Sunday, December 18, 2016

Unos árabes israelíes "moderados": El municipio de Nazareth honra a un terrorista que llevó a cabo un letal ataque terrorista en 2015 asesinando a 3 israelíes - Arutz Sheva



La semana pasada, el municipio de Nazaret, una ciudad predominantemente árabe de Israel encabezada por su alcalde árabe Ali Salam, llevó a cabo un evento donde se glorificó al asesino terrorista Baha Alyan. Junto con un cómplice, Alyan asesinó a 3 israelíes en un autobús en Jerusalén el año pasado.

En el evento, el coordinador del acto de homenaje, Saeb Masawrah, de la organismo patrocinador árabe Inma'a, señaló que se trataba de "completar el mensaje del mártir Baha Alyan", agradeciendo que el "municipio de Nazaret apoyara el proyecto".

Anteriormente al ataque terrorista protagonizado por Baha Alyan en el que asesinó a 3 civiles israelíes inocentes, había establecido una cadena de lectores en Jerusalén. Es bajo este pretexto que Nazaret le ha honrado. Sin embargo, su legado público más conocido es el asesinato de 3 personas inocentes. El 13 de octubre de 2015, Baha Alyan y Bilal Ghanem subieron a un autobús en el barrio Armon Hanatziv de Jerusalén con una pistola y un cuchillo y atacaron a sus pasajeros, matando a los civiles israelíes Haviv Haim (78), Alon Govberg (51), Richard Lakin (76), y causando heridas a otros 3 israelíes.

Alyan fue muerto a tiros por un guardia de seguridad israelí próximo al atentado y Ghanem, un terrorista de Hamas que estuvo en una prisión israelí en 2013-2014, fue herido. Ghanem está cumpliendo 3 cadenas perpetuas por estos asesinatos.

Irónicamente, el diario árabe Al-Quds describe la cadena de lectores ideada previamente por este asesino como un intento de "adquirir conocimientos en una ciudad que cada día intenta mantenerse firme en contra de la violencia, la intolerancia y el sectarismo".

"Como un signo de honor para el alma del mártir de Jerusalén, el shahid  Baha Alyan (es decir, ese mismo terrorista que mató a 3 civiles), quien organizó una larga cadena de lectores que en 2014 rodeando los muros de Jerusalén, la ciudad de Nazaret ha seguido su ejemplo y ha organizado una cadena más larga de los lectores que se extendía desde la plaza del barrio de la primavera, dentro de la Ciudad Vieja, hasta la Iglesia de la Anunciación, bajo el título de Nazaret Lee".

"Cientos de estudiantes de la escuela primaria y secundaria, además de jóvenes de todas las edades, se dispusieron ayer en filas durante la mañana y se sentaron, a veces en cuclillas, o en los bancos públicos de la ciudad, mientras cada uno tenía un libro en su regazo y lo leía con el fin de adquirir conocimientos en una ciudad que cada día intenta mantenerse firme en contra de la violencia, la intolerancia y el sectarismo. 

Este paso se ha dado gracias a la cooperación entre la Asociación Inma'a  y el municipio Nazaret. Nos ha parecido adecuado establecer una mayor y más larga cadena de lectores en la ciudad de Nazaret como una conclusión del mensaje del mártir Baha Alyan que salió de Jerusalén".

Nos reunimos aquí con el fin de hacer hincapié en nuestra unidad como árabes en cualquier parte, y vamos a completar el mensaje en todas las ciudades y pueblos árabes".

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Saturday, December 17, 2016

La verdad acerca de los árabes israelíes - Dov Lipman - JPost



Retórica. Tanto los líderes judíos y árabes llenan las ondas con una retórica y un lenguaje divisivo de la sociedad israelí. Y esa propaganda está lejos de la verdad.

Los extremistas diputados árabes se dedican al asalto verbal contra Israel argumentando que priva a los árabes de su oportunidad para el éxito, y hablan en contra del IDF y de la propia existencia del Estado judío. Un ejemplo reciente fue el del diputado árabe Basilea Ghattas, quien afirmó que el ex presidente Shimon Peres era un "tirano cubierto de nuestra sangre".

Ahora tenemos al diputado judío, David Bitan, nada menos que presidente de la coalición, que ha dejado constancia de que prefiere que los árabes israelíes no voten para la Knesset. Esto sigue a lo que dijo el primer ministro durante la última elección, cuando se quejó de los árabes estaban "votando en masa" movilizados por la izquierda.

Si uno realiza juicios de valor sobre los árabes israelíes sobre la base de la retórica de estos líderes, es de suponer que todos los árabes israelíes estén en contra de la existencia del Estado judío, y que los árabes israelíes no tengan oportunidades de éxito en Israel.

Tal retórica de ambas partes convierte a los ciudadanos árabes en opuestos al Estado, y lleva a los ciudadanos judíos a estar en contra de los árabes. Sin embargo, los hechos y la realidad muestran que estos sentimientos estan lejos de la verdad.

Durante dos intensos días de sesiones privadas y públicas llevadas a cabo esta semana en el Brookings Institute de Washington, y centradas en el futuro de la sociedad israelí, pasé un tiempo considerable con Mohammad Darawshe, el director del Centro para una Sociedad Inclusiva de Givat Haviva, que ha dedicado su vida a mejorar las relaciones entre judíos y árabes y la integración de los árabes israelíes en la sociedad.

Darawshe presentó algunas estadísticas sorprendentes que contradicen la fabricada retórica inflamatoria que oímos tan a menudo. Éstos son algunos de los hechos:
• El 23% de los médicos israelíes son árabes
• El 46% de los farmacéuticos israelíes son árabes
• El 28% de los estudiantes de alta tecnología en el Technion son árabes
• El 16% de los estudiantes en toda la educación superior de Israel son árabes. 
En cuanto a las percepciones acerca de Israel dentro de la comunidad árabe (basadas en el sondeo realizado en 2015 por el profesor Sammy Smooha de la Universidad de Haifa):
• El 73% ve el hecho "israelí" como parte de su identidad
• El 77% quiere ver a su comunidad totalmente integrada en la sociedad israelí
• El 60% asume "en paz" la realidad de que Israel tiene una mayoría judía, y el 52% podría votar en un referéndum nacional en favor de una constitución que declarara a Israel como un Estado judío y democrático, con igualdad de derechos de todas las minorías. 
En cuanto a los árabes y su representación en la Knesset:
• El 17% están en contra de cualquier participación en la Knesset
• El 15% apoya a los extremistas de Balad. Dos tercios apoyan a los partidos más moderados dentro de la Lista Árabe Conjunta.
• El 72% quiere ver a los partidos árabes en el gobierno trabajando para mejorar su calidad de vida
• El 73% está en desacuerdo con la decisión de la Lista Árabe Conjunta de no asistir al funeral de Shimon Peres 
¿Pueden los judíos de Israel hacer más para ayudar a los árabes israelíes a integrarse en la sociedad israelí? Por supuesto que pueden, y deberían.

¿Pueden los árabes de Israel hacer más para acallar las propias voces extremistas, y expresar abiertamente su deseo de integrarse en la sociedad israelí? Por supuesto que pueden, y deberían. Sin embargo, estas estadísticas demuestran claramente que la retórica que hace titulares está alejada de la realidad.

Para ser justos, también hay que señalar que si bien la integración profesional y académica árabe israelí está en aumento, su actitud positiva con respecto a Israel está disminuyendo, ya que todos los porcentajes indicados anteriormente son significativamente más bajos de lo que eran hace sólo una década. El extremista y el liderazgo político y religioso divisivo han tenido un grave y perjudicial impacto, y el racismo árabe contra los judíos y el racismo judío contra los árabes, han crecido a más del 50% en sus respectivas comunidades.

Ambas poblaciones deben trabajar juntas para detener esta tendencia negativa y se puede lograr. Darawshe informó que hay 558 maestros árabes que ahora enseñen en las escuelas judías. ¿El resultado? El racismo contra los árabes en esas escuelas se ha reducido al 10%.

La otra cara es la misma: 57 judíos enseñan ahora en escuelas árabes, y los datos muestran que el racismo contra los judíos en esas escuelas se ha reducido a sólo el 8%. Mejor aún: en los programas donde los jóvenes judíos y árabes juegan, escuchan música o realizan arte juntos, el racismo se reduce a cero. Repito, un 0%.

Es muy sencillo: no podemos permitir que los líderes extremistas dicten nuestro futuro. Nosotros, el pueblo, debemos construir tendencias positivas dentro del ámbito profesional y académica árabe israelí, y desarrollar más programas, proyectos y planes de estudios educativos conjuntos. Siguiendo este camino se aseguraría un futuro más respetuoso y pacífico para todos los ciudadanos israelíes.

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Sunday, November 16, 2014

Sin novedad en Jerusalén y en algunas ciudades árabes de Israel





"Los que bailan y celebran con banderas palestinas que los terroristas hayan matado a drusos y judíos no merecen vivir entre nosotros... deberían irse a Palestina si tan grande es (para ellos)", dicen los residentes drusos de Abu Snan, donde se produjeron enfrentamientos con la población árabe musulmana durante la noche del viernes.

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Saturday, September 06, 2014

Tayibe, una ciudad árabe israelí combate la violencia armada - Doron Peskin - Al Monitor


Me ha interesado especialmente este artículo porque muestra bastante claramente la estructura de poder local - los clanes - que rige en las aldeas, pueblos y ciudades del área árabe de Israel.  
He de señalar que soy un decidido partidario de que estas poblaciones casi exclusivamente árabes situadas en la zona del Triangulo pasen a formar parte del futuro Estado palestino - a fin de cuentas, su población se manifiesta mayoritariamente nacionalista palestina, aunque no parece refrendar dicha solución porque no se fía demasiado de que su "patriotismo palestino y árabe" sea tan beneficioso en Palestina como lo es en Israel -,  una idea que por cierto antes defendía la izquierda israelí - ahora silenciosa ante esta sugerencia suya - y que ahora defiende de manera sumamente populista Lieberman. 
El 11 de Agosto, este mismo periodista escribía un sorprendente por tendencioso artículo titulado "Lieberman pide un boicot económico a los árabes de Israel". El titular solamente tenía de razonable el hecho de que Lieberman, en efecto, y como consecuencia de sus ideas y la guerra en Gaza, solicitó dicho boicot en su página de Facebook. 
Pero dicho artículo, aparte del titular, no se basaba en las acciones de Lieberman, sino en las quejas de ciertos sectores del empresariado árabe de estas zonas árabes del Triangulo (manifiestamente identificadas con el nacionalismo palestino) por el "abandono" de sus clientes mayoritariamente judíos.
Lo más sorprendente es que al inicio del artículo se hacía mención de varios casos muy llamativos de violencia anti-judía en dichas zonas, lo cual formaba parte de la resaca producida por el asesinato de los tres adolescentes judíos de yeshiva, y las manifestaciones y violencias anti-árabes que se generaron en Jerusalén - . Muy singularmente, esos empresarios árabes - y el propio periodista - que tanto se quejaban del "abandono o supuesto boicot" de sus negocios por sus mayoritarios clientes judíos, no parecían valorar lo suficientemente como posibles causantes de dicho "boicot" a la violencia anti-judía existente en su área, ni la pésima impresión que causaban sus líderes y diputados árabes entre la población judía, todo lo cual no ayudaba precisamente a sus negocios. 
En definitiva, y como se demuestra en este artículo, muy poca autocrítica - la denuncia de la estructura de poder local gobernada por los clanes - y el oportuno chivo expiatorio: la policía israelí
La ciudad de Tayibe todavía se tambaleaba por el asesinato del director de la escuela Amal Yussuf Haj Yihya, aproximadamente una semana antes del final de las vacaciones de verano el 25 de agosto. Su asesinato en las instalaciones de la escuela, durante una reunión con los maestros, consternó a muchos en Tayibe, a pesar de su reputación de ciudad plagada de violencia y de crimen.

