Friday, November 01, 2013

Tzipi Livni olvida a los refugiados judíos - Ben-Dror Yemini - Times of Israel



Hace unos días, en una reunión del Congreso Judío Mundial, a la ministra israelí de Justicia, Tzipi Livni, se le preguntó si en las negociaciones con los palestinos también se podría hablar de los refugiados judíos de los países árabes. Su respuesta fue: "Sí, pero no hay conexión entre los refugiados judíos y el problema de los refugiados palestinos. La conexión ahí es con los países árabes".

Hay algo irritante en el hecho de que los diplomáticos israelíes, incluso los más altos representantes de Israel, no hablan claramente y con precisión sobre la cuestión de los refugiados, judíos, árabes y otros.

La cuestión de los refugiados judíos de los países árabes ha sido descuidada y abandonada durante décadas por todos los gobiernos israelíes. Los palestinos, sin embargo, han inflado la cuestión de sus refugiados y han logrado fijarla la etiqueta de "crimen contra la humanidad" sobre Israel. Los resultados son claros.

A los diplomáticos israelíes les resulta difícil decir que, incluso si las personas fueron expulsadas, el intercambio de las poblaciones durante esos años era aceptable y normativo.

Inclusive les resulta difícil mencionar que los sucesivos líderes árabes, incluido el rey de Jordania Abdullah, el primer ministro iraquí Nuri al-Said, el gobernante sirio Husni Zaim, y prominentes líderes árabes de Palestina apoyaron la idea de la transferencia e intercambio de la población.

A nuestros diplomáticos les resulta difícil mencionar que, de los decenas de millones de refugiados existentes en los años 40 por diversos conflictos, nadie conserva actualmente la etiqueta de refugiado salvo los palestinos.

Les resulta difícil decir que ninguna de esas millones de personas desplazadas tiene un "derecho de retorno".

Les resulta difícil informar que los judíos fueron expulsados ​​de los países árabes, por causas ajenas a ellos, y en mayor número que los árabes de Palestina.

Les resulta difícil comentar que la indemnización a que tendrían derecho esos judíos supera por diez veces el de los palestinos.

Les resulta difícil asegurar que fue la recalcitrancia árabe la que creó el problema de los refugiados.

Les resulta difícil afirmar que el derecho internacional no reconoce el derecho a recuperar la propiedad original y, ciertamente no un "derecho de retorno".

Y como suelen estar mal informados y les falta de confianza, también carecen de la capacidad de decir esas cosas en el ámbito internacional y en unas negociaciones. Y es que una clara y firme posición israelí podría eliminar el mayor obstáculo para llegar a un acuerdo.

En el pasado, Livni recibió un aluvión de críticas cuando dijo que los palestinos deberían eliminar la Nakba - la Catástrofe, como ellos han calificado y etiquetado lo que les aconteció en 1948 - de su léxico. Ellos no debían olvidarla en el plano personal. El dolor es real. Pero debían olvidarla del plano político. La responsabilidad de la Nakba estribaba en los que se negaron a aceptar el plan de partición de 1947 y alentaron a los palestinos a huir cuando se desató el conflicto. La responsabilidad de la Nakba recae en aquellos que dijeron, una y otra vez, que los judíos de los países árabes tendrían que pagar el precio.

Esto no es un truco de la propaganda sionista. Los propios líderes árabes lo dijeron en persona. Khalid al-Azam, quien fue primer ministro de Siria, afirmó:
Desde 1948 hemos exigido el retorno de los refugiados a sus hogares, pero nosotros mismos los animamos a huir.
Nuri Said, que fue primer ministro de Irak, también dijo:
Vamos a destruir el país (Israel) con nuestras armas, y destruiremos el lugar donde todos esos judíos están buscando refugio. Los árabes deberían conducir a sus esposas e hijos a un lugar seguro hasta el final de los combates.
Y el líder palestino Abu Mazen también afirmó esto en 1976, en el periódico Falistin el-Thawra:
Los ejércitos árabes entraron (invadieron Israel) para proteger a los palestinos, pero luego, en cambio, los abandonaron, los forzaron a emigrar y a dejar su tierra natal.
Además, la Liga Árabe elaboró un plan para perseguir a los judíos, y casi todos los líderes árabes anunciaron que los judíos de los países árabes se convertirían en sus víctimas. Hassan al-Banna, el fundador y líder de la Hermandad Musulmana, fue más allá y amenazó con que "los pueblos árabes echarían a los judíos que vivían en medio de ellos al mar".

Contrariamente a lo que cuenta Livni, no hay diferencia en esta materia entre los palestinos y el mundo árabe. Fue el Mufti Haj Amin al-Husseini, el máximo líder palestino, quien desde sus emisiones desde Berlín incitó contra los judíos de los países árabes y desempeñó un papel clave en el aumento del nivel del antisemitismo nazi en el mundo árabe. Así que no puede separar a los estados árabes de los palestinos sobre la cuestión de quién fue el responsable.

Durante décadas, Israel ha descuidado la Nakba judía. Durante muchos años, los portavoces israelíes no la introdujeron en el orden del día o en la mesa de negociaciones. Incluso el propio Congreso de EEUU aprobó una resolución sobre ese tema antes que la Knesset israelí. A esto se debe que Livni, quien dirige las negociaciones en nombre de Israel, también participe de la lamentable y antigua tradición de olvidar el tema.

Los judíos de los países árabes no deben ser olvidados. Los historiadores con honestidad intelectual no los olvidan. Es más, ese olvido no favorece la paz. Al contrario, contribuye a una mayor alteración y distorsión, y refuerza la posición de los refugiados palestinos. Debemos recordárselo tanto a Benjamin Netanyahu como a Tzipi Livni, e informar de ello a la opinión pública mundial. Y no parar crear otro obstáculo más para la paz. Al contrario. La paz sólo se logrará cuando la Nakba judía y el problema de los refugiados judíos estén en la agenda pública y en la mesa de negociaciones. Es una gran verdad después de décadas de silencio. No hay necesidad de abandonarlo.

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