Thursday, July 25, 2013

La rápida evolución demográfica de Israel - Paul Morland - Real Clear World



En comparación con el rápido desarrollo de la situación política y militar en el Oriente Medio, la demografía está cambiando a un ritmo glacial. Sin embargo, la evolución demográfica en Israel en los últimos años se ha desarrollado con una rapidez inusual, y parece estar acelerándose.

En los primeros 12 años de este siglo, el número de nacimientos árabes en Israel se ha casi completamente detenido en alrededor de unos 40.000 por año. Y esto a pesar del creciente tamaño de la población árabe, lo que significa que la tasa de natalidad árabe - nacimientos respecto al tamaño de la población - ha caído.

Durante el mismo período, los nacimientos judíos han pasado de 95.000 a 130.000. En los primeros cuatro meses de 2013, el período más reciente del que hay datos disponibles, los nacimientos judíos se han incrementado un 38% con respecto al mismo período del 2001, y los nacimientos árabes solamente un 6%.

Esto significa que la proporción de nacimientos árabes israelíes, poco más de 22% del total, ahora mismo no es mucho mayor que el porcentaje de población árabe del total general, algo menos de 21%, y muy por debajo de su nivel máximo cuando estuvo en torno al 30%. Las tasas de natalidad de los árabes y los judíos en Israel están a punto de converger. Esto es a la vez importante y sorprendente.

En principio es muy significativo, ya que representa una caída dramática en las tasas de fecundidad árabes. Dado que la población árabe es más joven y tiene más mujeres en edad de procrear en relación a su tamaño que la población judía, se esperaba que tuviera una tasa de natalidad más alta. El hecho de que las tasas de natalidad de las dos comunidades se encuentran cerca de converger significa que nos estamos acercando al punto, si aún no lo hemos sobrepasado, de que la mujer judía promedio en Israel tenga más hijos que la mujer árabe promedio.

No es de extrañar, por lo menos en términos de la caída de las tasas de fecundidad árabes, ya que refleja unas tendencias bien documentados en otros lugares. En el período comprendido entre los años 1960 y 2005-2010, los informes de la ONU señalan que la mujer egipcia promedio pasó de tener más de 6,5 hijos a tener menos de tres. En el Líbano, durante el mismo período, la caída fue de más de 5,5 a alrededor de 1,5, muy por debajo del nivel de reemplazo. En Jordania y Siria, también la disminución de la fertilidad fue dramática, de 8 y 7,5 hijos por mujer respectivamente en la década de 1960 a alrededor de 3 y 3,5 en el período 2005-2010.

Más allá del mundo árabe, en la comunidad musulmana en general, ha existido una tendencia similar, con las iraníes y las mujeres de Bangladesh, por ejemplo, pasando de tener alrededor de 7 hijos a 2,5 o menos. No sorprende, entonces, que las mujeres árabes israelíes sigan, aunque sea con retraso, un camino similar.

Sin embargo, el factor sorpresa está en el aumento constante de la fecundidad de las mujeres judías de Israel. En torno a 3 hijos por mujer, se trata de una tasa de fecundidad que representa dos o más veces el nivel de Rusia, Polonia y Alemania, y un 50% más de las de Francia, Reino Unido y los EEUU. Se trata de un nivel de maternidad sin precedentes en un país desarrollado.

Y a pesar de que los haredim (ultra-ortodoxos) ciertamente contribuyen a esta tendencia, la evidencia más reciente de los expertos Evgenia Bystrov y Arnón Sofer sugiere que la maternidad entre los haredim está cayendo, mientras que entre la población secular está aumentando lentamente.

Estas tendencias también están teniendo un impacto más allá de la Línea Verde. Según Neve Gordon, un geógrafo de la Universidad Ben-Gurion y Yinon Cohen, un académico de Columbia, los nacimientos de judíos que viven en Cisjordania han aumentado cinco veces en los últimos 20 años, mientras que judíos que se han trasladado a Cisjordania se ha reducido a la mitad, es decir, el crecimiento de la población judía de los asentamientos es orgánico y debido a la alta tasa de nacimiento de los que llegaron desde el Israel anterior a 1967. El trabajo de Gordon y Cohen sugiere que la floreciente tasa de fecundidad de la población ultra-ortodoxa en Judea y Samaria es ahora mismo no menos de dos y media veces la de la población árabe local.

Esta información debe ser manejada con cuidado. No tiene una relación directa con la cuestión muy debatida del número total de árabes que viven en Cisjordania y lo el impacto que representaría su incorporación dentro de Israel. Tampoco sugiere necesariamente que los judíos crecerán con proporción a la población de Israel, con o sin Ribera Occidental. Las cuestiones de la mortalidad y la fecundidad influirán, y también lo harán los movimientos de población dentro y fuera de la zona.

Sin embargo, vale la pena señalar que, al menos dentro del propio Israel, el impulso demográfico árabe está decayendo. Mientras que en 2003 la proporción de la población árabe de Israel crecía cerca de un cuarto de punto porcentual, el año pasado creció menos de una décima parte de un punto porcentual.

Mi objetivo al presentar esta información a la opinión pública no es apoyar a uno u otro campo político dentro de Israel, la "izquierda o la derecha". Y es que ambas partes pueden hallar algún consuelo en estos datos, porque la derecha puede utilizarlos para argumentar que una posición territorial maximalista es al menos demográficamente más factible que hace una o dos décadas. Desde el punto de vista de la izquierda, se pueden utilizar para desinflar lo que se articula como pánico demográfico y que tiene como objeto a los ciudadanos árabes de Israel.

Las conclusiones políticas que se extraigan seguramente podrán mejorar la calidad del debate mediante una mayor apreciación de los hechos.

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