Wednesday, April 23, 2014

Abbas no puede deshacer la Autoridad Palestina - Dan Margalit - Israel Hayom



La respuesta natural a la amenaza del presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas de dejar las llaves sobre la mesa y desmantelar la Autoridad Palestina es decir, "Bueno, ¿y por qué no?" No ha sido un líder que verdaderamente esté cansado de gobernar y al que sus colegas le han obligado a continuar.

Tampoco hay necesidad de ver la amenaza de Abbas con la alegría que emanaba el líder del Habayit Hayehudi, Naftali Bennett. La amenaza de Abbas de cerrar la tienda es, en gran medida, vacía. Abbas no quiere renunciar. Y si él se mete en una situación en la que no tenga más remedio que llevar a cabo la amenaza que no tenía intención de cumplir, ninguno de sus rivales más jóvenes en la Autoridad Palestina le permitiría hacerlo.

Jibril Rajoub, Mohammed Dahlan e incluso Marwan Barghouti no han esperado hasta 2014 para permitir que un líder de transición hiciera añicos sus sueños de sucederle. Los líderes palestinos no quieren renunciar al trono de la Muqataa (la sede de la AP) en Ramallah y a las ceremonias de bienvenida por la alfombra roja a lo largo de todo el mundo. En su mayoría, estos parásitos no quieren que las contribuciones y la financiación internacional se detenga. Abbas puede querer saltar al abismo, pero su familia política no le seguirá. Abbas no tiene el poder para desmantelar la AP.

Por una parte, existen casos en los que los funambulistas resbalan y se caen. Si esto le sucede a Abbas, Israel debe dejar en claro que no se hará cargo de la Autoridad Palestina, para gran disgusto de Bennett y sus amigos. Más bien, este escenario sería una oportunidad histórica para ofrecer a Jordanía algunos de los territorios que ocupaba antes de la Guerra de los Seis Días de 1967. Si el rey de Jordania Abdullah vacila, él podría recibir un mandato (si fuera posible) de las naciones de la Liga Árabe.

Las conversaciones entre israelíes y palestinos han llegado a una etapa en la que las amenazas se deben contestar con amenazas. Los palestinos necesitan que se les obligue a realizar un análisis de costes-beneficios antes de que se enredan en una amarga disputa. Recientemente, los palestinos violaron el compromiso que hicieron en el inicio de las nuevas negociaciones y presentaron se solicitud de unión a 15 organizaciones y convenios internacionales. Estas solicitudes están todavía en discusión y en espera de aprobación. El desmontaje de la Autoridad Palestina verosimilmente cancelaría la aceptación de dichas solicitudes. Una empresa en quiebra y que está en proceso de liquidación no puede firmar cheques y comprar bienes. Las solicitudes serían nulas.

Sin embargo, Israel no está interesado en ver como Abbas renuncia o como la Autoridad Palestina se desmantela. El jefe negociador palestino, Saeb Erekat, tenía razón en esto, pero él sobreestimó su suposición de que un incremento de la presión sobre Israel, como requisito para tratar de mantener el diálogo con Abbas, produciría algún tipo logro para el régimen tambaleante en Ramallah.

Las conversaciones son la esperanza (aunque decreciente) de ambos pueblos y ofrecen la oportunidad de un futuro color de rosa. Sin comunicación ni conversaciones, la creciente violencia que se desarrolla en el Monte del Templo también podría entrar en erupción en otras áreas. Encogerse de hombros ante la extorsión de Abbas es la nota principal en la melodía diplomática de Israel, pero esto debe ir acompañado de una zanahoria, y no solamente de un palo. Israel debe ofrecer a Abbas una excusa atractiva para bajarse del árbol al que se ha subido.

El primer ministro Benjamin Netanyahu tiene muchas opciones o zanahorias. Debe elegir una y un palo con ella, incluso si esto va en contra de los deseos de los que se oponen a ello dentro de su coalición. Quizás así Abbas vea la realidad al nivel de sus ojos.

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