Friday, September 06, 2013

Fariseos, buena gente pero con muy mala prensa - Roland Deines - BAR



Casi todo el mundo parece saber lo suficiente acerca de los fariseos para etiquetar el comportamiento de otra persona como "fariseo", pero nadie dice ser un fariseo por si mismo. Así los fariseos son, casi siempre, los "malos", unos hipócritas cuya apariencia exterior no coincide con su verdadera naturaleza interior. Si usted pide un "Pharisäer" en una tienda de café en el norte de Alemania, recibirá un café negro bastante fuerte cubierto con crema batida y una gran cantidad de azúcar. No hay nada especial a primera vista. Pero después del primer sorbo usted sabrá por que se le llama "Pharisäer": Oculto bajo la crema encontrará mezclado con el café una generosa ración de ron muy fuerte. La leyenda cuenta que esta receta se creó por arte de magia en la pequeña isla de Nordstrand, en el norte de Frisia, para ocultar el consumo de alcohol en las bodas al que el pastor local que se oponía firmemente. En una ocasión se le ofreció la taza de café y al detectar el encubrimiento, comento simplemente: "!Ah vosotros, fariseos!".

La acusación mas conocida contra los fariseos en el Nuevo Testamento es que les dicen a los demás lo que deben hacer, “pero ellos mismos no están dispuestos a mover un dedo para seguir su ejemplo" (Mateo 23:3-4). Su practica religiosa era considerada como un mero espectáculo para aquellos que admiraban su piedad y les llamaban "maestros" o "rabinos" (Mateo 23:5-7). La parábola del publicano y el fariseo que oraba en el Templo (Lucas 18:9-14) es la descripción icónica de la superioridad moral de los fariseos. Se ven como el café, huelen a café, pero son ron. Los fariseos parecen que hacen la voluntad de Dios, que enseñan como hacer la voluntad de Dios, pero al final todo tiene que ver con otra cosa: ellos mismos.

Esta sigue siendo la percepción popular de los fariseos. Sin duda algunos textos del Nuevo Testamento, entre las que destaca Mateo 23, son los responsables de esta duradera y negativa imagen de los fariseos. Para empeorar las cosas, son vistos a menudo como el "típico judío" en la historia de la iglesia. Cada vez que le pido a los estudiantes lo que inicialmente se asocia con los fariseos, es inevitable que surja el término "hipócritas". Pero los autores del Nuevo Testamento no son los únicos a quien poder culpar: Josephus ocasionalmente también describe a los fariseos en términos muy negativos. Incluso unas pocas tradiciones rabínicas  presentan a los perushim - a menudo entendido como una referencia a los fariseos anteriores al 70 d. C. - con relación con la hipocresía. .¿Cómo es posible entonces que los fariseos sean descritos como el partido del pueblo en el Nuevo Testamento, así como en Josefo? ¿Por qué la gente seguía su ejemplo si no eran nada más que unos hipócritas, ansiosos por cargar a otros con los pesados fardos (legales) halájicos?

El principal problema es que eruditos y laicos por igual han ignorado con demasiada frecuencia el hecho de que los textos polémicos no pueden ser tomados en serio como información histórica fidedigna sobre aquellos objetos de la crítica. Se confunden la postura polémica del Nuevo Testamento contra los fariseos con una descripción objetiva de esos mismos fariseos, y esto es de lo más evidente hoy en día como lo fue durante la historia de la iglesia. Sin duda, las polémicas pueden servir como fuente de conocimiento histórico, y las polémicas solo funcionan cuando contienen algo de verdad. Pero también es cierto que la polémica tiene un propósito y muy a menudo apunta a un conflicto más profundamente arraigado en otro tipo de esfera. Esto resulta evidente en el Evangelio de Mateo. Allí se acusa a los fariseos de todo tipo de cosas, pero lo que subyace de estas acusaciones es el enorme grado de influencia de los fariseos sobre el pueblo judío (en la terminología de Mateo, "las multitudes"). A los ojos de Mateo, los fariseos fueron los principales responsables del fracaso de la misión de Jesús entre los suyos.

Esto nos lleva de vuelta a la cuestión de por qué los "hipócritas" fariseos tuvieron tanta influencia en primer lugar. La respuesta que propongo es que verdaderamente se preocupaban por la gente. Tenían una visión del sentido y misión del pueblo y ayudaron activamente al pueblo de Israel a cumplir con lo que ellos pensaban que Dios esperaba de su pueblo elegido. Esto puede establecerse a partir de una de las acusaciones presentadas y llevadas adelante por Mateo 23:25-26, según la cual los fariseos se preocupaban de que “el exterior del recipiente estuviera limpio, mientras que el interior podía estar lleno de actos inmorales” (véase también Lucas 11:39-41, Marcos 7:04 b, Evangelio de Tomas 89:1). Esta breve frase es bastante inconsistente, aunque funciona como argumento polémico pero no como historia social. La primera parte parece hacer alusión a una decisión halájica conocida por la literatura rabínica sobre la diferenciación entre el interior y el exterior con respecto a la pureza de las vasijas de cerámica. La segunda parte del versículo no sigue la regla halájica, sino que se burla de ella: Los fariseos declaran el exterior limpio, pero no tienen nada que decir acerca de la impureza moral en el interior (ahora ya no se trata del recipiente de cerámica, sino de la persona). Es una inversión de la pureza halájica a la impureza moral.