Esta semana, también sobre dicho asesinato, es de lo único de lo que se habla. Como en otros casos se ha impuesto un apagón por parte de la policía, pero en los cafés de la ciudad la gente comenta las suposiciones y los rumores relacionados con el caso. La mayor preocupación es que las escuelas de la ciudad ya no estén fuera del alcance de los delincuentes.

"Este asesinato es inconcebible", dice un joven del clan Haj Yihya. "Es triste, pero nos hemos acostumbrado a esto. El asesinato de un educador dentro de una escuela muestra la magnitud del peligro al que todos nos enfrentamos en todas las partes de la ciudad".

"¿Cuándo vamos a tener aquí el derecho básico de poder pasear y vivir en paz y seguridad?", me dice una residente de Tayibe y madre de dos niños en edad escolar. "Ahora, la violencia ha llegado a la escuela a la que enviamos a nuestros hijos todos los días".

La víctima era una figura muy conocida en la ciudad, un miembro de uno de las dos grandes clanes de Tayibe (el primer clan es el Massarwe). Su hermano, Rafik Haj Yahia, fue miembro del partido Laborista en la Knesset y fue elegido dos veces para alcalde de Tayibe. Murió repentinamente en el 2000 y Yussuf se convirtió en la figura dominante y respetada del clan, e incluso fue su candidato a la alcaldía.

Tayibe ha sufrido por años la violencia en sus calles y una delincuencia generalizada. El asesinato, la extorsión de las empresas, las drogas y el contrabando de armas son sólo una pequeña parte de la rutina diaria en una población de 40.000 personas. La estación de policía en la entrada de la ciudad no disuade a los delincuentes. La semana pasada, el 29 de agosto, un joven del clan Haj Yihya fue asesinado cerca de la estación, y en este caso, también, la policía no parece tener pistas.

La mayoría de los incidentes en las calles de Tayibe se atribuyen a las luchas por el poder y el control de la ciudad entre los clanes locales, y el resto proviene de elementos criminales que han echado raíces en la ciudad en los últimos años. La increíble facilidad con que las armas pueden acabar en manos de las pandillas imponen temor entre los residentes de la ciudad.

Varias personas de Tayibe, que pidieron que sus nombres no fueran utilizados, señalaron que las cafeterías que funcionan dentro de los terrenos de la escuela representan una gran atracción para los delincuentes y, posiblemente, promueven la generación de la violencia.

En un debate en octubre del 2010 en el Comité de la Knesset sobre la Educación, el miembro de la Knesset Alex Miller dijo que cada escuela de Tayibe tenía una cafetería, pero no un gimnasio. El cínico comentario de Miller describía un sistema que se ha enquistado en el gobierno local en las últimas dos décadas, con el permiso del ministerio de Educación: Las escuelas pueden aumentar sus ingresos mediante la emisión de ofertas para la explotación de las cafeterías en sus jardines. Además del aspecto económico-empresarial, hay una consideración igualmente importante, que es la protección de los estudiantes de proveedores externos no homologados que solían venir a las escuelas y vender sus mercancías.

Y por lo tanto, la apertura de las cafeterías de las escuelas a través de licitaciones, con el permiso del ministerio de Educación, se ha convertido en especialmente atractiva. En Tayibe, el municipio emitió tales ofertas hace apenas un año, y de acuerdo a los residentes, algunos de los que pujarán no estaban en el negocio de la alimentación.

Al-Monitor se ha encontrado con un negocio que produce decenas de miles de shekels - y hasta 100.000 shekels israelíes (28.000$) en un mes -, con una relativamente pequeña inversión de tiempo y capital. Cuando los responsables de las cafeterías no alcanzan su objetivo en lo referente a sus ingresos, o bien quieren aumentarlos, adoptan diversos medios, como el aumento de los precios y la venta de artículos prohibidos (bebidas energéticas, por ejemplo). La influencia de un director de escuela en un propietario de una cafetería es limitada, y muchos en Tayibe prefieren hacer la vista gorda para no entrar en conflicto con los propietarios.

El ministerio de Educación no esperaba que la institucionalización de esta industria pudiera tener el efecto contrario y generar fuertes impulsos en los sectores de la educación judía y árabe. Una lectura atenta de los medios de comunicación hebreos de los últimos años revela al menos dos incidentes extremos, incluso criminales, relacionados con el funcionamiento de los comedores escolares en el sector árabe.

Hace casi un año, en noviembre de 2013, la cafetería de la escuela primaria Hussein Yassin en el pueblo árabe de Galilea, Arabeh, fue incendiada. El daño en el lugar se estimó en 30.000 shekels israelíes (8.500 dólares). Varios días después, la policía arrestó a un joven bajo la sospecha de haber provocado un incendio intencional derivado de una disputa de negocios con el propietario.

Antes de eso, en febrero de 2006, Alí ​​Amar, el director de la escuela Ibn Rushed en la ciudad de Kfar Qassem, en la zona del triángulo árabe, fue disparado y herido por el operador de una cafetería por una disputa que estalló entre los dos.

Hoy en día, los padres en Tayibe se preguntan si las bandas criminales de la ciudad verán las escuelas como su terreno para los negocios, y al hacerlo, pondrán en peligro a los estudiantes.

En Tayibe, que durante años ha estado funcionando sobre la base de un reparto de poder fundamentado en el sistema de clanes, el poder local entendió su potencial para los negocios y las familias gobernantes dispensaron ​​"licencias" a sus amigos y familiares para administras las cafeterías, comprometiéndose a distribuir algunos de sus ingresos a la escuela y al municipio. Las licencias fueron diseñadas para reforzar el apoyo político para los funcionarios electos locales.

Los residentes de Tayibe esperan que la sangre del director no haya sido derramada en vano y que su asesinato se convierta en un punto de inflexión en la oposición a la violencia. Es por eso que miles de residentes participaron en una primera manifestación el 30 de agosto, en protesta contra la violencia y la prevalencia de las armas. Los manifestantes llevaban pancartas donde se leía "Las armas nos están matando", y "A partir de ahora, no nos callaremos por más tiempo". Uno de los funcionarios electos que participaron en las manifestaciones, dijo, "El director fue asesinado dentro de la escuela. ¿Dónde estaban los policías israelíes? Ellos deben limpiar las calles de armas".

Las luchas entre los clanes tienen como objeto en su mayoría la lucha por el dinero y el control de sus fuentes, y esa es la principal razón del colapso administrativo-económico del municipio de Tayibe. Los recursos de la ciudad se dispensaron en los últimos años para beneficiar a la clientela de los clanes y no para el bien público, y el Contralor de las cuentas del Estado lo investigó más de una vez. La ciudad ha sido dirigido durante casi ocho años por un consejo nombrado por el ministerio del Interior, pero esto no ha traído a Tayibe ningún alivio.

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No tiene que ver con la asimilación, estúpidos - Danny Rubinstein - i24news



La indignación provocada por la boda del musulmán de Israel Mahmoud Mansur y su novia judía Morel Malka no se deriva del hecho de que el no es judío. Se debe más bien a que él es árabe.

En otras palabras, la ira no tiene que ver con la asimilación. Se trata del odio a los árabes, pura y simplemente, en el contexto del secuestro y asesinato de los adolescentes de yeshiva, de los cohetes contra Israel y de los combates en Gaza.

¿Qué como puedo saberlo? Sencillo: La Oficina de Estadísticas de Israel muestra que desde hace varios años alrededor del 10% de los matrimonios del país tienen como cónyuges a judíos y no judíos.

En la mayoría de los casos, se trata de matrimonios entre un judío/a y alguien cuya familia procede de la antigua Unión Soviética y que no es un judío de acuerdo a la Halaja o ley judía según la interpreta el Rabinato.

Hay 300.000 ciudadanos israelíes de la antigua Unión Soviética que no son halajicamente judíos. Sus bodas se realizan sin ningún tipo de ira o protestas. También hay miles de casos en los que se casa algún judío/a con un no judío de Europa, América o Asia, y sin embargo nadie se lamenta de la asimilación, tal como ocurrió en la boda de Mahmoud y Morel.

Los activistas de Lehava - una organización que se opone a la asimilación "en Tierra Santa" -entienden perfectamente esto. Es por eso que limitan su actividad a la Tierra Santa y no combaten la asimilación en todo el mundo. En lugares como Europa, Estados Unidos y América, la tasa de asimilación es del 50% o más.

Pero en la Tierra Santa, nadie esta realmente preocupado por la asimilación, con la excepción de aquellos activistas que gritaban "muerte a los árabes", y no "muerte a la asimilación", antes de la boda.

Los matrimonios entre judíos y árabes (que casi siempre implican a un hombre árabe y a una mujer judía) son un "fenómeno muy marginal, tanto en términos de números como en su aceptación", comenta el profesor Sami Samucha de la Universidad de Haifa, el principal estudioso de las relaciones judeo-árabes en Israel. No hay datos exactos, ya que muchos se casan en el extranjero o prefieren las uniones civiles, pero los eruditos dicen que, desde la fundación del país, se han producido entre 1.000-2.000 de tales enlaces.

De hecho, los estudios realizados en los últimos años demuestran que los matrimonios entre árabes y judíos son muy impopulares, tanto entre los árabes como entre los judíos. En la mayoría de casos, implican a familias en los margenes de la sociedad, a veces muy pobres, y la mujer judía acaba moviéndose a la comunidad árabe (es decir, al pueblo de su cónyuge).

Las excepciones a esta regla se dan entre familias de la élite, en su mayoría miembros del Partido Comunista. Casos bien conocidos son George Toubi (hermano de diputado Tawfik Toubi, que fue miembro de varios partidos comunistas de Israel y paso 41 años en la Knesset), Emile Touma y Saliba Khamis. Hay otras personas de estratos sociales más altos, pero son pocas en número.

En la sociedad  árabe-israelí, hay miles de casos de matrimonios mixtos entre musulmanes y no musulmanes que no son judíos. Por lo general, el hombre es un estudiante que estudió en Europa del Este y se caso con una mujer de Rusia, Ucrania o Rumanía. Para esta mujer del este de Europa el traslado a Israel supone cambiar de mundo, ya que se está moviendo a un país occidental con un relativamente alto nivel de vida. Después de décadas de comunismo y de ateísmo, estas mujeres no suelen tener ningún problema con su obligatoria conversión al Islam.

En la sociedad judía, casarse con un árabe pone los pelos de punta por dos razones: los árabes son considerados inferiores y también son considerados como el enemigo. Por eso no hay problema cuando se casan con no judíos de Europa o de los EEUU, ya que se considera que tienen un alto estatus social y cultural, y provienen de países que tienen relaciones positivas con Israel.

La conclusión es clara: el escándalo en torno a la boda de Mahmoud y Morel es realmente acerca de la tensión, el odio y la amargura en las relaciones judeo-árabes, causadas por los cohetes disparados contra Israel y la lucha contra Hamas en Gaza. Pero tan dolorosos como son estos fenómenos, uno puede esperar que pasarán pronto.

En la memoria reciente - octubre 2000 - hubo incidentes mucho mas graves, con la participación de víctimas, y esto también paso. Hubo disturbios graves en Acre en Yom Kipur, hace seis años, que también se han olvidado. Es probable que esto también se supere.

