Saturday, February 01, 2014

Los delitos criminales y la posesión de armas se incrementan en la sociedad árabe israelí - Shlomi Eldar - Al Monitor



La fecha: el sábado por la noche, el 25 de enero. El momento: alrededor de las 20:00. Una llamada telefónica al centro de emergencia informa brevemente sobre una niña de 8 años de edad con una lesión en la cabeza. Un paramédico del centro médico de la ciudad árabe-israelí de Umm al-Fahm es alertado y corre hacia una casa de la aldea de Muawiya en la región de Wadi Ara. Cuando llega allí, se encuentra con una chica tendida en la hierba con una severa herida en la cabeza. Un miembro de la familia le dice que fue alcanzada por una bala perdida. El médico trata de detener la hemorragia y es evacuada al Hospital Rambam en Haifa. Ella está en estado crítico.

Esto sólo fue un hecho más de los muchos que son el resultado del espectacular incremento del uso ilegal de armas entre los árabes israelíes. Esawi Frij , un miembro de la Knesset del Partido Meretz y residente en la ciudad norteña de Kfar Kassem, lo describió así: "Si usted no tiene un arma, no existe". En una entrevista con Al-Monitor dijo que la situación se ha vuelto tan grave que en los últimos meses las parejas jóvenes y educadas en localidades árabes están considerando educar a uno de sus hijos para que sea un "mafioso" que pueda proteger a sus hermanos y hermanas. "Si no tienes un matón a mano", dijo, "puedes ser humillado".

Al-Monitor  le preguntó a Frij si no tal vez no estaba exagerando. Él respondió: "Te voy a dar un ejemplo personal. Tengo un hijo, y mi esposa me está presionando para tener otro hijo varón. Estoy hablando de mí mismo, porque mi hermano tiene tres hijos, y realmente los planes para uno de sus hijos es que se convierta en una especie de matón. Que no se de vencido, que proteja sus hermanos. Esa es la situación".

Otra víctima de una bala perdida murió esta semana, una víctima de una guerra de bandas en el sector árabe. Fadi Aasi, de 40 años, había sido gravemente herido hace tres meses por los disparos efectuados por unos delincuentes en la localidad de Kafr Bara, cerca de Kfar Kassem. Aasi era el padre de tres hijos.

El incremento de  las armas ilegales en el sector árabe no sólo se traduce en heridas y muertes de transeúntes inocentes. También conduce a un aumento de los delitos armados cometidos por las personas que son de gatillo fácil. En Tayibe, por ejemplo, una guerra territorial entre las diferentes pandillas se ha desarrollado durante los últimos años. Una de las familias que intimida a los demás residentes de la aldea es la familia Abdel Kader. Esa familia ya ha tenido un tiroteo con la policía israelí en el pasado. Hoy en día, los residentes que viven cerca de la casa de la familia se ven obligados a abandonar sus hogares cuando las tensiones se intensifican a fin de no quedar atrapados en el fuego cruzado.

De acuerdo con las cifras del distrito norte de la policía de Israel en 2013, 400 sospechosos fueron arrestados por posesión de armas. En los últimos dos años, la policía de Israel se ha incautado un total de 2.000 armas de fuego y se han recogido otros 200 armas ilegales, las cuales fueron entregadas voluntariamente por sus propietarios. También se descubrieron talleres para la fabricación de armas improvisadas.

Nihad Ali, de la Universidad de Haifa, investigó y encontró que si bien ha existido una caída en la tasa de delincuencia en el sector judío - a pesar de la escalada de las luchas entre las diversas organizaciones criminales -, en el sector árabe ha habido un incremento en todos los tipos de violencia. De acuerdo con estadísticas de la policía, el número de actos criminales en Israel disminuyó un 5% en 2013, mientras que la tendencia es diferente en el sector árabe: el 40% de todos los asesinatos cometidos en Israel y el 36% de todos los intentos de asesinatos fueron perpetrados por árabes, incluso si constituyen solamente el 17% de la población total. Según los mismos datos, no menos de 9.000 incidentes de disparos tuvieron lugar en el sector árabe.

