Saturday, August 17, 2013

¿Pueden aceptar los palestinos la existencia de un Estado judío? - Einat Wilf - Al Monitor



Cuando los negociadores israelíes y palestinos comienzan una nueva ronda de conversaciones, una pregunta se cierne en el aire: ¿Podrá haber un acuerdo? Algunos expresan esperanza. La mayoría expresa escepticismo. Pero para responder a esta pregunta, hay que profundizar en la principal causa o raíz de la cuestión. Tenemos que saber por lo que estamos luchando, por lo que podemos matar y morir. Para tratar de resolver el conflicto, primero debemos conocer su esencia.

La pregunta clave es si, en el fondo, el conflicto es racional o existencial. Un conflicto racional es acerca de los recursos y de su distribución equitativa.

Si el conflicto es racional, entonces se abre paso el simple hecho de que dos pueblos viven en una tierra, y por lo tanto tienen que encontrar una manera de compartirla. Un conflicto racional debe ser susceptible de unas soluciones negociadas racionales, basadas en el principio de una partición, - la división de la tierra entre dos estados, uno para cada uno de los dos pueblos, uno judío y uno árabe - como ha sido el objeto de todos los esfuerzos de los gobiernos que han buscado una negociación, ya desde 1937. Tarde o temprano, esta solución debe traer la paz y el fin del conflicto.

Pero cada vez más los israelíes, y yo entre ellos, han llegado a preguntarse si la esencia del conflicto es muy diferente, es decir, no es racional, sino existencial. ¿El objeto del conflicto es acerca de la misma existencia, en lugar del tamaño, del estado de Israel?

El 18 de febrero de 1947, el secretario de Asuntos Exteriores británico, Ernest Bevin, de ninguna de las maneras un "ardiente sionista" sea cual sea el grado de imaginación que se posea, se dirigió al Parlamento británico para explicar por qué el Reino Unido estaba llevando "la cuestión de Palestina", que estaba a su cuidado, a la Naciones Unidas. Comenzó describiendo la esencia de ese conflicto "el gobierno de Su Majestad se ha enfrentado a un conflicto irreconciliable de principios: para los judíos, el punto esencial es la creación de un Estado judío soberano, mientras que para los árabes el punto esencial es resistirse hasta el final al establecimiento de una soberanía judía en cualquier parte de Palestina".

La descripción de Bevin habla expresamente de un "conflicto irreconciliable". Él no afirmaba que los judíos y los árabes en Palestina no se ponían de acuerdo sobre cómo dividirse racional y equitativamente el territorio. Él explicaba que los judíos querían un estado - de cualquier tamaño - y que los árabes deseaban que los judíos no tuvieran ningún estado - de cualquier tamaño -. Este era un conflicto existencial por definición, ya que implicaba a la existencia, más que al tamaño, de un estado del pueblo judío. Tal conflicto es realmente irreconciliable, salvo si llega a la aniquilación del Estado de Israel, y tal como fue la conclusión de Bevin: "No hay ninguna posibilidad de resolver este conflicto mediante cualquier acuerdo negociado entre las partes".

Esta descripción del conflicto de Bevin tiene más de 66 años de edad, pero la mayoría de los israelíes se preguntan hoy en día si la situación ha cambiado realmente. La razón por la que me he vuelto más escéptico con la tesis de un conflicto racional es que, en la última década, se ha hecho aún más evidente que la descripción profética de Bevin le convierten en el mejor adivino de las decisiones israelíes y palestinos desde 1947. Y ello por considerar que los judíos querrían un Estado, sea cual fuera su tamaño, ya que repetidas veces y en todos los momentos críticos han aceptado y siguen aceptando soluciones que abarcan, aunque a regañadientes, la lógica de la partición. Y por anticipar que los árabes se opondrían a que los judíos tuvieran cualquier tipo de estado, ya que en todos los momentos críticos, y hasta este momento, se han negado a cualquier solución que les proporcionara un estado si el precio a pagar por él significara aceptar finalmente que los judíos también tuvieran su propio estado.

Si los pueblos y las personas han de ser juzgados por sus acciones - como creo que debe hacerse -, con el tiempo, la tesis existencial explica mucho mejor por qué los árabes palestinos preferirían no tener la dignidad de su propio estado si eso significa compartir el territorio con el estado del pueblo judío. La mayor parte del mundo occidental continúa creyendo que la esencia del conflicto es racional, y por lo tanto persigue tenazmente soluciones negociadas racionales basadas en el principio de una partición. Pero si la esencia del conflicto es existencial, la paz solo se alcanzará el día en que los árabes acepten la lógica profunda de la partición y que el pueblo judío tiene un derecho igual y legítimo a un estado soberano en el único territorio en el que fueron soberanos. El resto son detalles.

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