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Saturday, March 01, 2014

Clamor contra la "israelización" - Editorial del JPost



Unos 700 voluntarios civiles árabes israelíes se reunieron en el auditorio de Karmiel el martes pasado para una reunión que tenía por objeto mostrarles aprecio. Dentro del local se desarrollaba la celebración, alegre y reconfortante. Felicitaciones y afecto llovieron sobre esos valientes voluntarios que resisten a una descarada intimidación con el fin de cumplir el servicio civil dentro de sus comunidades. A pesar de antagonismo desenfrenado alrededor de ellos, participan en un programa dirigido a cumplir un servicio militar o nacional paralelo al de los judíos.

Pero fuera de esa sala del auditorio de Karmiel existía una hostilidad vehemente. Árabes de las ciudades cercanas de Galilea se reunieron ante el lugar, abordaron a los voluntarios, se burlaron de ellos, les lanzaron obscenidades y les reprendieron como traidores a su pueblo.

Los voluntarios fueron escupidos y empujados amenazadoramente. Hubo violencia en el aire y sólo la policía, que fue alertada para dispersar a esta multitud intimidadora, impidió graves agresiones físicas.

Para los no iniciados todo esto puede parecer totalmente incomprensible. ¿Por qué eran reprendidos esos jóvenes que hacen un servicio civil muy necesario para sus propias comunidades, de una forma tan agresiva y como enemigos de su pueblo? Uno asumiría que los vecinos de estos voluntarios los festejarían en lugar de calumniarlos.

Aunque el reclutamiento de los haredim sigue siendo la principal preocupación en el discurso israelí, se presta escasa atención a las tribulaciones de aquellos árabes que se atreven a presentarse como voluntarios para cumplir con un servicio cívico a pesar de las presiones y amenazas que les llueven desde todas las partes de su sociedad.

Los activistas contra estos servicios sostienen que cualquier tipo de servicio cívico realizado por árabes es un precursor de un proyecto de integración y no representa más que "un brazo civil del ejército de ocupación". Se necesita una gran dosis de coraje para resistir a esas condenas. Sin embargo, el número de voluntarios ha aumentado drásticamente y en la actualidad 3.611 entre las minorías de habla árabe de Israel participan en ellos.

En 2013, el total fue de 2.711, y cuando el programa comenzó en 2005 atrajo a sólo 270 voluntarios. Hoy el 54% de estos voluntarios son musulmanes, el 17% drusos, el 10% cristianos y el resto procede de comunidades beduinas. Desconcertantemente, sin embargo, sólo el 10% son hombres. El objetivo del programa es proporcionar una serie de oportunidades a través de un año de servicio cívico estrictamente voluntario a disposición de los jóvenes árabes, realizando exclusivamente dicha labor en sus propias comunidades, y donde los derechos que devienen por cumplir con ese servicio cívico y voluntario equivalen a una variedad de beneficios obtenidos por los veteranos del IDF (algo que, paradójica y rutinariamente, es reprochado como una manifestación de discriminación ya que los árabes israelíes no están sujetos al servicio militar obligatorio).

Tales ventajas, por supuesto, son habituales en todas las sociedades democráticas. Esta alternativa cívica presenta generosamente unos beneficios equivalentes, incluso para aquellos que no ponen sus vidas en peligro como los soldados, y están obligados a dedicar a dicho servicio cívico tan sólo 12 meses, frente a los tres años de los soldados varones y dos para las mujeres. Es irónico que estos programas que ofrecen esas ventajas y posibilidades de progreso personal a los árabes israelíes den lugar a tantas calumnias.

El rechazo beligerante de esta mano extendida está muy desarrollado en todo el espectro político árabe-israelí, a pesar del carácter voluntario del programa y de las mejoras que promete a las comunidades árabes. Por otra parte, la pasión contra este programa parece unir a las facciones árabes más beligerantes, promoviéndose una competición a la hora de conocer quién lo fulmina más provocativamente. Cualquier plan que tenga como sentido interesar a los árabes-israelíes en cualquier programa identificado con el Estado es calificado como un causus belli.

Más preocupante es el mensaje emergente: No se admiten los gestos de buena voluntad que legítimamente Israel pueda desarrollar para integrar a sus ciudadanos árabes y reducir la brecha entre ellos y la mayoría judía. De hecho, la protesta es ejercida contra una percibida "israelización". Sin embargo, precisamente, la "israelización" debería ser la meta de todos los ciudadanos israelíes, independientemente de su religión o etnia.

Parece que a estos sectores políticos árabes israelíes les resulta exasperante la noción misma de la existencia de ciudadanos israelíes, independientemente de su religión o etnia. Y aún más exasperante para ellos es la noción misma de "integración", que consideran como un anatema, mientras los políticos árabes improvisan en su fervor y compiten entre ellos a la hora de determinar quién puede avivar más el conflicto y conseguir más puntos entre unos votantes que ellos mismos cínicamente radicalizan.

Aquellos que desde dentro de esos sectores y desde la izquierda judía claman por otorgar todos los derechos de ciudadanía a todos los israelíes, deberían ser los primeros en recordar que Israel es el país más libre y más próspero para cualquier árabe en toda esta región. Una postura de desprecio hacia el Estado y de deslegitimación difícilmente permitirá construir puentes que beneficien primordialmente a los árabes de Israel. Los que gritan más fuerte son los que más temen a esos puentes.

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Los árabes israelíes no deben dar a Lieberman más munición - Ali Zahalka - Ynet


Diputados árabes israelíes en su salsa

Avigdor Lieberman está promoviendo la idea de una transferencia de parte de los árabes de Israel al Estado palestino si finalmente se establece. Para aquellos que le atacan por esta proposición, les responde:
"De repente, estos árabes se sienten una parte integrante del Estado de Israel. De repente, Herzl es su héroe nacional y el "Hatikva" su himno, y de repente, Ahmad Tibi y sus amigos realmente tienen en su alma un anhelo judío"
Pues bien, esta cuestión tiene dos aspectos: uno es delirante - el plan de Lieberman - y el otro es muy serio - el proceso de integración de los árabes de Israel en la vida del Estado -.

Los árabes de Israel han estado en una situación de discriminación y de privación durante muchos años. No es una noticia novedosas o algo desconocido, y muchos de los documentos que se han escrito sobre el tema confirman el estado actual de las cosas y recomiendan formas de acción. Nosotros estamos muy por detrás de los judíos en desarrollo comunitario, en oportunidades de empleo, en educación, y de hecho en todos los parámetros de la vida humana habitual en términos del mundo occidental.

La situación descrita hasta aquí tiene una larga historia, y este no será el lugar para discutir y opinar sobre ello. No sirve de nada llorar sobre la leche derramada, pero tenemos que examinar la manera de cambiar esa triste realidad. El cambio no sólo es una necesidad para la población minoritaria, sino que es una cuestión de importancia para todo el Estado de Israel: Un 20% de la población que no se gana la vida adecuadamente también es una carga para el público judío, y esto debe cambiar para bien de todos.

Pero antes de pasar a las instituciones gubernamentales, que están naturalmente tripuladas principalmente por judíos, me gustaría recurrir a la opinión pública árabe israelí. ¿Por qué nos sorprendemos que existan los Avigdor Lieberman de turno que nos quieran transferir al Estado palestino? Los judíos, perfecta y legítimamente, también se pueden preguntar: 
"¿Por qué quieres ustedes quedarse aquí, con todas sus expresiones de odio y su oposición hacia el Estado? Ustedes mismos afirman que no son israelíes, que sólo son palestinos. Así que ya que se definen a sí mismos como palestinos, ¿por qué no son coherentes y no quieren ser ciudadanos del Estado de Palestina?".
En suma, nosotros mismos estamos creando la "munición" para Lieberman y sus socios, aunque de repente, y en el momento de la verdad, nos aferremos a nuestra ciudadanía israelí.

Tenemos que decidir quienes somos. Sugiero que los que se vean a sí mismos como ciudadanos del Estado de Israel - el Estado judío, donde somos (¿qué podemos hacer) una minoría - empecemos a actuar como ciudadanos. Esto significa que nuestro liderazgo deberá hacerse cargo de nosotros, los árabes de Israel, y que debe cambiar su estilo de discurso, que debe pasar del discurso del odio a hablar a la altura de los ojos, como los ciudadanos cultivados, y que nosotros, todo el público árabe, deberemos promover un liderazgo que promueva nuestra integración civil. También hay que definimos como "ciudadanos árabes de Israel", porque esa debería ser nuestra primera marca de identificación, al igual que los judíos de los Estados Unidos son ante todo ciudadanos de Estados Unidos y sólo después afines (y no siempre) con el Estado de Israel.

La integración civil no significa que debamos perder nuestra identidad histórica y nacional. Somos un pueblo árabe cuya herencia es diferente a la herencia judía, y Herzl, el "Hatikva" y la renovada nacionalidad judía no son temas nuestros. No obstante, como parte de un Estado judío democrático, debemos integrarnos de igual a igual entre iguales, y eso no está sucediendo todavía.

Las instituciones gubernamentales tienen aún un largo camino que recorrer a fin de ayudarnos a obtener los mismos derechos e integramos, el mundo de los negocios debe abrirnos sus puertas, y así sucesivamente.
No vamos a trasladarnos a la Autoridad Palestina, pero aquí, en el Estado de Israel, debemos poner de nuestra parte en el proceso de integración.

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Saturday, February 01, 2014

Los delitos criminales y la posesión de armas se incrementan en la sociedad árabe israelí - Shlomi Eldar - Al Monitor



La fecha: el sábado por la noche, el 25 de enero. El momento: alrededor de las 20:00. Una llamada telefónica al centro de emergencia informa brevemente sobre una niña de 8 años de edad con una lesión en la cabeza. Un paramédico del centro médico de la ciudad árabe-israelí de Umm al-Fahm es alertado y corre hacia una casa de la aldea de Muawiya en la región de Wadi Ara. Cuando llega allí, se encuentra con una chica tendida en la hierba con una severa herida en la cabeza. Un miembro de la familia le dice que fue alcanzada por una bala perdida. El médico trata de detener la hemorragia y es evacuada al Hospital Rambam en Haifa. Ella está en estado crítico.

Esto sólo fue un hecho más de los muchos que son el resultado del espectacular incremento del uso ilegal de armas entre los árabes israelíes. Esawi Frij , un miembro de la Knesset del Partido Meretz y residente en la ciudad norteña de Kfar Kassem, lo describió así: "Si usted no tiene un arma, no existe". En una entrevista con Al-Monitor dijo que la situación se ha vuelto tan grave que en los últimos meses las parejas jóvenes y educadas en localidades árabes están considerando educar a uno de sus hijos para que sea un "mafioso" que pueda proteger a sus hermanos y hermanas. "Si no tienes un matón a mano", dijo, "puedes ser humillado".

Al-Monitor  le preguntó a Frij si no tal vez no estaba exagerando. Él respondió: "Te voy a dar un ejemplo personal. Tengo un hijo, y mi esposa me está presionando para tener otro hijo varón. Estoy hablando de mí mismo, porque mi hermano tiene tres hijos, y realmente los planes para uno de sus hijos es que se convierta en una especie de matón. Que no se de vencido, que proteja sus hermanos. Esa es la situación".

Otra víctima de una bala perdida murió esta semana, una víctima de una guerra de bandas en el sector árabe. Fadi Aasi, de 40 años, había sido gravemente herido hace tres meses por los disparos efectuados por unos delincuentes en la localidad de Kafr Bara, cerca de Kfar Kassem. Aasi era el padre de tres hijos.