Frij añadió que los niños en el sector árabe a veces llegan a la escuela con armas de fuego, las cuales se han convertido en un símbolo de estatus que mejora su situación. "Existe el fenómeno de niños de seis o siete años que ponen cada uno mil shekels, reúnen el dinero, hacen una ronda entre todos los comerciantes de armas y compran un arma juntos. Es intolerable. Kfar Kassem se ha convertido en el patio trasero de Israel. Mientras Lod y Ramle lentamente están siendo ordenados, y el fenómeno se está desplazando hacia Kfar Kassem y Tira".

Armas improvisadas se fabrican en talleres en los pueblos árabes o los territorios ocupados. Otras armas han sido robadas de bases de la Fuerza de Defensa de Israel, o vienen de contrabando de la península del Sinaí. Pero la pregunta importante no es de donde procede esta enorme cantidad de armas, sino ¿por qué es tan fácil obtener una y mantenerla en casa, independientemente de si se trata de una pistola o de un arma improvisada totalmente automática?

En febrero de 2010, el Centro de Investigación y de Información de la Knesset elaboró un documento que investigaba las causas y el alcance del fenómeno. En el documento aparecen lo que se llaman los "factores de fondo" que dan lugar a la intensificación de la violencia en la sociedad árabe-israelí y el deseo de poseer armas. El primer factor es la ruptura de la estructura de los clanes, con un debilitamiento de la autoridad tradicional que sirve como una oportunidad para la violencia y el crimen. El segundo factor es el sentimiento de alienación ante la sociedad israelí más grande. El tercer factor es el proceso de formulación de una identidad propia que está sufriendo la sociedad árabe en Israel.

Frij está de acuerdo con este análisis, pero hace hincapié en que se trata de la falta de cumplimiento de la ley, que representa a uno de los principales contribuyentes a este fenómeno: "Si el imperio de la ley fuera más contundente y la policía actuara de la manera que debería, sin temor, tendría un aspecto diferente. Si las armas estuvieran destinadas a los judíos, no estaríamos viendo esto. Como se trata de armas criminales tendentes a demostrar que 'yo existo', casi nadie mueve un dedo para combatir el fenómeno".

Con los años, se ha creado desconfianza entre la policía de Israel y el sector árabe, pero esto se ha intensificado desde los acontecimientos de octubre de 2000, en el que 13 árabes israelíes murieron por disparos efectuados por la policía de Israel y la policía de fronteras. La Comisión Or, una comisión oficial de investigación encargada de investigar el incidente, pasó tres años debatiendo los temas, pero aún no se ha reparado la grieta. En todo caso, sólo se ha exacerbado. Desde entonces, la policía israelí en las ciudades y aldeas árabes es considerada como una presencia no deseada. Cada patrulla de la policía en estas regiones es un acontecimiento problemático, rodeado de una considerable tensión. Para los residentes árabes del Estado de Israel, la policía representa una fuerza opresiva que discrimina en contra de ellos en comparación con los residentes judíos.

El arresto de un residente árabe-israelí en una aldea o ciudad árabe, aun cuando sea el arresto de un criminal, a veces puede provocar la resistencia de los residentes locales. Para muchas personas, la actividad policial no se percibe como el cumplimiento de su responsabilidad de mantener el orden público, sino como un medio de represalias violentas. La significativa reducción de la presencia policial en estas localidades ha eliminado uno de los obstáculos que deberían haber bloqueado la difusión de las armas ilegales.

Nader Hamdan, un residente de Tayibe, le dijo a Al-Monitor que incluso los residentes sin vínculos de ningún tipo con las actividades delictivas están interesados ​​en tener un arma para protegerse. "Se tiene que comenzar con el control policial en primer lugar", dijo Hamdan. "Cada vez son más los residentes árabes israelíes que se dan cuenta de que la presencia de la policía de Israel es esencial para su seguridad personal".

Pero para hacer eso, la confianza primeramente debe ser restaurada entre los árabes israelíes y la policía de Israel. Pero para que eso ocurra, los ciudadanos árabes deben aceptar una presencia uniformada en el sector árabe y la policía israelí debe alterar sus maneras. La policía debe cambiar sus actitudes y métodos cuando se trate de los árabes israelíes, y actuar hacia ellos con la misma sensibilidad y el respeto mostrado hacia los ciudadanos judíos del Estado.

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