Sunday, April 20, 2014

América, por favor, no nos hagas más favores - Dan Margalit - Israel Hayom



El secretario de Estado John Kerry está actuando como Santa Claus en Navidad presentando presentes y regalos a Israel. Si no es finalmente Jonathan Pollard, tal vez será una exención de los visados para los israelíes que buscan viajar a los EEUU por hasta tres meses. No, gracias. A pesar de que sería conveniente que Israel mostrara una posición más flexible en las actuales negociaciones con los palestinos, que desde luego son los que rechazan una paz no acorde a sus intereses máximos, no hay necesidad de compensar a Israel con unas visas parecidas a viajes a Disneyland.

La propuesta dio lugar a unas embarazosas respuestas. En dos comisiones del Congreso de los EEUU se expresó el sentimiento indignante de que los israelíes no están recibiendo las exenciones a los visados por las preocupaciones sobre el aumento de las actividades de espionaje en el territorio de EEUU. Esta es una suposición vulgar, pues desde el caso Pollard hace 29 años, Israel ha minimizado y deshecho tales esfuerzos hasta un verdadero punto muerto. Los que espían a los amigos son los propios norteamericanos, como hemos aprendimos de Edward Snowden. En resumen, un argumento bastante inútil.

No obstante, las autoridades de inmigración estadounidenses también justifican sus políticas de visados al reclamar reciprocidad en los estrictos controles israelíes a los ciudadanos estadounidenses de etnia árabe que deseen entrar en Israel. Todo el mundo sabe que Israel no tiene ningún interés en discriminar a nadie porque sí. Es cierto que sólo recientemente las condiciones de paso para judíos y árabes se igualaron en el Aeropuerto Internacional Ben-Gurion. Pero la protección de la vida está por encima de todo, y qué podemos hacer si hay más árabes que emigraron a Occidente y están involucrados en operaciones de deslegitimación y de terrorismo contra Israel que húngaros o ugandeses. Esto no se debe a ninguna discriminación, se trata de legítima defensa.

Israel paga muchas veces por la propaganda maliciosa arrojada contra nosotros por querer evitar ataques asesinos contra nuestros civiles. Si precisar de una visa para entrar a los EEUU es uno de esos precios a pagar por nuestra seguridad, entonces que así sea. Esta será la vergüenza de América, no la de Israel.

Básicamente, se trata de una discusión sobre un huevo que aún no ha eclosionado y no vale la pena gastar demasiado tiempo en ello. Lo más correcto es que Washington deje de tráficar con la exención de visados como si fueran caramelos, y que deje de actuar como si estuviéramos tratando de hacer las cosas más difíciles. Hay un estado de derecho en los Estados Unidos, y es apropiado tratar a Israel como a cualquier otra nación amiga de su calibre.

América, te mereces escuchar esto: Por favor, no nos hagas más favores.

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