El incremento de  las armas ilegales en el sector árabe no sólo se traduce en heridas y muertes de transeúntes inocentes. También conduce a un aumento de los delitos armados cometidos por las personas que son de gatillo fácil. En Tayibe, por ejemplo, una guerra territorial entre las diferentes pandillas se ha desarrollado durante los últimos años. Una de las familias que intimida a los demás residentes de la aldea es la familia Abdel Kader. Esa familia ya ha tenido un tiroteo con la policía israelí en el pasado. Hoy en día, los residentes que viven cerca de la casa de la familia se ven obligados a abandonar sus hogares cuando las tensiones se intensifican a fin de no quedar atrapados en el fuego cruzado.

De acuerdo con las cifras del distrito norte de la policía de Israel en 2013, 400 sospechosos fueron arrestados por posesión de armas. En los últimos dos años, la policía de Israel se ha incautado un total de 2.000 armas de fuego y se han recogido otros 200 armas ilegales, las cuales fueron entregadas voluntariamente por sus propietarios. También se descubrieron talleres para la fabricación de armas improvisadas.

Nihad Ali, de la Universidad de Haifa, investigó y encontró que si bien ha existido una caída en la tasa de delincuencia en el sector judío - a pesar de la escalada de las luchas entre las diversas organizaciones criminales -, en el sector árabe ha habido un incremento en todos los tipos de violencia. De acuerdo con estadísticas de la policía, el número de actos criminales en Israel disminuyó un 5% en 2013, mientras que la tendencia es diferente en el sector árabe: el 40% de todos los asesinatos cometidos en Israel y el 36% de todos los intentos de asesinatos fueron perpetrados por árabes, incluso si constituyen solamente el 17% de la población total. Según los mismos datos, no menos de 9.000 incidentes de disparos tuvieron lugar en el sector árabe.

Frij añadió que los niños en el sector árabe a veces llegan a la escuela con armas de fuego, las cuales se han convertido en un símbolo de estatus que mejora su situación. "Existe el fenómeno de niños de seis o siete años que ponen cada uno mil shekels, reúnen el dinero, hacen una ronda entre todos los comerciantes de armas y compran un arma juntos. Es intolerable. Kfar Kassem se ha convertido en el patio trasero de Israel. Mientras Lod y Ramle lentamente están siendo ordenados, y el fenómeno se está desplazando hacia Kfar Kassem y Tira".

Armas improvisadas se fabrican en talleres en los pueblos árabes o los territorios ocupados. Otras armas han sido robadas de bases de la Fuerza de Defensa de Israel, o vienen de contrabando de la península del Sinaí. Pero la pregunta importante no es de donde procede esta enorme cantidad de armas, sino ¿por qué es tan fácil obtener una y mantenerla en casa, independientemente de si se trata de una pistola o de un arma improvisada totalmente automática?

En febrero de 2010, el Centro de Investigación y de Información de la Knesset elaboró un documento que investigaba las causas y el alcance del fenómeno. En el documento aparecen lo que se llaman los "factores de fondo" que dan lugar a la intensificación de la violencia en la sociedad árabe-israelí y el deseo de poseer armas. El primer factor es la ruptura de la estructura de los clanes, con un debilitamiento de la autoridad tradicional que sirve como una oportunidad para la violencia y el crimen. El segundo factor es el sentimiento de alienación ante la sociedad israelí más grande. El tercer factor es el proceso de formulación de una identidad propia que está sufriendo la sociedad árabe en Israel.

Frij está de acuerdo con este análisis, pero hace hincapié en que se trata de la falta de cumplimiento de la ley, que representa a uno de los principales contribuyentes a este fenómeno: "Si el imperio de la ley fuera más contundente y la policía actuara de la manera que debería, sin temor, tendría un aspecto diferente. Si las armas estuvieran destinadas a los judíos, no estaríamos viendo esto. Como se trata de armas criminales tendentes a demostrar que 'yo existo', casi nadie mueve un dedo para combatir el fenómeno".

Con los años, se ha creado desconfianza entre la policía de Israel y el sector árabe, pero esto se ha intensificado desde los acontecimientos de octubre de 2000, en el que 13 árabes israelíes murieron por disparos efectuados por la policía de Israel y la policía de fronteras. La Comisión Or, una comisión oficial de investigación encargada de investigar el incidente, pasó tres años debatiendo los temas, pero aún no se ha reparado la grieta. En todo caso, sólo se ha exacerbado. Desde entonces, la policía israelí en las ciudades y aldeas árabes es considerada como una presencia no deseada. Cada patrulla de la policía en estas regiones es un acontecimiento problemático, rodeado de una considerable tensión. Para los residentes árabes del Estado de Israel, la policía representa una fuerza opresiva que discrimina en contra de ellos en comparación con los residentes judíos.

El arresto de un residente árabe-israelí en una aldea o ciudad árabe, aun cuando sea el arresto de un criminal, a veces puede provocar la resistencia de los residentes locales. Para muchas personas, la actividad policial no se percibe como el cumplimiento de su responsabilidad de mantener el orden público, sino como un medio de represalias violentas. La significativa reducción de la presencia policial en estas localidades ha eliminado uno de los obstáculos que deberían haber bloqueado la difusión de las armas ilegales.

Nader Hamdan, un residente de Tayibe, le dijo a Al-Monitor que incluso los residentes sin vínculos de ningún tipo con las actividades delictivas están interesados ​​en tener un arma para protegerse. "Se tiene que comenzar con el control policial en primer lugar", dijo Hamdan. "Cada vez son más los residentes árabes israelíes que se dan cuenta de que la presencia de la policía de Israel es esencial para su seguridad personal".

Pero para hacer eso, la confianza primeramente debe ser restaurada entre los árabes israelíes y la policía de Israel. Pero para que eso ocurra, los ciudadanos árabes deben aceptar una presencia uniformada en el sector árabe y la policía israelí debe alterar sus maneras. La policía debe cambiar sus actitudes y métodos cuando se trate de los árabes israelíes, y actuar hacia ellos con la misma sensibilidad y el respeto mostrado hacia los ciudadanos judíos del Estado.

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Wednesday, January 15, 2014

Los árabes de Israel: no son sionistas, pero sí israelíes - Leon Hadar - National Interest



Si se les pidiera a las decenas de miles de residentes en su mayoría serbios del norte de Kosovo si les gustaría ver a su región anexionada y formando una parte integral de Serbia, o por el contrario si preferiría seguir siendo parte de Kosovo, no hay duda de que una gran mayoría de ellos votaría a favor de unirse a la patria serbia en lugar de convivir con la mayoría albanesa en el Estado unitario de Kosovo. Y tampoco hay dudas de que el pueblo serbio apoyaría con entusiasmo la idea de anexionarse el norte de Kosovo a su estado.

De hecho, el irredentismo, el deseo de anexionar poblaciones y territorios regidos por otros estados por razones de lazos nacionales, étnicos o religiosos comunes, incluso si para ello hubiera que redibujar las fronteras existentes, ha sido una poderosa fuerza dentro de la política mundial, representando el caso históricamente más explosivo la anexión de los Sudetes, región de Checoslovaquia de habla y población alemana, a la Alemania nazi en 1938.

Entonces ¿cómo se explica el rechazo mayoritario de la minoría árabe de Israel, así como del presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas, de la propuesta de que algunas de las ciudades y pueblos árabes de una zona próxima a la frontera del futuro Estado palestino pasen a formar parte de Palestina a cambio de otras áreas de la Ribera Occidental donde viven los colonos judíos y que pasarían a formar parte de Israel?

El plan se aplicaría a unos 200.000 árabes israelíes que viven en ciudades y pueblos muy mayoritariamente árabes situados a lo largo de la línea de alto el fuego de 1967 (Línea Verde) entre Jerusalén y Ramallah, zona también conocida como el Triángulo.

Si bien es cierto que la propuesta de intercambio de territorio y de población con la Autoridad Palestina ha sido avanzada por uno de los principales líderes ultranacionalistas de Israel, el ministro de Asuntos Exteriores Avigdor Lieberman, no debe ser descartada como un mero reflejo de una agenda radical de la derecha israelí.

Lieberman, después de todo, no ha pedido la transferencia forzada o la expulsión de esos árabes de Israel, sino que formaría parte de un acuerdo con el gobierno de Palestina y no de una acción unilateral por parte de Israel.

Por otra parte, los ciudadanos árabes de Israel se han quejado durante años de que ellos sienten que son tratados como ciudadanos de segunda clase por un Estado que se define a sí mismo como judío y tiene símbolos nacionales, incluyendo la bandera y el himno nacional, que dan expresión a un formato judío de identidad que combina componentes nacionalistas, religiosos, étnicos y lingüísticos, de la misma manera que el nacionalismo árabe, y hasta cierto punto la religión musulmana, son fundamentales para la identidad del pueblo palestino.

De hecho, las figuras públicas árabes israelíes, incluido un miembro de la Corte Suprema y de la Knesset (parlamento) admitieron que no cantan el himno nacional israelí (el "Hatikva") ya que recuerda el anhelo histórico del pueblo judío de la Tierra de Israel, y de acuerdo con las encuestas de opinión, el 22% de los árabes israelíes se definen estrictamente como palestinos, el 45% se identifica como palestinos israelíes y sólo un 32% se define como árabes israelíes.

Sin embargo, y al mismo tiempo, el resultado de una encuesta realizada por Dialogue también indicaba que el 79% de los árabes israelíes están satisfechos con su vida como ciudadanos de Israel, y que el 53% de ellos se oponen a cualquier propuesta de un intercambio de territorios entre Israel y Palestina (en el que estarían inmersos), con cerca de un 65% indicando que rechazan la idea de un nuevo Estado palestino que se anexione sus ciudades y pueblos árabes de Israel (con la oposición más fuerte expresado por los propios residentes árabes del Triángulo).

La ciudad de Umm al-Fahm, que se encuentra en la zona del Triángulo, publicó una declaración después de una reunión del consejo de la ciudad pidiendo a los negociadores de la Autoridad Palestina que no tengan en cuenta la oferta de Lieberman, subrayando que mientras los árabes israelíes se consideran a sí mismos como "parte de la nación palestina, no están dispuestos a actuar como peones al servicio de Lieberman y de la derecha israelí". Una encuesta realizada en julio de 2000 por la revista semanal árabe-israelí Kul Al-Arab entre los residentes de Umm al-Fahm, encontró que el 83% de ellos se opuso a la transferencia de su ciudad a la Autoridad Palestina.

Un residente árabe-israelí de Umm al-Fahm entrevistado este mes por el Channel 10 de televisión de Israel explicó que "no quiero vivir bajo el dominio de Mahmoud Abbas y de los palestinos. Quiero quedarme aquí, bajo el gobierno israelí", explicando que él se consideraba a sí mismo como "un palestino, pero también como un israelí". Una mujer árabe de compras en un centro comercial también fue entrevistada por Channel 10 y dijo que "nos encanta Israel. Nos encanta vivir en Israel. Toda nuestra vida está en Israel. No queremos vivir con los palestinos y no tenemos nada en Palestina".

Lieberman ha insistido en que sin intercambios territoriales, y de la población contenida en ellos, no tiene intención de apoyar cualquier acuerdo alcanzado entre israelíes y palestinos surgido de las actuales negociaciones y llevadas a cabo bajo los auspicios de diplomáticos estadounidenses.