Dejando de lado la polémica, podemos aprender algo de este versículo halájico y sobre la toma de decisiones. Lo que podría parecer un ejemplo mas de un elemento legalista fariseo que se carga sobe el pueblo que escucha sus enseñanzas, se trata de hecho un alivio halájico que vuelve mas practico cumplir con el requisito descrito en Levítico 11:33: "Y si alguna de [las criaturas que pululan] cae en tu cuenco o cualquier vasija de barro, todo lo que hay en ella sera inmundo, y quebrarás la vasija" (véase también, m. Kelim 1.1). El verbo griego καθαρίζετε ( katharízete) en Mateo 23:25 es a menudo erróneamente traducido como "se limpian", cuando realmente diría ellos "declaran limpio", como se señalamos anteriormente. Y los fariseos (y los escribas) divulgando su magisterio se convierten en el blanco de las acusaciones. La norma bíblica es que cualquier vasija o cuenco de arcilla debe ser destruido cuando se convierte en impuro. Como ciertas impurezas ocurren regularmente (especialmente si se aceptaba que la  mayoría de las mujeres hicieran la cocina y manejara todos los artefactos de la cocina), la obediencia a la ley de Dios podría convertirse rápidamente en algo costoso. Esto podría conducir a un verdadero dilema: o bien uno se podía permitir el lujo de comprar los suficientes recipientes de cerámica para permanecer obediente (o tenía sirvientes para hacer las tareas de casa donde se entraba en contacto con la impureza) o bien se abstenía de mantener estos mandamientos con el fin de hacer más llevaderas las  cosas necesarias para la vida diaria.

Aquí es donde los fariseos aparecieron con su ideal de que todo Israel pudiera ser santo, y no solo los sacerdotes y el templo. Dado que la pureza era un requisito previo para la santidad, era vital que la pureza fuer practicada lo más posible por la mayoría de integrantes del pueblo de Israel. Por lo tanto, los fariseos declararon que el exterior era limpio: se podía tocar el recipiente (vasija, cuenco…) y manejarlo desde el exterior, incluso en un estado de impureza. La regla bíblica acerca de la contaminación solo se aplicaba si la impureza se encontraba en el interior del recipiente, algo que se podía evitar mucho más fácilmente. Los fariseos eran el único grupo judío conocido (al menos hasta que esta idea llegó tal vez a manos de los seguidores de Jesús) que estaba dispuesto a un "compromiso" con la ley bíblica de tal manera que fuera lo más accesible posible para el mayor numero posible de personas. Así aceptaron que agricultores, artesanos y comerciantes necesitaban poder seguir con su rutina diaria, incluso si pudiera ser impura. Es por esto que los extremistas qumranitas tachaban a los fariseos de "buscadores de las cosas suaves" (dorshe ha-halaqot) en lugar de ”buscadores de la ley” (dorshe ha-halakhot ). Los fariseos por lo tanto promovieron una observancia de la ley más fácil y sencilla para que más personas del pueblo judío pudieran alcanzar la santidad. Creo que esto fue lo que volvió a los fariseos tan populares. Lo que buscaban conseguir con su interpretación más benévola de la ley era la santificación y la santidad de toda la nación.

Hasta ahora, este argumento se basaba únicamente en la interpretación textual. Pero también hay un aspecto arqueológico en él. Yonatan Adler discutió recientemente sobre él en el "Interface of Archaeology and Texts” en BAR. Cogió las vasijas de piedra judías utilizadas en la tierra de Israel (y solo allí) desde la época de Herodes hasta Bar Kojba (y solo durante este tiempo) como un ejemplo clave de cómo los textos pueden proporcionar una comprensión mas precisa de los hallazgos arqueológicos hallados en dicha época. La arqueología solamente puede describir la repentina aparición de vasijas de piedra en el s. I  a. C. (con la propagación casi paralela de baños rituales judíos, sinagogas y otros cambios en la cultura material). Textos como el de Juan 2:06 y las discusiones rabínicas nos ayudan a entender estos hallazgos con relación a la pureza ritual judía. ¿Qué hizo que el pueblo judío de repente cambiara su actitud hacia la pureza? La evidencia textual disponible menciona a los fariseos como un nuevo grupo que gana una amplia influencia en esos momentos y que, junto con los escribas, enseñaba al pueblo de Israel a vivir una vida que agradara a Dios. Ellos estaban preocupados por todos esos recipientes como vasijas, ollas, sartenes y el diezmo de hierbas de cocina (ver Mateo 23:23), y no en volver la vida diaria conforme con la Torah más difícil, al contrario, hacerla más accesible.

Ellos siguieron una praxis halájico que permitió a todo Israel participar en la obediencia a la ley para beneficio de todos. Esta es la razón de porque las vasijas de piedra llegaron a ser tan importantes en un corto periodo de tiempo. Los fariseos alentaron su uso, y a la gente les gustó lo que tenían que decir y las soluciones propuestas. En aquellos días, los fariseos eran los "buenos chicos".


Labels: ,

0 Comments:

Post a Comment

<< Home