Saturday, February 15, 2014

La campaña organizada contra el AIPAC - Shmuel Rosner - Jewish Journal



No se equivoquen: existe una campaña organizada contra el AIPAC, y es alimentada por los miembros de la administración Obama. Así que la gran cantidad de artículos e informes, ya sea llamando a debilitar al AIPAC, o cuestionándose si el AIPAC ya está debilitado, o bien informando sobre las numerosas derrotas recientes de la organización - algunas reales, otras imaginarias (el AIPAC nunca se opuso al nombramiento de Chuck Hagel) -, no son una coincidencia. Se trata de un intento deliberado de poner en apuros a esa organización y obligarla a jugar a la defensiva, para así mantenerla ocupada cuidando de sí misma, en lugar de gastar su tiempo en hacer la vida más difícil a la administración. La administración Obama está ocupada con las negociaciones de Irán y con el proceso de paz entre israelíes y palestinos, y quiere a la AIPAC ausente. Esa es la tendencia natural de todas las administraciones - querer sus manos libres de la presión legislativa -. La campaña en la prensa es una forma de obtener ese resultado.

Por supuesto, no todas las noticias siguen esas directrices: el AIPAC se vio obligado recientemente a realizar concesiones en su batalla por aprobar más sanciones legislativas contra Irán. "Su principal prioridad, un proyecto de ley del Senado para imponer nuevas sanciones a Irán, se ha estancado después de la fuerte resistencia del presidente Obama, y eso ha dado lugar a una retirada tácita, con el AIPAC dejando de presionar a los senadores demócratas para que voten ese proyecto de ley", informaba el New York Times. Uno puede mirar este hecho e interpretarlo como un gran fracaso de proporciones históricas, tal como hacen algunos observadores, o bien simplemente reconocer que en la vida política se gana y se pierde, y que el juego aún no se ha terminado.

Así pues, una alteración en la agenda es necesaria. "La ilusión de su invencibilidad" no se ha "hecho añicos", tal como Trita Parsi sugirió. No estaba "destrozada", ya que este tipo de ilusiones de invencibilidad nunca existieron. Por lo menos no en la mente de esa gente que es capaz de tener la suficiente memoria como para recordar los logros y fracasos del pasado. La labor de una lobby como el AIPAC es parecida a correr un maratón, hay que tener paciencia, resistencia y capacidad para no quedar sin aliento con cada revés, todo lo opuesto a estas opiniones expertas.

En primer lugar, la lucha por las sanciones contra Irán era un asunto difícil. El AIPAC no está luchando sólo contra una administración, sino también contra el espíritu de la época, el cansancio de los americanos ante cualquier señal de más conflictos (en esto acierta Parsi). Por lo tanto, el AIPAC ha fallado dos veces: una vez en el intento de ganar votos para la aprobación de un ataque contra Siria, en septiembre - cuando trabajaba para la administración Obama -. Y la otra cuando promovía sanciones más fuertes contra Irán - cuando trabajaba en contra de la administración Obama -. La marea actual de la opinión pública hace que sea difícil para el AIPAC abogar por determinadas causas.

Si se debe apoyar más sanciones contra Irán (o atacar al régimen de Siria) es otro asunto. Es un debate digno. Sin embargo, suponer que el AIPAC pierde esas batallas por su tendencia a apoyar las políticas equivocadas, sería ridículo. Y hacer esa afirmación es sólo una parte de la campaña para debilitar al AIPAC, una campaña impulsada por la administración Obama y con la asistencia de grupos judíos que demuestran poco conocimiento de los temas e inclusive una menor comprensión de las consecuencias a largo plazo para el mundo judío si el AIPAC es verdaderamente debilitado. Esos grupos judíos también están organizados y se promueven como próximos y defensores políticos de la administración Obama. Esta no es la primera vez que resultan ser la herramienta más útil contra el AIPAC.

Algunos de estos judíos americanos escribieron una carta al alcalde de Nueva York alegando que el AIPAC "representa solamente la voz del gobierno de línea dura de Israel y de sus partidarios derechistas, por lo que no habla por nosotros". Bueno: ahí tenemos un impresionante número de declaraciones erróneas en una sola frase. En primer lugar, porque Israel no tiene actualmente un gobierno de "línea dura". Los partidos centristas YeshAtid y Hatnuah son miembros importantes de la coalición israelí. Además, ese gobierno no tiene solamente "partidarios derechistas". De hecho, el gobierno es muy popular entre la mayoría de los israelíes, la mayoría de los cuales no ven otra alternativa al primer ministro Netanyahu. Las encuestas actuales dan a la izquierda israelí apenas un cuarto de los votos (alrededor de un tercio de los votos con los partidos árabes). En otras palabras: los atacantes judíos del AIPAC no tienen un problema con un gobierno de "línea dura", lo que tienen es un problema con la opinión israelí, con los israelíes. Para ellos, todos somos "línea dura" y, por lo tanto, supongo que no merecemos su apoyo. David Suissa tenía razón al llamar a esta postura un "narcisismo descarado de primer orden".

Por supuesto, los críticos de la AIPAC argumentan que para que la organización mantenga su poder tiene que modificar sus políticas y ser más "representativo" de las opiniones de la mayoría de los judíos estadounidenses. Yo realmente no sé que significa eso: el AIPAC apoya oficialmente la solución de dos Estados, como lo hacen la mayoría de los judíos americanos. Está de acuerdo con la demanda de Israel de ser reconocido como un Estado judío, al igual que la mayoría de los judíos americanos. Está a favor de las sanciones contra Irán, al igual que la mayoría de los judíos americanos. Miren en las encuestas: una (pequeña) mayoría de judíos americanos incluso apoya un ataque militar contra Irán si las conversaciones fracasan.

Así que tengo mis sospechas: para muchos críticos del AIPAC una alteración de sus políticas significaría que el AIPAC debería abandonar lo que hoy apoya en líneas generales, es decir, aquello que los israelíes apoyan y creen que es bueno para su seguridad, y por lo tanto el AIPAC debería oponerse a cada movimiento y cada política del gobierno israelí. Sin embargo, un fallo de AIPAC que estoy dispuesto a admitir es su incapacidad a la hora de estar más atento a las voces de los disidentes dentro de la comunidad judía, y tener una mejor estrategia para abrazarlos en lugar de alejarlos. El AIPAC no fue lo suficientemente inteligente como para evitar que openerse a sus criterios se convirtiera en la postura de moda.

Aún así, aquellas grupos judíos que buscan debilitar al AIPAC deberían saber mejor lo que hacen. Están no solamente debilitando el apoyo a Israel, sino que también debilitan el poder comunal de la comunidad judía estadounidense. Esta comunidad ha tenido grandes logros cuando actuaba con una sola voz. Pero una comunidad fracturada, que no habla con una sola voz y que está constantemente atacando a su propio sistema inmunológico, será una comunidad debilitada. Si el AIPAC es la manifestación más visible del poder judío sin complejos y seguro de sí mismo en los Estados Unidos, aquellos que lo debilitan se atacan a si mismos y no sólo a aquellos que quieren ver un robusto apoyo judío a Israel. La perjudicada será la comunidad judía estadounidense.

Los atacantes judíos del AIPAC son miembros de uno de estos dos grupos: aquellos que no entienden este simple hecho y aquellos a los que no les interesa demasiado la comunidad judía. Así que sí es una buena noticia (según relata Jonathan Tobin) que algunos miembros de la "comunidad" judía estén buscando luchar y defender al AIPAC.

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