Pero también es importante recordar que canjes de territorios y de población similares ya fueron propuestos en las anteriores negociaciones de paz y fueron desechados por palestinos e israelíes como poco prácticos, ya que los ciudadanos árabes israelíes podrían apelar a la Corte Suprema de Israel, siempre y cuando dicho plan fuera aprobado por el gobierno israelí, y la Corte podría apoyar su petición, lo que llevaría como mínimo, su resolución, meses si no años.

Pero la respuesta hostil de tantos árabes israelíes a la idea de ser anexionados por un futuro Estado palestino, y su determinación de seguir formando parte integrante del Estado de Israel a pesar de los problemas políticos y económicos que intervienen en su integración en un Estado judío cuya identidad nacional no comparten, puede ser una señal de que prefieren la libertad política y económica relativa que gozan en una sociedad occidental como es Israel, a un futuro en el que, incluso en el mejor de los casos, formarían parte de un estado árabe con un nivel de vida del tercer mundo y aún emergentes instituciones democráticas.

"Estamos orgullosos de nuestra identidad árabe-palestina, pero somos ciudadanos de Israel, y  trabajamos aquí y aquí vamos a morir", dijo Maazan Gaanim, el alcalde de la ciudad árabe de Sahnin, en la Galilea, en una reciente entrevista con el Haaretz . "Hablen con nosotros acerca de la justicia social y de la construcción de confianza en lugar de eso [intercambiar territorios]. Te apuesto a que ni siquiera un árabe israelí está planeando mudarse [a Palestina]".

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Saturday, November 16, 2013

Un diputado árabe de la Knesset quería viajar a la India en calidad de "representante de la Autoridad Palestina" - Amos Lerah - JSSNews



El diputado árabe israelí Ahmed Tibi (del partido árabe Raam – Taal) ha intentado organizar un viaje diplomático a la India en tanto que representante de la Autoridad Palestina, pero su pretensión ha sido detenida por el ministerio israelí de Asuntos Exteriores.

Tibi pretendía ir a la India para reencontrar al vicepresidente del país y ministro de Asuntos Exteriores. Sin embargo, en lugar de planificar su viaje con el ministerio israelí de Asuntos Exteriores como es la costumbre, ha tratado de organizar el viaje por medio del consulado palestino en Nueva Delhi,

Cuando el gobierno indio ha conocido los preparativos de Tibi, se ha dirigido al ministerio israelí de Asuntos Exteriores y les ha preguntado como es posible que un miembro de la Knesset israelí no trate de organizar su viaje a través de la embajada de Israel.

El ministerio de Asuntos Exteriores le ha dado las gracias a la India y ha solicitado que la petición de Tibi no sea aprobada.

Tibi ha declarado a la cadena Aroutz 2, "yo he sido invitado en el marco de una jornada de solidaridad con el pueblo palestino. No he solicitado y nunca lo haré reuniones por medio de los representantes de Avigdor Lieberman, no importa donde esté ese planeta".

Esa no habría sido la primera vez que Tibi, miembro elegido del parlamento israelí, viaja en tanto representante de la Autoridad Palestina.

El año último, Tibi, quién fue en el pasado un consejero del conocido terrorista Yasser Arafar, estuvo en Nueva York para sostener a la delegación palestina en las Naciones Unidas en su candidatura para ser reconocida como un Estado observador no miembro.

Un año antes, Tibi se reunió con la delegación palestina en la ONU para su primer intento público de ser reconocido como Estado unilateralmente.

Tibi, como muchos diputados árabes, tiene un largo historial de comportamientos inapropiados y es conocido por sus declaraciones y acciones anti-israelíes. Y en el pasado elogió a los "mártires" de la Autoridad Palestina durante una ceremonia organizada con ocasión de la Jornada de los Mártires Palestinos. También ha llamado a un boycot de los productos fabricados en Judea, Samaria y el este de Jerusalén, diciendo que los "asentamientos son un cáncer que se extiende por toda la tierra palestina, y ese cáncer debe ser tratado y erradicado".

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Saturday, August 10, 2013

Los puntos de vistas de los árabes israelís muestran desacuerdos con sus líderes políticos - Shmuel Rosner - Al Monitor


Árabes israelíes manifestándose a favor del depuesto presidente egipcio Mohammed Morsi

 Aquí está una pregunta para ustedes: ¿Por qué los líderes árabes de Israel no han protestado por la liberación de los prisioneros árabes israelíes en el marco de un acuerdo entre Israel y la Autoridad Palestina? ¿Quieren que la Autoridad Palestina represente sus asuntos ante Israel? El acuerdo que contempla la liberación de prisioneros palestinos como gesto de buena voluntad, en vísperas de la reanudación de las negociaciones y durante las conversaciones, ha sido ampliamente debatido, centrándose principalmente en la angustia justificada de los familiares de las víctimas y lo difícil que les resultará ver a esos asesinos en libertad.

Pero el debate no cubrió ampliamente la liberación de los presos árabes israelíes y no se refirió a las preguntas de por qué Israel accedió a ese gesto, por qué los palestinos lo exigieron y por qué los árabes israelíes parecían estar contentos con él. Igualmente, no se mencionó la cuestión de por qué no hay un atrevido liderazgo árabe israelí que rechace firmemente este acuerdo, afirmando que no es apropiado que la Autoridad Palestina discuta con Israel el destino de los ciudadanos israelíes.

Publicado esta semana el 6 de agosto, el Índice de Paz de Julio del 2013 del Instituto de la Democracia de Israel  (IDI), muestra un sorprendente optimismo entre los árabes israelíes en relación a la reanudación de las conversaciones con los palestinos: el 47% de los encuestados dijo a los encuestadores que un acuerdo estaba al alcance; el 58% de ellos - un número bastante impresionante - creían que el gobierno de Israel era sincero en su deseo de reanudar las conversaciones. Sin embargo, no hay un solo miembro árabe en la Knesset que abiertamente salga y diga que él cree que el gobierno de Israel es sincero en su deseo de mantener negociaciones.

Esta no es la primera vez que las encuestas señalan una gran brecha existente entre lo que piensan los árabes israelíes y lo que sus representantes en la Knesset dicen que piensan. Entonces, ¿por qué les eligen como representantes? Esa es una gran pregunta. Algunos claramente no votan por ellos, ya que el porcentaje de votos entre los árabes israelíes es más bajo en comparación con la población judía. Algunos votan por otros partidos, y sí, algunos de ellos votan por ese liderazgo figurativo que no los representa en la Knesset, e incluso dicen a los encuestadores que en general están satisfechos con ellos. Y eso es una vergüenza y también bastante extraño, ya que no siempre casa con las otras cosas que dicen.

Hace un año, en abril-mayo de 2012, cuando el IDI examinó la situación de los árabes israelíes, resultó que casi la mitad de ellos estaban orgullosos de ser "israelíes". Por supuesto, es un porcentaje mucho más bajo si lo comparamos con los israelíes judíos que se dicen orgullosos de ello, cerca del 90%. No obstante, eso es un porcentaje relativamente alto considerando el conflicto y las relaciones entre las dos poblaciones, y es, sin duda, un mayor porcentaje que el que los dirigentes árabes están dispuestos a declarar abiertamente.

Alexander Yakobson, de la Universidad Hebrea, relató una vez cómo presentó este hallazgo ante los periodistas británicos que lo habían interrogado sobre la situación de los árabes israelíes. "¿Creen ustedes que el 45% de los residentes católicos de Irlanda del Norte estarían de acuerdo en decir que se sienten orgullosos de ser británicos", les preguntó Yakobson. "Es dudoso que haya un 45% de tales católicos, y desde luego mucho menos de un 45%", le respondió uno de ellos.

Según esa encuesta, más de la mitad de los árabes del país creen por lo general que Israel es democrático en la medida correcta (44%), o tal vez incluso un poco demasiado democrático (8%). Una vez más, este no es un porcentaje muy alto, pero es mucho más alto que el que los líderes árabes nos quieren hacer pensar.

La semana pasada, el 31 de julio, por ejemplo, ese mismo liderazgo árabe trató de convencer a la opinión pública israelí de que Israel estaba de camino al precipicio y al desastre a causa de la decisión - necesaria o no, pero esa no es realmente la cuestión - de elevar el umbral electoral del 2 al 4%. "La coalición gubernamental está tratando de establecer aquí una dictadura semi-fascista", afirmó nada menos el miembro de la Knesset Mohammad Barakeh. Por cierto, la creencia prevaleciente es que el porcentaje de ese umbral, en última instancia, se cambiará paulatinamente, situándose en el 3% en los próximos comicios. En otras palabras, según la declaración histérica de Barakeh, pasar del 2% al 3% significa cambiar de la democracia a la dictadura. Sus colegas de la Knesset, entre ellos un número considerable de miembros de la izquierda judía (del Meretz, cómo no), se unieron a él haciendo declaraciones en el mismo sentido.

Barakeh y sus colegas de los partidos árabes tienen un gran interés en la preservación de su poder. En este sentido, no son diferentes de sus homólogos judíos. Al parecer, les resulta más conveniente preservar esa influencia pero teniéndola fragmentada en diversos partidos. Esto no es necesariamente un gran desastre, pero la Knesset ha decidido, sin embargo, cambiar un poco el sistema. Sin embargo, en los debates sobre el cambio del umbral para las elecciones, que se centró exclusivamente en las críticas a la representación de los árabes, se perdieron otros importantes aspectos. En lugar de preguntar cuál es el porcentaje del umbral que debe ser permitido para que tal o cual facción garantice su estancia en el Parlamento, lo que debería haberse preguntado es si esas facciones realmente representan los intereses del sector que votó por ellas. Y si ese es el caso, ¿cómo se puede conciliar esa extraña brecha entre las declaraciones sobre la dictadura y la relativa calma que surgió de las respuestas de los árabes israelíes a las preguntas sobre el estado de la democracia en Israel?

Así que vamos a volver a la encuesta de esta semana y su resultado más desconcertante: Aproximadamente la mitad de los judíos en Israel creen que al público árabe no se le debe permitir votar en un referéndum sobre un acuerdo con los palestinos, siempre que se llevara a cabo dicho referéndum. Ese porcentaje es desagradable y la respuesta escandalosa, pero sobre todo es preocupante. Lo que sugiere esta encuesta - y no por vez primera - es que el sentido común sobre una adecuada educación cívica entre la población judía es algo ligero. Para su descrédito, hay que decir que muchos de ellos prefieren ver como el acuerdo falla antes que defender los valores democráticos.

Los representantes políticos de los árabes israelíes podrían decir justamente que un olor acre a racismo se desprende de esta encuesta, aunque tal afirmación de su parte viniera sin un ápice de autoironía y autocrítica. En otras palabras, ellos no muestran la más mínima conciencia y no admiten que el liderazgo árabe-israelí es parte integrante de esa misma cadena que alimenta una mala educación cívica y en la que el racismo aislacionista judío se incrementa. Los miembros árabes de la Knesset, con su actitud flagrante y litigiosa, elevan el temor entre la mayoría de los judíos de Israel, lo cual incrementa el porcentaje de judíos que no quieren dar a los árabes el derecho de participar en una votación que determinaría el futuro del estado. Luego, posteriormente, se utilizan estas encuestas para llorar por el racismo y legitimar una nueva ola de declaraciones que a su vez añadirán una nueva capa adicional de sospecha a la que ya existe en las relaciones entre judíos y árabes en Israel

Esto nos lleva de nuevo a la cuestión de la liberación de los presos árabes que son ciudadanos israelíes en el marco de un acuerdo con la Autoridad Palestina. Aquellos que se muestran tan preocupados por las muestras de racismo y por las relaciones entre judíos y árabes, tienen dos razones para estar preocupados por este acuerdo: la primera tiene que ver con el acuerdo del gobierno de Israel para que los ciudadanos árabes del Estado estén representados por otra entidad - un acuerdo que conlleva más de un grano de racismo -, así como un reconocimiento implícito de que los árabes no son ciudadanos de pleno derecho, y la segunda es la voluntad de los árabes israelíes de permitir tales auspicios.

