro en los últimos tres años, descubrió que había vida más allá del conflicto.

Tal vez hubo una parte de auto-negación en este cambio de agenda. Pero también hay algo muy saludable acerca de cómo los israelíes hablan ahora acerca de las cuestiones económicas (como la creciente desigualdad), de  la justicia social (como la gratuidad de la enseñanza para más niños), y de que como los ultra-ortodoxos deben participar en la fuerza laboral y en el ejército.

El debate sobre la integración de los ultra-ortodoxos, por ejemplo, sólo fue posible después de la creación de una coalición de gobierno que combina a un gran partido de centro, Yesh Atid, y un gran partido de la derecha, el Habayit Hayehudi. Con el tema palestino expelido de la agenda diaria de todos, el Yesh Atid, que favorece el proceso de paz y una solución de dos estados y el Habayit Hayehudi, que apoya los asentamientos y se opone a la creación de un Estado palestino, pueden llegar a reunirse y abordar otros asuntos.

Pero ahora, en parte gracias al buen trabajo de Kerry, estamos de vuelta a las cansinas y aburridas preguntas del proceso de paz, y sus respuestas bien conocidas. ¿Estás a favor o en contra de los asentamientos? ¿Estás a favor o en contra de la solución de dos estados? ¿Qué estás dispuesto a sacrificar?

Tanto la monotonía como el pseudodrama han regresado a los pocos días de reavivarse la perspectiva de nuevas negociaciones. El mediador norteamericano tuvo que extender su visita debido a dificultades inesperadas. El gobierno israelí aceptó las concesiones, pero con la condición de que no tendría que respaldarlas públicamente. Los dirigentes palestinos tuvieron una crisis de último minuto con la esperanza de así ganar más terreno. Mientras los opositores palestinos al proceso criticaron rápidamente las nuevas conversaciones diciendo que el presidente Mahmoud Abbas no tiene un mandato legítimo para negociar en su nombre, y los israelíes de línea dura rápidamente amenazaron con retirarse de la coalición de gobierno si Netanyahu cedía demasiado.

Hemos estado ahí - y ahí, ahí…- tantas veces anteriormente. Estas negociaciones son como una danza ritual, y todos los actores tienen muy bien ensayados sus papeles.

Si en el proceso de paz queda alguna posibilidad de ir hacia alguna parte, el retorno a unas aburridas conversaciones sería un pequeño precio a pagar. Pero no es así, y este teatro podría impedir que Israel se centre en otros problemas que necesita arreglar.

¿Es esta una razón para rechazar las negociaciones? Al contrario: Es todavía una razón más para seguir adelante sin perder más tiempo.

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