Saturday, March 15, 2014

Abbas y el "derecho de retorno" derrotarán a Kerry - Elliot Abrams - Pressure Points



Cuando las negociaciones de Kerry parece que no lograrán alcanzar un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos, muchos observadores en Europa, e incluso algunos en los Estados Unidos, comienzan a precipitarse a la hora de atribuir la decepción a Israel y, especialmente, al "gobierno derechista de Israel" del primer ministro Netanyahu.

Uno sólo puede llegar a esa conclusión ignorando muchas de las declaraciones que está realizando y las posiciones que está adoptando el presidente palestino Mahmoud Abbas. Para ello prestamos atención a sus observaciones más recientes ante jóvenes activistas de Fatah realizadas el 6 de marzo, y disponibles en la web de MEMRI. Se refieren a la cuestión del "derecho de retorno" y a los "refugiados", y lo que sigue es un extracto de lo que dijo:
Cada palestino, desde Canadá hasta Japón - incluyendo a todos los palestinos que viven en el extranjero - tendrán que estar de acuerdo con la propuesta (de Kerry). Ellos van a votar a favor o en contra. Si ellos dicen "no", la propuesta no pasará... El derecho al retorno es un derecho personal. Si usted es un refugiado, su hijo también es un refugiado. Tal vez usted se decida a renunciar a este derecho, mientras que su hijo decide no hacerlo, o viceversa. Su hijo es libre de hacerlo. Cuando decimos que se trata de una elección personal, significa que él podrá decidir por sí mismo. Todos vamos a realizar una elección: una opción será permanecer donde estamos - en Jordania, en Siria, en el Líbano, y así sucesivamente - y recibir una indemnización... por supuesto. La segunda opción será ir a otro país, como parte de un acuerdo. Si alguien quiere emigrar a Canadá, es libre de hacerlo. Dondequiera que uno vaya, sigue siendo un palestino. En este caso, también recibirá una compensación. La tercera opción es decidir volver al estado palestino, y de recibir por supuesto una indemnización. También se puede decidir regresar al Estado de Israel. En tal caso, recibirá una compensación y regresará.... Todos los refugiados, en un número de 5 millones en la actualidad, junto con sus hijos, se consideran refugiados de 1948. No hay refugiados que vengan de Nablus o Ramallah. Son todos de Tiberiades, Safed, Acre, Nazaret, Jaffa, Beersheba, y así sucesivamente.
Esta es una declaración notable y liquida, más o menos, las posibilidades de un acuerdo de paz. He aquí por qué:

En cualquier negociación real, Israel y la OLP tendrán que hacer concesiones y es obvio que la OLP tendrá que abandonar la idea de que cinco millones de palestinos tengan derecho a trasladarse a Israel. Ningún gobierno israelí firmaría un acuerdo que convirtiera a Israel en un país de mayoría árabe. Como el presidente Bush lo expresó en 2004: "Parece claro que se necesita un marco acordado, justo, equitativo y realista para dar una solución a la cuestión de los refugiados palestinos como parte de cualquier acuerdo sobre el estatuto final, y que se encontrará a través del establecimiento de un Estado palestino, y el asentamiento de los refugiados palestinos allí, y no en Israel".

Al convertir el "derecho de retorno" en un derecho personal e individual de cada palestino, Abbas está diciendo que la OLP no tiene derecho a negociar sobre ello y que no tiene derecho a firmar un acuerdo que abandone o incluso limite ese "derecho". Si esa es realmente la posición de la OLP, nunca habrá un acuerdo.

En segundo lugar, si Abbas realmente tampoco tiene nada que decir sobre este asunto, él mismo está reduciendo su propio papel en las negociaciones a cerca de cero y, obviamente, significa que no preparará a su propio pueblo para la paz, pues eso implicaría realizar compromisos.

En tercer lugar, la definición de "refugiado" es tan amplia como pueda llegar a ser. Según Abbas, un palestino que dejó Israel en el año 1948 o 1967 tiene derecho a trasladarse a Israel o a declinar, pero su "no" ni siquiera implica que sus propios hijos nacidos en el extranjero puedan querer regresar. Lo que supone que sus hijos, y, presumiblemente, sus nietos, que nunca han puesto un pie en Israel y pueden tener la ciudadanía de otro país, por ejemplo Canadá, tienen sus propios derechos independientes de mudarse a Israel. Cinco millones de opciones distintas, dice Abbas.

En cuarto lugar, Abbas considera que cada una de esas personas debe recibir una indemnización. Los que se muevan a Palestina conseguirán su indemnización; los que "retornen" a Israel también obtendrán una indemnización; aquellos que se desplazan a Canadá o bien permanezcan en Canadá, también obtendrán una indemnización, y así sucesivamente. Así, el joven o la mujer nacida en Jordania o Canadá, y que tiene una plena ciudadanía allí, y que desea permanecer allí, obtendrá una indemnización. Es una bonita fantasía para un político describir que cada palestino participará de esa bonanza, pero no es más que eso: una fantasía. Una vez más, no tiene nada que ver con la realidad, pretendiendo que la elección de la paz no requerirá una preparación de los palestinos para un futuro real.

Por último, no hay nada de malo en celebrar un referéndum sobre una gran elección nacional. Los suizos lo hacen todo el tiempo, el Reino Unido podrá realizar uno sobre la UE, los escoceses tendrán uno para permanecer en el Reino Unido, y los palestinos y los israelíes pueden tener su referéndum sobre cualquier acuerdo de paz. La pregunta es quién va a votar, y Abbas quiere que lo hagan no sólo los que viven en la Ribera Occidental y Gaza, y que tienen derecho a votar en las elecciones para la Autoridad Palestina, sino "todos los palestinos, desde Canadá hasta Japón". Él dice que hay cinco millones de refugiados. Cuando fue elegido presidente en 2005, consiguió 800.000 votos y se consideró que hubo una participación de dos tercios, lo que sugiere 1,2 millones de votantes elegibles. Eso significa que casi cuatro millones de palestinos que no viven en Cisjordania o Gaza serían electores, de acuerdo con Abbas, o tal vez un número menor cuando se resten las personas demasiado jóvenes para votar, pero aún así representan a varias veces más votantes que los que hoy viven en lo que se convertirá en Palestina .

Es obvio que un acuerdo de paz requerirá de un notable equilibrio y de generosidad de muchas y variadas maneras, pero no se concederá el "derecho de retorno" que Abbas dice que pertenece a cada "refugiado" palestino de manera individual, y que bien podría ser rechazado por los palestinos viviendo ahora en el Líbano, Jordania y Siria. A ellos Abbas simplemente les ha dicho que ahora, en el 2014 y en medio de unas negociaciones de paz, que tendrán el derecho a trasladarse a Israel, y también les ha dicho que todo el mundo obtendrá una indemnización. Si el acuerdo final no les da la posibilidad de mudarse a Israel, o bien creen que no se les compensa de la manera adecuada, podrían votar no a dicho acuerdo.

Así que las maniobras de Abbas, cuando nos acercamos a la fecha límite de abril de Kerry, vuelve un acuerdo de paz poco realista y, de hecho, imposible. Los términos que acaba de enunciar Abbas  nunca se cumplirán. En lugar de preparar a su gente para la paz, no sólo hace todo lo posible para que sea imposible firmar un acuerdo, sino que también establece los términos que harán imposible que sus sucesores firmen un acuerdo.

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