Para los presos y sus familias, este es un buen negocio. Pero cuando se trata de la opinión pública israelí - árabe incluida -, habría sido mejor rechazar el acuerdo en cuestión, no por ser un movimiento que busca la paz con los palestinos, sino para reforzar las relaciones entre los judíos de Israel y los árabes israelíes.

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Wednesday, June 26, 2013

Encuestas: los árabes de Israel endurecen su postura (frente a Israel y la población judía), mientras los judíos la ablandan (respecto a los árabes) - Amir Mizroch - Israel Hayom



 A pesar de un endurecimiento significativo de las posturas hacia los judíos israelíes y las políticas del estado de Israel, la mayoría de los árabes israelíes dicen que prefieren vivir en Israel que en cualquier otro país, según informa el índice 2012 de las relaciones entre árabes y judíos en Israel, realizado por el Instituto de la Democracia de Israel (IDI). El índice muestra un trasfondo de alienación y radicalización de los árabes de Israel hacia el Estado judío, con un trasfondo concurrente pero opuesto de ablandamiento del sector judío israelí en sus actitudes hacia la minoría árabe israelí.

"Durante los 10 años que abarcan 2003 y 2012, el índice se caracteriza por la tendencia hacia un endurecimiento de las actitudes árabes hacia el carácter judío del Estado y de su mayoría judía, pero también por una estabilidad o inclusive una cierta moderación en las actitudes de los ciudadanos judíos hacia los ciudadanos árabes de Israel", señala el informe del IDI.

La encuesta muestra que mientras los judíos israelíes están abiertos a un cierto grado de cambios, los árabes se perciben a sí mismos como las víctimas absolutas y esperan que la población judía realice todas las concesiones, mientras ellos se niegan a tomar medidas para ganarse la confianza y la buena voluntad del Estado y de los ciudadanos judíos, o bien para motivar a los ciudadanos judíos a favorecer esos cambios.
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En una indicación de hasta qué punto las poblaciones árabe y judía de Israel se han separado, el índice muestra que el 58,6% de los árabes se muestran de acuerdo con la afirmación de que "está justificado que los palestinos en Cisjordania y la Franja de Gaza inicien una Tercera Intifada si la política de estancamiento continúa". Además, el 58,2% de los encuestados estuvo de acuerdo con la afirmación de que "está justificado que los ciudadanos árabes de Israel comiencen una Intifada por su cuenta si su situación no mejora de manera significativa".

Cerca de un 55,9% de los árabes se muestran de acuerdo con que Israel sea un estado con una mayoría judía, el 60,6% con un estado cuya lengua sea el hebreo, el 53,2% con un estado con una cultura israelí-hebrea, y el 60,2% con un estado en el que el sábado sea el día del descanso. Por otra parte, el 54,7% de los árabes preferiría vivir en Israel antes que en cualquier otro país.

A pesar de esto, los árabes israelíes se sienten alejados de Israel y se ven amenazados, con un 55,5% que afirma que como ciudadanos israelíes se sienten alienados y rechazados (en comparación con 54,3% en 2003), un 62,4% que opina que no se puede confiar en la mayoría de los judíos (55,6% en 2003), un 77,8% que teme una violación grave de sus derechos básicos (71,1% en 2003), y un 68,0% que tiene miedo a una transferencia de la población árabe (55,4% en 2003).

La reconciliación con el carácter judío de Israel no significa preferencia, ya que los árabes prefieren un estado binacional a un Estado judío y democrático, ni implica una justificación del status quo, ya que el 69,6% de los encuestados árabes piensa que no se justifica que Israel mantenga una mayoría judía. Aun así, el 70,5% de los árabes dice que el gobierno actual trata a los árabes como ciudadanos de segunda clase o bien como ciudadanos hostiles que no merecen la igualdad.

Sin embargo, cuando se les preguntó si estarían dispuestos a realizar algún tipo de servicio obligatorio para el Estado, sólo el 34,4% estuvo de acuerdo con ello, un retroceso desde el 43% en 2009. Además, el 82,2% acusa a los judíos de la "Nakba" (la "catástrofe" de la fundación de Israel en 1948), un aumento del 65,3% en 2003. En general, el porcentaje de árabes israelíes que manifiestan posturas de compromiso y colaboración han ido disminuyendo gradualmente y se ha reducido a una minoría.

Según la encuesta, el 37,1% de los encuestados árabes quiere que sus hijos asistan a escuelas secundarias judías, el 42,4% está a favor de vivir en barrios judíos, y el 72,8% quiere que los partidos políticos árabes se unan a los gobiernos de coalición. A los ojos árabes, la integración aumentaría el acceso a los recursos al igual que una forma menos tradicional de vida, sin que ellos suponga tener que asimilarse a la población judía.

Cerca del 48,2% de los árabes respondió que votaría en un referéndum público donde se votara por una constitución que "definiera a Israel como un Estado judío y democrático que garantizara plenos derechos de ciudadanía a los árabes". Sin embargo, en 2006 el apoyo árabe a dicho referéndum alcanzó el 70,9%, y se ha reducido drásticamente desde entonces.

Y un 76,0% de los árabes mantiene que el liderazgo político árabe israelí debería ocuparse más de busca soluciones para los problemas cotidianos y menos a la disputa de Israel con los palestinos.

En cuanto a la perspectiva judía, un porcentaje significativo de los encuestados judíos también estaba dispuesto a aceptar como vecinos a ciudadanos árabes (45,7% en 2012, frente al 34,5% en 2003), a estudiantes árabes en las escuelas judías (54,8% en 2012, frente al 51,5% en 2003), y a los partidos políticos árabes en coaliciones de gobierno (52,8% en 2012, frente al 47,4% en 2003). La mayoría de los judíos prefiere que Israel se integre en Occidente en lugar del Oriente Medio (65,0% en 2012, 66,4% en 2003).

La mayoría de los judíos acepta el derecho de los árabes a vivir en Israel como una minoría, a pesar de los temores de los supuestos peligros involucrados. Cerca del 75,0% de los encuestados judíos está de acuerdo en que los árabes tienen derecho a vivir en el estado como una minoría con plenos derechos de ciudadanía (en comparación con el 72,6% en 2003). La mayoría reconoce los derechos colectivos de los árabes a separar la religión, la cultura y la educación. Asimismo, una mayoría del 58,3% estuvo de acuerdo en que el Estado debe otorgar a los árabes poder de autoadministración de sus instituciones religiosas, culturales y educativas (61,7% en 2003).

Los judíos que tienen miedo de los ciudadanos árabes y no confían en ellos han disminuido a lo largo de la década. En 2012, el 57,6% de los judíos reconocía evitar las zonas árabes de Israel por temor o rechazo (en comparación con 73,1% en 2003), el 51,5% señaló temer la alta tasa de natalidad árabe (70,1% en 2003), el 64,9% manifestó su temor a que los árabes pongan en peligro al estado a causa de su lucha por cambiar su carácter judío (71,8% en 2003), el 27,9% se mostró favorable a negar a los árabes el derecho a votar en las elecciones a la Knésset (35,9% en 2003), el 69,4% creía que un ciudadano árabe que se define a sí mismo como "un árabe palestino de Israel" no puede ser leal al Estado y a sus leyes (75,6% en 2003), el 64,5% elegiría el carácter judío del Estado en caso de contradicción con su carácter democrático (69,7% en 2003) y el 39,4 % declaraba apoyar la transferencia de algunas localidades árabes del Triángulo de Galilea a un futuro Estado palestino (en comparación con 45,3% en 2003). Sólo el 26,9% de los judíos de Israel estaba de acuerdo con que los controles de seguridad en los cruces fronterizos debían ser los mismos para árabes y judíos (33,2% en 2009).

El índice de las relaciones árabe-judías en Israel, sobre la base de una encuesta sobre la opinión pública árabe y otra encuesta sobre la opinión pública judía y las cuales se realizan todos los años en otoño, mide las actitudes de los ciudadanos árabes y judíos hacia los demás y hacia el Estado, y sirve como una herramienta para monitorizar las tendencias hacia el cambio en estas actitudes en los últimos años.

La encuesta árabe se basó en 700 entrevistas cara a cara con una muestra nacional representativa de los ciudadanos árabes de más de 18 años (incluidos drusos y beduinos, pero con exclusión de los palestinos en el Jerusalén Este y los drusos en el Golán, que por lo general no son ciudadanos de Israel).

La encuesta judía se basó en 700 entrevistas telefónicas sobre una muestra nacional representativa de judíos de más de 18 años (incluidos inmigrantes, ultra-ortodoxos, colonos y miembros de moshav y kibutz). El error de muestreo en cada encuesta es de más o menos un 3.7%. Los árabes fueron entrevistados por entrevistadores árabes en árabe y los judíos por entrevistadores judíos en hebreo y ruso, y a todos se les prometió una total confidencialidad. Las entrevistas se llevaron a cabo sobre la base de cuestionarios de opción fija que comprendían 190 cuestiones para los árabes y 150 artículos para los judíos.

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Sunday, April 01, 2012

Los árabes de Israel viviendo en una paradoja – Daniel Pipes - Israel Hayom



¿Pueden ser los árabes israelíes, que constituyen una quinta parte de la población de Israel (en realidad, constituyen cerca de un 17%), unos ciudadanos leales del Estado judío? Con esta pregunta en mente, he visitado recientemente varias regiones habitadas por los árabes de Israel (Jaffa, Baqa al-Gharbiya, Umm el-Fahm, Haifa, Acre, Nazaret, los Altos del Golán, Jerusalén) y mantuvo conversaciones con los principales dirigentes árabes y judíos israelíes.

He encontrado que la mayoría de los ciudadanos de árabe experimentan un intenso conflicto interno acerca de lo que supone de vivir en una comunidad política judía. Por un lado, se resienten del judaísmo como religión privilegiada del país, de la Ley del Retorno que permite únicamente a los judíos emigrar a voluntad, del hebreo como lengua principal del Estado, de la estrella de David en la bandera, y de la mención del alma "judía" en el himno. Por otro lado, aprecian el éxito económico del país, el nivel de atención sanitario y la existencia de un estado de derecho y de una democracia en pleno funcionamiento.

Estos conflictos encuentran muchas expresiones. La pequeña, poco educada, y derrotada población árabe-israelí de 1949, se ha multiplicado por diez, ha adquirido conocimientos modernos y ha recuperado su confianza. Algunas personas de esta comunidad han adquirido posiciones de prestigio y responsabilidad, incluyendo el juez de la Corte Suprema Salim Joubran, el ex embajador Ali Yahya, el ex ministro Raleb Majadele y el periodista Khaled Abu Toameh.

Pero estas pocas personas asimiladas palidecen al lado de las masas descontentas que se identifican con el Día de la Tierra, el Día de la Nakba y los documentos sobre la "Visión Futura” de la comunidad. Es revelador que la mayoría de los parlamentarios árabes israelíes, tales como Ahmed Tibi y Hanin Zoabi, son unos políticos encuadrados dentro de las filas de un antisionismo exaltado. Los árabes israelíes han incrementado cada vez más su recurso a la violencia en contra de sus connacionales judíos.

De hecho, los árabes israelíes viven dos paradojas. A pesar de que sufren de discriminación dentro de Israel, gozan de más derechos y de una mayor estabilidad que cualquier población árabe en sus propios países soberanos (desde Egipto a Siria). En segundo lugar, tienen la ciudadanía de un país al que sus hermanos árabes amenazan con aniquilar.

Mis conversaciones en Israel me llevaron a la conclusión de que estas complejidades impiden un debate robusto, entre judíos y árabes por igual, sobre todas las implicaciones de esta existencia “anómala” de los árabes israelíes. Los parlamentarios y los jóvenes extremistas violentos son desestimados como una franja poco representativa. En su lugar, se oye decir que si tan sólo los árabes israelíes recibieran más respeto y más ayuda municipal desde el gobierno central, el descontento actual se aliviaría, que hay que distinguir entre (los buenos) árabes de Israel y (los malo) árabes en la Ribera Occidental y Gaza, y se hace la advertencia de que los árabes israelíes pueden hacer metástasis con los palestinos a menos que Israel los trate mejor.

Mis interlocutores, en general, han dejado de lado mis preguntas sobre el Islam. Sentían casi como si fuera de mala educación hablar del imperativo islámico de que los musulmanes (que representan al 84% de la población árabe-israelí) deben gobernarse a sí mismos. Hablar de la unidad islámica mediante la aplicación de la ley islámica me atrajo miradas en blanco y un cambio inmediato de conversación hacia temas más urgentes.

Esta elusión me recordó a Turquía antes de 2002, cuando el turco de la calle asumía que la revolución de Ataturk era permanente y los islamistas asumieron que seguirían siendo un fenómeno marginal. Estas ideas se demostraron muy equivocadas: Una década después de que los islamistas accedieran democráticamente al poder a finales de 2002, el gobierno electo ha aplicado de una manera constante cada vez más leyes islámicas y ha construido un poder regional neo-otomano.

Mi predicción es la de una evolución similar en Israel, con los árabes israelíes más presos de unas paradojas cada vez más agudas. Los ciudadanos musulmanes de Israel seguirán creciendo en número, habilidades y confianza, convirtiéndose a la vez en una parte cada más integral de la vida del país y siendo más ambiciosos a la hora de querer deshacerse de la soberanía judía. Esto sugiere que a medida que Israel supere las amenazas externas, los árabes israelíes van a surgir como una preocupación cada vez mayor. De hecho, puedo predecir que representan el último obstáculo para el establecimiento de la patria judía anticipada por Theodor Herzl y Lord Balfour.

¿Qué puede hacerse? Los cristianos del Líbano perdieron el poder debido a que incorporaron a muchos musulmanes al país y se convirtieron en una proporción demasiado pequeña de la población del país para poder gobernarlo. Recordando esta lección, la identidad de Israel y su seguridad requieren minimizar el número de ciudadanos árabes, pero no mediante la reducción de sus derechos democráticos, y mucho menos por su deportación, sino por medidas tales como el ajuste de las fronteras de Israel, la construcción de cercas a lo largo de las fronteras, la aplicación de unas estrictas políticas de reunificación familiar, un cambio favorable de la natalidad judía y revisar con mucho cuidado las solicitudes de asilo.

Irónicamente, el mayor impedimento para estas acciones será que la mayoría de los árabes israelíes desean con mucho énfasis permanecer como ciudadanos desleales del Estado judío (en contraposición a ser unos ciudadanos leales de un Estado palestino). Además, muchos otros musulmanes del Oriente Medio aspiran a convertirse en israelíes (un fenómeno que yo llamo la aliyá musulmana). Estas preferencias, predigo, obstaculizaran la labor del gobierno de Israel, que no va a poder desarrollar las respuestas adecuadas, lo que convierte la relativa calma actual en la crisis de mañana.

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Saturday, February 18, 2012

Exagerando el “problema árabe” interno de Israel - Oded Haklai - JPost


Diputados árabes israelíes reivindicando una auténtica democracia... al estilo Gaddafi

En los últimos meses, los analistas de diversas tendencias ideológicas y políticas han hecho sonar el timbre de alarma acerca del "problema palestino" interno de Israel.

Por un lado, se afirma que si Israel no accede a las demandas políticas de la minoría árabe y no la reconoce como una minoría nacional e indígena, con amplios derechos colectivos, la inestabilidad interna de Israel y su carácter poco democrático se verán agudizados.

Por otro lado, algunos políticos y académicos han expuesto ruidosamente el argumento de que los árabes de Israel constituyen una quinta columna, y por ello existe la necesidad de ser considerados como una potencial amenaza a la seguridad.

Aunque estos dos puntos de vista emanan de los dos extremos del espectro político, comparten una premisa clave: si Israel no toma medidas drásticas e inmediatas para hacer frente a su "problema árabe" interno, grandes peligros nos estarían acechando en nuestra propia casa.

Este enfoque alarmista no solamente es injustificado, sino que conlleva el riesgo de polarizar aún más un debate público ya demasiado cargado emocionalmente, precisamente cuando en estos momentos se requiere de una sobria sensatez.

Para ser sinceros, hay razones para estar seriamente preocupados. La intensidad de la división entre judíos y árabes continúa y va en aumento. La desconfianza mutua es grande. La minoría árabe ha sufrido constantemente de una persistente discriminación a la hora de la asignación de los recursos y del acceso a los servicios. De acuerdo con informes de la ONG Sikkuy, tras un período de tendencias positivas en la década de 1990, han surgido durante la última década importantes brechas en varios indicadores socioeconómicos importantes.

Por otra parte, a los árabes nunca se les ha permitido integrarse cultural, social, económica y políticamente. Las encuestas revelan que muchos judíos de Israel consideran que los derechos civiles y políticos de los árabes deben ser más limitados que los de judíos [N.P.: en función de su colusión, más o menos declarada abiertamente, con sus enemigos, que no olvidemos que pretenden despojar a los judíos de Israel de esos mismos derechos]. En los últimos años también se ha observado un fuerte aumento en las iniciativas retóricas y legislativas que se dirigen (desconfiadamente) hacía la minoría árabe.

Del lado de la minoría árabe israelí, el nacionalismo palestino se ha instalado en la vanguardia de la movilización política árabe israelí en Israel. Los partidos políticos, las organizaciones no gubernamentales y los intelectuales cada vez exigen más su reconocimiento por parte del Estado como una minoría indígena y nacional, con los correspondientes derechos colectivos.

Por otra parte, ellos identifican la identidad judía del Estado como la responsable de su situación, y afirman que el único camino que puede hacer frente y solventar sus desventajas es la inflexión formal de Israel en un Estado bi-nacional, con una representación proporcional de judíos y árabes en las instituciones del Estado, junto con una asignación proporcional de los recursos.

Asimismo, insisten en cambiar los símbolos del Estado, en la obtención de una autonomía institucional amplia, en la protección del idioma árabe y en el derecho a controlar sus recursos económicos, el sistema educativo y otras instituciones sociales y culturales.

Por otra parte, la adopción por su parte de la narrativa palestina del conflicto árabe-israelí, da lugar a que exijan la libertad de conservar los lazos con los palestinos y los árabes de otras naciones, incluyendo la libertad de viajar a los países árabes que están en conflicto con Israel. Este enfoque ha sido más abiertamente expresado en el documento sobre la Visión Futura (de la situación de la población árabe de Israel) y en la Declaración de Haifa, ambas publicadas hace varios años.

Aunque no hay duda de que la división entre judíos y árabes es cada vez mayor, una perspectiva más amplia revela que no todo es tan sombrío. En medio de un debate tan acalorado, los hechos más básicos a veces se olvidan. Los ciudadanos árabes de Israel gozan de los beneficios de muchos derechos democráticos civiles, incluido el derecho a votar y de ser elegidos para la Knesset, el acceso a un sistema judicial muy activista, y la protección de la libertad de expresión, asociación y manifestación.

También se benefician de algunos derechos colectivos, incluyendo la posibilidad de la enseñanza en su propio idioma y de practicar su propia religión. Por otra parte, durante la década pasada se pudo contemplar como bastantes árabes eran nombrados para los puestos del gabinete, la Corte Suprema y el nivel más alto de la burocracia.

Por su parte, la política árabe generalmente se realiza a través de canales institucionalizados: los partidos políticos, las organizaciones no gubernamentales, en los litigios ante los tribunales, en los grupos de presión y en los medios de comunicación árabes. La violencia política es muy rara (la sociedad israelí todavía está traumatizada por los acontecimientos de octubre del 2000, lo que es un índice de que hasta que punto la violencia política es insólita e inaceptable) y esto no debe desdeñarse. Muchas sociedades que están tan profundamente divididas como Israel, a nivel nacional, étnico o sectario, están repletas de violencia entre los diversos grupos.

Con todo, los árabes hacen política en Israel al igual que los otros segmentos de la sociedad israelí, incluidos los grupos religiosos, los inmigrantes, los colonos, los liberales seculares y otros grupos. Se aprovechan de las vías previstas por la democracia israelí, al igual que otros muchos grupos en Israel. El hecho de que las manifestaciones políticas de esa lucha interna se canalicen principalmente a través de los conductos institucionales convencionales, a pesar del prolongado conflicto regional, hace que eso sea aún más notable.

Sin duda, la llamada a la calma no debe interpretarse como una receta para la complacencia. Es esencial recordar que no hay soluciones mágicas para los conflictos étnicos. Algunas de las demandas de los árabes de Israel deberían ser más fácilmente digeribles que otras. Poner fin, por ejemplo, a la discriminación social y económica, y permitir la igualdad en el acceso a los servicios estatales y en la distribución de los recursos es de suma importancia.

Las reivindicaciones nacionales palestinas dentro de Israel serán más difíciles de dar cabida mientras el conflicto regional persista y muchos judíos israelíes les consideran una amenaza existencial potencial.

Sin embargo, las demandas nacionales palestinas dentro de Israel, tan inquietantes como pueden ser para muchos judíos sionistas, deben diferenciarse de patrones organizativos árabes de movilización política (partidos y organizaciones no gubernamentales), que son típicos de la democracia israelí.

En última instancia, es importante para Israel asegurarse de que los canales existentes en las instituciones para dicha movilización política permanezcan abiertos, y no se trate de limitar la capacidad de las organizaciones árabes para movilizarse libremente (la decisión adoptada a principios de este mes por el Comité de Ética de la Knesset, obligando a retractarse a diputados árabes – y judíos - como Ahmad Tibi, del partido Lista Árabe Unida, durante un pequeño período de tiempo).

Hasta este momento, las instituciones democráticas de Israel han logrado contener el conflicto interno y sería prudente no alterar ese delicado equilibrio.

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Thursday, February 09, 2012

La crisis de Siria revela la hipocresía de los diputados árabes de Israel - Eliezer Yaari - Haaretz



Más de 300 personas fueron asesinadas en Siria por su propio gobierno durante el pasadol fin de semana, asesinadas por tanques, artillería y fuego de mortero. Sus casas fueron destruidas y cientos de cadáveres aún permanecen enterrados bajo las ruinas. Hay un largo rastro de sangre detrás de estos números, el parpadeo de las imágenes de niños pequeños que son lanzados desde las ventanas y el video tomado con un móvil de un hombre que va caminando, se escucha un disparo y ese hombre que cae al suelo.

Más de 300 personas. Esto ocurrió después de muchos días de cifras más modestas, de "sólo" 15, 35 o 58 muertos. Sucedió aquí, justo al otro lado de la frontera, a una hora en coche de Kiryat Shmona. Un fascista, un incontrolable gobernante produciendo una carnicería en su propio pueblo.

Ustedes pueden decirme, “bueno, ya lo sabíamos”, los comentaristas han estado repitiendo durante semanas que todo eso terminará en cualquier momento, que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ya ha sido convocado y... “¿ahora te das cuenta?”. Además, después de todo, este es un asunto interno en el cual los árabes se dedican a matarse entre si, así que... “¿de repente te han partido el corazón?”.

Ustedes pueden decir en definitiva de que se trata de un caso monstruoso que sólo nos demuestra que no se puede creer ni confiar en los árabes, que debemos continuar guardando silencio y dejando en el olvido cualquier posibilidad de que alguna vez lleguemos a un acuerdo con ellos en esta región, uno que se base en la comprensión, la cooperación y, por supuesto, las concesiones (¿mutuas?).

Durante semanas, he estado escribiendo acerca de esto y tratando de llamar la atención de las organizaciones de derechos humanos. He dedicado los mejores años de mi vida y todo mi energía en crearlas y apoyarlas, creyendo que no se pueden dividir los derechos humanos: no se puede discriminar a una mujer dando a luz porque sea árabe, no se puede discriminar a un alumno de Etiopía porque es negro, y no podemos encubrir actos despreciables, tiránicos, incluso si tienen lugar cerca de las tumbas de nuestros patriarcas.

Los estados no pueden permanecer en silencio ante el genocidio, por no hablar de los grupos de derechos humanos. Pero las respuestas que recibí fueron vagos murmullos: "Es el trabajo de Amnistía Internacional", o "Mira, el mundo ya está respondiendo, somos parte del mundo". Sin embargo, debemos prestar atención a lo que está sucediendo aquí a nuestro lado, ese es nuestro trabajo.

En la comunidad en la que he trabajado desde la década de 1990 hay muchas organizaciones árabes, y en las últimas semanas he estado llamándolas. Se ha estimado que cerca de 10.000 personas ya han sido asesinadas en Siria, así que les pregunté que cómo después de ver esas largas filas de cadáveres, durante todos estos meses no ha habido una sola manifestación árabe israelí en contra de esa masacre. Algo así como las manifestaciones del Día de la Tierra, o la conmemoración de la masacre de 1956 en Kafr Qasem.

Olvídense de los grupos de derechos humanos judíos, les dije - algunos tendrán que rendir cuentas algún día -, pero esta semana se cumplen 10 meses de un genocidio que está ocurriendo en un país árabe, y cientos fueron asesinados y miles heridos el pasado domingo. Las noticias aparecieron durante la mañana del sábado y el tiempo era bueno, todo el mundo, la propia gente, podía haber organizado manifestaciones espontáneas. ¿Pero que hay de ustedes? !Allí tienen amigos y familiares!

Durante todos estos años, los diputados árabes israelíes han viajado hasta allí buscando el favor del gobernante sirio, ese que ahora está masacrando a su propio pueblo. Esos diputados se sentaron al lado de este líder sangriento, absorbiendo cada palabra que decía, y después de todo esto, no hay una sola voz entre todos ellos que diga: "el derramamiento de sangre ya es suficiente".

Tal vez alguno de ellos ya ha está protestando y yo no lo he escuchado. Eso es posible. Yo no leo los periódicos árabes. Pero esto no pretende ser un debate interno que deba llevarse a puerta cerrada, todo el pueblo de Israel debe formar parte de él.

Sé que no es fácil para la minoría árabe de Israel hablar en contra de alguien del mundo árabe, pero hay un límite. ¿Trescientos muertos, miles de heridos, y no hay ninguna manifestación organizada en la plaza central de Nazaret o Shfaram (ciudades árabes israelíes)?

¿Es realmente la sangre árabe tan barata?

Me acuerdo de Octubre del 2000, cuando 13 ciudadanos árabes israelíes fueron muertos a tiros por las fuerzas de seguridad. El país entero se estremeció con las manifestaciones en Galilea y en Wadi Ara, había tiendas de campaña donde se fomentaba el diálogo, y la comisión de investigación, emitió condenas y encendidos discursos.

Y aquí estamos ahora, en los días de una "primavera" que se han convertido en un “terrible invierno“, y todo lo que escucho al diputado árabe israelí más popular en la sociedad judía, el Dr. Ahmed Tibi, es subir a la tribuna pública para leer, con inusitado fervor, un folletín alrededor de una diputada supuestamente fascista del partido Yisrael Beiteinu. ¡Qué valiente! ¡Cuanta fuerza moral!

Él sabe perfectamente que esa es una cháchara y una mera distracción, porque hoy mismo otro centenar de sirios fueron asesinados, y no a manos de malvados judíos, sino de gente de su propio pueblo. Pero no hay ninguna protesta. Ni ese diputado ni nadie dentro del liderazgo civil árabe israelí subirá al podio para añadir su voz a la demanda mundial de que se detenga la matanza.

No hay cantantes árabes que protesten, ni periodistas árabes que se lamenten, y los políticos árabes israelíes seguirán siendo entrevistados en los programas de entrevistas. En el fondo, tal vez, haya vergüenza, dolor y resignación. Tal vez. Pero todo lo que escuchamos por parte de ellos es el silencio, un silencio enorme y oscuro que permite que la sangre siria sea derramada, porque en los asuntos internos de un asesino como Bashar al-Assad está prohibido intervenir.

Es un silencio que se tendrá mucho eco durante muchos años en adelante.

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Thursday, December 22, 2011

La Unión Europe investiga los asuntos internos de Israel: La política del colonialismo Soft – Akus – CifWatch



Un reciente artículo publicado en el Haaretz (¿cómo no?) revela que algunos miembros de la Unión Europea han estado trabajando en un documento secreto que trata de una "cuestión central" en el conflicto árabe-israelí.

El artículo se titulaba "Documento Secreto de la UE pretende abordar el tratamiento por parte de Israel de la minoría árabe".

De acuerdo con el Haaretz:
La Unión Europea debería considerar el tratamiento por parte de Israel de su población árabe por ser "un tema central”, no de segundo nivel, del conflicto israelo-palestino", según un documento de trabajo clasificado producido por las embajadas europeas en Israel, parte del cual fue obtenido (¿o distribuido?) por Haaretz.
Olvídense de los problemas de los europeos con la población romaní, con su minoría musulmana, con el abyecto fracaso del multiculturalismo, con el aumento del antisemitismo y, por último, pero no menos importante, del posible colapso de toda la Unión Europea y de la disolución de su moneda común (o viceversa).

De hecho, olvidemos la manera en que los vecinos de Israel están tratando a sus "minorías", desde el genocidio cultural kurdo en Turquía, la reiterada opresión y asesinato de los coptos en Egipto, la segregación total de los palestinos en el Líbano, las masacres al por mayor que ahora mismo están sucediendo en Siria... La UE desea centrarse en cómo Israel "trata a su población árabe", una frase que expresa el aroma de una total sumisión de una población al más puro estilo colonial, y donde se hace caso omiso de todos los derechos que gozan todos los ciudadanos israelíes, de cualquier etnia o religión.

Al parecer, el proyecto fue iniciado por Gran Bretaña (¿quién otro podía ser?). Así pues detectamos al viejo regimiento de camellos que representa el Foreign Office – el Ministerio de Asuntos Exteriores - introduciendo su larga nariz en esta tienda). El documento dice ser una proposición en su fase inicial, sin especificar medidas punitivas en contra de Israel.

Sin embargo, parecen quedar algunas pocas voces sanas dentro de los países de la UE, las cuales parecen no habitar ese universo paralelo donde los mayores problemas del mundo giran en torno a Israel:
En algún momento, sin embargo, varios países, entre ellos la República Checa, Polonia y los Países Bajos, expresaron objeciones a su contenido.

Después de largos debates sobre el tema en un esfuerzo por obtener el consenso necesario para enviar el informe a Bruselas, se decidió aguarlo un tanto y retirar las conclusiones operativas. Finalmente el documento fue designado como "ayuda al pensamiento" en lugar de "informe".
Este ejemplo de intromisión realmente extraordinaria en los asuntos internos de Israel parece consistir en lo siguiente:
El documento sugiere que la UE debata las relaciones entre judíos y árabes con el gobierno israelí, al tiempo que destaca la obligación del gobierno israelí de cerrar las brechas entre la mayoría judía y la minoría árabe.

"Debemos hacer hincapié en que abordar la desigualdad dentro de Israel forma parte integral de la estabilidad a largo plazo del propio Israel", afirma el documento.
Uno debería ser excusado por interpretar de manera un tanto cínica las motivaciones que hay detrás de esta declaración de interés por la estabilidad de Israel a largo plazo. Por otra parte, uno no deja de preguntarse como sería recibido en Bruselas, París, Berlín o Londres un documento elaborado por, digamos los EEUU o Israel, expresando su preocupación por la manera en que Europa trata a sus minorías y el efecto sobre su estabilidad a largo plazo.

Lo más chocante del documento, pero no del todo sorprendente, es que revela el pensamiento a la inversa de los europeos y su ignorancia acerca de la situación y los efectos del "proceso de paz".

Son los políticos neo-palestinos árabes israelíes como Zouabi, que se sienta en la Knesset (¿cómo era eso de la discriminación y los malos tratos a la minoría?) y algunos otros líderes locales, como el jeque Raed Salah, los que han convertido en su trabajo diario inflamar las relaciones entre los ciudadano árabes y judíos de Israel, insistiendo en que la lealtad de los árabes israelíes se encuentra únicamente en un futuro Estado palestino (que suponga el fin de Israel), y no el Estado de Israel.

Haciendo caso omiso de la negativa palestina a reanudar las negociaciones y de las actividades inflamatorias de estos políticos neo-palestinos árabes israelíes, los autores del documento culpan de todo a Israel en lugar de hacer mención de la culpa de los palestinos y de la incitación dirigida hacia la población árabe israelí con el objeto de deteriorar las relaciones entre judíos y árabes en Israel:
"El estancamiento del proceso de paz, y la continuación de la ocupación, tiene inevitablemente un impacto en la identificación de los árabes israelíes con Israel", dice el documento. "Será más difícil para los árabes israelíes sentirse totalmente a gusto con su identidad mientras el conflicto con los palestinos continúe".
¿Acaso los europeos lo entienden al revés? ¿No deberían estar concernidos los palestinos por el impacto que el proceso de paz tiene en los árabes de Israel y en su capacidad para estar a gusto con su identidad israelí?

La realidad es que, como cualquier persona racional puede observar, los líderes palestinos están muy satisfechos con la discordia que se siembra entre las comunidades en Israel. Ellos trabajan bajo la falsa suposición de que cuando más avanza esa discordia más avanza su causa. Por supuesto, la verdad es todo lo contrario. Cuanto mayor sea la fricción entre los ciudadanos árabes y judíos de Israel, más cauteloso se mostrará Israel acerca de realizar concesiones a los árabes en Cisjordania. Si las dos comunidades pueden coexistir pacíficamente en Israel, habrá una mayor disposición a probar ese experimento de convivencia con un Estado palestino vecino.

Por lo tanto, hay una manera de que los europeos pueden ayudar si su preocupación es realmente genuina. Deben sugerir a los dirigentes palestinos, si realmente pueden identificar a los verdaderos líderes dada la lucha interna entre la AP y Hamas, que reduzcan promover las tensiones entre los árabes y judíos de Israel, para así reiniciar las negociaciones, solicitando a sus partidarios en Israel que bajen el tono de su retórica anti-israelí . Cuanto más fuerte y cohesionada se sienta la sociedad israelí, y más puedan confiar entre si los judíos y árabes de Israel, mayor probabilidades habrá de que se alcance un acuerdo.

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